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Una Ayuda del Cielo.

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El movimiento de la pluma se detuvo, llamando la atención de la persona que se encontraba en la oficina con él.

- ¿Dame-Tsuna? Aun no terminas el papeleo de hoy – Una voz grave sonó, pero el tono escondía una preocupación sutil por el mencionado.

El castaño dejo la pluma de lado, su cabeza lo estaba matando, sentía una presión enorme, la cual solo aumentaba a cada segundo que pasaba. Su respiración se volvió pesada y comenzó a sentir que la habitación se movía.

Algo estaba mal, lo sabía, su hiper intuición solo le alertaba de que las cosas se pondrían peor si no hacían algo.

Intento ponerse de pie, pero los mareos lo golpearon con fuerza provocando que casi cayera al piso. Casi, porque la caída fue evitada al ser sostenido en los brazos del otro.

- ¿Tsuna? – Pregunto su asesor con preocupación ya no oculta.

- La carpeta blanca con dorado – Logro susurrar el castaño, cerrando los ojos y dejando que la presencia que lo sostenía lo tranquilizara.

Parecía que con solo esas palabras, el antiguo portador del pacificador del sol entendió lo que pasaba ya que sostuvo más fuerte al cielo en sus brazos mientras su expresión se volvió más seria.

En ese momento, un sonido de la computadora en el escritorio del castaño llamo la atención de ambos. Era una pequeña notificación de las noticias, pero estas informaban sobre el extremo cambio climático, sobre desastres naturales que comenzaban a suceder en todo el mundo.

- Tenemos que darnos prisa Reborn – Dijo el castaño al ver las noticias.

- Lo que usted ordene, Décimo – Respondió el nombrado. 

Los ojos del castaño, normalmente color caramelo, brillaron de un intenso naranja.


Faltaban personas.

La matriz no podría ser llevada a cabo si no juntaban las personas necesarias, pero ¿De dónde sacarían más? Ya habían reclutado e informado de todo a los más leales a la familia, pero no eran suficientes.

Siming comenzaba a sentir un dolor de cabeza horrible al ver lo números en la pantalla, esos números que no le estaban ayudando para nada.  El señor Yang estaba a fuera juntando fantasmas, su hermano estaba descansando de los últimos sacrificios, donde, si bien habían ayudado, aun le costaban al peli blanco.

Su abuela había contactado a muchas personas también, pero aún faltaban para lo requerido.

Iba a comenzar a revisar listas de personas nuevamente cuando una pequeña alerta sonó en su Tablet, antes incluso de pensar lo peor, le sorprendió lo que leyó.


Cuando Xi despertó de su siesta, no esperaba que le avisaran que había gente esperándolo en su oficina, con todo lo que estaba pasando, solo lo llamarían si algo estaba mal o si era algo grande.

< ¿Sucede algo? Te siento inquieto > Pregunto Jinghua cuando comenzó a caminar.

< No te preocupes, solo gente que tengo que ver > Contesto al momento que se coloca un suéter antes de salir de la habitación.

< Iré para allá > Dijo de repente el portador de la espada, sorprendiendo ligeramente al otro.

< ¿Has acabado con eso? > Pregunto Xi mientras avanzaba.

< Termine de recolectar los de esta zona, iré para estar contigo con estas personas y si todo va bien continuare con la búsqueda > Respondió Jinghua, en un tono que dejaba claro que lo haría sin importar lo que dijera. < Llego en 15 minutos > Y con eso finalizo la comunicación.

Xi solo soltó un pequeño suspiro pero al mismo tiempo una pequeña sonrisa se mostró en su rostro. A penas había dado unos cuantos pasos de su habitación, sabía que para llegar a la oficina le tomaría alrededor de 10 minutos, así que sin pensarlo mucho regreso de donde salió, se tomaría unos cinco minutos para arreglarse para sus invitados inesperados.


- Tienen mucha valentía para dejarlo esperando Décimo – Dijo un peli plateado con irritación apoyando en la pared de la oficina de la familia Duanmu.

- Disculpen la demora de mi hermano, los ultimo sacrificios lo han dejado exhausto pero no tardará en llegar – Comento Siming con una pequeña reverencia, se sentía nervioso con las personas en la habitación, más que nada porque no sabía exactamente lo que querían.

- No se preocupe, entendemos bien, solo que mi tormenta suele ser algo ansiosa – Dijo con una pequeña risa el castaño sentado frente al escritorio.

A su lado, sentado en la otra silla se encontraba un peli negro con una fedora negra con una fraga amarilla en ella, el cual solo bufo ante la respuesta dada. 

En la habitación había un total de diez personas, se encontraban un poco apretados pero ninguno tenía la intención de perderse la junta que se llevaría a cabo. Nueve de estas personas eran los invitados inesperados mientras que Siming solo esperaba que su hermano llegara pronto.

- Chrome ¿Podrías darme la Tablet? – Pregunto amablemente el castaño a la única mujer de la habitación.

Esta solo asintió, sacando de su bolso dicho objeto y dárselo al castaño, el cual solo le dio una pequeña sonrisa para después revisar unas cosas.

Mientras el castaño se encontraba distraído, Siming analizo un poco más a las personas de la habitación.

El que había hablado antes, el peli plateado con ojos verdes se había quedado callado después de esas pocas palabras, en su rostro se veía la irritación que sentía pero ya no comentaba nada. Vestía un traje negro con corbata y zapatos del mismo color, su camisa era de un rojo intenso; la hebilla de su cinturón tenía el emblema de la familia que pertenecía además de tener la forma de una pantera.

A su lado y mostrándose más relajado se hallaba un peli negro con los brazos detrás de la cabeza, vestido de la misma manera que su compañero con la excepción del color de la camisa que era un color azul oscuro. Una sonrisa se hallaba en su rostro mientras miraba divertido a su compañero de a lado, el único accesorio visible en él, era un collar en forma de una espada pequeña con la forma de un perro en la parte del mango, también tenía el emblema de la familia.

En la pared opuesta, hasta la esquina y cerca de la ventana, se encontraba un hombre de cabello oscuro y corto, su postura con los brazos cruzados además de los ojos cerrados, ignorando por completo a los demás en la habitación. Vestía como los otros dos, solo que la camisa que portaba era morada. Por la postura de sus brazos, las magas del saco se elevaron un poco, mostrado un extraño brazalete en su muñeca, este tenía algunos picos a su alrededor, el emblema dela familia en el centro junto con un pequeño erizo arriba.

A unos cuantos pasos de él, a la altura del escritorio se encontraba la única mujer del grupo. Cabello color violeta con un parche que cubría uno de sus ojos. Vestía el mismo traje que sus compañeros, solo que con falda en vez de pantalón mientras que el color de la camisa era índigo, un bolso de tamaño mediano que ahora se encontraba en el suelo mientras jugaba con su cabello. En su oreja izquierda, portaba un pendiente largo con tres picos, si bien no lo podía confirmar, Siming estaba seguro que en ellos también se encontraba el emblema de su familia.  

A lado de ella, un peculiar hombre con una sonrisa que daba escalofríos se encontraba. Con cabello largo amarrado peinado extraño, vestido con una saco más largo que los demás pero los mismos colores que la mujer a su lado. En su oreja derecha se encontraba el mismo pendiente.

Más cerca de la entrada se encontraban las últimas dos personas. Una con cabello un poco cenizo, de ojos grises y una bendita en la nariz, mientras que la otra tenía en cabello ligeramente abultado y entretenido con un teléfono en mano.

El de ojos grises vestía como los demás, solo que el color de su camisa era amarillo, mientras que en el brazo izquierdo, en la parte superior, se notaba un pequeño bulto, este hombre se encontraba entretenido viendo lo que estaba haciendo su compañero en el aparato.

El anterior mencionado vestía casi de manera similar, las únicas diferencias eran que el saco, en las solapas, tenía un patrón de vaca además de que la camisa que portaba era de un color verde. Sus ojos verdes estaban absortos en el juego.

Pero lo que los que más tenían presencia tenían en la habitación, era sin duda alguna las dos personas que ocupaban las sillas.

Aquel con el sombrero de fieltro negro, con cabello negro como la noche y unas finas patillas peculiares rizadas. La única vez que pudo ver sus ojos, estos eran como el ónix oscuro, mostraban haber visto muchas cosas, una frialdad solo ganaba por la experiencia de la vida. Vistiendo un traje negro pero la camisa de color amarillo oscuro que solo resaltaba aquella aura pesada que tenía.

Curiosamente, todo lo contrario de la persona a su lado, la cual también tenía un aura pesada pero más… Amigable.

Teniendo el cabello castaño y ligeramente alborotado pero pareciendo extremadamente suave, ojos color caramelo suave que estaban leyendo algo en la Tablet en sus manos, piel ligeramente bronceada pero libre de cualquier marca. Vestido con un hermoso traje blanco, zapatos y corbata negra mientras que la camisa era de color naranja, en una de sus manos, un intricado anillo con el emblema de la familia, conectado por cadenas se podía ver en su mano derecha.

Con toda esa gente en la habitación, Siming se hacia la misma pregunta desde que recibió la notificación.

¿Qué quería la familia Vongola en un momento como ese? 

Sea lo que sea, tenía que ser grande para justificar el traer a todos sus guardianes y asesor personal con él.

Familia Vongola. 

La familia Duanmu tenía pocos registros de ellos, siendo que la información solo abarcaba algo de los orígenes de esta pero nada más, toda posible conexión/alianza se perdió en la segunda generación, después de que Giotto di Vongola dejara el puesto de jefe y este cayera en su primo que llevo a toda la familia al bajo mundo.

De ahí en adelante no se supo mucho de ellos, ni mucho menos de sus habilidades o cosas por el estilo.

Lo poco que se había escuchado hace algunos años, era que el décimo jefe estaba cambiando todo de la familia, regresándolo a lo que debía ser originalmente, pero todo esto eran solo rumores que no se habían podido confirmar.

Al menos, hasta ahora.

Siming fue sacado de sus pensamientos cuando la puerta de la oficina se abrió, quedando ligeramente sorprendido al ver a Jinghua de regreso tan pronto, pero, era bien sabido por todos en la casa que Jinghua siempre regresaría a lado de Xi si pensaba que seria necesario. 

Su hermano junto con su sombra espiritual miraron ligeramente sorprendidos a tantas personas en el lugar, pero rápidamente borraron el asombro (Bueno, Su hermano, Jinghua lo estaba intentando) y pasaron a tomar sus lugares detrás del escritorio.

- Me disculpo por la tardanza – Dijo Xi mientras se sentaba y Jinghua tomaba lugar detrás de él a su derecha.

- No se preocupe, entendemos que con todo esto nuestra llegada sea inoportuna – Contesto el castaño con una sonrisa.

Con una mirada (¿O seria la telepatía? Siming no siempre podía saberlo con ellos dos) Xi evito que su sombra espiritual dijera algo. Las auras de todas esas personas no era algo que se podía tomar a la ligera.

- Entonces ¿Puedo saber que desea el jefe de la familia Vongola, Tsunayoshi di Vongola? – Pregunto seriamente XI, mirando al castaño frente a él.

- La mejor pregunta es ¿Qué puede hacer el Decimo Vongola por ustedes? – Soltó de repente con burla el peli negro a lado del castaño.

- Reborn – Regaño suavemente al otro él de mirada caramelo.

El mencionado solo bufo un poco e ignoro a los dos frente a él.

- ¿A qué se refieren? – Pregunto serio Jinghua, dando un paso y quedando a lado de Xi.

- Confió en que lo que se diga en este cuarto será mantenido en secreto – Dijo el castaño seriamente, su mirada se tornó ligeramente naranja como el atardecer.

- Siendo que el mismo capo me lo pide, le puedo asegurar que no diremos nada. – Contesto Xi tranquilamente, mientras tomaba la mano de Jinghua para tranquilizarlo ante la pequeña amenaza dada.

El cuarto quedo en silencio unos momentos, hasta que una pequeña risa se escuchó en el lugar.

Siendo que este ruido (Hermoso para muchos) venia del castaño que se relajó e inclino hacia el hombre a su lado, con una pequeña sonrisa, le indico al de cabello plateado que comenzara.

- La matriz que quieren realizar para equilibrar al mundo, si bien tiene riesgos, no se puede llevar a cabo si no hay armonía en ella – Comenzó, llamando la atención de los tres pertenecientes a la casa.

- ¿A qué te refieres con eso? Mi hermano es el maestro Yangming, el podrá manejar la energía de la matriz – Dijo Siming algo exaltado, sin saber exactamente si era por lo que estaban diciendo sobre la matriz o por el simple hecho de que ellos sabían con detalle lo que estaban realizando.

- Él la podrá manejar, pero la energía espiritual de parte de los humanos y la energía demoníaca de parte de los fantasmas que se usara borrara cualquier armonía que hay. Si solo fuera de un tipo seria tanto problema, pero al mezclar las dos, las probabilidades de que haya un choque de energía es alta. Además de que no cuentan con las suficientes personas para llevarla acabo – Explico Hayato. – Puede ser él maestro Yangming pero si hay un choque de energías, él no podrá hacer nada para detenerlo ya que estará centrado en dirigir lo que quede de energía – 

La habitación quedo en silencio, los tres habitantes del lugar, analizando lo dicho mientras que los demás esperaban.

- Si saben esto, quiere decir que deben tener alguna forma de ayudar – Soltó Jinghua con algo de rudeza, la mano que tomaba la de Xi apretó ligeramente.

- Por supuesto que sí, todo fue idea del Décimo – Contesto con admiración el peli plateado, mirando con estrellas en los ojos al castaño.

- Nuestra familia maneja algo llamado llamas de última voluntad – Comenzó el castaño, enredándose en su lugar pero no sin eliminar su cercanía con el otro. – Estas llamas solo despiertan en algunas personas, aquellas con una voluntad de vivir fuerte. Existen varios tipos, pero las más comunes son: Tormenta, una llama roja con la característica de la desintegración. Lluvia, una llama azul con la característica de la tranquilidad. Sol, una llama amarilla con la característica de la activación. Rayo, una llama verde con la característica del endurecimiento. Niebla, una llama de color índigo con la característica de la construcción. Nube, una llama morada con la característica de la propagación. –

Mientras el castaño hablaba, cada persona alrededor mostró en su mano una pequeña llama.

El que había hablado, mostraba una agitada llama roja en sus manos, la persona a su lado con la misma sonrisa mostró una tranquila llama azul. Aquel que aún tenía los ojos cerrados y los brazos ligeramente cruzados mostraba una llama morada. Los que compartían aretes, tenían en sus manos una llama índigo. Los dos que anteriormente habían estado con el teléfono también mostraban sus llamas, el de ojos grises mostraba con una enorme y energética sonrisa una llama amarilla mientras que el de ojos color verde, con algo de pereza, mostraba una curiosa llama verde.

Si bien esta información y demostración sorprendió a los otros tres, aun no entendían el cómo ayudarían. Aquel con la fedora entendió esto con solo verlos y bufo.

- También existe una llama que se puede entender como todas las anteriores en una sola – Comenzó a decir Reborn. – Es conocida como la más rara ya que pocas la tienen, entre más pura mejor serán sus efectos. La llama del cielo es de color naranja además de que su característica principal es la armonía, ayudara perfectamente en esta situación – Explico con algo de fastidio.

- ¿Cielo…? - Dijo algo en shock Siming.

- Tienen suerte que este idiota sacrificado sea el que posee la llama del cielo más pura y poderosa que hay – Comento con algo de burla y orgullo el de fedora mientras señalaba al castaño a su lado.

El cual mostraba ante todos una hermosa llama de color naranja claro en sus manos, la calidez se sentía en toda la habitación y una sensación de armonía los lleno a todos.

- Esto será lo que evite problemas en la matriz – Dijo el castaño firmemente.

Con esas palabras dichas, la nueva planificación comenzó.



Cuando llego el momento, todos estaban en sus lugares acordados.

Acordaron que Tsunayoshi se quedaría a lado de Duanmu Xi, normalmente no sería bueno que alguien más que el maestro Yangming estuviera en el centro del altar, pero las situaciones desesperadas necesitan medidas desesperadas. También, por petición del cielo, Jinghua debía estar junto a su maestro.

- ¿Eres quien trajo los espíritus, no? Si estas junto a el Yangming guiándolos, las posibilidades de que se revelen a mitad de todo se disminuyen mucho – Explico el castaño.

Con esas palabras, nadie se pudo negar eso y Jinghua estaba más que feliz de poder estar ha lado de Xi así que tampoco se opuso.

(Nadie dijo nada de como los hombros de Xi se hundieron de alivio al escuchar que Jinghua estaría a su lado)

El resto de los guardianes estarían dispersos en la formación de la matriz, apoyando donde fuera necesario con sus llamas, quedando solo Reborn a los pies del altar, observando con atención cada movimiento que hacia el castaño.

Cuando la matriz comenzó, un gran estallido de llamas naranja se originó en el centro del altar. Esta creo una pequeña pero fuerte onda que se expandió por todos lados mientras que una gran cantidad de llamas se elevaron al cielo.

Al primer momento en que las llamas se mostraron, sus efectos quedaron más que claros para los presentes. Una sensación de calma los inundo, a pesar de que la situación en la que se encontraban era de gravedad, por alguna sensación todos sentían tranquilidad.

En el altar, al ser los más cercanos al origen de las llamas Jinghua y Xi se sentían en armonía por primera vez desde que todo el asunto comenzó, no, desde que el príncipe Tata había entrado en sus vidas. En algún momento, maestro Yangming y sombra espiritual quedaron frente a frente, sujetando sus manos mientras se concentraban en la matriz.

Tsunayoshi los miraba con una sonrisa mientras centraba gran parte de sus llamas en ellos dos, evitando por completo que la herida de Xi reaccionara a las habilidades demoniacas de su otra mitad.

Reborn observa como las puras llamas del cielo inundaban el lugar, la tranquilidad que sentía cuando Tsuna usaba así sus llamas era única, ni siquiera él, siendo el sicario número uno podía negar los efectos de un cielo tan fuerte.

Pasaron los minutos y la formación de la matriz continuo sin problemas. Al finalizar, hubo una gran explosión de llamas que inundo todo, estas fueron dirigidas a los cielos, donde fueron esparcidas en todo el mundo.

Los gritos de júbilo llenaron el lugar, Jinghua evito que Xi cayera por el agotamiento que sentía aunque él no estaba mucho mejor, ambos cayeron al suelo mientras que la sombra espiritual regresaba a su forma de 15 años y vestimenta azul. A como podía sujetaba a Xi en sus brazos mientras que este también evitaba que el otro cayera.

El castaño sonrió al verlos, pero su vista se nublo y también cayó.

No toco el suelo, ya que unos brazos lo sujetaron, permitiendo que se apoyara en el pecho de la persona, el aroma a expreso lo calmo y se dejó ser levantado por el otro.

- Estúpido sacrificado Dame-Tsuna – Murmuro Reborn mientras lo levantaba al estilo nupcial.

El castaño detecto de inmediato la preocupación en la voz del mayor, sonrió levemente mientras escondía su rostro en el cuello del otro, dejo que un suspiro de satisfacción se le escapara cuando siento las llamas del sol inundarlo.

- Pero todo salió bien ¿No? – Comento en tono bajo, mientras observaba a los otros dos sonriéndose con alivio.

Aun había cosas que ver, el castaño seguía pensando como mencionar el sello que tenía Jinghua y también el cómo regañar al Duanmu Xi por no decirle nada al anterior sobre lo sucedido en la base.

Pero bueno, eso podía esperar.

Jinghua abrazaba con todas sus fuerzas (Que no eran muchas) a Xi, mientras que este intentaba calmarlo con palabras suaves pero cariñosas.

Sí, eso podía ser después.