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Pelirrojos Insaciables

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Era primero de septiembre en las islas británicas y un tren escarlata llegaba a la estación de Hogsmeade, un pueblo mágico cercano a Hogwarts, el colegio de magia y hechicería del país.

 

Cuando se detuvo, las puertas se abrieron y varios grupos de niños entre once y diecisiete años bajaban alegres del tren, ellos conversaban entre sí o bromeaban. Este era el caso de los hermanos Weasley.

 

William 'Bill' y Charles 'Charlie' Weasley, de trece y once años respectivamente, charlaban alegremente entre ellos y los amigos del pelirrojo mayor, quien no iba a permitir que molestasen a su hermanito.

 

Pero como todo primer año, Charlie debía subirse a los botes que lo llevaría a través del lago negro hasta el imponente castillo. Por lo que ambos se despidieron brevemente, prometiéndose ver nuevamente en la mesa de Gryffindor.

 

[...]

 

Harry se encontraba suspirando frente al anciano director del castillo mientras leía el contrato. Ese día era treinta y uno de julio, el día donde nació su sobrino Andrew y ahora estaba en la escuela mágica solo por un simple trabajo.

 

"Albus, por mucho que quisiera tomar el trabajo, debo cuidar de Andrew, hoy es su cumpleaños número cuatro y estoy aquí leyendo un contrato en vez de comprar su pastel" se quejó el azabache al verse atrapado en ese lugar.

 

"Lo se Harry, pero debes saber que eres la mejor opción para el trabajo, además, tu dada de baja en los aurores puede ayudar un poco" explicó el anciano. "Eres el único calificado, además de Severus, para dar esta materia, tienes una maestría en Defensa y Encantamientos" trató de convencerlo.

 

"Tengo deberes como señor y regente de las casas Potter, Fleamont y Black, además, aún estoy esperando el juicio de Sirius, tu lo prometiste y han pasado casi tres años desde que lo mencionaste" habló enojado el ojiverde.

 

"Lo se, mi muchacho, pero debes de entender que, como director de Hogwarts no tengo ningún poder y tampoco lo tengo en el Wizengamot, mi condición Jefe de Magos solo sirve como mediador entre las facciones" dijo desganado.

 

El azabache suspiró y volvió a mirar el contrato. "Si acepto, ¿Qué me dirá que no obtendré la maldición del puesto?" indagó astutamente.

 

Albus lanzó una risa antes de mirar alegremente al hombre frente a él. "Todo un Slytherin, pero respondiendo a tu pregunta, haré todo en mi poder para impedir que suceda, Gellert esta buscando una forma de anularla, pero tomará tiempo" respondió sinceramente por primera vez en su vida.

 

"Es un inicio" respondió sin emoción el azabache antes de poner una sonrisa en su rostro. "Muy bien Albus, tomaré el puesto, pero tengo algunas condiciones" expresó Harry mirando a los ojos al director. "Primero, quiero que me permitas tener a Andrew en el castillo, no deseo que se quede solo en la mansión" comenzó a declarar cada punto.

 

"Eso es posible, puede estudiar en tu salón mientras impartes tus clases" respondió ante la condición.

 

"Bien. Segundo, entre los dos sacaremos a Sirius de Azkaban de la forma legal, tu solo encárgate de mediar entre las facciones y yo pondré el testamento de mi hermano en marcha" dijo como segunda condición.

 

"Lo haré" contestó el anciano

 

"Tercero, respetarás mi tiempo como miembro del Wizengamot, si estoy impartiendo clases en ese momento quiero que Remus se haga cargo hasta que llegue" eso impresionó algo al anciano.

 

"Eso será un tanto difícil, su condición de hombre lobo le dificultará si ese día es luna llena" declaró con pesar al ver como podía solucionar eso.

 

"Por eso no te preocupes Albus, lo tendré bajo control" le tranquilizó ante sus preocupaciones. "Y como cuarto punto, si encuentro a mi pareja del alma en un estudiante, harás lo posible para protegerla, él o ella se verá intimidado por ser la pareja de un profesor, algo que sale del control de ellos" su voz salía más grave con cada palabra.

 

"Muchacho, se me hará difícil aquello, para eso tendré que informar a la junta de gobernadores, en la que tu perteneces igualmente, sobre eso y ver que puedo hacer al respecto" contestó lo más serio posible.

 

"De acuerdo, si puedes cumplir las tres primeras estaría bien" respondió cansado al ver que no podía aceptar de inmediato su cuarta condición.

 

Con ello, el contrato se modificó mágicamente con las cuatro condiciones de Harry y este último lo firmó con una pluma de sangre.

 

"Ya esta. Ahora, ¿quieren tú, Gellert y Minerva venir a la fiesta de Andrew? Habrán postres de limón" comentó tratando de atraer al director.

 

"Dalo por hecho, le mandaré una nota a Gellert con Fawkes para que venga de inmediato, ¿podría ser que llevase también a Severus y Regulus? Ellos apenas salen de las mazmorras" comentó burlonamente al mencionar al príncipe y a la estrella.

 

"Bien, igualmente los iba a invitar" dijo despreocupadamente. "Ya sabes la dirección" y con ello, se apareció fuera del castillo.

 

"Cada día me impresionas más, Harry Potter" dijo a la nada el director.

 

[...]

 

Harry se encontraba en la mesa de profesores en el Gran Comedor con su sobrino Andrew a su lado, apenas habían llegado hace unas horas y se sentía como una eternidad.

 

Quienes fueron sus maestro y/o compañeros de escuela lo saludaron alegremente y más al pequeño Potter que lo acompañaba, bueno, casi todos, Severus y Regulus lo saludaron fríamente, pero aún así lo saludaron.

 

"Es bueno tenerte aquí nuevamente señor Potter, más con el hijo de James y Lily" dijo tristemente la maestra de Transformaciones.

 

"Lo mismo digo, profesora McGonagall" respondió alegremente el azabache.

 

"Solo dime Minerva, ahora seremos colegas después de todo" la sonrisa volvió a la anciana maestra.

 

"Entonces puedes decirme Henry o Harry, como gustes" sonrió ladinamente haciendo reír a todas las mujeres en la mesa.

 

"Ustedes los Potter si saben hacer reír a una mujer, no como otros que conozco" comentó sarcásticamente lo último Aurora Sinistra, quien miró de reojo a Severus.

 

"No entiendo porque me lo dices Aurora, si eres tu la que siempre no se ríe de mis bromas" molestó el maestro de pociones a la maestra de astronomía.

 

"Ja ja, mira como rio, me estoy muriendo" su sarcasmo inundó todo el lugar. "Tienes los métodos de socialización de una piedra" mencionó antes de prestar atención al pequeño de cuatro años.

 

"Es bueno volver a verlos a ustedes dos" dijo Harry mirando a quienes fueron sus compañeros de casa.

 

"Digo lo mismo Henry" respondió Regulus con una pequeña sonrisa. "Soy el aprendiz de Filius, así que me verás todos los días en el castillo" comentó alegremente como el hombre de veintitrés años que era. "Aparte, te agradezco que tomaras el cargo de regente Black, no quiero participar en la política antes de tiempo" comentó antes de abrazar el cuello de Severus. "¿No es así Sev?" la pregunta salió muy cariñosa que incomodó a varios.

 

"Claro Reggi, ahora vuelvan a lo suyo viejas chismosas" su comentario agrio hizo que varios volvieran a lo suyo.

 

Los minutos pasaron y los estudiantes empezaron a entrar por las puertas del Gran Comedor, las conversaciones alegres entre los alumnos de las mismas o distintas casas alegró el ambiente del lugar.

 

Minerva McGonagall se levantó de su lugar y salió hacia el vestíbulo del castillo. Por otra parte, Filius Flitwick colocó el taburete y el sombrero seleccionador donde siempre iba a principio del año escolar.

 

La fabrica de murmullos de Hogwarts comenzó al funcionar al ver un nuevo docente en la mesa, todos sabían de que materia era, pero lo que extrañó al alumnado fue la presencia de un niño de no más de cinco años que estaba sentado en el regazo del nuevo profesor.

 

"¿Quien es él?" "No lo sé, pero parece que será nuestro nuevo maestro de DADA" "No lo puedo creer, es tan varonil" "Esas esmeraldas que tiene por ojos me vuelven loco" "¿Quien es el niño que lo acompaña?" "¿Será su hijo?"

 

Eso fueron algunos comentarios que alcanzaron a escuchar por parte de los alumnos que estaban más cerca de la mesa. Los murmullos cesaron un poco cuando la puerta se volvió a abrir, dejando ver a McGonagall con dos hileras de niños de primer año.

 

[...]

 

Charlie miraba asombrado el Gran Comedor, el cielo estrellado del techo era parecido al que estaba afuera. Él iba a la mitad de la hilera hasta que todos se detuvieron frente a la mesa horizontal del lugar. Él sentía las miradas sobre el grupo y se sonrojó al ver que tenía la atención de un maestro en particular.

 

"Cuando yo os llame, deberéis poneros el sombrero y sentaros en el taburete para que os seleccionen" dijo la ahora, para él, conocida maestra de transformaciones.

 

El pequeño pelirrojo se desconectó de la realidad mientras miraba fijamente al hermoso hombre que no le paraba de mirar, era como si el mundo supiera que pasaría algo entre ellos dos.

 

"Weasley, Charles" gritó McGonagall sacando de su estupor al niño.

 

Charlie miró hacia delante y caminó hacia el sombrero, sin notar que era el último en ser llamado. Su caminar fue tranquilo hasta que notó la falta de estudiantes de primer año frente a él.

 

Sin darse cuenta, la profesora McGonagall depositó el sombrero sobre su cabeza, el cual le cubrió los ojos y dejó un mundo totalmente negro.

 

"Vaya, vaya, el segundo Weasley de una misma familia, ¿Dónde te pondré?" la voz del sombrero era como un susurro, como si alguien lo estuviese haciendo cerca de su oído. "Veo grandeza y valentía, también eres alguien puro de corazón, ah... y tampoco temes el trabajo duro... si, ya se donde ponerte... GRYFFINDOR" gritó esta vez en voz alta.

 

La tercera mesa más a la izquierda vitoreó al tener al último alumno del año. Charlie se sacó el sombrero y lo dejó en el taburete antes de caminar hacia la mesa rojo y dorado para sentarse al lado de su hermano mayor.

 

"Bien hecho Charlie" le felicitó Bill a su hermanito.

 

Sin que ambos se diesen cuenta, un azabache de veinticuatro años los miraba fijamente a ambos mientras apretaba con demasiada fuerza los reposabrazos.

 

Cuando el furor de la selección se apaciguó y la profesora McGonagall volviese tras guardar el sombrero, el director, Albus Dumbledore, se puso de pie y sonrió a todo el alumnado del colegio.

 

"¡Bienvenidos!" dijo el anciano. "¡Bienvenidos a un nuevo año en Hogwarts! Antes de comenzar nuestro banquete, quiero deciros unas pocas palabras. Y aquí están, ¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratijas! ¡Pellizco!... ¡Muchas gracias!"

 

Con ellos se volvió a sentar, llevándose varios aplausos y vítores.

 

La comida apareció en las cinco mesas y todos comenzaron a servirse a gusto, la charla entre las mesas eran interesantes y todos se preguntaban ¿quien era ese adonis que estaba sentado entre el profesor Snape y el profesor Flitwick?, bueno esa respuesta llegó tras varios minutos de comida.

 

Cuando el último plato estuvo limpio de cualquier postre, Albus Dumbledore se volvió a levantar de su asiento y se volvió nuevamente hacia el alumnado.

 

"¡Bien! Ahora que estamos todos bien comidos, debo rogar nuevamente vuestra atención mientras les comunico algunas noticias:"

 

》"El señor Filch, el celador, me ha pedido comunicarles que la lista de objetos prohibidos se incrementó este año y ya comprende trecientos cuarenta y tres artículos, según creo, y puede consultarse en la conserjería del señor Filch. También deciros que la magia esta prohibida en los pasillos durante los recesos" varios quejidos fueron escuchados en algunas mesas.

 

》"Como cada año, les recuerdo que el bosque dentro de loa terrenos del castillo está prohibido a los estudiantes. Algo ocurre también con los estudiantes de primer y segundo año con respecto al pueblo de Hogsmeade" y como cada año, alguna risa resonó por el lugar, dando a entender que iban intentar romper alguna de esas dos reglas.

 

》"Y también, es mi deber presentaros a dos nuevas incorporaciones al personal. Primero, el señor Regulus Black, a quien tuvimos el año anterior como maestro suplente y ahora como aprendiz del profesor Flitwick" varios aplausos se escucharon en el comedor.

 

"Segundo, les presento al nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras: el profesor Potter" con ello, apuntó al azabache que tenia al niño en su regazo y este solo asintió, recibiendo varios aplausos y murmullos.

 

"¿Acaba de decir Potter?" "Eso significa que el niño con él es Andrew Potter" "Le escribiré a mi padre, debo de informar que el niño-que-vivió está en Hogwarts" "Así que él es Lord Potter"  "¿Crees que tenga pareja?" "Merlín, por favor que no tenga y sea gay"

 

Esos y muchos otros se escucharon con los aplausos hacia el ojiverde.

 

"Para terminar, Madame Hooch me pidió informarles que las prueba de Quidditch se realizaran la segunda semana de clases, quienes estén interesados jugar para su equipo no duden en comunicarse con ella" dijo nuevamente Dumbledore. "Y ahora, antes de irnos a dormir, cantemos la canción del colegio"

 

[...]

 

Harry se encontraba en su despacho reflexionando sobre lo que pasó, su criatura interna encontró su alma en, no en uno sino en, dos de sus nuevos alumnos. Lamentando su existencia, se bebió todo su vaso de Whisky de fuego y terminó de dar los últimos toques a su plan de estudio, ya mañana podría hablar con Albus sobre eso.

 

Con aquello en mente, movió su cabeza y se fijó en el cuerpo de su sobrino dormido en su nueva cama.

 

"Cuidaré de él James, lo prometo"