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Siempre estaré a tu lado

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Durante gran parte de su vida, la única meta real de Chisato, era volverse alguien digna de estar junto a Kanon. Tener una pasión que ardiera tan intensamente al igual que el canto de Kanon. Nunca había pensado mucho sobre qué podría pasar si llegase a ese punto.

En realidad, eso era una mentira. Últimamente había pensado mucho sobre qué podría pasar. Lo que ella quería que sucediese… lo que quería hacer, por supuesto, lo primero era unirse a Kanon (y a Keke y Sumire) como school idol. Pero más que eso, muy en lo profundo de su corazón, había otra meta.

Quería decirle a Kanon cómo se sentía.

Durante toda la secundaria, Chisato había mantenido sus sentimientos para sí misma. Después de todo, si no tenía la confianza para estar junto a Kanon, ¿cómo podría esperar ser la persona que quizás Kanon amaría? Aunque si pudiera demostrar de lo que es capaz… quizás también podría tener el valor para confesarse. Era bonito pensar, fantasear y soñar sobre ello.

Y entonces ganó la competencia.

era un momento de euforia absoluta. Este momento de triunfo único, además de ser apoyada por aquella persona a la que intentaba alcanzar. Al final, después de muchos años, Chisato finalmente se sentía digna de estar junto a Kanon. Después te este triunfo inmediatamente cumplió su sueño de subirse a un escenario junto a Kanon. (Y junto a Keke y Sumire).

Todo estaba yendo de maravilla. De hecho, si no fuera por la presencia de sus dos amigas en el escenario junto a ellas. Chisato podría haberse confesado a Kanon en ese mismo momento. Desafortunadamente. Incluso con la adrenalina de una presentación bien hecha. No podía reunir valor para hacer una declaración tan personal como esa en público.

Y ahora, una semana había pasado.

Chisato se sentó en el columpio del parque y soltó un gran suspiro. Todavía había ido bien, pero resultaba que confesarse a su mejor amiga era más difícil de lo que parecía. Nunca se sentía como el momento adecuado. Siempre que estaban a solas (que últimamente era muy raro), el ambiente no parecía el correcto. Y las pocas veces que pensó que sí podía serlo, Keke y Sumire estaban ahí.

También estaba el pequeño detalle que… quizás estaba un poco asustada. Asustada de admitir sus sentimientos después de mucho tiempo y asustada de todos los posibles resultados. Soltó otro suspiro.

—Vaya, no creo haberte escuchado suspirar así antes, Chi-chan.

Prácticamente Chisato saltó del columpio (y su propia piel también saltó); No había escuchado en lo absoluto a Kanon acercarse. Mientras tanto, Kanon se rio de la reacción de sorpresa de Chisato. Chisato sintió un pequeño sonrojo de vergüenza en sus mejillas y ligeramente golpeó el brazo de su amiga.

—Cielos, ¡No te acerques en secreto, Kanon-chan!

Kanon seguía riéndose.

—¡No lo hice! ¡Es solo que no prestabas atención!

—Solo estaba… pensando en cosas —dijo Chisato, tratando se no sonar muy evasiva.

—Por supuesto —dijo Kanon mientras se sentaba en el otro columpio. —No creo que te haya escuchado suspirar así antes cuando no se trata de un examen importante o una competencia de baile próxima.

—Supongo que simplemente pensaba en cuántas cosas han pasado en estas últimas semanas.

—Sí, ¿verdad? —La sonrisa de Kanon era más resplandeciente que el sol y mucho más hermosa—. ¡Ganaste la competencia, te uniste a nuestro grupo, todas hicimos una presentación junto a esas Sunny Passion! Todo eso me ha hecho muy feliz.

Chisato le devuelve la sonrisa a su amiga.

—A mí igual. Es como un sueño hecho real en varios sentidos.

Kanon miró hacia la distancia y su asombrosa sonrisa pasó a ser una expresión más pensativa.

—Pero admito que a veces es un tanto agobiante. —Miró hacia Chisato y su sonrisa regresó—. Es por eso que estoy feliz que quisieras salir este fin de semana. No importa lo que esté sucediendo en mi vida, estar contigo siempre me ayuda a tranquilizarme y me hace sentir mejor.

Por un ligero momento, Chisato se olvidó de cómo respirar, y estaba muy segura de que su corazón se aceleró. Tragó saliva mientras sentía que las mariposas se agitaban en su estómago. ¿Era el momento adecuado? ¿Debería confesarse? Sería muy sencillo coincidir con Kanon antes que dar el siguiente paso. Abrió su boca para decir algo, lo que fuera, eso podría ayudarla a estar más cerca de aquel sueño.

El llanto de un niño rompió el silencio que había entra ellas. Ambas voltearon a sus alrededores en buscar de la causa del ruido, y fue fácil de encontrar. Un poco más allá, en los límites del parque, una niña pequeña estaba sola. Sus manos limpiaban sin mucho éxito sus ojos mientras lloraba.

Kanon se levantó y se dirigió a la niña. Chisato la siguió de cerca.

—¿Qué sucede, pequeña? —preguntó Kanon, agachándose junto a la niña.

—¡Me… me alejé de mi mami! —dijo entre lágrimas.

Kanon miró hacia Chisato.

—Chi-chan.

—Entendido.

Chisato sabía exactamente lo que quería su amiga, así que corrió en buscar de la madre de la niña mientras que Kanon se quedaba para tranquilizarla. Corrió por las calles. En busca de indicios de una madre buscando a su hija pérdida. La madre no podía estar tan lejos, ¿verdad?

A dos cuadras, miró a una mujer adulta, como alrededor de sus treinta, apurada con una expresión de preocupación. Tenía que ser ella.

—¡Perdón, señora! —Chisato llamó a la señora. La cual volteó casi al instante—. ¿Busca a su hija?

La expresión de la mujer de inmediato cambió de preocupación a esperanza.

—¡Ah, sí! ¿La has visto? ¿Sabes dónde está? ¿Está bien?

—Mi amiga y yo la encontramos por el parque, mi amiga se quedó con ella mientras yo buscaba a la madre.

—Se alejó mientras estaba distraída en la tienda. Adora ese parque, así que debí suponer que llegaría allá. ¡Muchas gracias!

Chisato sonrió y asintió, ambas se giraron para llegar rápido al parque. Cuando llegaron, encontraron a Kanon y a la niña sentadas en una banca, cerca de donde la vieron la primera vez. Kanon estaba sonriendo y la niña había dejado de llorar y parecía decirle algo a Kanon con emoción.

—¡Natsuki! —gritó la madre mientras se apresuraba a acortar la distancia entre ella y su hija.

La niña alzó la vista y sonrió al ver a su madre.

—¡Mami!

Mientras que ellas se reencontraban, Chisato fue y se paró al lado de donde estaba Kanon sentada, y las dos compartieron una sonrisa.

Después de unos momentos, la mujer las vio a ambas.

—Muchas gracias a las dos.

—¡Por supuesto! —dijo Kanon, sonriéndole—. Natsuki-chan me estaba contando sobre su tipo de peces favoritos mientras que esperábamos a que usted y Chi-chan regresaran.

—¡Kanon-nee es muy buena escuchando! —dijo Natsuki, y el resto rio ante la inocencia de dicha declaración.

Después de eso, todas se despidieron, y Natsuki y su madre se retiraron.

Chisato se sentó junto a Kanon en la banca, sintiéndose extrañamente cansada después de eso. Había sido bastante fácil encontrar a la madre y llevarla con su hija. Pero el golpe de adrenalina inicial ya se había acabado.

—No es exactamente como esperaba iniciar nuestro día libre —dijo Kanon, con claro asombro en su voz.

Chisato soltó una risita.

—Ni que lo digas. Gran trabajado tranquilizando a la niña, por cierto. ¡Y también bastante rápido!

—Je, solo le dije que sabías donde estaba su mamá, y que irías a buscarla. Entonces, como distracción, le pregunté por los animales que le gustaban, y funcionó. Comenzó a contarme sobre cómo adoraba el acuario.

—Siempre has tenido un don para ayudar a niños llorando —dijo Chisato, recordando cómo se hicieron amigas hace ya varios años.

Kanon frotó la parte trasera de su cuello, y sus mejillas se tiñeron de un ligero rosa.

—Eso creo. Considerando que a la primera persona que ayudé se convirtió en la más importante en mi mundo, supongo que ahora tiene un significado especial para mí.

La respiración de Chisato se cortó. Se lamió los labios sin darse cuenta. Y entonces notó la forma en que la mirada de Kanon subía y bajaba. Ella hizo lo mismo y notó a tiempo que Kanon también lamió sus labios.

Sin tiempo para considerarlo. Chisato se movió hacia enfrente y besó los labios de Kanon. El beso terminó tan rápido como comenzó. Pero aun después de retroceder. Aún podía sentir el calor persistente que había quedado. Su rostro se sonrojó con un intento color mientras cubría su boca con una mano y con la otra se abrazaba la cintura.

¿Por qué lo hice? ¿Por qué lo hice? ¿Por qué lo hice? ¿Por qué lo hice?

Antes que pudiera seguir pensando en lo que hizo. Vio a su amiga por el rabillo de sus ojos. El rostro de Kanon también estaba teñido con un intenso rubor, y tenía una mano en sus mejillas como si lo obligara a detenerse.

Y estaba sonriendo.

Chisato también pudo sentir su sonrisa.

El silencio entre ellas continuó. Finalmente, Chisato no pudo seguir contendiéndose.

—¡Siempre te he amado!

—¡Siempre te he amado!

Una vez más, quedaron sumidas en silencio mientras que ambas procesaban lo que dijeron y escucharon. Las dos lo habían dicho al mismo tiempo. Ambas se vieron a los ojos por primera vez desde que se besaron, y de inmediato comenzaron a reírse.

¡Era tan gracioso! ¡Todo lo sucedido era tan absurdo! Siempre que Chisato pensaba que ya se había tranquilizado. Todo lo sucedido la volvía a golpear, y su risa se hacía más fuerte. Le comenzó a doler el estomago y sentía que las lágrimas le salían. Se apoyó con una mano sobre la banca para intentar mantener el equilibrio.

Entonces la mano de Kanon cubrió la suya, y sus dedos se entrelazaron. Era el sentimiento más natural del mundo. Se sentía agradable y seguro. Sostener la mano de Kanon se sentía como regresar a casa después de mucho tiempo.

Eventualmente dejaron de reírse, y se quedaron sentadas en la banca, sosteniéndose de la mano y sonriendo entre ellas.

—Cielos, he querido decirte eso desde hace mucho -dijo Chisato finalmente.

—Yo también, Chi-chan. Tú eres la razón por la que puedo cantar. La razón por la que nunca me rendí, aun cuando de algún modo quería hacerlo. Tú me salvaste. Y te amo.

Inmediatamente las lágrimas se formaron en los ojos de Chisato y recorrieron sus mejillas. Se inclinó hacia delante, abrazando a Kanon mientras escondía su rostro entre su cuello. Sabía que estaba mojando la camisa de Kanon, pero no importaba.

—Tonta, se supone que esa es mi línea —dijo, suprimiendo un tanto el sonido, debido al hombro de Kanon. Su amiga solo volvió a reír y entrelazó sus brazos alrededor de la espalda de Chisato—. Tú eres la razón por la que ahora soy lo suficientemente buena como valerme por mí misma. Pero que pueda hacerlo, no significa que quiera. Quiero que estés conmigo, ¡y quiero estar contigo! ¡Para siempre!

—Y si estamos juntas, podemos hacer lo que sea —dijo Kanon. Entonces besó la cima de la cabeza de Chisato y dejó a su amiga, no, su novia, llorar.

Después de unos minutos, Chisato finalmente se movió. Sentía sus ojos hinchados y probablemente lucía horrible, pero Kanon la vio con una sonrisa. Y ella le regresó la sonrisa con felicidad.

—Gracias por esperarme

—Lo que sea por ti, Chi-chan.