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Cambio no Pedido, Bienvenido.

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Las cosas habían terminado.

Había un caos a su alrededor…

No importaba que tuviera una herida en su costado.

…Su mente y cuerpo se sentían adormilados…

No importaban las personas que lo rodeaban.

…¿Por qué la gente gritaba tanto?...

Nada de eso era importante para él.

…No noto que se energía comenzaba actuar raro…

Lo único importante, lo más importante y valioso, era el hecho de que tenía a Yang Jinghua en sus brazos.

…Para las demás personas, parecía que la energía comenzaba a rodearlos…

Donde nadie lo lastimaría.

…Pero no solo su energía…

Donde nunca sufriría.

…Había algo más en ello...

Donde no volvería a sufrir por cualquier cosa.

…¿Seria de Jinghua?...

Sintió que la inconsciencia lo llamaba, con una sonrisa se entregó a la oscuridad, sosteniendo la mano más pequeña con más firmeza.

…La energía se ponía más activa…

Nada los volvería a separar.

…Los rodeaba…

Ni siquiera algo tan mundano como la inconsciencia y fatiga.

…Como un capullo…

Cuando despertara, se aseguraría que Jinghua solo fuera feliz.

…En un instante, todo termino.


Despertó con un horrible dolor de cabeza y sintiendo que todo el mundo se movía.

Pero eso no le intereso.

Jinghua no se encontraba a su lado.

Sin importarle los mareos que sintió, se levantó rápidamente de la cama, mirando a sus alrededores con desesperación ¡Todos sabían que no los debían separar!

Aun con el tumulto de emociones que era, noto de inmediato cosas fuera de lugar.

¿Dónde se encontraba?

La habitación era de los mismos colores de la suya, los muebles eran los mismos pero las ventanas eran solo una de las cosas raras.

¿¡Porque podía ver edificios!? ¡Estaba en un edificio enorme!

Demasiadas cosas pasaban por su cabeza, lo único de lo que estaba seguro era que tenía que encontrar a Jinghua y luego tratar con cualquier otra cosa.

Aun tambaleándose se dirige a la puerta de la habitación, su visión se está nublando cada vez más y escucha un ruido sordo en sus oídos. Sabe que llega a la puerta, pero no puede más, el mundo se vuelve a mover, puede ver el suelo más cerca de lo que pensaba…

- ¡Hermano! – Es lo último que escucha, de una voz conocida.

La oscuridad lo vuele a reclamar. 


En otro lugar, un chico abre los ojos aterrado mientras que un grito queda atrapado en su garganta.

No sabe dónde está.

No está la persona que más quiere en este mundo y no sabe dónde se encuentra esta. 

¡Tiene que encontrarlo! Pero rápidamente nota muchas cosas.

Sobre todas estas cosas, hay una cosa que más lo confunde pero que al mismo tiempo lo llena de miedo, de terror por no comprender lo que está pasando.   

Está vivo.

Respira.

Siente su corazón latiendo, está latiendo demasiado rápido reflejando el cómo se siente de agitado.

Siente todo su cuerpo, pero de inmediato, un dolor de cabeza lo invade, aumentado de intensidad rápidamente.

No escucha nada más que sus propios latidos.

El dolor solo aumente y de la nada memorias ¿Nuevas o viejas? llegan.  

Deja que la oscuridad lo vuelva a llevar.


Se despierta sin ayuda, mucho más calmado que la vez anterior pero aun así no abre los ojos, su respiración es suave a pesar del lio es que es su mente; la información que recibió mientras dormía es mucha y complicada de explicar a la primera.

El recobrar memorias deja más dudas que respuestas.

Su nombre es Duanmu Xi, un poderoso Yangminsi, maestro y líder de la familia de exorcistas Duanmu. Su responsabilidad es el purificar las energías malvadas y almas en pena que solo provocan desastres.

Eso fue en otra vida.

Otro mundo.

Algo que ya no será.

Ahora las cosas son diferentes.

Se llama Tanmoku Ki, heredero de una de las compañías más grandes y poderosas conocidas por su gran manejo en diversas ramas tecnológicas, ambientales y médicas.

Tiene su medio hermano y media hermana de parte de su padre que murió cuando él tenía 10 años. Su padre que en este mundo no de alejo de su madre, que lo cuidaron juntos hasta que el destino se los llevo a ambos por cuestiones de salud.

Sabe recuerda que su familia si puede manejar energías espirituales, pero uno de sus ancestros se alejó de esa vida porque deseó que no cargaran con ese peso y así lo han hecho por generaciones, solo ayudando muy poco en algunos lugares.

En esta vida-mundo, sus únicas preocupaciones son sus responsabilidades con la empresa (Ni puede recordar bien como sucedió eso) junto con su vida tranquila con sus hermanos.

Todo es diferente y al mismo tiempo hay similitudes.

No puede evitar dejar escapar un bufido.

No sabe que es lo que paso para que todo esto sucediera ¿Algún Dios se apiado de él? Lo duda, porque no tiene a la persona que más le importa a su lado.

No sabe si Jinghua regreso con él a este mundo, tiene que tener esa esperanza, estaba en sus brazos cuando todo se volvió borroso, se aferrara a esa esperanza, porque no sabe que es lo que pasara con el si no vuelve a ver a Jinghua.

Muchas dudas quieren llenar su cabeza pero en eso un toque en la puerta lo saca de sus pensamientos.

Tendrá que seguir la corriente de su ¿Nueva…?  Vida por ahora, usara todos los recursos a su alcance para encontrarlo de nuevo y no permitirá que los separen esta vez.


No es complicado seguir el ritmo, hay unas cosas que no cambian sin importar el mundo/vida.

Su colapso y tiempo de descanso ha sido diagnosticado como una sobre carga de trabajo, le han dicho que tiene que descansar, disfrutar de vida haciendo cosas por gusto.

Su hermano Jimei Tanmoku Duanmu Siming, le explica que tenía a todos preocupados y que se alegran de que solo sea eso y nada más grave.  

( En este mundo su cuerpo no es tan delicado, puede disfrutar de todos los alimentos y si bien tiene una o dos alergias por algunas cosas medias, puede llevar una vida mucho más tranquila. No puede dejar de pensar en cómo Jinghua estará más que extasiado por eso )

Por decisión unánime, lo envían a una de las casas de vacaciones fuera de la ciudad, tiene ordenes explicitas de descansar y disfrutar de su tiempo libre por lo menos 6 meses, sus hermanos se encargaran de todo, solo lo contactaran por motivos de trabajo si es una emergencia.

No pelea y acepta todo, entre más tiempo libre tenga, más tiempo podrá dedicar a encontrar a Jinghua.

Ni sabe por dónde buscar al comienzo, no sabe si Jinghua tiene un nuevo nombre como el, no sabe si su vida es parecida a la pasada (El ruega que no), muchas variables y un mundo entero por el que buscar.

Al llegar a la residencia fuera de la ciudad, rodeada por un abundante bosque es muy parecida al complejo que tenían en las montañas en su otra vida. Es prácticamente lo mismo solo que el paisaje cambia, no sabe muy bien como sentirse al ver la falta de altares de sacrifico en las montañas.

Se instala en su habitación y su búsqueda continua.

Aplica más filtros, indaga en registros, ve fotografías, lee descripciones, hace llamadas, envía correos, espera respuestas pero ninguna es la que espera y anhela.

Pasan dos meses y no hay resultados.

Más de una vez estuvo tentado a pedir ayuda a Siming Jimei, pero no sabe cómo explicar que busca a una persona que en este mundo no ha conocido. No sabe cómo podría explicar la importancia de esa persona para él, el cómo está más que dispuesto a dar todo con tal de verlo sonreír una vez más.

Continúa con su búsqueda solo.

A mediado del tercer mes la desesperación comienza a invadirlo y en un arrebato por no enloquecer, va a la ciudad en busca de distraerse.

Vestido con una sencilla playera de manga larga de color blanco, unos pantalones de mezclilla junto con unos tenis de color gris claro, para completar, una chaqueta larga de un tono un poco más fuerte de gris, casi pareciendo un plateado oscuro. 

Lo dejan en el centro, pide que lo dejen solo, el llamara cuando quiera que lo recojan.

Ve las tiendas y luces al caminar pero no puede dejar de pensar en Jinghua por cada pequeña cosas que pasa a su lado, mira las tiendas de ropa y solo piensa en como algunos conjuntos le quedarían muy bien o el como a él le gustarían. No puede evitar pensar que si estuviera a su lado este ya lo estaría arrastrando a cada tienda que le llame la atención.

Sabe que su mente ha estado evitando una pregunta que tiene desde que despertó ese día, pero esta misma regresa con fuerza cuando al pasar por una joyería ve unos anillos dorados.

¿Está vivo? ¿Jinghua está vivo? Tiene que estarlo… No sabe que hará de lo contrario.

Aun no entiende el cómo fue que llego a este mundo, no sabe si llegaron como estaban en el anterior aunque de esto duda, porque al llegar no tenía las heridas que obtuvo en la base. Pero hay una enorme diferencia de una herida a estar muerto.

Aleja esos pensamientos de su cabeza, sabe que si no lo hace tendrá un ataque de pánico o algo peor.

Sus pies vuelven a moverse mientras el atardecer llega.

Pasa por muchas más tiendas y al ver una dedicada a vídeo juegos sin pensarlo entra.  Observa con atención todo lo que hay en el lugar, revisa algunos cuantos juegos además de consolas y peluches, uno de los ayudantes de la tienda se acerca a él mientras toma un peluche de un dragón.

- ¡Buenas Tardes! ¿Puedo ayudarlo? – Pregunta servicial el joven.  

No lo piensa y comienza a señalar varias cosas.

Cuando el cielo comienza a oscurecer, sale de la tienda con una gran bolsa en su mano izquierda, esta se encuentra llena con una de las más nuevas consolas de videojuegos (Según el de la tienda), varios juegos de diversos géneros y dos peluches pequeños.

Camina hasta llegar a un parque que parece un pequeño bosque con todos los arboles a su alrededor, mira distraído el cielo hasta que se acerca a una banca y se sienta, dejando la bolsa en el suelo. La banca se encuentra en un lado profundo del parque, por lo que los arboles rodean el lugar dándole cierto toque de privacidad. 

Las estrellas comienzan a llenar el cielo, la luna brilla intensamente y los sonidos a su alrededor se calman.

Esta tan perdido en sus pensamientos que no nota cuando alguien se acerca a sus espaldas, sin embargo, sus instintos lo salvan ya que se levanta de golpe evitando un golpe que solo roza su brazo.

- ¡Entrega todo el dinero que tengas y la bolsa! – Grita un hombre con una sudadera negra, una pequeña pistola en su mano lo apunta.

Su atacante lo mira fríamente, esos ojos color marrón solo reflejan odio mientras mueve el arma como para dar a entender un punto pero sin moverse de tras de la banca.

- ¡Date prisa! – Grita desesperado.

Antes de que incluso pueda elegir si hacer lo que dice el hombre o dejarlo inconsciente, escucha unos pasos apresurados y de inmediato, sucede algo demasiado rápido que lo deja en shock.

Una mancha color verde se estrella contra el atacante, llevándolo a los arboles donde se pierden ambos entre la oscuridad, se escucha un disparo a los pocos segundos, eso lo saca del shock y comienza a correr hacia el sonido.

Ve a ambas figuras rodando en el suelo, el arma se encuentra a cierta distancia de las personas, como si alguien la hubiera lanzado, antes incluso de poder dar un paso más, escucha algo que lo deja helado.

- ¡¿Qué paso con ustedes que quieren dañar a otros?! ¡Si tanto quieren dinero, gánense lo bien! - Grita la persona de verde. 

Esa voz la conoce.

Es la que ha querido escuchar desde hace meses.

Esa voz solo le puede pertenecer a una persona.

- ¡Maldito mocoso! – Grita el hombre con rabia mientras saca algo de sus bolsillos.

No logra hace nada con ella, ya que la persona que se encuentra encima, se adelanta y con un golpe en la nuca deja inconsciente al hombre.

El silencio del lugar solo es roto por las respiraciones profundas y agitadas del chico que se pone de pie. Una vez que se encuentra sostenido en sus dos piernas, aquel que una vez se llamó Duanmu Xi pierde por completo el aliento mientras siente que las lágrimas llenan rápidamente sus ojos.

Vestido con una sudadera verde claro, unos pantalones ligeramente holgados de color blanco que ahora se encuentran llenos de tierra y unos tenis color oscuro. Su cabello azul oscuro se encuentra sujetado en una coleta que por los movimientos bruscos ahora esta desarreglada, con su manga intenta limpiar una herida en su mejilla que sangra.

Sus ojos de un tono gris brillante, aquellos ojos que reflejan protección pero que él sabe también pueden mostrar una de las almas más puras y sinceras de todos los tiempos. El chico aun no lo mira pero eso no evita que de su boca salgan dos palabras que ya no puede detener.

- Yang Jinghua… - Suelta como susurro.

A pesar de eso, es escuchado a la perfección por el otro que lo mira en shock y asombro.

En menos de dos segundos siente que algo se estrella contra él y lo manda al suelo, pero eso no le importa, no le importa porque rodea con sus brazos a chico con todas sus fuerzas mientras su nariz se hunde en el cabello del otro.

- Duanmu Xi – Dice el chico con la voz quebrada, pero delata el anhelo y cariño en su tono.

Cuando escucha ese nombre ser dicho, por primera vez en meses se relaja por completo, permitiendo que las lágrimas al fin salgan de sus ojos, las cuales incrementan al sentir como el cuerpo en sus brazos tiembla ligeramente.

- Estas aquí – Susurran ambos al mismo tiempo, la fuerza del abrazo aumente ligeramente.

No sabe cuánto tiempo se quedaron en el suelo, solo sujetándose fuertemente y cerciorándose que nada fuera un sueño, que la persona más querida realmente está ahí, que la estaban sujetando.

Lentamente el de cabello albino se recarga contra uno de los árboles, tomando con cariño y fuerza el cuerpo más pequeño contra él mientras con calma comienza a pasar una de sus manos por el cabello del otro con intensión de calmarlo. 

- Eres complicado de encontrar Xi – Dice en tono bajo el de cabello azul oscuro, dejando apoyar su cabeza en el pecho del nombrado mientras cierra los ojos y disfruta de la mano en su cabello.

- Tú lo eres más – Le responde el otro con una voz tranquila. – Aunque ahora me llamo Tanmoku Ki – Agrega.

- Tanmoku Ki… - El otro dice, grabando el nombre con cierta devoción, no diferente a la de su vida/mundo anterior. – Vuelves a hacer un suertudo rico – Menciona entre risas, levantando la mirada para encontrar la otra que lo mira con el mismo cariño y devoción que el siente. – Además tienes suerte, el tuyo suena similar al pasado, el mío suena raro –

- Te acostumbras – Menciona el peli blanco con cariño.

 Mmmmmm si, supongo – Responde el soltando un suspiro. - You Keika – Agrega al final.

- No suena mal – Dice Xi, grabando el nombre en su memoria.

El silencio vuelve a caer, ninguno dice nada, solo disfrutan de la presencia del otro. En cierto momento Keika cambia de estar apoyado en el otro y se sienta a su lado, apoya su cabeza en el hombre del otro, siente como el peli blanco se inclina contra él mientras toma una de sus manos y la sujeta con firmeza.

- ¿Sabes cómo terminamos aquí? – Pregunta en voz baja el de cabello oscuro, mirando sus manos unidas.

- No, pero parece que alguien nos quiso dar otra oportunidad – Responde en el mismo tono el peli blanco.

- Tal vez… Tú lo mereces pero después de todo lo que hice… - Murmura el menor con temor en su tono mientras desvía la mirada.

Sin dudar, el peli blanco toma suavemente pero con firmeza con su otra mano el mentón del otro, gira su rostro para que lo mire y observa con pesar como esos ojos grises que tanto le gustan están  nublados con miedo.

- Si dices que yo merezco una nueva vida, tú también mereces una. Porque no hay manera en que acepte el vivir sin ti a mi lado – Declara Tanmoku Ki con firmeza, en ningún momento apartando la mirada del otro.

Esos ojos plateados solo muestran determinación y cariño, logrando calmar al otro, dándole la tranquilidad que tanto quería pero no sabía hasta que escucho las palabras del otro.

- Aun así, es algo injusto – Comento el menor haciendo un puchero.

- ¿Injusto? – Pregunto el otro curioso mientras se ponía de pie.

- ¡Claro que sí! ¡¿Cómo es que tú tienes 17 años?! ¿¡Porque yo tengo 15 y no 23!? – Exclama indignado, aun haciendo su puchero.

El mayor solo suelta un pequeño suspiro pero su mirada solo muestra el cariño que siente por el otro mientras extiende su mano para ayudarlo a levantar, mano que acepta y se pone de pie.

Olvidando por completo al hombre inconstante a un par de metros de ellos, comienzan a caminar por la dirección que llegaron, aun tomados de las manos, el silencio vuelve a caer pero es cómodo y tranquilo por lo que ninguno de los dos tiene muchas ganas de romperlo.

Las manos aumenten levemente la presión que hay en ellas, pero solo disfrutan del toque del otro.

Llegan a la banca donde comenzó todo, para gran suerte, la bolsa sigue donde la dejo el mayor por lo que ambos se acercan a tomarla.

- ¿Qué compraste? – Pregunta curioso el menor.

En respuesta, el mayor le entrega la bolsa para que observe, al ver los objetos dentro solo sonríe, saca un peluche de un pequeño tigre blanco. Al ver la sonrisa del menor mientras observa los objetos dentro de la bolsa, el mayor siente una inmensa tranquilidad la cual solo se ensombrece ligeramente al ver la herida en la mejilla del menor.

- Keika ¿Vendrías conmigo? – Pregunta Ki con seriedad, observando con detalle la reacción del menor.

Una mirada un tanto triste toma lugar en el menor junto con una sonrisa un tanto nostálgica.

- Como en el mundo pasado, en esta vida, no tengo a nadie más que a ti – Responde con una voz suave.

Esa respuesta lo deja en shock y a pesar de esta nueva oportunidad, maldice al mundo por hacer que la vida de la persona frente a él vuelva a ser difícil. 

- ¿Cómo…? – Pregunta con cierto temor el mayor.

- Accidente en coche – Comenta con tristeza el menor, apoyándose en el otro y cerrando los ojos mientras sujeta con más fuerza el peluche en sus manos. – Estábamos en carretera, recuerdo que mis padres iban platicando en los asientos delanteros, mi abuelo y yo jugábamos algo, ya era de noche y un borracho apareció. Ya te imaginas como termino todo, fui el único sobreviviente del accidente, no tenía muchas heridas. A los meses termine en un orfanato, según mi memoria, llevo ahí un año –

Mientras escucha a su compañero hablar, el mayor solo tomo las manos del otro que sujetaban el peluche y las apretó un poco. Al terminar de escuchar, deja que el menor llore un poco en su pecho mientras él envía oraciones a la familia que una vez más, le fue arrebatada.

Con la mano libre, envía un mensaje al chofer para que los espere a fuera del parque, también envía uno al jefe de servidumbre para que al llegar tengan listo un baño caliente, ropa cómoda para alguien más pequeño y una comida suave.

Espera unos minutos más, con mucho cuidado se asegura que el otro no este dormido, al cerciorarse que él otro siga despierto, se levanta, toma la mano del de cabello azul oscuro cuando este se pone en pie solo para que a los pocos segundos, sienta que la fuerza del agarre incrementa poco. El menor lo mira con tranquilidad y una pequeña sonrisa mientras comienza a caminar.

- Entonces ¿Qué tanto es igual? – Pregunta Keika con curiosidad.

Mientras caminan con tranquilidad, Ki comienza a relatar todo lo que ha descubierto en estos meses.

Sabe que las cosas serán diferentes, aún hay cosas que hacer pero no le preocupan, todo será resuelto, él mismo se encargara de todo ello, pero por ahora…  

Disfruta de la calidez que siente en su mano.

Aprecia enormemente el brillo en los ojos del otro que lo escucha con atención.

Adora la sonrisa que hay en el rostro del menor

Se les dio una nueva oportunidad, ninguno de los dos está dispuesto a desaprovecharla.