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MAGIC DO YOUR WILL - TWISTED WONDERLAND

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CAPITULO 00 - PROLOGO: CARRUAJE DE ORO, CARRUAJE DE EBANO

 

Era tarde por la noche, la hora en la que hasta los adultos duermen, la pequeña niña lo sabia muy bien, lo sabia por la profunda oscuridad que reinaba en su habitación, era raro que una niña así de joven estuviera despierta tan tarde, pero le fue imposible seguir durmiendo cuando los gritos de los miembros de su familia resonaban con fuerza desde la sala de casa de habitación y atraviesan en el aire hasta la habitación de la pequeña, quien adormilada y preocupada se bajo de su cama y con pasos cuidadosos salió de la habitación y se encamino hasta la sala, viendo a una mujer ya entrada en años discutir con una mucho más joven, su abuela y madre respectivamente.

 

-¡TE VOLVISTE LOCA LIRIAMDIE!- Se escucho los gritos de una mujer mayor resonar por toda la sala, sujetando a su hija con fuerza de los hombros -¿¡COMO SI QUIERA SE TE OCURRE HACER ESO, COMO PUEDES PENSAR EN IR CON ÉL!?-

-¡TEGO QUE HACERLOMADRE! ¡NO QUIERO QUE ELLA ACABE COMO EL RESTO DE LA FAMILIA!- Grito en respuesta la mujer más joven, apartando con brusquedad a la mayor -¡No quiero que acabe como mi hermana y como voy a acabar yo!-

 

Volvió a exclamar rompiendo en llanto la mujer mas joven, rompiendo en un llanto silencioso lleno de impotencia y frustración, que intento ocultar llevándose una mano al rostro, la dama de más edad, quien hasta entonces se mostraba severa y molesta, supo hacer otra cosa para consolar a su hija que colocar una mano con suavidad en el hombro de esta, ya que sabia que, en cierta forma, su hija Liriamdie, tenía razón.

 

-Calma hija, o vas despertar a Hope- Dijo con seriedad la mujer tratando de recuperar la compostura -Escucha Liriamdie, por favor, no nos han encontrado hasta ahora ni a ti, ni a mí, ni a Hope, ella está a salvo, no tienes que recurrir a eso todavía-

-Pero es cuestión de tiempo, es solo será cuestión de tiempo antes de que lo hagan... Nos harán lo mismo que a Lain- Respondió tratando de contener su llanto

-Lo que le ocurrió con tu hermana se le provoco ella misma, Lain fue descuidada, no debió salir nunca del bosque- Dijo con frialdad la anciana -Me duele decirlo porque era mi hija también, pero ella busco su propia muerte-

 

Esas palabras llenan de preocupación y curiosidad la pequeña figura que se asomaba por la puerta de la sala, llamando la atención de ambas mayores que al acto voltearon a mirarla asustadas por ser descubiertas, la chiquilla, algo atemorizada pero aun así curiosa, dio un par de pasos dentro de la habitación mirado de reojo a su progenitora.

 

-¿Por qué lloras mamá?- Pregunto la niñita acercándose a abrazar a su madre, su cuando noto que pese a su seriedad, también había tristeza en la mirada de su abuela -¿Por qué tú y la abuela están tristes? ¿Encontraron a la tía Lain?-

-¿Ca-Cariño que haces despierta tan tarde?- Pregunto la madre de la niña colocándose a la altura de esta

-Las escuche gritar y me preocupe- Contesto llevando ambas manitas a la cara de su mamá y limpiarle unas lagrimas traicioneras que aun caían de la cara de la mayor

-No te preocupes linda, tu abuela y yo recibimos una mala noticia y eso nos puso muy tristes a las dos- Respondió Liriamdie a su hija tratando de forzar una sonrisa y haciendo un esfuerzo para recuperar la calma

-A-así es... Solo necesito tomar aire y me sentiré un poco mejor- Comento la dama mayor para calmar a su nieta -Hija ¿Qué tal si llevas a Hope de vuelta a la cama y luego me buscas para conversar con calma?-

 

Y pensarlo mucho la aludida tomo a su hijita en brazos y se la llevo de vuelta a la habitación de la pequeña, habitación en la que habían dos camas, una cama pequeña para la niñita, quien abrazada a uno de sus pocos peluches, miraba con cierta nostalgia y tristeza esa otra cama al extremo contrario de la habitación, aquella cama era más grande y desarreglada, con posters de bandas de música populares en las paredes cercanas, con unos cuantos CD's, auriculares y un discman sobre esta, la cama propia de una adolescente un poco rebelde, cama que estaba incómodamente vacía.

 

-¿Qué pasa mi niña? ¿Acaso esta historia no tuvo suficiente acción para una aventurera como tú?- Pregunto preocupada la madre notando que el cuento que le leía a su hija no le ayudaba a conciliar el sueño.

-Solo me preguntaba... ¿Los príncipes azules solo rescatan princesas o si también salvan chicas normales como mi tía?- Cuestiono sin apartar su mirada la cama de su desaparecía tía -Tal vez un príncipe azul puede rescatar a la tía Laín y la abuela y tú se ponga felices-

 

La mayor también poso su mirada en aquella cama dolorosamente vacía de su hermana menor, sintiendo como si una mano gigante le estrujara el corazón con fuerza y unas garras afiladas le apretarán los ojos para hacerla llorar llena de dolor, sin embargo se contuvo, no podía romperse delante de su hija, no aun por lo menos. La mujer dio una respiración honda para calmarse, cerro el libro en sus manos, acomodo a su hija para que durmiera dejando de mirar aquella cama y esperando que pese a lo joven que es la mente de su pequeña hija, esta pudiera entender las palabras profundas que iba a dedicarle.

 

-Hope, escucha con atención lo que te voy a decir mi niña, es una lección de vida muy importante- Dijo la mayor aclarando su garganta y mirando con detenimiento a su hija -No todas las personas con sonrisas amables y bellas figuras son príncipes azules o princesas simpáticas, asimismo no todo monstruo o bruja fea es un ser malvado- Explico con calma, captando toda la atención de la pequeña -Del mismo modo que entre el blanco y el negro hay muchos matices grises, entre lo que entendemos como el bien y el mal hay muchos puntos medios, hay personas que actúan de manera amable por motivaciones egoístas y hacen daño a los demás para conseguirlo, así mismo modo hay personas que parecieran ser terriblemente crueles, pero solo están llenas de dolor y soledad, necesitan que las salven del sufrimiento...-

-¿Salvarlos? ¿Como?- Interrumpió la pequeña con curiosidad, esa pregunta dejo un poco pensativa a la mayor por unos momentos, pero tras unos momentos de silencio la madre soltó una pequeña risita alegre, como si recordara alguna diablura del pasado

-Jejeje... A veces solo con un abrazo basta- Contesto de manera dulce y sin perder la sonrisa -Un poco de amor puede sanar el alma más lastimada, ten eso siempre presente-

 

Volvió hablar mientras se ponía en pie para asegurarse de que la pequeña estuviera bien arropada esa fría y larga noche, esa pequeña sonrisa de su madre hizo que la pequeña niña recuperara un poco la tranquilidad y el buen ánimo, meditando tanto en lo dicho por su madre, así como en la esperanza de que su tía seguro volvería pronto a casa y jugaría con ella en el bosque como lo hacían todos los días o se escaparían juntas para ir de la vigilancia de su estricta abuela para ir a las maquinitas o la tienda de dulces del pueblo más cercano y donde la rebelde adolescente aprovechaba para verse con el novio secreto que había hecho en una de sus tantas escapadas de madrugada y se lo presentaba a su sobrinita, Lain era simplemente la tía más genial del mundo para la niñita, pero la niña estaba tan distraía en ese pensamiento que no se percato de que su madre había vuelto a tener un semblante serio, puesto que aun tenia algo mas para decir a su hija.

 

-Mi niña... Sabes que la abuela y yo no somos eternas, un día ella y yo ya no estaremos para ti... Así que prométeme una cosa- Inclinándose hasta quedar casi cara a cara con su hija, la joven mujer le dedico en un suave susurro unas palabras tan dulces como tristes a la niña, quien parecía confundida con esa promesa -¿Crees poder cumplir esa promesa?-

-Si mamá, te prometo que cumpliré la promesa- Respondió animada, aunque no entendía del todo lo que había prometido

-También prométeme,  que si un día llegas a ver un carruaje de oro o a un príncipe azul ... Huiras- Pidió con un semblante aún más serio y quizás hasta enojado -Huiras, entendiste, correrás tan rápido como puedas, hasta que te encuentres con el carruaje negro-

-...Ok-

 

Respondió la niña ya mas confundida de la que ya estaba, ya que esa promesa mas las primeras palabras de su madre la dejaron muy pensativa, a su manera entendió que le intento decir que hay monstruos buenos y príncipes malos, pero entonces... ¿Por qué las mayores escriben tantos cuentos de príncipes buenos y monstruos malos? ¿O será que su mamá se equivoca? Por que los libros nunca mienten, o esa analizaba la pequeña en su confundida cabecita, sin embargo el sueño comenzó a ganarle, por lo dando un pequeño bostezo la niñita se dispuso a dormir recibiendo un beso en la frente de su madre.

 

-¿Cariño?- Llamo por ultimas vez la madre recuperando esa sonrisa suave que la caracterizaba -¿Aun recuerdas las palabras mágicas de la abuela Tea, las que debes recitar cuando estés en problemas y necesites de un milagro?-

- Aja... Magia... has tu voluntad -

 

...............

 

-¡HOPE ORELLABAC, DESPIERTE DE UNA VEZ!- Grito a todo pulmón una molesta profesora llamando asustando a la chica que estaba medio dormida sobre su pupitre-¡Deje de soñar despierta señorita Orellabac y atienda a la lección!-

-¡E-Ehh!-

 

Reacciono al fin la despertando de golpe por el grito y poniendo de pie casi de un salto por la sorpresa, esta chica un tanto bajita, de cabellera clara, tez pálida y ojos dorados cual estrellas en la noche es Hope Orellabac, una adolescente de 15 años de edad (dentro de poco 16 años) cursando su tercer año de secundaria en el instituto para señoritas de su ciudad, siendo regañada otra vez por una de sus muchas profesoras por andar de distraída en clase.

 

-Otra vez no está prestando atención...- Inquirió la mayor cruzándose de brazos molesta, mirando fijamente a la chica

-¡Yo-Yo si prestaba atención profesora!- Trato de defenderse la menor con una sonrisita nerviosa

-¿En serio? ¿Entonces que fue lo último dije?-

-Pues dijo algo sobre...Sobre...- Trato de responder adivinar tratando de descifrar los garabatos y formulas en el pizarrón -¿raíces cuadradas?-

-...Señorita Orellabac, esta es la clase de química-

-¡Pero a que no estuve muy cerca de atinarle profe!- Intento bromear pero solo se gano una mirada severa de la mayor

-Como supuse, otra vez esta con la cabeza en las nubes y dibujando estas tonterías de hadas y bosques encantados, entienda que la magia y la fantasía no existen- Regaño severamente la educadora mientras miraba los dibujos en la libreta de su alumna, donde había dibujado con mucho detalle flores silvestres y algunas hadas -De nada sirve que lleve buenas calificaciones, si no comprende que la ciencia y la tecnología es lo que verdaderamente es real ¿Hasta cuándo seguirá siendo una soñadora señorita Orellabac?-

 

Y junto con esa llamada de atención vinieron un par de risitas discretas de un par de compañeras de su salón, así son los días de Hope en su instituto femenino, siempre siendo regañada por sus profesoras por su pasatiempos fantasiosos y poco apropiados para una chica de su edad, pero la chica oji-dorada ya había aprendido a vivir con esas criticas de sus mayores, así como cuchicheos en torno a ella de parte de resto del estudiantado, como los que escucho en los pasillos al salir de clases de parte de un grupito de tres chicas de primer año que reían y hablaban entre si hasta que vieron acercarse a la mayor.

 

-¿Esa es la chica?- Pregunto en voz baja una de las niñas viendo a la peli-clara caminar por el pasillo

-Si, es ella- Respondió una de las contrarias susurrando -Se ve tranquila y lleva buenas calificaciones, pero es riesgoso estar cerca de ella-

-Es cierto, hasta ya tiene cierta reputación aquí- Agrego otra la chica también en murmullos

-¿Qué reputación?-

-¡Cállense, ahí viene!- Exclamo por lo bajo viendo a Hope acercarse con paso tranquilo, la vista clavada en su teléfono y con los auriculares puesto, las tres chicas se callaron -Eso estuvo cerca...- Suspiro aliviada al ver ya lejos a Hope

-Igual, no nos hubiera escuchado, tenía sus audífonos puestos-

 

Dijo con tono confiado otra de las chicas, sin imaginar que la mayor las podía oír perfectamente, aunque con los audífonos puestos escuchaba su música favorita a poco volumen bajo para estar atenta a su entorno, pero ya estaba acostumbrada a los cuchicheos de ese tipo sobre su supuesta "reputación", pero es como si pudiera detener las habladurías, después de todo es parte de la naturaleza humana desconfiar a lo desconocido. Hope solo pudo soltar un suspiro de resignación, subir el volumen a su música y salir del instituto para seguir con su camino de vuelta a su casa, tomando un par de atajos entre las callejuelas de la pequeña y aislada ciudad rural rodeada de montañas y bosques frondosos donde vive desde pequeña, todo para poder encaminarse lo más rápido posible a esa solitario y maltratado camino de lastre casi olvidado que se internaba en los bosque que rodeaban la comunidad, sabía que podía tomar el autobús y ahorrarse una hora de camino de vuelto, pero ese día la peli-clara necesitaba el tiempo que ese largo trayecto le daba y así como el atardecer que caía sobre ella para pensar, para meditar y recordar, como lo hizo de manera inconsciente en clases esa mañana, ya ese día en particular era el aniversario de la muerte de su tía Laín Orellabac, quien falleció siendo una apenas una adolescente de 16 años. La oji-dorada hacia un esfuerzo por recordar solo las cosas divertidas y buenas, no obstante, la forma en que su pariente desapareció y reapareció ya sin vida se sobre ponía y le rompían el corazón, de inmediato el pensamiento de que en unos meses también seria el aniversario de la muerte de su abuela y en unas pocas semanas después sería el aniversario luctuoso de su madre solo acrecentaba la sensación de vacío en su pecho, pero Hope no podía derrumbarse, debía ser fuerte porque está sola y que en casa la esperara una mujer ya entrada en años que fungía como su tutora no era ningún consuelo.

 

-Buenas tardes señora ¿Qué tal estuvo su día?- Saludo Hope educadamente a la mujer que estaba saliendo de la casa antigua que se confundía entre los árboles, al mismo tiempo que la menor acababa de llegar

-Buenas tarde- Saludo la contraria secamente -Le deje la cena hecha en el horno, más le vale comerlo todo esta vez-

-Jajaja, como se ve que me conoces- Dijo con una pequeña sonrisa -¡Que tenga un buen día también!-

 

Hope se despidió con la mano de la señora encargada de su cuidado, mientras que esta solo hizo un ademando con su mano mientras que encaminaba a su vehículo para marcharse del sitio, la oji-dorada ya se había acostumbrada a esa dinámica tan seca y carente de afecto por parte de la mayor, comprendía que para su tutora ella era solo un trabajo y que mas allá de asegurarse de que la chica comiera sanamente a diario, tuviera buenas notas y que viviera en un lugar limpio, no tenía más relación con ella, incluso dejo de vivir en la misma residencia que la chica cuando cumplió 14 años y tal vez era mejor así, la relación entre Hope y su tutora era bastante tensa pese a que la chica intentaba ser lo mas amistosa posible con su cuidadora, todo debido a ese rumor que rondaba entorno a la chica.

Como siempre la peli-clara hizo la rutina de todas las noches, tomo una ducha, ceno, lavo la bajilla, hizo sus tareas del instituto en el comedor y ya con los deberes hechos se acomodó en el sillón de vacía sala para hacer cualquier otra cosa, ya sea jugar con su consola, leer alguno de sus libros, lo que sea, pero no podía concentrarse en nada, nuevamente el recuerdo de la época en la que era feliz y como esa felicidad se acabo de un día para volvió a poblar sus pensamientos, no la dejaban a la oji-dorada.

 

-¿Qué hora es?-Pregunto al aire mirando por el rabillo del ojo el reloj en la pared, marcando las 7:45 p.m. -No están tarde... Creo que puedo salir a dar un paso y dibujar un poco antes de dormir-

 

Se dijo a sí misma en pensamientos y poniendo en pie subió a su habitación para ponerse ropa adecuada para salir a la intemperie y tomar su libreta de dibujo y unos cuantos lápices, ya con sus artículos de arte en mano se dispuso a salir la casa para tomar una corto paso por uno de los muchos senderos que dan al bosque que rodeaban la residencia para buscar un bonito paisaje nocturno para dibujar para distraer su atormentada mente, el beneficio que de vivir en un sitio tan aislado y rural, era lo seguro y tranquilo que es, sin visitas, sin intrusos ni vecinos, nadie a kilómetros y para Hope eso era encantador, tenía prácticamente todo el bosque para ella sola a toda hora y lo conocía de tajo a rabo, pero también era desagradable ya que no tener vecinos significaba no tener amigos o siquiera conocidos con los que hablar. Gracias a su conocimiento de la zona la muchacha podía caminar sin problemas, solamente siendo ayudada por la linterna de su teléfono para no llevarse un tropezón por lo oscura de la noche, sin embargo, la chica detuvo su paso cuando vio como desde su espalda venia una intensa luz que se acercaba a ella rápidamente.

 

-Es imposible que sea un auto, el sendero es demasiado estrecho- Pensó la oji-dorada confundida mirando las luces de lo que creyó faroles acercarse de un vehículo, por seguridad se hizo aun lado del camino para cederle el paso, pero cual fue la sorpresa de la chica al enfocarse mejor su visión así como su oído que no se trataba de ningún vehículo de motor, si no de un carruaje antiguo de color dorado de forma redondeada, similar a una calabaza tirados por caballos blancos -¿Que carajos?...- Murmuro en voz baja y muy confundida viendo como ahora bajaba de la carrosa un joven de ojos azulados y cabellera rubio bastante apuesto y vestido con lo que parecía un elegante uniforme blanco.

-Buenas noches mi - Saludo con una sonrisa amable y encantadora el caballero de blanco -¿Hasta que al fin la encontramos?-

-........ ¿Qué mierda tenía ese pescado que cene?- Pregunto la chica sin creerse lo que estaba pasando -¿O tal vez estoy teniendo un sueño lucido de nuevo?-

- Ejem... Mi lady...- La llamo de nuevo el joven rubio -Por favor permítame el honor de escoltarla a su nuevo hogar-

-...... ¿Disculpa, nuevo hogar?- Inquirió aún más confundida -¿Y qué es eso de "mi lady"?-

-La llevare a donde pertenece realmente mi lady, a que cumpla el propósito de su familia en nuestro mundo- Explico el joven extendiendo su mano a la chica, invitándola a subir al carruaje -Por favor mi lady, acompáñeme ¿No me dejara con la mano así en el aire o si?-

-"Si un día llegas a ver un carruaje de oro o a un príncipe azul... Huiras..."-

 

Ese fugaz recuerdo hizo que de por si la ya confundida chica empezara a retroceder poco a poco del apuesto muchacho, quien miro muy extrañado la actitud de la más joven, creía que sus buenos modales serian suficientes para convencerla de ir con él, pero sabía que si su madre le dio esa advertencia cuando era más pequeña no fue por nada, en ese entonces no le daba sentido sin embargo ahora comenzaba a comprender.

 

-¿Mi lady? ¿Adónde va?- Pregunto el oji-azul y empezando a bajar su mano viendo que la chica ya tenia cierta distancia de el

-Yo... Yo creo que eso no va a pasar...- Respondió Hope tratando de forzar una sonrisa segura, pero era evidente su nerviosismo a medida que se alejaba-Es que... Tengo cosas que hacer aquí ¿sabes?, tareas del instituto, libros y mangas que leer, juegos que terminar y tantas ideas que plasmar en papel, así que lo siento, pero no puedo ir, me quedare aquí donde estoy bien a gusto, pero igual muchas gracias por la visita-

 

Se excuso tratando de sonar lo mas sincera y tranquila posible, no era como si no quisiera una vida diferente, huir a una sitio donde su pasado no la marcara y pudiera hacer amigos con libertad, pero sabia que algo estaba muy mal con esa brillante coroza, con ese chico tan apuesto y amistoso que salió de la nada, con disque oportunidad de oro que le ofrecía la vida, nada en el mundo es así de perfecto y lo corroboro cuando la expresión tan amable del muchacho sr torno mas sombría y la sonrisa poco a poco se torcía en una mueca de molestia.

 

-Ya no me gusta la sonrisa de este tipo- Pensó Hope empezando a tensarse mas

-Mi lady... Insisto... No quisiera tener que ser rudo con una dama tan fina y especial como usted...- Pronuncio el disque príncipe amablemente, pero aun así parecía molesto, además de cuando la más joven intento alejarse escucho unos relinchos tras de sí, se giró rápidamente y vio a tres figuras completamente negras montadas en caballos igual de oscuros, como fue que ella no se dio cuenta antes de que estaban ahí -Sería una pena que las cosas transcurrieran como ocurrieron con todos sus antecesores-

 

 Continúo hablando el desconocido de forma amable, pero ahora se notaba lo fingida que era esa amabilidad, así como esa mueca de sonrisa que aún mantenía en el rostro del chico con pinta de príncipe, Hope se veía acorralada y sabía que si no pensaba en algo rápido terminaría igual que el resto de su familia y no vendría ningún príncipe azul a rescatarla, debía descartarse a ella misma, fue esa última idea la que le hizo recordar un cuento de su niñez a la vez que un truco que tal vez, solo tal vez podría salvarla, así que todo aire, elevo una oración mentalmente y grito a todo pulmón señalando un algún punto del bosque.

 

-¡¡MIREN, UNA PRINCESA SIENDO ATACADA POR DRAGON!!-

-¡¿DONDE?!- Grito el príncipe mirando en la dirección que señalaba la chica, cosa que repitieron las figuras de negro, pero rápidamente cayo en cuento de la estupidez y de cómo la oji-dorada ya se había internado en el bosque corriendo a todo lo que daban las piernas, no se creía que ese truco infantil le hubiera funcionado -¡¡MALDITA MENTIROSA, TRAS ELLA!!-

 

Hope no puedo evitar vitorear en sus pensamientos al ver como el truco le salió tan bien, gracias a su conocimientos de la zona sabía por dónde moverse y que si se apresuraba su carrera pronto llegaría a carretera y de directo al pueblo y a la estación de policía y denunciar a esos secuestradores, pero pronto sus pensamientos se vieron interrumpidos por el sonidos tan característico del relinchar de caballos acompañados de amenazas y ordenes de detenerse tras ella, era demasiado bueno para ser cierto creer que solo se escaparía así nada más, pero tampoco se dejaría atrapar así nada, no iba a dejar que le hicieran lo mismo que al resto de su familia, no iba a desaparecer para siempre. La oji-oro ya se había formado un plan de escape en su mente, era simple pero efectivo y lo puso en práctica sin dudar, se dirigió con pasos determinados por la parte más frondosa y escarpada del bosque, por tanto y las difícil de atravesar acaballo, esos cazadores se verían obligados a bajar de sus animales para perseguirla a pie y seria donde ella los podría perder y seguir con carrera al pueblo a pedir ayuda, pero por más que corría y saltaba entre los troncos, los árboles, arbusto y las rocas por veredas que ningún animal de gran tamaño podría atravesar, sus perseguidores estos no detenían, es más comenzaban a sonar cada vez más peligrosamente cerca, no entendía como podían perseguirla con tanta facilidad por ese paraje tan salvaje y se puso peor cuando vio por un momento atrás suyo y vio a uno de los cazadores apuntarle con un armar desde su caballo a pleno galope.

 

-¡Y una mierda! ¡¿eso fue una flecha?!- Razono identificando con lo que le apuntaban, justo a tiempo para esquivar el proyectil a ultimo minuto, pero justo después de esa flecha, vinieron muchas otras cosas que sorprendieron a la ya alarmada chica -¡¡SON MUCHAS FLECHAS, DISPAROS Y FUEGO, ESTOS TIPOS VAN ENSERIO!!-

 

Grito dentro de su cabeza esquivando lo mejor que podía los ataques de sus perseguidores, no entendía de donde demonios sacaron un lanzallamas, escopetas o pistolas, ya que en los pocos momentos volteo a mirarlos no vio que sus atacantes tuvieran en sus más dichas armas de fuego en sus manos, solo vio a un par de ellos con un arco y flecha en mano, pero no le podía importar menos en ese momento, ahora solo quería sobrevivir a todo ese ataque que ya había logro lastimarla un par de veces, rasgando su ropa y quemando su piel, por suerte no eran heridas tan severas ni sangraban, pero el dolor estaba hay anunciándole lo que le pasaría si ese falso príncipe azul y sus cazadores lograban atraparla, Hope tuvo que pensar rápido en otra solución y por qué no podía seguir corriendo por siempre, pero no la hallaba, solo podía seguir con carrera en medio de ese desolado y oscuro bosque, gritando en sus adentros el único rezo que conocía desde su niñez.

 

-¡¡MAGIA HAS TU VOLUNTAD!!-

 

Grito aquellas palabras en su mente, como hizo tantas otras veces durante su infancia, cuando creía que esas palabras mágicas que le prometieron que la salvaría con un milagro funcionaran esta vez, pero como ocurrió en el pasado estas palabras no parecían ayudarla, Hope ya estaba espesando a maldecir su mala suerte en su interior cuando sintió el vacío bajos sus pies y callo de cara en una zanja está cubierta por vegetación y lo suficientemente profunda como dejarla lo oculta como para que sus cazadores, quienes en sus caballos solo saltaron la zanja y siguieron con la persecución, mientras que la pobre solo se hacia bolita en el fondo de esa surco, dando gracias de haber perdido a esos cazadores.

 

-Gracias al cielo, parece que ya están muy lejos- Susurro una un muy conmocionada oji-dorada, asomando su cabeza tímidamente por encima del surco, espero un par de minutos más para estar más segura de que no había nadie a su alrededor y luego salió con pasos cautelosos del trecho en la tierra para continuar con su huida, aunque un pensamiento fugaz cruzo por su mente -¿Habrá sido... la magia?-

 

Se cuestiono a sí misma la chica de piel y cabellos claros meditando si realmente la magia la ayudo esta vez o si fue un puro golpe de suerte lo que le ocurrió, todo esto mientras retomaba a su camino a toda prisa para escapar, pero ni bien pasaron unos minutos cuando los gritos de sus perseguidores a acompañados de los relinchos de sus animales de montar comenzaron a lo lejos aumento la velocidad de su carrera, la ventaja que había ganado no le duraría mucho así que retomo su plan original de buscar el camino al pueblo y pedir ayuda.

 

-¡Mierda, mierda, mierda, ¿Cómo me zafo de esto? ¡Me alcanzara en cualquier momento!-

 

Mascullo la chica entre dientes escuchando a sus perseguidores más cerca, aun lo la alcanzan, ni siquiera están a la vista pero darán con ella en cualquier momento y lo sabía, comenzó a considerar si volver a usar aquellas palabras mágicas creyendo que tal vez funcionaron la primera vez, estaba por pronunciarlas en voz alta cuando un cuerpo ajeno choco contra ella haciéndola de costado al suelo, la peli-clara se volvió a incorporar con algo de dolor debido al duro golpe, para encontrarse con que quien la atropello un enorme caballo negro de intensos ojos verdes que no paraba de bufar y relinchar, además de este tiraba de un carruaje, también negro como la noche.

 

-Oh no, no, no ¿Y AHORA UNA PUTA CARROZA FÚNEBRE? ¡Y ENCIMA CON UN ATAUD ADENTRO! ¡ME TIENEN QUE ESTAR JODIENDO!- Maldijo la menor en sus pensamientos mientras se acercaba a mirar tanto al animal como a la parte trasera de la carroza, en busca del chofer para la ayudara a escapar, pero parecía que el vehículo se manejaba solo, sin mencionar que los cazadores ya estaban peligrosamente cerca como para quedarse quieta -¡Ya que, es huir en esta cosa o ser víctima de un maldito secuestro!-

 

Hope no dudo en buscar una forma de subir al carruaje fúnebre con la intención de huir en el, yo podía a sus captores más cerca de lo que ella deseaba, pero tal parecía que el universo estaba dispuesto a ayudar a la chica, pero de la manera que ella esperaba, ya que en un momento de descuido, una fracción de segundo en el que la oji-dorada le dio la espalda al carro fúnebre para vigilar sus alrededores, las puertas de este se abrieron de golpe, al igual que la tapa del ataúd dentro, y antes de que ella pudiera siquiera girarse a mirar de nuevo el carruaje negro, una fuerza desconocida tomó a la chica por la espalda sin que ella pudiera gritar a defenderse, como si fueran manos invisibles la arrastraron dentro del carruaje y del féretro, para cerrarse con violencia, mientras que la asustada joven cerró los ojos mientras sentía como todo el miedo, la impotencia y el terror de ser cazada como si fuera un animal desaparecía a medida que se quedaba dormida en la oscuridad de ese ataúd, que ahora, siendo llevado en aquel carruaje de ébano por el corcel azabache, desaparecer entre la espesura boscosa.
Está de mas decir que los cazadores de Hope no la encontraron por más que barrieron la zona, por lo que regresaron al carruaje de oro donde dentro los esperaba un no muy amable príncipe.

 

-Lo sentimos majestad... La perdimos- se disculpo uno de los encapuchados acercándose a la ventana de la carroza

-¡¿Cómo pudieron perderla, si le estaban pisando los talones?!- Reclamo el joven furioso mostrando su verdadero rostro, ya no tenía nada ni nadie ante quien fingir

-No sabes que ocurrió majestad, simplemente desapareció-

-¡No me vengas con excusas patéticas, si esa chica no aparece ustedes serán los únicos culpables y los castigare personalmente!- Exclamó príncipe furioso -¡No pierdan el tiempo! ¡Rastreen la zona, no debe estar lejos!- 

-¡¡SI MAJESTAD!!-

 

Gritaron al unísono las figuras encapuchados retomando el galope en sus corceles, mientras que el miembro de la realeza solo pudo maldecir en sus adentros tan mala fortuna, tan cerca y a la vez tan lejos de conseguir su objetivo.

En aquella solitaria sala, aquel hombre con máscara de cuervo se preparaba para una nueva ceremonia delante del espejo oscuros tarareando una dulce melodía para si mismo, tan bajo que sólo se podía escuchar el mismo, pero su cántico se vio interrumpido cuando el negro cristal delante de él empezó a vibrar y en su reflejo se vio al último The Ebony Carriage volver a Twisted Wonderland, así como un rápido vistazo a la inconsciente chica con túnica en el interior del féretro.

 

-Vaya, hasta que al fin la localizaron y fueron por ella, se tardaron un poco esta vez, menos mal estaba preparado- Comentó esbozando una sonrisa confiada y un poco soberbia de satisfacción -Nunca la encontraran aquí... Y eso significa que es hora de cumplir mi parte-

 

CONTINUARA...