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"A veces lo que esperamos nunca llega... y es lo inesperado lo que nos cambia la vida"

     Gregory Lestrade suspiro por lo que pareció la quinta vez en el día, y solo eran las seis de la mañana, detestaba esta clase de escenas del crimen, esas en las que tenía que restringirse para no llamar la atención sobre si mismo, significaba que tenía que hacer más trabajo anónimo, fuera de los libros y sobre todo hacerlo sin que nadie se diera cuenta, en realidad algunas personas lo notarían, no había duda de que los de traje lo sabrían y lo castigarían por eso pero Greg tomaría el castigo si eso significaba que la víctima tendría justicia, valía la pena, sobre todo cuando veía al agresor tras las rejas.

     Miro el cuerpo de la victima y sintió un poco de alivio y mucha culpa por sentir dicho alivio, Greg sabía que bien pudo haber sido él el maldito en el suelo hace unos años, bien pudo haber sido el niño asesinado por su madre, era triste y era horrible pensar siquiera en eso, y lo peor de todo es que no muchos lo creerían porque las madres no eran así... se suponía que ellas daban su vida por la de sus hijos, se suponía que daban todo de si mismas... no esto, para el mundo el amor de una madre era una constante.

     Pero Greg lo sabía mejor.

     Solo había tres constantes en la vida de un hombre, el dolor, la muerte y el cambio.

     Greg siempre estuvo consciente de eso, desde que era un niño esas tres constantes estaban a su alrededor, en su vida, eran lo único que estuvo siempre en su vida, no el día, no el idioma, no su casa, ni siquiera su nombre, paso de ser niño, a ser Jason, a ser Perseus, a ser Thomas, para finalmente llegar a ser Gregory, paso de ser un asustadizo, a ser despiadado, a ser un experimento para finalmente ser un justiciero, nada como los superhéroes, Greg no podría ser uno, era demasiado oscuro para eso, y solo salvaba a los que quería salvar, a los demás los dejaba hundirse, él no era responsable de ellos después de todo, no podía ser responsable de tantas personas.

     Además tenía una familia que cuidar y vigilar, ellos eran demasiado para cualquiera, lo bueno era que Greg nunca fue cualquiera.

     Fue hijo de una psicópata asesina, un paciente de un hospital de locos, un miembro de un grupo oculto del ejército, un policía que investigaba los más horribles crímenes, sin olvidar que siempre había sido el encargado de sus hermanos, criarlos siempre fue su responsabilidad y su sentido en este mundo.

     No había sido tan malo en eso, al menos eso quería creer, dos de sus hermanos eran estudiantes de derecho que la fiscalía estaba interesada en reclutar, los otros dos fueron reclutados por el ejército, sabía que serían de los mejores en Inglaterra, los otros tres eran demasiado jóvenes para ver por sus carreras, 13 y 11 años, pero eran de los mejores estudiantes en sus instituciones.

     Así que para Greg eso contaba como no tan malo, quizás eran un desastre, no sabían lo que era el amor, no podían quedarse con una relación seria, odiaban con fuerza a sus padres pero... bueno, eso era de esperarse con la infancia y adolescencia que tuvieron.

     Porque como había pensado antes de las tres constantes de la vida del hombre siempre estuvieron presentes en su vida desde que nacieron.

     Nacieron de un ser que solo conocía la muerte, el dolor y el cambio, sobre todo el dolor, así que eso fue lo que les enseño.

     Corrección, habían sido dos seres así.

     Sus padres.

     Su madre conocía bien la muerte, era una asesina, era famosa en todo el mundo, la apodaron La Mujer, todos sabían de lo que era capaz, pero sobre todo le temían, ninguna agencia pudo capturarla nunca, sus encantos eran muy... ineludibles, todos al final caían, para desgracia futura de Greg y sus hermanos.

     En algún momento de la vida de su madre alguien le rompió el corazón, poco antes que su padre, y le dijo una frase como excusa: "Solo cuando sabemos realmente y entendemos que tenemos un tiempo limitado en la tierra, y que no tenemos manera de saber cuando se acaba nuestro tiempo, entonces comenzaremos a vivir nuestra vida al máximo, como si fuera el único que tenemos" , su madre lo había tomado en serio y había empezado a anhelar cada cosa que la hiciera sentir viva, el dinero, las drogas, el sexo y... la muerte, no la de ella, no, había empezado a asesinar a cada persona que llamaba su atención.

     Había convertido la frase de una de las personas más inspiradoras en el mundo en algo horrible e inhumano, había convertido todo en muerte y en dolor, todo en su vida era dolor.

     Su padre conocía bien el cambio, toda su vida fue así, lo peor de todo fue que nunca estabas preparado realmente para el cambio, llegaba de golpe y no tenía compasión de nadie, no de una madre embarazada que su esposo acababa de abandonar, no de un niño de ocho años que había visto a su madre morir, no de un chico sin hogar que no sabía defenderse, no de un joven en un campo de batalla que se enamoro de la persona equivocada, no de un hombre que de un día para otro tenía ocho niños que cuidar, no de un hombre que ya no tenía el valor y la fuerza de amar.

     Su padre había aprendido de su abuelo, quien había muerto seis meses antes que su madre, una frase que le transmitió a sus hijos: "Fluye como el agua y adáptate con gracia a los cambios. La vida es una secuencia interminable de ellos", el viejo había tenido razón, su padre, conocido como El Agente, siempre había sido un hombre que había sufrido por ellos, lastima que el hombre no le dijo que hacer cuando los cambios dolían, y es que todo en su vida era dolor.

     Ambos conocían tan bien el dolor, era como un viejo amigo, solo que nunca le tomaron cariño, Greg se habría preocupado si eso fuera así, los dos solo aprendieron a soportarlo, los dos solían decirle: "Nunca me acostumbré al dolor, solo aprendí a soportarlo" , Greg había aprendido bien de ellos, no había tenido otra opción.

     Había aprendido a que sin importar que tanto doliera no podía mostrarlo por temor a que lo ocuparan contra él y lo traicionaran, sin excepción, a que sin importar cuanto deseemos que lo más horrible que hayamos vivido se quede así y no aparezca una experiencia peor, la habría, a que sin importar cuanto luchemos por evitar caer, sucederá, porque siempre habría algo más que pueda destrozarte, pero eso no era lo importante, lo importante era saber aguantar el golpe y seguir hacia adelante.

     Como solían decían los dos.

     Cuando las cosas se pongan difíciles pon un pie delante del otro y sigue adelante, no te rindas, resiste y sigue luchando.

     Greg estaba harto de eso, era algo que había hecho una y otra vez durante toda su vida, luchar y resistir.

     Cuando era niño y vivía con su madre, cuando crio a sus hermanos a pesar de que era solo un bebé cuando llegó el primero de ellos, cuando entrenó como un hombre a pesar de solo tener cinco años, cuando soporto cada tortura que la mujer le impuso, cuando tuvo que ser lo suficientemente fuerte para sacar a sus hermanos de ese lugar, cuando quedo en coma por su madre, cuando su padre empezó a odiarlo, cuando dejo que los médicos se lo llevaran y experimentaran con él, cuando lo enlisto en el ejército, cuando lo obligo a casarse con la novia de su hermano, cuando sus hermanos lo abandonaron por su traición, cuando su padre dejo de contactarlo, cuando su esposa lo volvía loco porque un día era una mujer asombrosa y luego una verdadera perra, cuando sus mejores amigos dejaron de hablarle, cuando todo a su alrededor dejo de funcionar.

     Justo ahora.

     Greg odiaba su vida como era ahora, no propósito, no impulso, no valor.

     Nada.

     Aunque ... tenía un empleo en el que podía ayudar a las personas, solo algunas de ellas, y eso ayudaba... si no puede ayudarse a si mismo, al menos podía ayudar a otros.

     Hacer eso ayudaba a la mente de Greg, hacía que se concentrará en algo más, por las mañanas era un analgésico para sus malas noches, por las noches era un medicamento para sus malos pensamientos, era su redención para liquidar las deudas de las cosas malas que había hecho en su vida.

     Era un bálsamo para su dolor.

     Ahora mismo era las tres últimas, gracias a los dioses que existieran las escenas del crimen que le demostraban que había más malas madres en el mundo además de la de Greg.

     Y es por eso que sintió culpa, una culpa enorme, se suponía que no debía sentirse aliviado porque existiera tal cosa, lógicamente sabía que la probabilidad era demasiado alta pero su cerebro, su corazón y su alma anhelaban un poco de evidencia de que existía tal cosa... ahora la tenía frente a él y solo quería llorar de alivio.

     Como siempre Greg era egoísta y obtenía su felicidad del sufrimiento de otros.

     Justo como su madre y eso era algo que le aterraba a como nada más en el mundo.

     Greg parpadeo un par de veces y estudió silenciosamente al resto de sus compañeros para ver si alguno de ellos se había dado cuenta de su breve colapso mental, pero para su buena suerte no lo habían visto, aún así no quería arriesgarse a que vieran lo mucho que lo afectó por lo que decidió salir a fumar, justo en el momento en el que se dio la vuelta vio que su jefe estaba siendo un idiota con los de Forense, era obvio que ellos iban a meter unos cuantos reportes, y realmente el hombre no estaba en condiciones para recibir más pero... era su problema.

     Egoísta, susurra su mente.

     Casi suspira otra vez por la verdad de su pensamiento pero en cambio sale de la escena y camina a dos cuadras de distancia, es entonces cuando puede ver al niño, claramente es un drogadicto pero Greg no hará o dirá nada si el niño no lo hace. 

     Así que enciende su cigarro e inhala profundamente, escucha al chico moverse entonces, no reconoce su movimiento, lo hace hasta que evita que tome su billetera, Greg escucha al chico sorprenderse, novato

     - No te dejaré los billetes para que compres más de tu mierda niño, deberías volver a casa - el joven lo miro, parecía un poco conmocionado, Greg quería resoplar pero en cambio volvió a inhalar su cigarro.

     - ¿Qué casa? - Greg puso los ojos en blanco.

     - Donde te están esperando niño, tus hermanos y padres deben estar volviéndose locos - Greg se habría vuelto loco si fueran sus hermanitos los que estaban haciendo semejante estupidez.

     Mejor no pensar en ellos.

     - ¿Cómo sabes de mis hermanos? - Greg rodó los ojos.

     - Es algo que no puedo explicar, ¿por qué estás aquí niño? - Greg miro de reojo al niño, se había parado a su lado, el niño lo miraba abiertamente.

     - Tienes 27 años, una esposa, te es infiel con el cartero, trabajas como Sargento, tu jefe te odia, tus compañeros te respetan, arreglas automóviles todos los sábados que tienes libres, fumas y bebes demasiado, tienes problemas con tus pulmones y también con tu rodilla, sufres de insomnio y depresión, si tanto sufres por tu esposa deberías dejarla, ni siquiera te ama - Greg alzó una ceja, eso era impresionante.

     El niño parecía listo para arremeter en caso de que Greg lo hiciera primera, en cambio decidió hacer algo más, algo que lo sorprendería.

     - Eso fue asombroso niño, solo te equivocaste en algunas, tengo 22, lo sé, me veo más golpeado, mi esposa me engaña con el repartidor estoy seguro, el cartero es gay, tampoco la amo, desgraciadamente las cosas son un poco más difíciles que eso niño, ahora, dado que tienes 15 años debería llevarte con tu familia, o al menos contactarla o... puedo hacer algo más - Greg ni siquiera sabía porque había dicho eso, no es como si fuera la mejor idea pero el brillo en los ojos del niño valió la pena.

     - ¿Y qué es ese algo más? - Greg sonrió de medio lado.

     - Involucrarte en la investigación, veré como lo haces en esta, si me convences veré la probabilidad de convertirte en Consultor, solo si te quedas limpio por lo menos dos meses - el chico parecía animado para luego gruñir.

     - Necesito más cosas - Greg lo miro y asintió, necesitaba calmar su mente.

     - Conozco a un hombre en St. Barts, el área de Forense, tiene una hija de tu edad, fascinada con la morgue, quizá pueda hacer que estés con ella en los experimentos, puedes entrar en mi casa cuando lo necesites y puedes molestarme cuando lo necesites, sin embargo no quiero que dejes de comer, quiero que regreses a tu casa, hablaré con tus padres, los convenceré, si no encontraremos una manera, te doy mi palabra - el niño lo miro, Greg no tenía idea de donde salía eso pero ya lo había ofrecido y no lo iba a quitar, había dado su palabra, el niño asintió lentamente.

     - Vamos a esa escena y luego a tu casa, quiero bañarme, si soportaré a mamá, al menos la soportaré limpio , así no me molestará tanto - Greg casi hizo una mueca, tenía conocimiento en el tema, en cambio asintió y guio al niño a la escena.

     Poco sabia como iban a cambiar las cosas, un pequeño gesto cambio radicalmente su mundo, su jefe fue despedido luego de golpearlo en la escena, la sangre había manchado el lugar, dañando la escena del crimen, el Sup le hablo, Greg fue ascendido, decidió ir con Sherlock, Miles y Sally, arrestaron a la madre, Sherlock sonrió cuando dedujo más crímenes de la mujer, Sally se rio divertida de las deducciones que le hizo incluso cuando Sherlock dijo que se acostó con el taxista que la llevo a casa.

     - ¿Así qué...?, ¿qué opinan? - Sally simplemente le sonrió al niño, Miles miro a Sally con resignación.

     - Creo que es brillante - Miles rodó los ojos divertido.

     - Eso lo resuelve al parecer... bienvenido al equipo niño, solo haznos un favor, no corras tras un sospechoso sin al menos un compañero, el jefe no aprende todavía sobre la importancia de eso - Greg rodó los ojos, solo le habían disparado tres veces... este año, no es que importará mucho, podía lidiar con eso, siempre lo había hecho, no había ningún sentido en cambiar eso.

     - Si niño, por favor evita que el jefe haga tantas estupideces, y puedes deducirme todo lo que quieras si primero lo haces con Anderson, es un patán - Greg suspiro, simplemente genial, Sherlock estaba conmocionado y sorprendido por lo que se enfocaron las bromas hacía él en lugar de preguntarle, el niño estaría absolutamente bien con todos.

     - Bien, Morales revisa que los forenses hagan bien su trabajo, si es que saben lo que es bien, Donovan revisa el proceso con nuestra sospechosa, no dejes que ninguna embarazada cruce su camino, me encargaré de todo el papeleo si lo terminan todo antes de las seis, en este momento llevaré a este loco a casa, llamen por cualquier emergencia - Miles y Sally saludaron y fueron a hacer lo que les ordeno, Greg guio a un Sherlock todavía conmocionado a su auto.

     Espero unos minutos antes de prender la radio, casi sonríe cuando ve como la canción lo hace reaccionar, parece que la música ofendió su existencia.

     - Eso no es música, es... una abominación - Greg sonrió divertido, seguro de que la mayoría de los fanáticos de AC/DC le dirían muchas cosas muy ofensivas por ese comentario, ya le agradaba mucho el niño.

     ¿Qué mierda?, Regla 4, apégate a las reglas Lestrade o las cosas saldrán mal.

     Greg no planeaba romper ninguna de las SEIS reglas de oro de su padre.

  1. Nunca rompas el corazón de nadie, terminarás pagándola toda la vida, si rompen el tuyo lo lamento bebe tu dolor y quiero que sepas que brindo para que deje de doler, brindo para que te recuperes y brindo para que todo mejore.

  2. Nunca reveles tu parentesco, a nadie, nunca, por ningún motivo, lo único que lograrás es ahuyentar a la gente, que te maten y darle la ubicación a personas que piensan que tu madre te ama, aunque no sea verdad.

  3. Nunca dejes que sepan que dolió, los hombres de esta familia nunca dejan ver sus verdaderos sentimientos, puedes fingir, puedes actuar, incluso puedes hacer que te odien, pero nunca debes dejar que vean tu verdadero tú, es peligroso.

  4. No te acerques demasiado a nadie, no sale bien para ninguno de los dos involucrados, no en ninguna clase de relación, y al final de cuentas, todos siempre terminan dejándote, así que si la rompes y llega a pasar solo finge que no te dolió.

  5. No te des por vencido jamás, la debilidad no es un rasgo tolerable, no ahora, no nunca, porque la debilidad aleja la victoria, ya que la victoria está reservada para aquellos que están dispuestos a pagar su precio, los débiles nunca lo están.

  6. No te atrevas a romper tu palabra, la palabra de un hombre es lo más valioso porque un hombre vale lo que vale su palabra, lo que significa que si la rompes no eres alguien digno, y mucho menos un buen hombre.

     Trato de no dejar que Sherlock viera que algo lo afectaba, al parecer funcionó porque el niño solo jugaba con la estúpida radio en todo el camino a su departamento.

     Una vez que se estacionó el niño parecía un poco congelado, Greg quería creer que no pensaba que lo iba a matar o atacar o algo así, no es como si tuviera la pinta, o quizá la tenía, medía como 1.92, tenía músculos por todas partes, no voluminosos como los de los fisicoculturistas pero se notaban, cabello despeinado y castaño cenizo, ojos café y llenos de dureza, el ceño fruncido todo el tiempo, voz grave y que asustaba a las personas en la noche, barba y bigote un poco desaliñados, toda la postura de un tipo malo del bar, simplemente genial, cuando iba a decir algo Sherlock lo interrumpió.

     - No seas idiota, no creo que me vayas a hacer algo, solo... tu esposa está en casa, ¿crees que es inteligente llevarme? - Greg rodó los ojos.

     - Niño, ella es tan peligrosa como un caracol - Sherlock frunció el ceño.

     - No me refería a eso, no creo que tenga que interponerme en más cosas de tu vida, My... mi hermano dice que no es bueno, que las personas me odiarán por eso - Greg rodó los ojos, gran consejo de hermano mayor, ahora entendía un poco al niño.

     - Sherlock, si no quisiera que te involucrarás en mi vida te habría dejado en esa calle, o no te habría dado las opciones, verás que no digo nada que no quiero decir, nunca - Sherlock asintió antes de salir, Greg hizo una mueca cuando abrió a su casa, parecía más un departamento de muestra, sabía que la sala era un desastre, ella la ocupaba pero al menos hizo que la casa fuera pareciera habitada.

     Empujo a Sherlock en dirección a su habitación, pero antes de llegar Karen salió de la suya, era la imagen de  un polvo reciente.

     Camisa de hombre, definitivamente no de Greg, morado no es su color, sin ropa interior, cabello despeinado, había un poco de... ella era simplemente asombrosa, mujer rubia de 1.65, caderas y glúteos excelentes, Greg era realista, poco pecho pero podía pasar por alto eso, una cintura envidiable y piernas majestuosas, parecía una princesa si se lo proponía o una prostituta justo como ahora.

     - Veo que trajiste a alguien, es bonito, ya te hacía falta algo de diversión - Greg rodó los ojos y empujo a Sherlock a su habitación.

     - Como te lo he dicho antes querida no pienso ser infiel, ahora... si me disculpas, tengo cosas más importantes que hacer, dile a Travelyn que se vaya antes de las ocho de mañana, probablemente él venga - Karen resoplo pero asintió, sabía de quien hablaba después de todo, y entro en su habitación.

     Greg simplemente entro a su cuarto, Sherlock lo miraba con atención, dejo que el niño dedujera lo que pudo, busco en los cajones menos usados, si, eso serviría, ropa de cuando tenía 14 años, se la entrego al niño, quien lo miro divertido.

     - Eres un gigante Lestrade, probablemente medías como 1.75 para entonces - más como 1.77 pero eso no importaba.

     - Entra al baño niño, también me ducharé así que mientras más rápido salgas más pronto podré hacerlo - el niño resoplo pero hizo lo que le dijo, Greg salió a la cocina, sándwiches de pollo con mayonesa, fruta cortada, jugo de manzana y un poco de chocolate caliente con malvaviscos, esperaba que a Sherlock le gustará, esto era solía gustarle a sus hermanos.

     Pensar en eso hizo que su corazón le doliera, ¿Cómo podía pensar en ellos tanto el día de hoy?, no se estaba haciendo ningún maldito favor, ni uno solo, y pensar que todo era culpa de los imbéciles de traje... 

     Resoplando termino de recoger lo que hizo y entro a su habitación, dejo la comida en la cama y sacó su ropa, su reloj, su alfiler y sus zapatos, Sherlock salió con la ropa puesta, le quedaba enorme por lo que se veía un poco ridículo.

     Y es que el niño medía como 1.70 y era solo huesos, su cabello ahora podía verse como rizado en lugar de pasar por un nido de ratas, pómulos finos, oh, era más elegante de lo que pensaba, tenía labios rosas y un poco hinchados, ojos azules, eran lindos pero... Greg había visto ojos mejores, en resumen alguien que en el pasado habría follado sin ningún problema, gracias Karen por existir, wow, primera vez que pienso eso, bueno, siempre había una primera vez, Greg tomo sus cosas y se metió al baño.

     Salió lo más rápido que pudo y se arreglo la barba y el bigote, luego se puso la camisa y el traje, la camisa era azul claro, el traje era un azul oscuro, cinturón negro, zapatos negros, primeros dos botones desabrochados pero bien arreglados, se peino un poco el cabello pero eso fue todo lo que hizo, después de todo no era como él tener el traje impecable, y no fingiría ser alguien más después de lo mucho que fingía todos, se puso su reloj plateado y su alfiler, la única cosa que su padre le había dado, guardo su placa y su pistola, así como otras armas, salió rápidamente, el niño había devorado el chocolate y los sándwiches, la fruta no tanto, Greg rodó los ojos.

     Por supuesto que no comería lo que le haría mejor.

     Miro al niño que parecía un poco en shock.

     - ¿Sucede algo? - Sherlock negó con la cabeza.

     - Por favor déjame ver como haces que mis hermanos queden en ridículo - Greg alzó una ceja y sonrió divertido.

     - Solo si haces que Anderson y Hills queden en ridículo después - Sherlock sonrió.

     - Trato, por favor mira directamente a los ojos de todos, sobre todo a los de mis hermanos mayores - Greg se rio entre dientes y paso una mano por su cabello, Sherlock murmuro algo demasiado bajo y fuera de su visión para saber exactamente que era, algo sobre movimientos que los matarían.

     ¿Dé que mierda...?, ah, quería que le gustará a alguno de ellos e hicieran el ridículo.

     Bueno, podría hacer eso, suspirando y poniendo los ojos en blanco recogió las cosas, se comió las frutas, y dejo los trastes en la cocina, luego los limpiaría, justo cuando los dejaba sobre la encimera se escucho el distintivo sonido de sexo duro y gemidos, simplemente maravilloso, Sherlock miro con el ceño fruncido la habitación, Greg tomo el brazo del niño y lo sacó de su casa.

     Después de arrancar y entrar en el tráfico Sherlock lo miro.

     - Sigo sin entender porque sigues con ella, quiere tener sexo contigo, hace eso para ver si reaccionas y lo tienen pero simplemente te lo podría pedir - técnicamente cierto pero Greg no tendría sexo con ella, al menos ya no, así que ahora era un hombre en sequía, seis meses ahora, el mayor record.

     - Me preocuparía mucho si lo entendieras niño, ¿qué te gusta escuchar? - Greg vio como Sherlock resoplaba pero buscaba en sus discos, fingió que no se divirtió cuando arrojo el disco de AC/DC por la ventana, que lindo.

     Sherlock gruño cuando no encontró nada que le agradará, tiro otros discos en el transcurso de la búsqueda y al final se cruzo de brazos enojado y enfurruñado, murmurando sobre gustos horribles.

     - ¿No eres un rayo luminoso de sol brillante?, revisa en la parte de abajo del sillón - Sherlock frunció el ceño pero hizo lo que dijo.

     El niño saco los discos, miro a Greg sorprendido cuando vio la música clásica, busco rápidamente y sacó Beethoven, por supuesto, seguramente uno de sus hermanos tocaba el piano y el niño inconscientemente y sin admitirlo quería pensar en él, seguramente era el hermano que lo cuido siempre.

     El camino fue largo pero relajante, pudo ver al niño a punto de dormirse por lo que no pudo evitar sonreír un poco, le recordó a...

     Afortunadamente llegaron antes de que Greg pensará en cosas malas y prohibidas.

     La entrada y la fachada le dijeron a Greg que la familia era un poco más rica de lo que pensó, por supuesto, solo él se toparía con un drogadicto de quince años que es súper rico y con muchos hermanos y al menos un padre clasista, el otro era el protector y Greg no dudaba que mandaría a romperle la cara en cualquier momento.

     Sherlock suspiro antes de salir y esperar a Greg, Greg sonrió un poco divertido y salió, camino directamente a la puerta con Sherlock detrás de él, agarrando fuertemente su chaqueta, antes de que Greg dijera algo la puerta se abrió, mayordomo, por supuesto.

     - ¿En qué puedo ayudarlo señor? - Greg casi resopla, por supuesto que tendría un acento elegante, uno mucho más elegante que el de Greg.

     - Soy el Detective Inspector Greg Lestrade, ¿se encuentran los señores Holmes? - el agarre se aflojo solo un poco pero podía sentir a Sherlock temblar.

     - ¿Me podría decir el motivo de su visita? - Greg sonrió fácilmente, no quería que Sherlock se fuera de su lado y el niño parecía querer eso aún menos, tienes que ser astuto Greg, juega bien tus cartas y ganarás la partida.

     - Si, podría decirles que quiero hacer un trato con ellos, es importante, nada legal y no están en ninguna clase de problemas, solo dígales que será importante para ellos - el mayordomo parecía querer suspirar pero en cambio lo vio asentir y entrar, cerrando la puerta detrás de él obviamente.

     - Pudiste haberle dicho que estaba contigo - Greg resoplo divertido cuando escucho la confusión en la voz de Sherlock.

     - Entonces te habría dejado entrar y no me habrían escuchado como quiero, supongo que hablaría con tus padres, me dirían que no es mi asunto y discutiríamos en lugar de hablar... además me agradas niño - Sherlock sonrió un poco entonces.

     - Gracias Lestrade, por todo, incluso si no lo logras, lo que es más probable conociendo a mi madre - Greg alzó una ceja.

     - Niño, no tienes idea de lo que soy capaz de lograr - Sherlock parecía escéptico.

     Antes de que dijera algo la puerta se abrió nuevamente.

     - SI me sigue Detective Inspector, lo atenderán - Greg sonrió antes de hacerse a un lado y tomar el hombro de Sherlock, el hombre parecía aliviado y más que preocupado.

     - Hola Vincent, solo necesito algo de mi ropa, Lestrade ya me alimento - el mayordomo, Vincent, lo miro con sospecha, Greg casi sonríe, protector con los niños entonces, eso era bueno.

     - ¿Entonces, vamos? - Vincent lo miro antes de guiarlo, pero no dejo de mirar de reojo a Greg y la mano sobre el hombro de Sherlock, Greg pudo ver que quería que dejará de tocarlo, así que lo hizo, el niño en seguida lo miro por lo que Greg le sonrió.

     Despeino su cabello suavemente, el niño solo le sonrió un poco tímido pero bastante ilusionado, Greg vio la mirada de sorpresa de Vincent.

     - Todo saldrá bien sunshine, ya lo verás - Sherlock resoplo.

     - Solo odie tu música Lestrade, no merezco ese ridículo apodo - Greg alzó una ceja.

     - Si y eso resulto en que lanzarás por la ventana de mi auto 10 cd y te enfurruñarás como un gato en el asiento - Sherlock ignoró el comentario por lo que volvió a despeinar al niño, era un mocoso.

     Entraron en lo que parecía un saloncillo, había cuatro personas en el lugar, Greg los estudió rápidamente, hermano mayor, preocupado pero más molesto que otra cosa, favorito de la madre, siguiente hermano, no, faltaba uno entre ellos dos, estaba bastante resignado como si no esperará otra cosa de Sherlock, la madre parecía bastante molesta pero más como si... ah, era el padre clasista de la familia asquerosamente rica, maravilloso, las mujeres eran más... maliciosas en sus comentarios, el padre parecía al borde del pánico, bingo, era el padre protector, Greg decidió hablar con el padre.

     - Sherlock, gracias a Dios, ¿dónde demonios te habías metido?, ¿sabes que tan preocupado estaba?, ¿qué te pasa por la...?, olvídalo, ¿estás bien? - Greg vio la sorpresa de todos cuando el niño se quedo a su lado.

     - Buenas tardes, soy el Detective Inspector Greg Lestrade - la mujer resoplo.

     - No creerá que vamos a tragarnos esa mentira de uno de los conocidos de Sherlock, eres un adicto - Greg alzó una ceja y saco su placa.

     - Bien podría llamar al MET y preguntar por mi - la mujer parecía haber tragado un limón, entonces lo miro con una mascará de superioridad, típico.

     - ¿Encontró a Sherlock?, gracias Detective Inspector, le daremos una recompensa por traerlo a casa - Greg frunció el ceño al hermano mayor.

     - El niño me encontró, algo así, estuvo en la escena del crimen, y no me tiene que dar nada, es mi deber cuidar de los ciudadanos del país, sobre todo de los menores de edad - la mujer entrecerró los ojos.

     - ¿No quiere el dinero?, es obvio que lo necesita - el esposo giro a mirarla, Greg no dijo nada, solo alzó una ceja medio divertido medio molesto.

     - Disculpas por eso, mi nombre es Siger Holmes, el de mi esposa es Violet, mi hijo mayor Hannibal y otro de mis hijos, Dalgliesh, ¿dé que quería hablar con nosotros Detective Inspector? - Greg se tomo unos segundos para pensar como empezar, tenía que ser inteligente con esto, estudió a todos antes de hablar suavemente.

     - Quiero ayudar al niño, no de la manera que piensan, dejaré que entre en mis escenas del crimen si esta limpio, un mes a partir de hoy, una muestra y lo dejo entrar, puedo ver que necesita enfocarse en algo porque de lo contrario hará... locuras, así mantendrá su mente ocupada y no tendremos que preocuparnos tanto por su adicción, no digo que estará completamente afuera pero... será algo - Siger Holmes lo miro un poco sorprendido, Violet en cambio resoplo con burla.

     - Por supuesto que no, Sherlock no hará algo tan banal como eso, mis hijos nacieron para ser personas importantes, algo de mayor categoría - Greg alzó una ceja.

     - ¿Está diciendo que ser policía no es importante?, el niño tiene el potencial y el gusto por el tema, encontrar al asesino de alguien no es cualquier cosa, no solo eso, el niño será un buen hombre algún día pero necesita ayuda por el momento, si obligan al niño a hacer algo que no le gusta, lo único que lograran será orillarlo a cosas como las drogas, solo tiene quince años, ¿Qué creen que hará en unos cinco años? - Hannibal ahora lo miraba, parecía poco convencido, sobre todo sospechoso pero había algo en sus ojos que molestaba a Greg.

     - ¿Por qué quiere ser esa persona? - Greg miro al hermano con fuerza, tenían que entender que solo quería que Sherlock fuera un buen hombre, porque sabes que nunca lo serás.

     - Si tengo la posibilidad de ayudar a alguien es mi responsabilidad hacerlo, Sherlock necesita apoyo, además, no muchos entienden a Sherlock, por lo que vi la mayoría de las personas lo insultarían o lo golpearían por las cosas que puede hacer, es un buen niño, solo necesita rodearse de personas que puedan estar con él y más importante, que puedan ayudarlo a seguir - Siger miro a Sherlock.

     - ¿Esto es lo que quieres? - Violet miro a su esposo.

     - Ya había dicho que no, Sherlock seguirá el camino de Hannibal o de Mycroft, trataremos su problema en una clínica y todo se resolverá rápidamente - el niño hizo una mueca cuando escucho el segundo nombre, así que ese era el hermano que Sherlock quería, Mycroft.

     - ¿Sherlock? - el niño parecía asustado y evito mirar a su madre.

     - Quiero hacerlo, hay... algo fascinante al descubrir cosas que no son tan obvias, es un misterio pero sé que puedo resolverlos, solo si lo intento - Greg entendió, ocupaba su cerebro y lo hacía ir lento.

     - Eso es lo más estúpido que escuche - Greg miro a Violet Holmes con un poco de furia, vio a la mujer estremecerse un poco, bien.

     - Con todo respeto señora Holmes, creo que la salud mental de su hijo es más importante que su status o carrera, todavía es joven, quizá cuando tenga mi edad pueda querer dedicarse a otras cosas o a las carreras que sus hermanos ejercen, como usted dijo, hay tiempo todavía pero no lo habrá si no lo hacemos de la manera más llevadera para Sherlock - el niño apretó su brazo, Greg paso su brazo sobre sus hombros y lo apretó suavemente, sintió como el niño se aferraba a su chaqueta.

     Siger Holmes lo miraba con algo que Greg no pudo descifrar del todo.

      - ¿Qué tengo que firmar? - Greg casi puede sentir el alivio saliendo del niño.

     - Nada, lo dejaré fuera de los libros, si alguien se entera del niño podrían hacerle daño, mi equipo y yo nos aseguraremos de toda la seguridad, enviare todo lo necesario con usted, le informe al Superintendente, accedió, está de acuerdo en que sea fuera de los libros, solo quiere que la evidencia que nos proporcione sea por alguien que no este drogado, por eso el tiempo, sus declaraciones serán anónimas, nada de firmas ni escritura de su parte - Siger lo miro sorprendido.

     - ¿Está consciente de que si Sherlock hace algo mal el que se meterá en problemas será usted? - Greg se encogió de hombros.

     - Cruzare ese puente cuando llegue, será muy pronto - Sherlock solo resoplo, Greg alzó una ceja divertido al niño, quien lo miro con un puchero.

     - No soy problemático - Greg rodó los ojos.

     - Dile eso a Hooper, Donovan y Morales - el niño tuvo la gracia de sonrojarse.

     - No tan problemático - Greg puso los ojos en blanco.

     Hubo un golpe en la puerta, Siger que miraba a Greg cambio su mirada a la puerta.

     - Adelante - entonces entro alguien, la persona que le causaría miles de problemas a Greg, aunque no lo sabía todavía.

     Greg pensó que el mundo giraba cuando lo vio por primera vez, nunca en toda su corta y miserable vida había sentido eso con nadie y sabía que no lo sentiría de nuevo con nadie más, mucho menos con sus probabilidades de sobrevivir, aún menos porque era un espécimen único y tan... 

     Pelirrojo con hermosas pecas, delgado y alto, con forma, esa boca... pero eso no fue su perdición, lo sabía, sabía que podía salvarse si se lo proponía pero...

     Lo supo en cuanto vio los ojos, no habría salvación.

     Lo primero que vino a su mente fue que eran hermosos, la cosa más maravillosa que había visto en su puta vida, lo segundo fue el poema de Antonio Gómez... "Eres la casualidad con los ojos más bonitos que ha llegado a mi vida"... ¿Qué mierda?, Greg quería correr,  tenía que salir antes de que fuera demasiado tarde, pero no pudo, no con esos ojos mirándolo intensamente.

     - Ah, Mycroft, el Detective Inspector Greg Lestrade, trajo a Sherlock, está proponiéndonos brindar ayuda para tu hermano, Detective Inspector, mi hijo, mi segundo mayor, Mycroft - Greg lo miro directamente a los ojos, entonces recordó lo que Sherlock le pidió, redirigir, miro a los otros dos, Dalgliesh se sonrojo, sintió a Sherlock querer reír, apretó su hombro en advertencia, pero su enfoque regreso al joven hermoso...

     Detente.

     - Un placer - Greg alzó una ceja, por dentro estaba temblando para controlarse, incluso su voz era como la kriptonita para Greg.

     Malo Greg, no mires.

     - Igualmente señor Holmes - saco su teléfono cuando lo sintió vibrar, lo leyó de reojo, un mensaje de Hooper.

Más vale que pagues por lo que rompa o robe,
lo veo todos los días, menos el domingo, la
hora que quiera, solo avísame ~ Dr. Hooper

     Greg pudo ver de reojo a Hannibal explicarle todo a Mycroft, el joven entrecerró los ojos.

     - ¿Cómo sabemos que no se quiere aprovechar de Sherlock? - Greg lo miro intensamente, entonces hablo suave pero firmemente.

     - Hannibal es un estudiante de medicina, está en practicas, diría que 20 años, cirugía, le gusta la música clásica pero toca un instrumento poco conocido, tiene un problema con la mala gramática en los demás como lo acaba de demostrar, el carro plateado en el pabellón es suyo, le gusta la historia, ese mapa colgado lo consiguió, guerras supongo pero también le gusta la poesía, el libro que leía antes de que entrará lo delató, poeta español, es diestro, prefiere el lápiz sobre la pluma, tiene uno en su traje, usted tiene un bolígrafo, por último, pensó que mi traje era un insulto, así como usted, su hermano solo quiere que todo termine para seguir trabajando en su computadora - Dalgliesh parecía un poco conmocionado y divertido, lo que Greg hacía era estudiar todo en base a las emociones, los ojos eran la ventana del alma después de todo, otro mensaje le llegó.

Jefe necesitamos que venga, cuerpo en River,
Morales lo tomo, el maldito imbécil ~ Donovan.

     - ¿Por qué reclutaría a Sherlock? - Greg miro a Dalgliesh mientras guardaba su teléfono y sonrió un poco.

     - Eso fue un cumplido ahí, Sherlock tiene un pensamiento mucho más rápido que yo, solo supe de su hermano porque lo he estado observando durante los últimos diez minutos, soy un Detective Inspector por algo señores, y como dije, no quiero que haga lo que yo, puede cambiar de opinión cuando llegué a mi edad - Violet lo volvió a interrumpir.

     - ¿No espera que aguardemos 12 años a que Sherlock decida que hacer de su vida?, ¿O si? - Greg frunció el ceño.

     - ¿En serio me veo tan mal?, dime la verdad niño - Sherlock parecía divertido.

     - Solo un poco, parece que necesitas dormir más, después de que te cambiaste te viste mejor, pero debido a los estudios y a la experiencia que debes tener para ser un DI la edad sería más o menos esa, 27 años - Greg rodó los ojos.

     - Le pido que espere unos 7 años cuando mucho, Sherlock lo sabrá antes que eso - todos lo miraron ahora, sorprendidos.

     - ¿Tienes 22 años? - Hannibal y Mycroft miraron a Dalgliesh por el tono con el que pregunto, el joven se sonrojo, Greg trato de no reírse por eso, la incredulidad en la voz del chico era divertida, se sonrojo más cuando vio a Greg sonreírle divertido.

     - Si, 22 años - Siger lo miro.

     - Sus padres deben estar muy orgullosos entonces, bastante joven y en esa posición ya - Greg se aclaro la garganta.

     - Sin madre a los 14, sin padre hace dos años, así que... en realidad no lo sabría - Siger parecía sorprendido antes de hacer un mueca, Greg lo desestimo, era cierto pero al mismo tiempo Greg desearía que fuera totalmente cierto.

     Miro a Sherlock, luego a Siger.

     - Bien, Sherlock puede ir - Greg sonrió un poco más.

     - Gracias señor Holmes, algo más niño, Hooper acepto, puedes ir a Bart's a la morgue todos los días menos el domingo, cualquier hora, solo envíame un mensaje o a Molly, le informaremos a Hooper y podrás ir, le dirás al guardia que el Doctor Hooper te espera, el le habrá informado o Molly te recogerá en la entrada, no robes ninguna parte de cuerpo, y por lo que más quieras nunca mezcles la información - Sherlock lo miro feliz, casi brincaba de emoción.

     Greg resoplo cuando escucho la deducción que suponía que era agradecimiento.

     - Comes muchas frutas, no eres gordo como los demás policías, te recomiendo que lo sigas haciendo - Greg pudo ver la irritación en los demás miembros de la familia, todos pensando que eso molestaría a Greg o lo ofendería o en realidad pensando que era maleducado, no es que Violet o Hannibal estén preocupados por los sentimientos de Greg, pero Greg solo se rio entre dientes.

     - Lo tomaré como una advertencia niño, te veo en un mes... por si necesitas hablar con alguien - Sherlock guardo su tarjeta, Greg le sonrió cuando tomo de vuelta su billetera del bolsillo de la sudadera, sus familiares parecían molestos por eso, el niño solo hizo un puchero.

     - ¿Cómo lo sabes? - Greg sonrió.

     - Eso es para que yo lo sepa y tu lo adivines - Sherlock sonrió, ah, el chico estaba en un caso ahora, buena suerte.

     Greg miro de reojo al joven pelirrojo y luego a los otros dos.

     No lo hagas Greg... simplemente no, parece un buen chico, recuerda la regla 4.

     Sherlock se mordió el labio, luego miro a su padre, quien parecía resignado, ¿qué...?, ah, clínica.

     - No quieres ir a ninguna de las clínicas que encontramos o sugerimos, ¿tiene alguna sugerencia Detective Inspector? - Greg inclino la cabeza.

     Trato de que no vieran como lo incomodo la pregunta, todavía recuerda cuando tuvo que ingresar a su hermani... detente, no te hagas esto.

     - Hay una institución, gratuita en su mayoría, les dan clases de música a los chicos, los más avanzados pueden elegir las actividades que quieran, deportes, escritura, lectura, apicultura... ah, veo que te interesan las abejas, tienen unas doce colmenas, se mantienen con la miel que recolectan, esta institución no es todo el tiempo, tienes que ir cada día, 12 horas, piensa en ello como una escuela, en el momento en el que empieces a faltar sabrán que no estás interesado en rehabilitarte, por lo que te enviarán a otra clínica, más estricta y con muchas menos ventajas, en esta al terminar los llevan a museos, sobre todo al Museo de los Piratas y... vaya niño eres bastante selectivo con tus gustos, espero que sepas de lo que te perderás si no eres constante, les dejaré el número, Beth es la mejor, lo arreglará todo en veinte minutos - Siger solo pudo ver la obvia alegría del chico, Greg sonrió suavemente, sabía que el niño estaría bien, escribió el numero rápidamente, Sherlock entrecerró los ojos cuando vio que lo hacía con la izquierda.

     - Ambidiestro - Greg reprimió una sonrisa.

     - Por supuesto sunshine, te veré después, fue un placer señor Holmes, señora Holmes, señores Holmes, disculpen mi retirada rápida pero surgió un caso, debería estar en camino ahora mismo - Sherlock lo miro un poco interesado, Greg solo le sonrió y se dio la vuelta, el mayordomo lo estaba esperando pero entonces escucho los pasos, sintió que se congelaba, por favor todos menos él.

     - Lo acompañó a la salida Detective Inspector - Greg asintió, moría por un cigarro ahora mismo, probablemente algo más fuerte, una botella de whisky, a la mierda el trabajo, no viviría si el chico lo seguía así que no importaría.

     Caminaron hasta la puerta en silencio, entonces el pelirrojo se giro a verlo.

     - Espero que sepa que si le hace algo a mi hermano cosas muy malas le ocurrirán - Greg se mordió el interior de la mejilla para evitar arrullar, eso fue tan lindo.

     NO LO HAGAS, NO A ÉL.

     - No lo dudo Señor Holmes, ¿si eso fuera todo? - el joven negó con la cabeza, lo miro con los ojos brillando, eran tan asombrosos, podría pasar horas...

    DETENTE JASON, AHORA.

     - Entonces nos vemos señor Holmes - el joven alzó una ceja, la diversión brillando en esos hermosos ojos.

     - Detective Inspector Gregory Lestrade... le agradezco por traer a mi hermano - Greg se mordió la lengua cuando quería corregirlo, nadie lo llamaba Gregory, nadie, pero se había escuchado tan bien de sus labios, solo asintió antes de caminar a su carro, ignoró la mirada y se metió lo más pronto en el auto, en su espejo retrovisor lo pudo ver hasta que se alejo demasiado para verlo por completo.

     Sonrió cuando pensó en las pecas que...

     Mierda, estaba perdido.

     Greg sabía que tendría una difícil semana, un mes difícil, año, década, vida...

     Porque no había forma de que dejará que el chico se acercará a él, no había forma de que dejará que alguien se arruinará así por él, mucho menos alguien como Mycroft Holmes.

     Mycroft Holmes...

     MIERDA.

     Greg se resigno a tener que poner una traba en su cerebro, en su cuerpo y sobre todo en su alma, no quería caer profundo por el chico, resoplo cuando reconoció que no iba a ser así pero ignoro ese pensamiento y se dedico a conducir.

     Poco sabía que durante el próximo mes cada vez que dormía y podía soñar solo lo haría con el chico pelirrojo y hermoso de ojos cautivadores... Greg nunca había sufrido tanto de insomnio como ahora, incluso su manejador lo noto cuando fue a hacer su misión mensual, el hombre solo le frunció el ceño y en pocas palabras le dijo que debería cuidarse mejor si quería llegar a los 30.

     Greg dudaba que lo hiciera incluso si se cuidaba mejor y los dos sabían que Greg lo dudaba, los dos lo dudaban.

     El punto es que estaba en problemas por el maldito chico, tanto que ni siquiera cuando le apuntaron en la cabeza, con una pistola literalmente sobre su frente pudo pensar en otra cosa, el último pensamiento que tuvo cuando pensó que moriría fueron sus ojos...

     De todas las cosas, los ojos de un completo desconocido, un desconocido hermoso.

     Así que no fue una sorpresa que estuviera molesto cuando lo volvió a ver un mes y medio después de su última reunión, decidió simplemente evitar mirarlo a los ojos, no podía torturarse de esa forma, su vida ya era una mierda, no necesitaba que llegará esto y lo hundiera al fondo.

     - Detective Inspector, Sherlock está listo y como prometió que estaría - Greg asintió, miro a Sherlock, el niño había aumentado de peso, ahora sus ojos brillaban y destacaban como los de sus hermanos pero no eran tan hermosos para Greg, deja de pensar en eso, se enfoco en revisarlo bien, vio que había tiza en su hombro.

     - ¿Violín? - el niño parpadeo antes de sonreír un poco.

     - Es relajante - Greg le sonrió al chico.

     - Por supuesto que lo es, ¿has tocado algo de Ernst? - el chico negó con la cabeza.

     - Lo intentaré más tarde - Greg asintió, solo entonces miro en dirección de Mycroft.

     - ¿Va a quedarse con su hermano?, ¿quiere que al terminar lo lleve a algún lado?, ¿o...?, podría quedarse en mi casa - el niño se animo ante la sugerencia, cosa que el hermano noto en seguida.

     - Supongo que si no es un inconveniente, lo recogeré cuando el caso termine, le agradecería que me enviará un mensaje Detective Inspector - el niño parecía radiante, Greg sonrió antes de asentir, aunque mentalmente tragó ante la tentación de tener el teléfono del chico, otra tortura mental que agregar.

     - Bien, chico, escúchame muy bien, esto es lo primero que te voy a enseñar, no escuches lo que hay en lo periódicos, solo hay dos cosas que pasan, el gobierno los redacta para no alterar a los ciudadanos o los reporteros se creen detectives y expertos, así que solo escucharás noticias de mis compañeros y subordinados y de las personas de la calle, tienes que saber de donde escuchar - Greg pudo ver que Mycroft se quedaría por un rato, quería ver como le iba a su hermano menor, Greg lo ignoro y le siguió dando consejos y enseñanzas al niño, ni siquiera se dio cuenta de cuando se fue el chico, mentira... se veía bastante bien de azul.

     CARAJO

     Sherlock era como una esponja, Greg supo que el niño solo necesitaba un activo que mantuviera su mente enfocada, pudo verlo cuando interactuaba con Sally y Miles, le agradaban, pero detestaba a Anderson, el aprendiz del forense, Greg sonrió cuando vio al chico tan entusiasmado y encaminado que parecía que no se acordaba de las drogas, cuando termino el caso pudo ver que no quería irse por lo que no mando el mensaje, en cambio llevo al niño a conocer Barts y lo recogió casi seis horas después, para entonces se había hecho amigo de la hija dulce y amable de Hooper, el hombre parecía resignado porque fuera Sherlock pero se veía tan aliviado de que su hija tuviera a alguien por fin.

     Fue solo entonces que le mando un mensaje a Mycroft Holmes, fue solo entonces que acepto su maldita perdición.

Puede venir a recoger a Sherlock
señor Holmes ~GL

Estaré ahí en unas horas, tres cuando
mucho, ¿será una molestia? ~ MH

Ninguna en absoluto, pase a mi oficina,
nos quedaremos en NSY ~ GL

Perfecto, nos vemos en unas horas
Detective Inspector ~ MH

     Greg sonrió y miro a Sherlock divertido, el niño parecía resignado a que su día terminará.

     - Bien, ¿Qué dices si tu y yo pasamos por unos libros de piratas y por comida china?, iremos a mi oficina y comeremos para que luego te lea los libros, elige un idioma diferente al inglés - el niño sonrió enorme y lo siguió, Greg resoplo divertido, miro el cielo, se veía frío.

     Por supuesto el niño no traería su abrigo, por supuesto Greg sería demasiado blando para darle el suyo, el niño solo sonrió con timidez y gratitud, por supuesto esa sonrisa le llegaría al corazón, los dos caminaron hasta el restaurante, sin hablar, entonces Greg le pidió deducciones de las personas y el niño se ilumino.

     Greg ahora sabía porque lo ayudaba, ese brillo era el que veía en sus hermanos, haber dejado a Sherlock ese día sería como haber ignorado a sus hermanitos y eso era algo que jamás podría hacer, sabiendo eso paso su brazo sobre el hombro de Sherlock y lo abrazo.

     Ignoro la punzada de dolor al imaginar a los mellizos en su lugar o los gemelos, su hermano bebé o cualquiera de los dos mayores, era... doloroso, demasiado doloroso, en cambio fingió una sonrisa y se dedico a hacer sonreír al niño y tratar de ayudarlo, no dejaría que se hundiera, no como... no pienses en eso Greg, está en el pasado, y ellos nos volverán a formar parte de tu presente.

    El problema es que ya lo acepté, pero ¿Cuándo deja de doler?

     Sería una de esas noches... como lo dijo William Foulkner... 'El pasado nunca está muerto, ni siquiera es pasado'.

     Greg cumplió su palabra con Sherlock, el niño se quedo dormido luego del tercer capítulo, Greg sonrió y dejo el libro para empezar con el papeleo de sus misiones y de terrorismo, recordatorio mental de hablar con Voight sobre una posible bomba en Hyde Park, suspiro cuando vio todo lo que tenía que hacer para Inteligencia, siempre era lo mismo con los imbéciles, su chaqueta y corbata habían sido puestas a un lado hace algún rato, así como las mangas de su camisa, uno de sus botones en su camisa también, estaba mordiendo su pluma cuando levantó la vista debido a los pasos que escuchó, miro la puerta, la silueta revelaba a la persona, así como los pasos.

     - Adelante - lo que menos quería era a Mycroft en la puerta, en su oficina, pero realmente no tenía otra opción.

     Al menos había otros dos niños con él esta vez, uno era Dalgliesh y el otro solo tenía unos 15 como Sherlock, ah, gemelos.

     - Buenas noches Detective Inspector, los presento, este es mi hermano Jimiyu y supongo que recuerda a Dalgliesh - Greg asintió cortésmente.

     - Señores Holmes, Sherlock está en el sillón - Greg se mordió el labio cuando todos parpadearon sorprendidos, Mycroft lo giro a mirar con algo parecido al rencor, ah, envidia y celos, eran los cercanos después de todo y seguramente se separaron por algo estúpido como la escuela.

     No es que Greg tuviera experiencia, dado que nunca asistió a la escuela, no distracciones, no amigos, no problemas solía decir su padre.

     Greg bloqueo esos pensamientos y fue a despertar a Sherlock cuando se dio cuenta de que los Holmes no podían, parpadeo divertido cuando vio que no se despertó, miro a Mycroft, luego a Sherlock y tomo al niño entre sus brazos, luego el libro y miro al hermano, quien parecía divertido, irritado y... ¿asombro?, ¿era asombro lo que veía en esos ojos maravillosos?.

     Fingió no ver nada y bajo con el niño en sus brazos, escucho a los hermanos seguirlo, Greg se detuvo al lado del carro de Mycroft, era un buen carro, del año, por supuesto que si, los Holmes eran ricos, en exceso, claro, los padres de Greg también pero... ¿por qué pensaba tanto en ellos últimamente?.

     Greg puso al niño en el asiento trasero, guardo el libro en el bolsillo interior del abrigo y salió, asintió cortésmente a Mycroft, Dalgliesh y Jimiyu, nombre elegante por supuesto.

     - Le enviaré un mensaje a Sherlock si surge un nuevo caso, quede con él en enviarle algunos casos fríos, el Sup lo autorizó, tiene horarios en el laboratorio, quiso ir cuando estaba Molly y un día para él solo, lo arreglé todo, no tienen que ir y firmar en el registro, solo díganle la hora de entrada y salida a los guardias, es forzoso, ya comió así que no deberían preocuparse por eso, necesito hablar con su padre - los tres lo miraron impresionados.

     - ¿Por qué lo hace? - Greg miro a Jimiyu, parecía genuinamente curioso.

     - El niño lo necesita, además... sería algo imperdonable dejar que alguien como él desperdiciará su vida y su mente en algo tan malo como las drogas, algún día será uno de los buenos - los tres lo miraron, pudo ver como Mycroft parecía aceptarlo más pero todavía veía desprecio en esos ojos.

     - Eres bueno para él - Greg sonrió al niño, medio dormido ahora, no es que ellos lo notarán.

     - Es reciproco niño, me mantiene activo eso es seguro - los tres parecían divertidos y resignados a eso, entonces Sherlock se movió.

     - Tu abrigo Lestrade - Greg le sonrió al niño.

     - Quédatelo chico, de todas formas no me queda ahora, necesito comprarme uno nuevo - y es que Greg era enorme, aún más, 1.94 ahora, todo músculos y un poco más ancho, si, necesitaba uno nuevo.

     - Gracias, nos veremos pronto - Greg asintió antes de despedirse con una mano de los demás Holmes, metió sus manos en los bolsillos cuando vio las manos de Mycroft, su hermosa piel... no tocar, resoplando se concentró en no dar la vuelta y besar al chico sin sentido.

     Apretó las manos cuando se acordó de la estúpida carta que había escrito.

     ¿Qué le había hecho Mycroft Holmes?

     Greg no pudo dejar de pensar en el por el resto del caso, regresó más tarde en la semana a su casa y cuando vio a su manejador en la mesa perdió todo rastro de pensamientos por el niño y se enfocó en el hombre, tragó cuando no lo veía, aquí iba nada.

     Cuando el hombre se fue tenía un moretón en la mejilla, una nueva misión y su corazón un poco más roto... 

     Ignora todo Greg, no importa ahora, lo dejo en claro, no soportaría esa clase de debilidades.

     No dejes que vean cuanto te lastimaron, solo se aprovecharan más de eso, recuerda la regla 3.

     Suspirando le envío un mensaje a los hermanos Holmes, a sus favoritos, Sherlock y Mycroft, ¿Cuándo se habían convertido en sus favoritos?, bueno, fue obvio, le dejo a Sherlock suficientes cosas como para que su mente no se viera envuelta en un espiral, así como algunas cosas para que experimentará y se aseguro de dejar algo creíble como excusa.

     Karen salió y habló mientras Greg salía con sus maletas.

     - ¿Así que te vas?, ¿le mandas un saludo a tu hermano de mi parte?, oh, lo olvide, no te habla, ¿entonces le dices a él si viene a cenar con nosotros?, es cierto te odia, no una sorpresa, viendo que eres un maldito inútil, estúpido y horrible hombre, espero que te mueras y pueda cobrar el seguro o algo así - Greg se había casado con una mujer que podía ser la más perra e infantil de las mujeres.

     - Tengo algunas cosas que resolver, así que si me disculpas querida - Greg gruño un poco lo último y salió de su departamento.

     La vida era una perra, una maldita perra pero todo se trataba de sobrevivir y Greg era bueno en eso, él era más fuerte de lo que muchos pensaban, soportaría todo el puto dolor del mundo si eso significaba que sus hermanos estarían a salvo como ahora, lo soportaría todo, eso era lo que había hecho siempre, eso sería lo que haría siempre.

     Siempre y para siempre.

     Si tan solo no se hubieran metido en sus planes un par de hermanos con un cerebro asombroso, Greg tendría SOLO una meta gigante en su vida, y no las malditas metas imposibles que tenía ahora.

     Bueno, se había quejado de lo simple y sin propósito que era su vida, quería algo más por lo que vivir, no se podía quejar ahora que lo tenía, solo quedaba trabajar y no perder la cabeza.