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¿Cómo es la navidad?

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El clima frío no era inusual, ni siquiera el silencio en el departamento, o que cada uno se
encontrara sólo en su habitación, todo eso era normal, lo inusual quizá era la poca emoción por las
fechas.
Souichi se levantó antes y toco delicadamente la puerta de su compañero de piso.
— ¡El!, ¡Morinaga! , levántate que debemos ir de compras ¿recuerdas?
— ¡Voy, Senpai!-dijo somnoliento
Morinaga se levantó de mala gana, solo tenía frío y unas enormes ganas de dijo reír, escuchar la
voz de su Senpai no hizo que su corazón saltará de alegría, cuando salió de su habitación observó
a un Senpai muy bien abrigado y no cruzó por su mente lo tierno que se veía, al contrario
preguntas
— ¿Es necesario ir?
—Claro que sí, debemos comprar los regalos la tonta de Kanako se enfadara si llegamos con las
manos vacías, esa chiquilla aprovecha cualquier circunstancia para pedir algo, y las fechas le dan
la razón 14
Se enfadaría contigo.
Souichi miro de reojo a Morinaga ante aquella respuesta, pero no dijo nada al respecto
—No pensaras salir así, hace frío.
Morinaga fue por un abrigo, mientras el mayor esperaba, tratando de estar tranquilo, no quería
enfadarse estos días, se estaba esforzando mucho por estar tranquilo, en realidad esperaba que
Morinaga lo hiciera más fácil, pero parecía intentar hacérselo especialmente difícil este año, así
salió el otro ya abrigado y salieron.
Mientras compraban las cosas Morinaga no dio sus consejos esperado sobre que comprar y estuvo
mayormente callado, lo que fue un problema para Souichi, que era terrible para las compras, no
sabía que regalos les gustarían, ni donde era mejor comprar las verduras o la carne.
—Senpai, ¿Cuantos regalos compraras? -hablo tan de repente que Souichi dio un muy ligero salto
de sorpresa, que fue ignorado por Morinaga
—Son todos, solo enviare estos por correo para el viejo y para Tomoe
—Bien
Senpai no quería preguntar por qué sabía que no le respondería, pero la pregunta simplemente
salió
— ¿Acaso te enfermaras? Idiota, te dije que abrig...
— ¿Qué? No Senpai, ¿Por qué lo dice?
— ¿Mmm?...olvídalo.

Cuando llegaron a la casa tía Matsuda los recibió con un cálido abrazo y unos cuantos besos,
Kanako salto rápidamente a la bolsa que traía su hermano, mientras les saludaba distraídamente,
llevo la bolsa a la mesa y empezó a saca todo.
— ¡Pequeña demonio! ¿Qué manera es esa de recibir? Además ni se te ocurra abrir eso antes de
tiempo
— ¡Hermano! ¡Que malo eres! Tan sólo quiero asegurarme de que no sea comida
— ¿Ah? ¿Y si lo fuera? ¡Igual deberías agradecer!
— ¿Eso quiere decir que lo es?
— ¡No! ¡Deja eso ya!, eres molesta tenemos que hacer cosas aún
— ¿Le has enviado un buen regalo a papá y a Tomoe?
— ¡Si! pequeña entrometida
— ¡Que malo!
— Querido no debiste gastar en un regalo para mi
— ¿Cómo no? Usted se merecería un mero regalo
— Y lo tendría si mi hermano fuera más creativo
— ¡Ey!
Mientras hablaban en la cocina, Morinaga se quedó sentado en el sillón
— ¡Ey! tú, ¿No piensas ayudarnos idiota?
— ¡Si Senpai ya voy!
Cada uno tomo una silla y se acomodó haciendo cada uno algo diferente, alguno picaba, otra
vaciaba, pero la que guisaba era la Tía Matsuda que sonreía ante la inocente pelea de ambos
hermanos, Morinaga los medio escuchaba y respondía ocasionalmente, con una sonrisa muy poco
sincera, en un momento acarició la cabeza de la niña, a lo que ella respondió con un abrazo, el
mayor lo miraba de vez en cuando sólo para notar que el otro no lo miraba pero dejo de mirarle
cuando su Tía Matsuda anunció.
—La cena estará lista pronto, Kanako ve por tu abrigo, es mejor que salgamos ahora y no después
de tu baño
— ¡Si tía!
— ¿Salir? ¿A dónde van?
—Últimas compras navideñas cariño- respondió su tía amablemente
—Vamos con ustedes entonces
— ¡Oh no! No es necesario cariño
— ¡Hermano! No seas entrometido, no debes ver que compraremos
— ¿Eh? ¿Cómo que entrometido? ¡Tú cada vez más gro...
—Mejor cuiden la comida y dúchense, y de paso puedes disculparte con Morinaga- dijo lo último en
apenas un susurro, pero su hermano lo sintió como un grito

— ¿Qué dices? ¡¡Yo no hice nada!! Es el...
—De acuerdo, bien, aún deberías intentarlo—dijo mientras salía con su tía
— ¡Ey!— giro para mirar a Morinaga, pero no lo vio— ¿Morinaga?—
— ¿Si Senpai?—asomo su rostro de la habitación
—Tú... ¿Qué haces?
—Me preparo para bañarme, ¿Necesita algo?
—Ammm, ¡Sí!, ven aquí, ayúdame a revisar la comida
—Voy— pasó junto a su Senpai, pero no lo miro, ni se le abalanzó, fue justo a revisar la comida,
Souichi se paró junto a él con una manzana recién lavada y sintiendo que se arrepentiría de hablar,
dijo:
—Tú... ¿estás bien?
—Sí, ¿Por qué?
—Tu cara, no...
— ¿No qué?, ¿no le gusta?, no puedo fingir estar muy feliz para darle gusto y que no se sienta mal
Senpai
— ¿Qué dices? idiota, ¡Yo no... Solo quería saber ¿que hace que estés así?
—Nada Senpai
— ¿Es por los tontos de tus padres?
—Senpai, yo los veo a todos ustedes muy animados y felices, pero no me siento igual, yo no
disfruto la navidad, incluso cuando era un niño mis navidades no eran más que hipocresía y dar
una buena imagen, me gustaría disfrutar esto Senpai
— ¿Por qué no los llamas?
— ¡No puedo hacerlo!, Senpai ya se lo dije ellos no quieren verme
— ¿Cómo lo sabes? quizá han cambiado, podrían estar arrepentidos
— ¿Cambiar? ¡Eso es ridículo! ¡¡Ellos me desprecian entiéndalo!!
—Morí...
—¡¡Para usted es muy fácil, usted extrañamente disfruta esto, no lo vi disfrutar nada como esto!!
¡Tiene a su padre, tía y hermanos rodeándolo! ¡Su madre le cuido y amo todo el tiempo!
— ¡Mi madre está muerta!- Souichi grito cansado, estuvo haciendo su mejor esfuerzo por aguantar
y tratar de entender a Morinaga si alterarse, pero cuando aquel mencionó lo felices que se veían y
nombro a su madre no pudo contenerse, tenía el llanto en la garganta y de verdad quería llorar,
pero no lo hizo, Morinaga noto los ojos llorosos, pero estaba molesto de que no logrará entenderlo,
y el grito lo hizo molestarse más
—No Senpai, no haga eso, no compare su felicidad con mi sufrimiento, no piense ni por un
segundo que su vivencia se parecía a mi vida, ni por un momento se atreva a...
—Suficiente, yo... ya entendí, está bien.

Morinaga se sorprendió de que aquel no le gritara, fue entonces cuando noto que había estado
inusualmente calmado, notó que las manos de su Senpai temblaban, no de miedo sino de coraje,
de rabia y que tenía los ojos llorosos con la mirada apartada, y se dio cuenta que su enojo era
exagerado, quizá decir algo pero no supo exactamente qué, entonces Souichi dio un profundo
respiro y rompió el silencio.
—Iré a ducharme, tú puedes ocupar el otro baño, ellas volverán pronto.
Se dirigió pues a ducharse.
Cuando terminaron, ya habían llegado la señora Matsuda y Kanako, la primera se encontraba
calentando y la segunda entró corriendo en cuanto vio el baño desocupado.
Se sentía más calmado, había estado intranquilo todo el día, sin ganas de hablar con aquel que
amaba, aquel que muchas veces le grito, le hizo sentir mal, parecía justo ahora, pero al pensarlo
un poco se dio cuenta que no había razón para gritarle así, pudo defenderse antes pero no quiso
hacerlo, esto... solo era un desquite, al menos cuando el otro le gritaba no era con desquite, aquel
creía que Morinaga era realmente el culpable, aún si estaba equivocado, sentía tener la razón
cuando le insultaba, y después podía ver su error en privado, Morinaga sabía que Souichi no hizo
nada malo. Ayudo a la Tía Matsuda a servir, dejó un plato cuando su mirada se fijó en el cuarto del
fondo, vio a la pequeña Kanako sentada frente al espejo, poniéndose una diadema roja, una mano
acarició su cabeza, dirigió su mirada ante aquella mano, de verdad amaba el tono de su piel, vio
cómo se puso igual frente al espejo, justo al lado de Kanako, se puso un abrigo y tomo unos
guantes, se los colocó y al ver sus manos se los volvió a quitar, la mano tomó un cordón,
subiéndolo ligeramente hasta su cabello, Morinaga siguió la mano con la mirada hasta que llegó al
cabello, observó el cabello recién cepillado, el brillo, aquel despeinado flequillo, sus ojos, tenía el
ceño un poco fruncido, al parecer no se acomodaba al peinarse, aún no se ponía sus anteojos, sus
pestañas largas, y el color miel de sus ojos que tanto le encantaba, entonces cono un helado
amanecer, lo lamento, lamento haber olvidado aunque sea por un día lo mucho que lo amaba y
sonrió bobamente enamorado, Souichi por inercia giro, Morinaga se sorprendió al verlo de frente,
se quedó estático, y luego el mayor volvió a girar al espejo, poniéndose sus lentes, era una suerte
que no los tuviera puestos, no lo vio, no se percató de que Morinaga lo observaba, pero quizá lo
sintió. Morinaga al verlo de frente aunque fuera a una distancia alejada, resonó en su cabeza la
imagen de su amado llorando, no sólo todas las veces del pasado, la que más resonaba era la de
hace unos momentos, aún si no había llorado, no podía dejar de ver aquellos ojos que tanto amaba
sufrir, se sintió mal como un dolor en su corazón, hace apenas unos minutos se sintió más
tranquilo pensando que era justo y ahora sentía haberlo herido, no se dio cuenta cuando Souichi
iba a la cocina, pasando justo detrás de él, dio un paso para atrás y se tambaleó un poco
— ¡Ey!
—Senpai— giro un poco para verle
— Idiota, esto pasa por que no has comido nada, siéntate —dijo tranquilo
—Estoy bien Senpai
—Por supuesto que no, ¡Eso fue un mareo!, ya comeremos—dijo dirigiéndose a la cocina
"Senpai, ha sido muy amable hoy, soy un idiota" pensó
Todos se acomodaron a la mesa, el aroma era delicioso, la comida de la Tía Matsuda sabía muy
bien, su risa era relajante y maternal, Kanako estaba muy emocionada, no dejaba de mencionar los
regalos que esperaba, y Senpai le dedicaba una pequeña sonrisa a su hermana, Kanako le dio una
rebanada de pastel a cada uno, pero noto que Morinaga no estaba comiendo la suya, Morinaga
observaba un bello perfil, Kanako se acercó a él del otro lado y pregunto animada

— ¿Te gusta?
Él estaba distraído, contesto:
—Me encanta, es tan hermosos y dulce yo lo am... casi en un suspiro hasta que notó lo que estaba
diciendo, notó el cambio de expresión de Souichi primero sorpresa y luego un ligero sonrojo, pero
sin apartar su vista del frente, Matsuda sólo se confundió, y Kanako específico
— ¿El pastel es hermoso?
—...
Souichi limpio sus labios y trató de argumentar la respuesta de Morinaga
—Pues es blanco y tiene fresas, supongo que a este se le hace una buena decoración
— ¡Hermano!, deja que conteste el, ¿además como sabe que es dulce? No lo ha probado
—Yo...
—Por qué ve tardó en comerlo, sabe que no me gusta lo dulce, deja me molestar Kanako
— ¡No molesto! ¡Eres muy malo y tú sí que molestas!- dijo tomando su lugar de nuevo y
continuando comiendo
—Senpai?
— ¿No te gusta el dulce?
—Si
—Bien— lo miro de reojo y siguió charlando, casi no se notaba el sonrojo, pero ahí seguía,
Morinaga sonrió enamorado y probó el pastel.
Senpai se ofreció a levantar la mesa, era tarde y le ordenó a Kanako que durmiera o no tendría
regalos, ella se quejó hasta que su tía dijo que ella igual dormiría, se sintió bien de no ser excluida,
le indicó a Morinaga su habitación y se fue a dormir, él estaba por hacer lo mismo cuando escucho
un estornudo, se levantó y fue a ver a su Senpai, lo observó, su cabello largo, su espalda, sus
brazos, su cintura, todo, le amaba y se quería disculpar, se colocó a su lado y dijo:
— ¿Senpai?
— ¿Morinaga?
—Lo siento
— ¿Ah?
Lo giro para verlo bien, apartando sus manos del agua y tomando las entre las suyas
—Lamento haber sido así hoy, sé que te hice sentir mal
—No importa
—Digo..., si te has sentido mejor con ello... está bien
—Es solo que no pare de pensar que nunca tuve una familia como la tuya, mis navidades estaban
llenas de apariencias...
—Dices que las disfruto, no es verdad, lo único que hago cada año es tratar de que lo disfruten-
apartó sus manos de Morinaga y continuando lavando los platos

—Pero Senpai tiene una hermosa familia
—Tienes razón tengo suerte, tuve a mi madre más tiempo, después de eso solo tuve que
asegurarme de que ellos no lo resintieran, tus padres, son unos idiotas- sus manos temblaban y
formaron un puño- No me importaría sufrir, su pueden olvidar sus pesares estos días, pero tu...
estas sufriendo
—Senpai- se acercó lentamente
—¡¡ ¿Por qué no puedo hacer que lo olvides un día?!! ¿Nada de lo que hice fue suficiente?
Souichi no pudo evitar llorar, se estuvo conteniendo todo el día, cada año, hoy le costó más,
aunque lo negara él estaba esperando este día, pensó que por primera vez con Morinaga al lado
sentiría la felicidad de estos días, después de tantos años, pero no fue así, al contrario le costó
mucho más.
Morinaga se apresuró y lo atrapo en un abrazo, Senpai se sorprendió ante aquella acción, pero no
tenía fuerzas para alejarlo y para ser honesto no quería hacerlo, lloro en silencio.
Cada navidad, Morinaga recibió regalos de niño, pensaba que era feliz, le vendieron la idea de que
eso era la felicidad, hasta que noto que era rutina, y si debemos ser rudos, solo era apariencia,
pues al cerrar la puerta y quedar solos el amor familiar desaparecía, no era que no se quisieran,
pero el solo podía sentirse increíblemente solo comenzó a llorar igual.
Cada navidad, Senpai era feliz, jugaba y reía, tenía dos hermanos menores y una deliciosa
comida en la mesa, pero lo que con más melancolía recordaba, eran las manos delicadas de su
madre que siempre le regalaba cariñosamente alguna caricia a sus hijos, hasta que su madre
murió y entonces notó lo grande que era la casa, lo oscura que era la noche, lo desesperado de los
llantos de unos pequeños niños, se percató de que su mamá ya no le daría ni un beso más, ni un
abrazo y entonces temió perder algo más, fue protector para no perderlos y vivió ocultando su
propio dolor, respondió al abrazo y noto su hombro mojado, Morinaga estaba llorando, sintió su
pecho oprimido, se apartó un poco de él y le miro, le limpio las lágrimas con delicadeza, sin notar
las suyas propias.
—No... No pongas esa cara
—Senpai, tu realmente eres muy dulce- Tomo su rostro con ambas manos, acercándose
delicadamente
— ¿Ah? ¿Qué haces?
—Tu, Senpai ¿sabe que lo amo?, no quiero que lo olvide o lo dude, lo amo.
Entonces sin darle permiso de digerirlo, sin dale tiempo a sorprenderse le beso, apenas un beso
delicado y corto, con mucha ternura, esos besos llenos de ternura no eran algo usual en él,
siempre apasionado, siempre hambriento del amor de su Senpai, lo soltó y pudo ver con alegría
que el mayor no lo desairó, y para sorpresa suya, no aparto la mirada con verguenza, en cambio le
miro de frente, completamente sonrojado, pero le miro de frente, sus miradas se cruzaron de una
manera casi mágica, fue Morinaga quien no pudo sostener aquella mirada que parecía un
amanecer, un atardecer, parecía que sin duda Souichi escondía el sol en sus ojos, su mirada
iluminaba su vida, y brillaba de una manera poco probable, sus largas pestañas no ayudaban, eran
igualmente rubias y solo hacían que se perdiera más, no importaba si era un sol y quemaba, era
cálido y él estaba dispuesto a quemarse solo por verlo, su voz le saco del trance, pero no le
escucho del todo claro
— ¿Senpai?

—Umm, deberíamos dormir
—No quiero dormir Senpai
— ¿Qué? ¿Y qué quieres hacer pervertido?- frunció el ceño y se dio media vuelta dispuesto a ir a
su habitación
—Quiero hablar Senpai, empiezo a creer que el pervertido aquí eres tú, siempre piensas que hare
eso, me pregunto si es una clase de propuesta, mmm
— ¡¿Que dices?! La razón por la siempre pienso que harás eso es igualmente tu culpa
—Tienes razón Senpai, pero quiero conversar contigo, casi no lo hacemos y pensé que...
—No me gusta hablar
—Yo pienso que Senpai tiene mucho que decir, quiero ser escuchado y escucharlo, prometo no
hacer nada que lo haga sentir incomodo
Lo tomo de la mano y lo sentó en el sillón a su lado
—Cualquier cosa que tú hagas me hará sentir así, idiota
Morinaga solo sonrío, se levantó y calentó café.
La noche fue fría, pero esta vez ellos no lo sintieron, la conversación que entablaron no tuvo que
ver con su relación, no hubo te amos, ni nada parecido, pero parecía no ser necesario, con solo
escucharse era un acto de amor. Esa noche hablaron hasta cansarse sin notar siquiera cuando
quedaron dormidos, la noche fue fría, pero también fue cómplice de aquella charla, es charla que
sin duda se lleva gran carga de ambos corazones y que el viento se llevó el secreto de lo que
hablaron, dejando claro que era algo suyo, una forma clara de agregarse más a su vida, sin
miramientos, sin juicios, solo ellos dos sabrían lo que esa noche hablaron y fue suficiente para que
sus corazones después de tantos años, se sintieran cálidos de nuevo por estas fechas, de nuevo
se sentían completamente llenos.
Al amanecer el primero en despertar como de costumbre fue Morinaga, bostezo y al ver a su
Senpai sentado al lado con los ojos cerrados profundamente dormido se sintió bastante calmado,
se inclinó sobre el depositando un ligero beso en sus labios ,terminando por acariciar
delicadamente su mejilla, parece que Senpai no estaba del todo dormido por que ante la caricia de
su compañero parpadeó un poco terminando por abrir sus ojos por completo y quedando
totalmente atónito ante la inocente acción del menor, sin embargo no mostró ningún signo de
molestia y se levantó delicadamente tomando sus lentes y frotándose un poco los ojos
—Senpai, lo siento
— ¿Por qué? Hhm ¿Qué hora es?
— ¿Senpai no está molesto?
— ¿Por qué estaría molesto? Idiota, no empieces de...
Unos pasos ruidos de alguien corriendo interrumpieron su voz, ambos se quedaron viendo hacia el
pasillo hasta que la figura de la chica y de la mujer aparecieron alegremente
— ¡Es navidad!
— ¡Ey calmarte niña! Estas demasiado ansiosa
—No hay razón para calmarse hermano, ¡es navidad!

—Kanako, siéntate querida, no gastemos más tiempo, abramos los regalos— sentándose tomando
una caja- empecemos con este, mmm Kanako
Todos se sentaron a su alrededor, Morinaga calentó un poco de chocolate e igualmente se sentó,
dándole a va da uno su taza de chocolate, Kanako tomó el regalo y lo agitó un poco, todos tomaron
un regalo pero no lo abrieron.
— ¿De quién es Kanako?
—Es del gruñón de mi hermano, me pregusto que será - sonrió de forma burlona y su hermano
sólo se limitó a dar un sorbo a su taza, al abrir la caja se quedó muda, su hermano logró
sorprenderla, tomo el pequeño anillo en sus manos lo giro un poco e sus dedos y miro que tenía
gravada una pequeña estrella en medio, volvió a ver la caja y se percató de que aún había algo
más una pulsera de plata con pequeñas piezas de colores azules y rosas, Kanako alzó la vista y
miro a su hermano, lo primero que pensó fue que el regalo fue consejo de Morinaga, pero
inmediatamente los vio supo que fue genuinamente idea de su hermano mayor, no pudo más con
la emoción y se abalanzo en un abrazo
— ¡Ey niña!
—Gracias hermano, me ha gustado mucho, ten abre mi regalo
Abrieron sus respectivos regalos
La Tía Matsuda recibió un vestido, unos zapatos y unos pendientes de parte de Morinaga , Kanako
recibió además de la pulsera y el anillo, unos vestidos de parte de su tía y un collar que
casualmente hacia juego el regalo de su hermano de parte de Morinaga, este último recibió unas
corbatas claramente de parte de su amado Senpai, una loción de parte de Kanako y un caro par
de zapatos de parte de su querida señora Matsuda, Senpai en cambio recibió sólo dos regalos,
una mochila de parte de Kanako y un reloj de parte de su tía, Kanako hizo notar que aún había dos
regalos
—Ese es para Senpai, pero quiero que lo habrá solo
Todos se quedaron viendo a Souichi como esperando una respuesta, él se limitó a dar un sorbo
imaginario a su taza, todos notaron que ya no tenía nada que beber, y al ver que fue descubierto
bajo la taza y dijo
—De acuerdo, Kanako pásame la otra caja, este tonto no sabe que es lo que significa, ten ábrela,
esta es de parte de todos nosotros
Morinaga tomo la caja con cuidado ante la mirada de los demás, al abrir la vio un portaretrato, uno
de plata, era bastante serio, pero lo que hizo llenar sus ojos de lágrimas fue la foto que estaba en
él, era una imagen de todos, recordó que esa foto fue tomada hace bastante tiempo, cuando
conoció al padre de Souichi y toda su familia se reunió, recordó que Senpai no quería que se
tomará una foto, pero término accediendo, estaban todos, como una familia
—Yo no quería que estuviera Isogai, pero resulta que Tomoe le considera un buen amigo— como
disculpándose— Ey! No llores no es gran cosa
—Souichi tiene razón, cariño todos te consideramos familia, esperamos que no te ofendas y
aceptes ser parte de nuestra familia
—Gracias, muchas gracias, ustedes son todos muy buenos
—Déjala en la mesa Morinaga, esta foto quedará con las demás, pero tengo una extra por si la
quieres sólo para ti, tenemos que ir a desayunar,

—Gracias Kanako, claro que quiero esa extra
—Por cierto Tomoe, el viejo, y los otros dos dijeron que sus regalos llegarían hasta mañana
Todos se prepararon para salir, solo faltaron de arreglarse las dos mujeres, Souichi y Morinaga
esperaban en la salida, Senpai esperaba impaciente
—Senpai ten ti regalo
Souichi abrió la pequeña caja y vio dos anillos con cadenas
─Ten Senpai, póntelo como collar, algún día sé que te lo pondrás donde debe ir
─ ¿Qué quiere decir eso, Idiota?
─Nada Senpai
Souichi y Morinaga se pusieron los anillos con la cadena alrededor del cuello bajo sus ropas, y
mientras caminaban por la calle, al fin sabían como era la navidad, como sonaba, como se veía y
sobre todo como se sentía y no podían estar más felices.