Actions

Work Header

Sickness

Chapter Text

"Y su aliento se contuvo al interior de su boca, la madrugada reinaba en la habitación y no quería despertar a sus compañeros pero se sentía demasiado bien y controlarlo era casi imposible. En ese momento, el control no tenía presencia en su sangre..."

 

...

 

Y ahí estaba de nuevo ese rostro suyo.

 

Katsuki lo había estado observando, no es que fuera de su incumbencia saber exactamente lo que hacía el nerd fuera de sus entrenamientos pero últimamente había estado demasiado ausente. Era normal perder el control de la fuerza y la  concentración en algunos entrenamientos. Sentir el flujo de las feromonas en ambos era usual, después de todo Izuku era "Omega" aunque toda la UA entendiera que había nacido como un beta. 

Bakugō sabía que la razón de sus ausencias entre clases y la forma en que se cubría el cuello con nerviosismo cuando la bufanda se le corría un poco era más allá de un simple resfriado estacional. Solo sus más cercanos tenían conocimiento de su secreto y también él mas Izuku le había pedido explícitamente en primer año que no le dijera a nadie acerca de su verdadero género secundario, que ahora sería un misterio. A Katsuki no le importaba, él estaba en la UA para centrarse en ser el mejor héroe. Que el nerd quisiera ocultarle a sus propios compañeros su naturaleza era su jodido problema. Sin embargo, ya habían pasado tres años y la situación era muy diferente. Ambos habían cambiado y ambos tenían nuevas preocupaciones. 

 

Entre ellas los exámenes finales para obtener la licencia profesional permanente, que estaban muy cerca. Pero el nerd lucía cada día más disperso. Sus "resfriados" pasaron de ser tres al año a ser más de cinco en los últimos meses. Se perdía los entrenamientos y Allmight ya estaba preguntándose porque no asistía a su junta semanal sobre el OFA. Allmight lo sabía pero el ex símbolo de la paz no dimensionaba por sí mismo lo que realmente se sufría detrás de esa naturaleza. 

De ser un Omega.

 

No es que Katsuki fuera una persona súper tolerante o receptiva con las omegas que se le ofrecían entre recesos en la UA. Porque lo hallaba una pérdida de tiempo y energía, el sexo nunca había sido algo importante en su vida, ni siquiera sus celos eran destacables. Ya que al ser hijo de dos betas, que fuera alfa era casi un milagro de la naturaleza. Aún así, Mina era su mejor amiga y sabía lo que ella sufría al carecer de un compañero para esos infernales calores. Un alfa que estuviera dispuesto a tomarla en celo sin faltarle el respeto a su libertad, sin marcarla en contra de su voluntad. La veía tomar un montón de pastillas todos los días, ocultar sus enormes ojeras con maquillaje y usar collares incómodos que presionaban con crueldad su glándula de Omega. Y la cúspide, como en ocasiones se rompía de vergüenza en frente de su habitación al pedirle un poco de ropa usada para que no doliera tanto durante esos momentos. Katsuki se la entregaba, él nunca había sentido su propia esencia pero a ella parecía calmarle el olor que desprendía y si la podía ayudar sin necesidad de involucrarse demasiado emocionalmente, lo haría. 

 

Después de todo, ella siempre había estado ahí para él y más cuando se trataba de escuchar cosas. 

 

Y ahora veía ese comportamiento errático en Izuku, como cada mes parecía más delgado por culpa del montón de pastillas en su garganta, como se perdía por hasta una semana en su habitación, perdiendo clases importantes para su futuro como héroe. Katsuki no quería un rival enfermo, quería al Izuku sano de segundo año que le estampaba la cara en el pavimento con las piernas y después le pedía disculpas por lo fuerte que había sido la patada. Quería a ese Izuku, no al enfermo que se quedaba en la biblioteca hasta tarde tratando de ponerse al día. Y lo sabía bien, algo estaba mal, podía verlo en su mirada. En la forma que miraba su plato de comida favorito, siempre le sonreía al katsudon y ahora apenas estaba comiendo. En pleno septiembre, con el calor mermando e Izuku con un poco de suerte comía y bebía lo suficiente para cubrir sus necesidades diarias. Estaba cansando de ese comportamiento tan descuidado. Y más de quedarse de brazos cruzados mientras su rival sufría.

 

Porque conocía muy bien esa mirada que poseían esos ojos.

 

Lamentablemente la había visto decenas de veces en el pasado, Katsuki no estaba nada orgulloso de su pasado como bully. Y cada vez que podía trataba de ayudar a Izuku. Entregando consejos, ayudándolo a estudiar y en ocasiones hasta dándole atajos para alcanzar el máximo potencial de su particularidad mas viéndolo ahora, a punto de llorar a mares por algo que ocultaba de todos. Era frustrante. Y quería saber qué era lo que estaba sucediendo. ¿Qué exactamente lo tenía así?, apenas comiendo, apenas durmiendo, apenas pensando en sí mismo. Y el problema era que no podía descifrarlo por sí mismo, Izuku tomaba supresores hasta en el té y su aroma estaba adormecido en ello. Podía leer a todos a la perfección en la clase pero él...Era como una perfecta hoja en blanco, buscándole con lupa una imperfección para entender dónde estaba el problema. 

 

—Bro, me ayudas aliñando la ensalada—y como todos los fines de semanas, la clase se juntaba para comer en grupo. Por medio de una votación hecha por los delegados a principio de año, se cocinaban los platos favoritos de todos a mediados de semestre. A veces había hamburguesas con queso, otras carne asada y hasta soba frío. Hoy era el turno de Izuku, todos estaban disfrutando un Katsudon cocinado por Katsuki, Iida, Kaminari y Shinso. Kirishima poco después de empezar se había unido a cocinar porque no quería estar solo ya que Mina de nuevo se había encerrado en su habitación y Sero estaba con Hatsume quién sabe dónde. Después de acabar en la cocina, ahí estaban todos, devorando como animales pero él... Desde que se había sentado al lado de Ochako, apenas había tocado sus palillos y Katsuki había preparado a la perfección su plato. ¿Por qué no estaba comiendo?—. ¿Me estás escuchando, Bakubro?

 

Katsuki dejó de pensar para ver a Kirishima a su lado mostrándole un recipiente lleno de varios tipos de lechuga, tomates Cherry, rúcula y algunas almendras fileteadas. Tomó algunos limones y los exprimió sin decir nada, su cabeza ya estaba a punto de explotar. No era de su agrado no entender una situación y más si esa situación involucraba a su rival, se suponía que el nerd iba a ser el mejor. ¿Cómo se supone que conseguiría aquello? Si se mantenía así, ni siquiera conseguiría la licencia profesional permanente y nunca podrían graduarse juntos. Ya estaba molesto imaginando la situación. Cuando terminó de aliñar la ensalada que Kirishima le había traído, fue desde la cocina hasta el comedor donde todos estaban casi gritando su día y en completo silencio la dejo en la mesa justo en frente de Izuku, sabiendo bien que a Izuku le gustaban los tomates Cherry con limón. Todos quedaron en silencio ante la mirada atenta de Katsuki a Izuku. El Omega observó los ojos rojos preguntándose qué estaba pasando hasta que Kirishima entró al comedor ofreciendo un poco de jugo, desviando la atención de la situación.

 

¿Qué ocurre, Kacchan?—Izuku tragó duro. 

 

—Come un poco, ese plato de Katsudon no se va a comer solo—Izuku se sorprendió, no se había dado cuenta que era Katsudon, estaba tan absorto en sus pensamientos negativos que no había visto el contenido de su platillo. Tomó los palillos con su mano izquierda y probó el primer bocado, como era de esperarse hizo esa expresión que a Katsuki le gustaba. Lo estaba disfrutando, estaba comiendo.

 

La cena transcurrió sin mayores incidencias, todos felicitaron a Katsuki por el excelente puerco pero a la hora de lavar los platos, casi nadie se quedó para ayudarlo. Como siempre. Momo ayudó porque ella era muy educada y si lo hacía, Jirou y Todoroki también estaban ahí para hacerlo, aunque fueran un poco torpes. Al acabar, todos se fueron a descansar pero él no podía hacerlo aún. Secó el servicio con un paño en silencio mientras escuchaba música de los ochenta. Con el pasar de los años, tomó el desagradable hábito de dormirse tarde o casi no dormir nada en los días difíciles. Antes solía quedarse dormido a las ocho y media, después de unos meses viendo el mundo real de los héroes a través de sus ojos... El descanso no parecía ser la mejor idea, la mayoría de los sueños terminaban en horrendas pesadillas.

 

El reloj de la cocina marcó las tres de la mañana, apagó las luces y cuando pensaba en irse a dormir, escuchó pasos. Se escondió detrás de un sillón y vio a Izuku salir por la puerta principal. Vestía ropa deportiva pero no llevaba agua o su celular para escuchar música, no estaba preparado para nada.  

 

—¿Para dónde vas tan tarde, maldito nerd?—tomó su chaqueta y lo siguió, Izuku estaba corriendo como si alguien lo estuviera persiguiendo, ni siquiera estaba usando su particularidad, solo corría. Los pulmones de Katsuki se quemaron al cuarto kilómetro, cuando Izuku recién se digno a parar para respirar un poco de aire. Aún no se había dado cuenta de que lo estaban siguiendo así que soltó sus feromonas, todas las que había acumulado alrededor del día. El olor llegó hasta las fosas nasales de Katsuki... Él apestaba tan fuerte que arrugó su nariz y se cubrió con la tela del antebrazo. Olía demasiado mal, como si estuviera pudriéndose desde adentro—. Que mierda, ¿por qué apestas tanto?

 

—¡Kacchan!, ¿qué estás haciendo aquí?—Katsuki soltó sus feromonas para tratar de calmar el fuerte olor, por suerte la brisa nocturna se llevó la mayoría del hedor. Izuku se alejó ruborizado, la mayoría del rubor era por culpa de la vergüenza. Alguien lo había descubierto y para peor, esa persona había sido Katsuki.

 

—Te seguí porqué te estás comportando como un retraído, ¿qué te está pasando? Joder, ¿y por qué apestas a un jodido muerto?—Izuku se detuvo en seco. La última palabra hizo eco en su cabeza y con ella, la ansiedad en su estómago creció. No podía oler tan mal, ¿verdad?

 

—¿Huelen tan mal?—el tono de su voz evidenció todo. Katsuki se mordió la lengua, él y su estúpida boca. 

 

—No. Quiero decir, sí. ¿Por qué? ¿has ido al doctor para que vean que te ocurre? No es normal oler así—Izuku tragó. Esto no era nada bueno. 

 

Caminó unos pasos hasta sentarse en un pequeño borde de concreto que en sus mejores días había sido parte de una casa forestal. El árbol que ahora era más follaje que ramas, se sostenía por un grueso tronco que hundido en la tierra se manifestaba con enormes raíces saliendo de la superficie húmeda por la lluvia veraniega y en algunos huecos de las mismas crecían flores pequeñas que no alcanzaban a tener olor. Izuku salía a correr todas las noches por el bosque aledaño a los departamentos de la UA, solía hacerlo siempre que sus feromonas fueran demasiado molestas. No quería soltarlas en la privacidad de los departamentos y provocar un escándalo hormonal, y más ahora que todos tenían certeza que era un beta. Nunca imaginó que en esos paseos nocturnos Katsuki fuera la persona que lo descubriera. Hubiera sido más fácil explicarle a otra persona lo que estaba ocurriendo. Suspiró profundamente y el aire puro llenó sus pulmones al mismo tiempo que Katsuki se sentaba a su lado, analizando todo con su mirada.

 

—¿Me vas a decir que mierda te está pasando o qué?—El calor que su cuerpo emanó era un como un tópico en sus heridas internas. Le molestaban tanto sus ovarios que se quejó al mismo tiempo que la mano ajena se posó en su espalda al encogerse tratando de asimilar el dolor, sería más fácil si los analgésicos hicieran algún tipo de efecto pero el doctor había sido tan claro que odiaba ser un Omega. Todo sería perfecto si no fuera por su complicado y estúpido útero—. Oi, ¿estás bien? 

 

—Si, solo dame un momento, por favor...—para Katsuki no fue difícil identificar el dolor en sus palabras, con la mano en su espalda fue formando círculos suaves. Como si estuviera acariciando un objeto delicado, tanto que Izuku cerró los ojos con tranquilidad por un momento. La gentileza en su tacto, las feromonas leves en el ambiente y el calor que emanaba... Hizo que su hambriento Omega interno fuera saciando su hambre con lentitud. Necesitaba más de ello pero lo actual era un buen placebo para empezar a sentir el ausente cansancio de las noches en vela. 

 

—¿Me vas a decir qué mierda está pasando?—su voz fue tan suave que Izuku, aún con los ojos cerrados, comenzó a llorar. Asintió dándose cuenta de lo lejos que habían llegado en tan poco tiempo, unos dos años atrás y nada de lo que estaba ocurriendo sería posible. Estaba feliz, muy feliz y cuando se enderezó para tratar de hallar un poco de fuerza para hablar, la mano siguió ahí.

 

—Estoy enfermo, eso es todo—la brisa fresca los abrazo a ambos al mismo tiempo, Katsuki vio las lágrimas de Izuku irse con el viento. Su cabello se alborotó más con el movimiento y pudo ver esa expresión llena de dolor en sus facciones. Como odiaba verlo así, quería matar todos sus dolores y verlo fuerte, como era. Pero al oír la palabra enfermo, se formó un hueco en su estómago. Uno que caló más profundo de lo que esperaba—. Mis feromonas huelen mal porque me estoy reteniendo en mi propia naturaleza y al hacerlo, se acumulan en las glándulas. Se pudren en mi cuerpo, mi desequilibrio hormonal es tan fuerte que mis ovarios me duelen cada día con más fuerza. Ojalá los analgésicos sirvieran para el dolor pero ninguna droga podría con el dolor... 

 

—¿Por qué ocurre tan así? ¿es algún defecto de familia? ¿cómo puedes sanar?—Izuku lo observó, vaya... Nunca lo había visto de esa manera, en sus ojos faltaba algo que siempre solía haber. ¿Podía confiar en él? No lo dudaba, años conociendo el secreto de Allmight y seguía siendo un secreto de los tres, la confidencia de Katsuki era una de sus más hermosas cualidades. Esa fidelidad a las promesas, muy admirable. 

 

—Mi Omega interno odia la retención que estoy haciendo con mi naturaleza, mi doctor dice que ni siquiera con hormonas me sanaré del todo. Tengo que hacer otras cosas para sanarme pero... No confío en nadie para hacerlo—junto sus manos, jugó con sus dedos unos momentos antes de seguir. Katsuki era inteligente, su cabeza ya estaba en la pregunta con respuesta—. Cómo mi primer celo se manifestó un poco más tarde de lo común, ciertas partes de mi cuerpo necesitan estímulos para desarrollarse correctamente. Mi madre intentó contratar el servicio especial de alfas del gobierno pero como aún no tengo veintiún años, la edad mínima para solicitar el servicio, ninguno de los acompañantes profesionales aceptó venir a ayudarme. Mi madre habló con el doctor sobre una solución más pronta para calmar el dolor y adelantar el desarrollo, él fue tajante y recomendó que iniciara mi vida sexual pero antes de hacerlo, tendría que hacerme unos masajes con feromonas. Mi mamá me compró unas muestras de feromonas para probar... Sin embargo, al ser artificiales, mi Omega las rechazó. En este momento no hay nadie con quien quiera iniciar mi vida sexual, todos aquí saben que soy beta y conocer alguien fuera de la UA... Muy complicado, no confío lo suficiente.

 

—¿Y qué tipo de masajes tienes que hacerte con feromonas?—Izuku se rascó la nuca con incomodidad. Era raro hablar con Katsuki sobre su cuerpo, sobretodo porque era un alfa y usualmente los alfas siempre se quejaban de ello. «Son problemas de omegas, no son temas que un alfa deba discutir y mucho menos preocuparse.»

 

—Bueno, es un masaje anal con un lubricante especial pero no puedo hacerlo solo, el tema es que mientras lo hago, tengo que recibir una carga de feromonas directas en mi glándula del cuello, solo así mi cuerpo soltará las hormonas de desarrollo. 

 

—Básicamente, necesitas que un alfa te mire masturbarte mientras tienes su cuello cerca. 

 

—¡No lo digas de esa forma, suena horrible!—Izuku se cubrió con ambas manos la cara—. Pero, sí. Es algo así. 

 

—Y no confías en nadie... Tienes amigos que podrían guardar el secreto, ¿qué hay de dulce de navidad?—Izuku se encogió aún más en su puesto. No dudaba que sus amigos fueran capaces de guardar su secreto pero... No sabía qué expresión pondrían a la hora de decirles que hace años les mentía, además Todoroki... Él era un alfa extraño, había sido una opción en un principio pero no parecía estar interesado en nadie más que Momo. Y sus feromonas no le atraían del todo. Eran como un perfume demasiado sutil, hacerlo con él sería como estar haciéndolo con nadie. 

 

—No parece estar interesado en ese tema, además, siempre está detrás de Momo como si fuera su sombra. 

 

—¿Y qué pasa con cuatro ojos? Siempre andas por ahí con él, podría hacerlo. ¿No?

 

—No lo llames así, su nombre es Iida Tenya, llevamos tres años siendo compañeros, ya deberías recordar su nombre...—Katsuki rodó los ojos. 

 

—Como sea—Izuku prosiguió. 

 

—Y él está completamente descartado. Un día estábamos recibiendo charlas sobre los métodos anticonceptivos en clase y Ochako lo escuchó hablar entre dientes diciendo que lo mejor era esperar. Que la virginidad era un regalo para la persona especial, para el matrimonio y que los métodos anticonceptivos eran antinaturales que el sexo solo era para la concepción. Y siendo honesto, no estoy preparado para estar en una relación con alguien que quiere casarse y tener un montón de hijos. Yo no quiero tener hijos, al menos no en un futuro cercano—Katsuki ni se sorprendió que fuera así, Iida siempre había parecido ser un alfa reservado. Y en cuanto a la declaración de Izuku, lo entendía. Cada día había más villanos en las calles, los héroes caían como moscas en un basurero y los derechos de los Omegas parecían ser un ruido sordo para los políticos. No lo culpaba en nada que prefiriera pasar como beta ante los medios y sus amigos. 

 

—Es complicado...—Izuku junto sus rodillas y las abrazó, la mano de Katsuki seguía en su espalda. El calor que emanaba era tan agradable que no quería que se fuera nunca de ahí. El alfa notó lo que su tacto provocaba, era como si sus feromonas estuvieran ronroneando alrededor de su cuerpo. Era agradable, como un cosquilleo en su glándula.

 

Y con ello, no podía imaginar lo horrible que debía ser soportar todo eso en la soledad de su propio género, desde que había ido a terapia gracias a los consejos de Aizawa, había ganado mucha empatía y sabía que Izuku lo estaba pasando mal. Todo su lenguaje corporal lo decía, se acercó un poco más a su lado, tratando de corroborar una teoría que se formuló en su cabeza al verlo más tranquilo con su mano en la espalda. Al hacerlo, Izuku se agarró un poco más fuerte de sus rodillas pero el olor de las feromonas que soltaba se fue suavizando de a poco, pasando desde el horrible hedor hasta uno que era una molestia soportable. Katsuki soltó sus feromonas con fuerza e Izuku suspiró profundamente. El olor de Katsuki siempre había sido un poco molesto en su nariz. Las explosiones no siempre olían bien y la mayoría del tiempo se sentía como un desagradable rechazo pero cuando se abría con una persona... Eran tan placenteras y calmadas que su Omega interno estaba comenzando a distenderse y el dolor parecía abandonar sus ovarios.

 

—Cuando Mina está en celo, ella me pide ropa para ya sabes, masturbarse y calmarse—Katsuki lo soltó sin más. Izuku se ahogó con su propia saliva ante la repentina información. 

 

—¿Ella te pide su ropa? ¿Ustedes están juntos? Eso es una señal de cortejo bastante íntima...—¿Katsuki y Mina?, la cabeza de Izuku cayó hasta unos niños rubios con piel rosa. Por unos instantes se lo imaginó y después se sintió mal por la situación. ¡Se estaba sintiendo bien con las feromonas de un alfa con dueña!

 

—Nah, no estamos en cortejo ni nada de esa mierda tradicionalista. Ella sabe que yo no estoy en etapa de conejos y mucho menos interesado en relaciones. Contrario a lo que muchos creen, no estoy muy envuelto en el sexo. Me parece una pérdida de tiempo y energía. 

 

—Es verdad, tu no estabas muy enfocado en ello durante la secundaria—los recuerdos de Izuku relacionado al Katsuki de la secundaria se remontaban a encerrones en casilleros, segregación en las actividades físicas y unas cuantas miradas que eran muy intimidantes para un chico que no confiaba ni en su sombra. Sin dejar fuera que el alfa en esos tiempos era muy cruel cuando se lo proponía. 

 

—En secundaria era un asco, Deku—las palabras hicieron a Izuku esbozar una sonrisa aliviada, él había cambiado tanto que sorprendería a cualquiera que lo hubiera conocido en esos tiempos. 

 

—Eso es verdad... Pero, ¿cómo lo haces con tus celos? ¿No te molesta no tener sexo  con alguien? Dicen que los alfas tienen más necesidades sexuales que los omegas durante las fiebres—Katsuki chasqueo la lengua.  

 

—La verdad no lo sé, no es la gran cosa para mí. Mi cuerpo no me pide sexo, puedo tomar algunos supresores y es como si nada estuviera pasando.

 

—Que envidia, tienes mucha suerte de tener un cuerpo que te quiere—Izuku hizo un puchero con sus labios. Katsuki se aclaró la garganta. 

 

—A lo que voy, es que parece que disfrutas mis feromonas. O al menos tu omega interno lo hace—Izuku se congeló y comenzó a murmurar muy rápido. 

 

—¡No, no, no! ¡Es decir, son agradables porque de cierta manera resguardan! Pero no es como si disfrutara de esa manera en la que piensas...—Katsuki lo tomó por los hombros, mirándolo fijamente.

 

—Cálmate nerd, no es algo de suma importancia para mí. ¿es algo muy importante para ti?—Izuku tragó duro, viendo a Katsuki tomarlo así, se dió cuenta que el alfa había cambiado mucho en esos años. Parecía un adulto hablando del tema, en realidad era bastante maduro si lo veía desde un punto de vista más frío al que solían verlo los omegas más tradicionales—. Deku, somos rivales serios, tu desempeño debería eclipsar el mío, no hacerlo ver bien. E incluso, este problema de tus feromonas ha llamado la atención de Allmight. Él no debería preocuparse, ya sabes que está viejo y una preocupación más no sería sana...

 

—Kacchan, ¿cuando te volviste tan comprensivo?—Katsuki refutó inmediatamente.

 

—¡Yo siempre he sido muy comprensible, cabeza de brócoli mal cocido!—el alfa se hizo el ofendido por unos instantes, Izuku sintió sus feromonas amigables rozar su piel. Era tan agradable que relajó la postura y se disculpó aunque notara que él no estaba ofendido en lo absoluto.

 

—Entiendo, perdón. 

 

—Entonces, ¿quieres o no?—Izuku lo observó con atención. 

 

—¿Qué cosa?—Katsuki no podía creer que su rival fuera tan denso. 

 

—¡Qué cosa va ser! ¡¿Quieres que te ayude con tus masajes anales o no?!—un segundo después de la palabra masajes, las mejillas de Izuku se tornaron igual de rojas que el jugo de Granada recién exprimido, se encogió al lado de Katsuki. No es que se sintiera intimidado por sus palabras, es solo que no esperaba que de verdad estuviera dispuesto a ayudarlo con algo tan íntimo, sobretodo porque parecía molestarle un poco el aroma de sus feromonas. Katsuki lo movió un poco al notar que se estaba perdiendo en sus pensamientos, fue solo un roce de hombros para que Izuku tuviera toda su atención en él—. Escúchame, nerd, quiero un rival apropiado a mis expectativas y mi nivel. No quiero un zombie. Pero sí, lo haría, después de todo no tiene que ser algo emocional. Solo feromonas y ya. 

 

—Me impresionas, Kacchan. 

 

—Yo siempre soy impresionante—Katsuki se puso de pie limpiando la tierra de sus pantalones, miró a Izuku y le tendió la mano. Izuku la tomó y fue impulsado con facilidad, a veces olvidaba lo fuerte que era el alfa en comparación con él. Izuku sin duda era fuerte, y podía superarlo en fuerza pero solo cuando el OFA estaba activado en su cuerpo, por sí solo no podía darle pelea. De cierta manera sentía que era como un estado delator de su naturaleza, después de todo los celos no eran del todo amables. Sobre todo porque perdía de tal manera su fuerza que ni siquiera el OFA podía obedecer sus deseos, la biología del celo era un desastre doloroso—. ¿Entonces? ¿Cuando empezamos?

 

Izuku pestañeo. 

 

—¿Empezar qué...? ¡¿Ahora mismo?!, pero ni siquiera me he lavado para bloquear mis feromonas y es muy tarde. Por Allmight... ¡Tu hora de sueño ha pasado! Oh, cuánto lo siento. Deberíamos irnos a acostar... ¡No! Quiero decir, acostarnos separados, no en la misma cama—Katsuki se mofo, era demasiado evidente que aún no estaba listo. Lo soltó y comenzó a caminar hasta los departamentos, Izuku lo siguió. Viéndolo de reojo. El alfa metió las manos en sus bolsillos. 

 

—Cálmate, cuando te sientas cómodo con el tema, háblame. No te fuerces a nada, así que cuando realmente quieras... Solo habla.. Ahora vámonos, es muy tarde para que un nerd mitad brócoli como tú esté merodeando—Izuku se detuvo un momento. 

 

Nunca pensó que la madurez sobre el tema le hiciera tan bien. Se alegró, finalmente tenía alguien con quién hablar sin sentir que estaba faltando a la verdad.

 

...

 

Llegando a los dormitorios, el alba ya se estaba presentando en el horizonte. Izuku suspiró cansado, ya era el segundo fin de semana consecutivo donde no dormía nada. La frustración se disipó cuando Katsuki dejó caer en sus hombros su chaqueta deportiva, el Omega lo vió pero el alfa ni siquiera hizo un gesto. 

 

—Es para que puedas dormir, devuélvelo cuando lo hayas lavado—poco después abrió la puerta principal y se perdió en las escaleras de los pisos superiores. 

 

Izuku quedó asombrado pero al mismo tiempo tomó entre sus manos la chaqueta, el aroma era tan agradable. No podría describirlo como un olor característico, era agradable, calmado y al mismo tiempo poseía una fuerza que no tenía comparativa a nada. Aspiro la fragancia y el cansancio rompió su cuerpo, tenía tanto sueño que llegó a tropezar de vez en cuando de camino a su dormitorio. Una vez ahí, sin siquiera importarle el sudor pegado en su espalda, cayó rendido en las sábanas. El leve ronquido saliendo de sus labios y la chaqueta de Katsuki alrededor de su cuello fue el cómodo inicio de un buen descanso. 

 

Al mediodía siguiente, el aroma de Katsuki mezclado con el suyo lo despertó. La sensación agradable del descanso bien merecido en sus músculos fue nueva, sus ovarios dolían pero no era una novedad. Después de todo el olor solo estaba influyendo en su cansancio, no en la manera en que funcionaban sus feromonas. Se levantó sintiendo el hambre arraigada en su estómago, habían pasado más de doce horas desde que había comido algo. Se internó en el baño y lo primero que notó fue la falta de ojeras bajo sus ojos, fue nuevo. Al bañarse con agua caliente, el dolor que aquejaba sus ovarios poco a poco se fue atenuando. Cuando salió de su habitación, con el pelo mojado después de tratar de ordenarla, el pasillo estaba vacío. Fue lo mejor, no quería encontrarse con nadie de camino a la cocina. Al bajar las escaleras, escuchó varios gimoteos. Cómo era de esperarse, algunos estaban haciendo de las suyas en el armario. Era sorprendente que Aizawa no se hubiera dado cuenta de ello, el sitio de dos por dos apestaba a sexo. Ya en la cocina se preparó un sándwich de huevo con un batido de proteína cargado en supresores de olor. Aunque no apestaba mucho, no deseaba arriesgarse a ser notado. 

 

—Buenos días, Midoriya, pareces que dormiste bien—Iida apareció en la entrada de la cocina moviendo sus brazos con energía. Detrás suyo venía Ochako con una bolsa llena de mercadería. 

 

—Sí, fue una noche extraña pero pude descansar al fin—Ochako lo observó por unos instantes antes de bajar la mirada, no entendió nada hasta que notó que estaba usando la chaqueta de Katsuki. Trató de no entrar en pánico, podrían confundirla con una suya de no ser por el evidente olor a sudor ajeno. Se tomó su batido, antes de siquiera tragarlo todo fue hasta el lavadero. Tenía que quitársela antes de que alguien lo notara. 

 

—Izuku... ¿estás realmente bien?—Ochako estaba a menos de un metro, mirándolo a los ojos. 

 

—Sí, ¿por qué lo preguntas?—ella bajó la mirada hasta la chaqueta. 

 

—Por nada, es solo que me pareció verte anoche salir con Katsuki al bosque. ¿Peleó contigo? ¿Te hizo algo?—suspiró, no estaba hablando de la chaqueta. 

 

—Tranquila, solo salimos a entrenar, Kacchan no pelea conmigo hace un buen tiempo—la explicación no fue suficiente para ella. 

 

—Si te hace algo, me lo dices y yo lo envió al espacio—Izuku asintió. En ese momento entraron Kirishima, Denki, Sero y Mina a la cocina. Los cuatro apestaban a sudor y feromonas de entrenamiento. Parecían una manada ruidosa y hambrienta, Izuku aprovechó el momento de distracción de Ochako para irse a su cuarto a cambiarse. Sin embargo, Denki notó la diferencia de ropa. 

 

—¿Vieron eso?—Kirishima mascó un sándwich dejándolo a la mitad. 

 

—¿Qué cosa?—Mina sirvió un poco de jugo en unos vasos mientras Sero sacaba del refrigerador fruta picada. 

 

—A Midoriya usando la ropa que usa Ashido en sus celos, es decir, la ropa de Bakubro—Mina se ahogó al mismo tiempo que Kirishima y Sero. Los cuatro se miraron fijamente por unos instantes antes de entrecerrar los ojos. 

 

—No creerás que Bakubro es de esos alfas defectuosos que follan betas, ¿verdad?—Sero negó divertido. 

 

—Lo sabía, no podía ser tan perfecto, algo malo debía tener—Kirishima guardó silencio mientras veía a Mina. No es que fuera un secreto que ella pidiera ropa de Katsuki para sus celos pero... ¿Por qué Midoriya? ¿Por qué molestarse con alguien que nunca le daría el placer adecuado? 

 

No entendía nada.

 

... 

 

Las mejillas de Izuku explotaron en un rojo brillante cuando se encerró en su habitación. Arreglo todo tan rápido que no se había dado cuenta de la chaqueta. Dios, su corazón estaba palpitando tan rápido que lo escuchaba hasta en sus oídos. Cuando comenzó a caminar hasta su cama, notó algo peculiar... Tenía una erección en los pantalones. Nunca antes se había excitado fuera de un celo, usualmente sus precelo eran tan dolorosos que no había momentos donde su cuerpo fuera capaz de producir excitación. Tragando duro, tomó el cuello de la chaqueta y lo apegó a su nariz. Dios, el aroma de Katsuki olía mucho mejor ahora. Estaba tan impregnado en la tela que no era ni coherente. Se acostó en la cama mientras descubría su erección, hacía calor pero la brisa veraniega envolvió su pene dándole frío. Temblando lo tomó antes de morder el cuello de la chaqueta, cerró los ojos y la fricción de sus dedos alrededor de a poco fue volviéndose disfrutable. ¡Estaba masturbandose por primera vez! Con los ojos cerrados guardó sus gemidos mientras ignoraba la evidente humedad cayendo de su culo. 

 

Se sentía tan bien. 

 

Siguió con el movimiento mientras trataba de no pensar en nada pero mientras más lo intentaba, más penetraba el aroma de Katsuki sus pulmones. Era intoxicante, tanto que su mano derecha fue directo a su ano. No se lo tocaba porque dolía mucho durante sus celos, apenas lograba dilatarse para recibir un pequeño juguete, así que no esperaba que pudiera hacerlo. Solo masajeo su entrada mientras su mano seguía masajeando con desespero su erección. Pasaron los minutos y no podía alcanzar el orgasmo, algo faltaba, algo le estaba pidiendo su cuerpo. Se aventuró y dejó que el primer dedo buscará fricción en su interior, no se sintió mal, al contrario, muy bien, tanto que el segundo entregó un mejor resultado. Estaba tan confiado que erró al pensar que un tercer dedo no provocaría nada. El dolor lo encorvó, suprimió el grito al mismo tiempo que su erección bajaba de golpe. Las lágrimas cayeron por sus mejillas. Las feromonas de dolor se extendieron, mas no lo suficiente para salir de la habitación. Presionó con rabia su cabeza contra la cama al ver sus dedos ensangrentados. Ahora entendía, solo las feromona frescas de una alfa lo prepararía mejor para la penetración. Para un masaje. No una chaqueta con feromonas viejas. 

 

No debió confiar, no debió hacerlo. Odiaba su cuerpo. La única forma era aceptando el trato de Katsuki, sólo así el dolor dejaría de ser un problema en su vida.