Actions

Work Header

Sorpresa

Work Text:

Korra y Kuvira llevaban saliendo cuatro meses desde la reunión que había tenido el Avatar en Saofu con Suyin y el rey Wu. Korra la visitaba continuamente y las cartas que se enviaban desde hace ya tres años, se habían vuelto mucho más empalagosas ahora que estaban juntas. Todo era dulce entre ellas... Hasta que los celos de Kuvira comenzaron. El Avatar tenía que viajar continuamente, además de que seguía viviendo con sus padres, Senna no quería que su hija se fuera de nuevo tan pronto, ahora que podía cuidarla y Korra se dejaba querer y consentir como no lo había hecho en años. Por su lado, Kuvira seguía siendo una prisionera y esa era una situación que no se le veía que fuera a cambiar pronto.

La CEO de Industrias Futuro había tenido que viajar también continuamente a Saofu porque estaba implementando la primer sucursal fuera de la Republica Unida. Y en tres ocasiones Asami y Korra habían coincidido en la casa de la matriarca del Clan de Metal, saludándose con cariño y totalmente amistosas. Sus abrazos eran tan suaves y profundos que cualquiera que no supiera su historia creería que todavía estaban juntas, aunque habían dejado de ser novias desde hace más de un año. Si supiera que saludaba con tal ternura también a Mako, quizás entendería que estaba en su naturaleza ser así de cariñosa con sus amigos y eso incluía a sus ex's, que eran además sus más grandes amigos. Aunque quizás eso incrementaría sus celos solamente.

¿Y que tal cuando un mes después se dio un festival en pro de la apertura de las nuevas oficinas de Industrias Futuro en la ciudad de Metal? ¿Cuando escuchó en la radio cómo les preguntaban qué era de ellas dos y solamente declaraban que Industrias Futuro y el Avatar siempre trabajarían juntos para traer equilibrio y prosperidad al mundo? Ella no podía acudir a un evento tan grande y publico, pero en las celebraciones más privadas había estado revoloteando continuamente entre las dos, supurando, por que su ¿novia? ninguna de las dos lo había dicho todavía, pero era su chica, estaban "saliendo", y aquellas dos tan joviales, como si Asami no hubiera mandado llorando a Korra a sus brazos en primer lugar.

- ¿Que fue todo eso? - El Avatar respiró profundo. Aquí venía.

- Un evento oficial, Kuvira. No sé de qué estás hablando... -

- Riendo todo el tiempo con Asami, creí que tú y ella ya no se llevaban bien - Dijo cerrando la puerta de metal tras ellas después de que el banquete termirara.

- ¿En serio? Asami sigue siendo mi amiga, lo has sabido todo el tiempo -

- No juegues conmigo, Korra. ¿Y todo el show de qué Industrias Futuro y el Avatar siempre trabajaran juntos? -

- Eso es oficial. Nada personal - Korra ladeó su mirada.

- Nadie derrocha su fortuna en asuntos no personales... -

- Está bien. Mira, Asami jamás ha dejado de apoyarme financieramente. Cuando terminamos, ella me prometió que seguiría apoyandome en todo, como ella pudiera. Y eso se traduce en gran medida en apoyo económico - Una nueva raya al tigre de los celos. ¿Cómo competir, ella, siendo prisionera de sus errores, literal y metafóricamente, contra el poder y el dinero de una de las mujeres más increíbles de la época?

- Ahora veo... Asami sigue siendo tu soporte. ¿Y qué soy yo entonces? - Los celos y la tristeza se escuchaba en cada una de sus palabras.

- Kuvira, por favor, te he dicho muchas veces que estoy contigo. Me encanta pasar tiempo contigo y venir aquí siempre que puedo -

- Pero el mundo no puede saber que estás con una criminal, ¿verdad, Avatar? -

- Eso no tiene nada qué ver. Yo sé quién eres - Se acercó a ella, para tomarla de las manos.

- Eso no es cierto. Cuando regresaste del mundo espiritual con ella, no vacilaste en decirle al mundo que estaban juntas -

- No tienes idea de cómo fueron las cosas al principio con ella. No hables de lo que no sabes -

- ¡Y la sigues defendiendo! -

- No la defiendo. Te digo la verdad. Las cosas no fueron sencillas al principio -

- ¡Pero cómo decirle ahora al mundo que la pareja más famosa ha terminado y la has cambiado por una criminal! -

- ¡Kuvira! ¡Yo no lo veo así, y así no son las cosas! - Korra la soltó y se alejó para restregarse la nariz en un gesto que le había copiado a Mako sin querer - Yo estoy contigo porque me gustas, y no queremos hacer un escándalo de nuestra vida personal. Bastante hemos tenido de eso por ahora -

- ¡Muy bien! No quieres que el mundo conozca tu vida personal. ¿Y que tal tus amigos? ¿En serio se siguen tragando eso de que vienes tan seguido a Saofu por los problemas con el resto del Reino? ¿Tus padres? - Las paredes empezaron a crujir ante las emociones desbordadas de Kuvira.

- Por favor, cálmate. Ya hemos hablado de todo esto. Mako y Bolin saben que ya no estoy con Asami, y Su también sabe que tu y yo estamos juntas, toda tu familia -

- Estarían ciegos sino se dieran cuenta de cómo nos besamos. Eso no viene a lugar, Korra, sino fuera por eso ellos tampoco sabrían... Pero en el banquete eras toda sonrisas con esa... Esa... -

- No. No te atrevas - La voz de Korra tenía un tono acerado que la última vez que había escuchado eso Kuvira fue cuando estaban peleando en el meca gigante y le decía que se rindiera. Lágrimas de coraje y traición acudieron a sus ojos, aunque no las derramó y en su lugar, el lugar se cimbró mucho más.

- ¿Ahora sí la defiendes? -

- No permitiría que nadie la insulte, ni a ti, sí -

- ¡Entonces ve y duerme con ella, porque aquí no hay lugar para ti! - Dos rocas del suelo se desprendieron y volaron hacia Korra. Por puro instinto se defendió usando aire control. Las rocas volaron de regreso en dirección de Kuvira y ella las partió usando el metal de dos recipientes que estaban sobre la mesa de noche.

- ¡Kuv, detente! - Hace tanto que no usaba su control para pelear... Que siguió.

Empezó a usar metal control para agredir a Korra, que se estaba moviendo fluidamente, tratando de no atacarla. Le gritaba que se calmara y eso solo empeoraba las cosas. Los guardias comenzaron a llegar, pero no supieron qué hacer cuando vieron a su vieja capitana luchando contra el Avatar. Era un secreto a voces, por lo menos dentro de los muros más privados de Saofu, que ellas dos tenían algo más que una amistad. Su llegó rápidamente y también se quedo sorprendida de lo que estaba pasando. Asami y los hermanos Beifong llegaron, junto a Bolin y Opal.

- ¿Pero qué les pasa? - Bolin estaba bostezando - ¿Acaso Kuvira se volvió loca de nuevo? -

- ¡Ja! ¡Defiende de esto a tu noviecita, Avatar! - Asami estaba todavía en su vestido rojo de noche, pero descalza, pues no tenía tanto tiempo que la recepción había terminado.

- ¡No, para! ¡No sabes nada! - Korra no iba a alcanzar a llegar a defender a Asami de las fieras rocas que Kuvira le lanzó, que Bolin las destruyo en el aire. La guardia de Metal por fin estaba dispuesta a atacar, pero Su los detuvo, comprendiendo la situación. - ¡Asami! ¿Estás bien? - La muestra de preocupación de Korra por su ex novia no hizo más que incentivar la rabia de Kuvira.

- Pagarás, Avatar. ¡No soy la burla de nadie! - Ahora atacó lanzando placas de metal. Asami fue capaz de esquivar algunas, pero con un diestro movimiento de Kuvira, las demás regresaron y ataron sus muñecas, mientras la hacia flotar dolorosamente.

- ¡Kuvira! Detente! ¿Por qué me atacas? - Asami no entendía nada.

- ¿Por qué? ¿Todavía tienes el descaro de preguntarlo? - Una cuchilla estaba peligrosamente cerca de la garganta de la CEO.

- ¡Kuvira, estás echando todo a perder, y sino te detienes justo ahora vas empeorar todavía más las cosas para ti! - Korra estaba ejerciendo presión también sobre las mismas láminas que estaba controlando Kuvira, pero no estaba segura de cuanto podría controlar esto.

- ¡Escucha a Korra, Kuvira, por favor! - Era Suyin pidiendo a su razón salir.

- ¿Korra? ¿Qué está pasando? - Le susurró, tratando de alejarse de la cuchilla que amenazaba su garganta.

- Kuvira cree que tú y yo todavía tenemos algo... Se desquició - Le dijo bajamente a su lado, sudando por contrarrestar el metal control de Kuvira. Los ojos de Asami se mostraron asombrados... Si Kuvira supiera. El mundo que le costó aceptar que Korra se había alejado y que ella había cometido el error de su vida al no equilibrar las cosas, pero que ya no había nada que hacer y lo aceptaba. No iba a poner en peligro su amistad. Si supiera también...

- ¿Qué tanto hablan? ¿Le sigues jurando amor? -

- ¡Termina con esto! ¡Korra, dile ya! - Mala elección de palabras.

- Pero... - La Gran Unificadora interpretó todo esto de la peor manera. Presionó los esposas en las muñecas de Asami al punto de empezar a hacerla sangrar.

Ya no podían quedarse quietos. Suyin la ataco desde atrás, haciendo que perdiera el control y Korra al fin pudiera liberar a Asami. Ella se refugió en su pecho y miró con odio a Kuvira.

- ¡No tienes idea de nada! ¡Creí que habías cambiado pero sigues siendo la basura que no dudó en asesinar a mi padre! - Todos se congelaron. Eso tenía ya casi cinco años de haber pasado. Kuvira misma se quedo shockeada. Por supuesto que ya no era esa misma persona. Había crecido... había cambiado. Asami seguía entre los brazos protectoras de Korra - ¡Korra te estaba preparando una sorpresa, y yo le estaba ayudando! ¡Pero no podías esperar! - Ahora todos se veían conmocionados y sumamente incómodos.

- Todos, retirense. Yo me encargo de esto - Su dio un paso al frente. La Guardia de Metal se cuadró y se retiraron en medio de la noche. Kuvira estaba sentada en el piso. De nuevo se estaba disparando a sí misma.

- ¿...Una sorpresa? -

- Vamonos, Bolin... -

- Pero, Asami y Korra... -

- Vamonos - Opal empujaba a su esposo para que se retirarán de ahí. Bastante ya tenían las cuatro mujeres restantes.

Asami ya se había separado de Korra cuando se dio cuenta de qué no le iban a seguir atacando y Korra había roto el bajo de su camisa para limpiar la herida de Asami.

- Será mejor que entremos para que pueda curarte, Asami -

- Está bien -

- Las alcanzamos en un minuto -

Kuvira vio con dolor como su Avatar ayudaba a la CEO a levantarse con cuidado y se metían a las habitaciones de que disponía siempre la heredera cuando venía a Saofu.

- ¿Puedes explicarme, por todos los espíritus, qué rayos paso? -

- No lo sé, Su... Perdóname, de pronto vi todo rojo y no sabía lo que estaba haciendo -

- Creí que tú y Korra estaban bien. Sé que nunca hemos hablado de esto bien, pero ahora tendrás que decirme todo -

- De verdad, lo siento, Korra y yo... estamos bien. Lo estabamos... Pero, Su, la amo tanto. Jamás había sentido esto y estoy atrapada aquí y no puedo acompañarla, no puedo estar con ella. Es el Avatar y ella no puede simplemente quedarse en un solo lugar y renunciar a todos, por mí* - Kuvira se replegó sobre sí misma, mirando sus manos incrédula - Yo sabía que ya casi no veía a Asami y de repente las últimas semanas. Sé que se han visto no sólo aquí, también en Cd. República e incluso en el Polo Sur... No puedo contra eso. Ella... lo tiene todo para Korra. Todo lo que yo no puedo ofrecerle y ser... -

- Pensé que ustedes apenas estaban probando... -

- Tal vez es así de parte de Korra, pero yo la amo, Su - Era muy triste de escuchar.

- Ahora entiendo lo que sucedió... pero no tenías ningún derecho, hija - Su habló tranquila aunque severamente - Ahora tenemos que ir a ver a Asami y ver qué hará con esto. Siento decirte que está en todo su derecho de acusarte por atacarla y eso sería terrible en tu condición -

- Lo sé. De verdad, no podía pensar -

Caminaron una a lado de la otra, directamente a la puerta que seguía abierta. En el interior vieron a Asami sentada en la barra de la cocina, y Korra estaba de pie al lado de ella, con sus manos aplicando agua control de sanación en sus muñecas. Ya no sangraba y sólo quería que la herida cerrará lo mejor posible. Cuando el avatar vio al otro par entrar, se detuvo. Dio un paso para ponerse frente a Asami y el corazón de Kuvira se quebró un poco más.

- Quedate ahí, Kuvira - Ella se congeló donde se lo pidieron.

- Asami... Korra, por favor, acepten mis disculpas, no podía pensar bien - Dijo con la mirada baja - No tenía ningún derecho a atacarte, Asami. No importa lo que esté pasando o lo que yo piense. No tenía derecho -

- Ya es algo tarde para eso... - Asami detuvo del brazo a Korra, bajo de la barra y avanzó hasta Kuvira.

- Está bien. Acepto tus disculpas y no te acusaré de nada. Yo me asusté y también siento lo que dije sobre ti - La dos maestras metal no podían dar crédito a sus oídos. Vaya, ni siquiera el Avatar podía - No está pasando nada entre nosotras, Kuvira. Pero Korra es mi mejor amiga y jamás dejará de serlo - Lo último lo dijo como un aviso - Korra, ya no tiene sentido seguir esperando - La mencionada se encogió fuertemente de hombros y suspiró audiblemente.

- De verdad, Kuvira, echaste a perder todo... pero también es mi culpa. Tuve que haberte aclarado las cosas antes - Una sonrisa tonta surgió en el rostro del Avatar, que la maestra metal no esperaba para nada.

- No, no sé de qué... -

- Asami me estaba ayudando a darte una gran sorpresa. Hemos trabajado casi un mes para tenerlo todo listo para mañana -

- ¿Mañana? - Suyin preguntó, pues ella tampoco estaba enterada de nada.

- Sí... te lo iba a decir temprano, Su, ¿lo siento...? - Era increíble como Korra estaba dispuesta a atacar hace unos segundos y ahora estaba tan tranquila. Inspiró profundo - Mis padres vienen en camino para acá, y también Zhu Li y Varrick. Estuve pensando que para acabar con las Triadas y en general con el crimen de Ciudad República, hace falta más que sólo cazarlos y encerrarlos. Toph lo dijo una vez... Aunque cambien los nombres, las calles siguen siendo las mismas -

- Zolt perdió su control, pero su lugar lo tomó Viper, después a él lo mató Tokuga y ahora él sigue... y así con cada Triada. Mako y Bolin hubieran seguido ahí sino hubieran encontrado el Pro-Control... Mi punto es que aquí en Saofu casi no hay crimen, no sólo por la excelente guardia de Metal, sino también porque todos tienen un lugar y un propósito. Asami me sorprendió cuando me dijo que las cosas serían muy diferentes si en Ciudad República la situación pudiera ser similar - Le sonrió a su amiga con dulzura - Así que se nos ocurrió empezar un programa, que incluye a Kuvira, para ayudar a todas esas personas a buscar la redención y un propósito... Tú demostraste que sé es capaz de aprender de los errores y serías un gran ejemplo para todos - Ni Suyin ni Kuvira daban crédito a sus oídos.

- Todo es mérito de ustedes. No se me habría ocurrido de no ser por mis visitas para abrir las nuevas oficinas... - Dijo Asami.

- ¿Todo eso es lo que han estado trabajando? ¿Para qué vienen Zhu Li y Varrick? - Suyin dio un paso emocionada.

- Para anunciar oficialmente el inicio del programa y nombrar a Kuvira como embajadora en Ciudad Republica... Todavía estamos trabajando en los detalles de la seguridad y el estatus civil de Kuv... pero Zhu Li me aseguró que son puro papeleo -

- Te olvidas de lo más importante, Korra... - Asami de nuevo le sonrió a Kuvira, con una mezcla de sentimientos enorme - Los padres de Korra vienen para conocer oficialmente a su novia -

Kuvira se dejó caer de rodillas al piso. Estaba sollozando. Un mundo nuevo se abría para ella y casi lo arruina todo, por sus inseguridades, por su falta de confianza con su novia... ¿novia?

- Ssshh! Sami! Yo todavía no... - Y la elocuente Avatar había regresado a ser simplemente Korra.

- ¿Es en serio? ¡Dijiste que lo harías pronto! -

- Es que... Yo estaba esperando justo hoy a la noche - Korra se agachó para estar a la altura de Kuvira, que se había calmado un poco - Siento mucho haber dejado que creyeras que no te necesito conmigo ¿Kuvira, quieres ser mi novia? - Y Korra sacó una hermosa flor hecha de una sola pieza de metal. La habilidad para realizar una pieza así debía ser grandiosa, ella, una de las mejores alumnas de Suyin, lo sabía. Lo único que pudo hacer fue arrojarse a sus brazos y besarla. En el mundo no existía mejor lugar.

Suyin sonrió feliz por su hija. Le hubiera gustado saber de todo esto antes aunque estaba feliz por los resultados. Asami también las miró feliz. No importaba cómo, en dónde o con quién, ella sólo quería ver a Korra feliz. Si eso incluía ahora a Kuvira, estaba bien. En general eso significaba un mundo mejor para todos, y ella haría todo lo que estuviera en su mano para ayudar a lograrlo.