Actions

Work Header

Twisted Wonderland | La Marca de Mickey

Chapter Text

Yuu se despertó con un extraño sonido, similar al de una puerta bloqueada tratando de ser abierta.

Abrió los ojos, estaba rodeado de oscuridad y no podía ver nada a su alrededor. Se preguntó si todavía era de noche. Movió los brazos para frotarse los ojos, con ello notó con uno de los codos lo que parecía una pared a su lado. Con la mente más clara frunció el ceño, levantó levemente los brazos y movió un poco los pies, acabando por darse cuenta de que se encontraba de lo que parecía ser una caja. Aún estaba procesando su situación cuando escuchó algo fuera.

—Oh, no. Ya empieza a venir gente —dijo una voz aguda en el exterior—. Necesito un uniforme en cuanto antes...

La misma voz gruñó como si estuviera haciendo un gran esfuerzo

—Esta puerta es demasiado pesada... —murmuró con cansancio.

¿Acaso aquella persona estaba intentando abrir fuera lo que fuese en lo que estaba dentro? Yuu trató de decir algo, pero volvió a sonar la misma voz:
—¡Entonces es hora de mi técnica secreta! ¡Fgnaaa! ¡Listo!

Apenas había terminado su victoria cuando Yuu se sobresaltó al ver unas llamas de fuego azules delante de él. Por suerte se apagaron rápidamente, pero su confusión aumentó cuando la puerta delante de él se abrió lentamente, permitiéndole ver el exterior: una habitación llena de unos elegantes ataúdes flotantes.

—Vale, muy bien —dijo la voz alegremente mientras terminaba de abrir la puerta—. Ahora voy a conseguir el...

Yuu no vio nadie al principio, pero se sobresaltó ligeramente cuando la voz desconocida gritó repentinamente con horror, justo por debajo de él.

—¡¡Uaaaa!! ¿¡Cómo es que estás despierto!? —preguntó alarmadamente.

Lo observó, se trataba de una extraña criatura gris que nunca había visto antes, una similar a un gato con orejas de fuego azul. Tenía atado al cuello un lazo con rayas negras y blancas y estaba levantado sobre sus dos patas traseras, además parecía más sorprendido que él. Yuu no pudo evitar verlo y preguntar:

—Un... ¿¡Un mapache que habla!?

La criatura se parecía más a un gato, pero tenía algo que le hizo pensar en un mapache.

—¡¿A quién estás llamando mapache?! —preguntó ofendido—. ¡¡¡¡Yo soy el gran Grim!!!! —su expresión enfadada se tornó en una sonrisa maliciosa—. Bueno, eso no importa. ¡Tú, humano! —exclamó señalándolo con una pata—. ¡Dame la ropa que llevas puesta!

—¿Qué? —preguntó Yuu confundido antes de fijarse que lo que llevaba puesto era un extraño ropaje de color oscuro que nunca antes había visto.

Pero el ahora conocido como Grim hizo caso omiso de su confusión.

—Hazlo, o de lo contrario... ¡Te quemaré!

Nada más decir aquello escupió una gran bocanada de fuego azul que casi alcanzó sus pies.

Yuu gritó asustado y comenzó a correr.

—¡Ayuda! —gritó tras abrir la puerta.

—¿¡A dónde te crees que vas!? —escuchó gritar a Grim en la distancia.

Yuu corrió por un largo pasillo situado al lado de un patio interior centrado alrededor de un pozo, miró a sus alrededores y abrió una puerta solamente para no encontrar a nadie lo que parecía ser un aula de clase.

Continuó corriendo durante lo que le pareció una eternidad y se las arregló para salir al exterior. Trató de recuperar el aliento mientras bajaba las numerosas escaleras de piedra con cuidado. Observó a su alrededor, nunca había visto lugar similar, el lugar estaba rodeado de edificios diferentes, incluido un enorme coliseo.

Tras bajar las escalinatas, se dio la vuelta para ver el lugar donde había despertado. Quedó impresionado al observar una fastuosa aquitectura de color oscuro que le recordaba a un castillo europeo. Se apresuró en continuar su camino.

Terminó de descender y captó a su izquierda un edificio más pequeño en comparación a los demás. Aceleró el paso y abrió las puertas, esperando encontrar respuestas. El lugar resultó ser una biblioteca, no había nadie allí, pero había un extraño escenario con libros flotando como por arte de magia.

Tras inspeccionar brevemente el lugar no menos confundido que antes, se sentó en una silla para recuperar el aliento.

—¿Dónde narices estoy? —se preguntó en voz alta, agotado.

Primero despierta dentro de un ataúd, se encuentra vestido con ropa que no recuerda haberse puesto antes y una especie de gato de fuego intenta atacarlo.

Se levantó y caminó por el lugar. Olvidó la extraña criatura y perdió la noción del tiempo leyendo los títulos de los libros que habían allí, todos relacionados con magia o lo que parecía ser "historia de la magia". Llegó incluso a atreverse a agarrar uno de los que estaban flotando, comprobando que no estaban sujetos por cuerdas ni sostenidos por el aire...

Si aquello era un bizarro sueño, quería despertar en cuanto antes.

Unas llamaradas azules lo hicieron salirse de sus pensamientos.

—¿De verdad pensabas que podías huir de mi gran olfato, humano estúpido? —preguntó Grim, acercándose hacia él con una sonrisa amenazante—. ¡Será mejor que me des esa túnica antes de que te...!

Una especie de látigo resonó a su espalda y lo envolvió rodeándole el cuerpo en menos de un segundo.

—¡Auch! ¿De dónde ha salido esta cuerda? —preguntó intentando liberarse.

—Esto no es ninguna cuerda —dijo una severa voz ante ellos dos—, ¡sino un "látigo de amor"!

Se trataba de un hombre de pelo oscuro y tez pálida, vestido elegantemente con una capa y un sombrero de copa. Lo más curioso eran sus orejas punteagudas y su rostro oculto bajo una máscara con forma de pájaro que solo revelaba sus ojos con un misterioso brillo dorado. Yuu tuvo la sensación de que aquel hombre no se trataba de alguien humano.

El hombre lo miró y relajó su semblante.

—Oh, por fin te encuentro —le dijo—. Eres uno de los nuevos estudiantes, ¿no? —volvió a fruncir el ceño— ¡No deberías salir de la puerta por tu propia cuenta!

—¿Puerta? —preguntó el joven, confundido, pero el desconocido no lo escuchó.

—Además —continuó—, deberías domesticar mejor a tu familiar, ¡ha roto muchas normas en esta escuela!

Iba a preguntarle de qué estaba hablando cuando se acercó a Grim y lo agarró sin cuidado por el lazo del cuello.

—¡Suéltame! —gritó el animal— Además, ¡no soy el familiar de ese tipo!

—Claro, claro —respondió el hombre sin creerle—. Los familiares más rebeldes siempre decís eso. Ahora haz el favor de guardar silencio —dijo antes de asegurarlo en el brazo y taparle la boca.

Grim trató de resistir y soltarse. Yuu arqueó una ceja ante la escena.

—Madre mía —suspiró con los ojos cerrados—, un nuevo estudiante no debería salir de la puerta por sí solo así como así. ¿No podías esperar? Venga, la ceremonia debería estar aún en pie. Vayamos a la Sala del Espejo.

—¿Sala del Espejo? ¿A qué se refiere, señor? —le preguntó Yuu.

—Es el lugar donde despertaste —respondió el hombre—. Todos los nuevos estudiantes que comienzan su primer año deben pasar a través de las puertas que viste flotar allí.

—Oh, así que los ataúdes son puertas... —comentó Yuu tras caer en la cuenta—. La mía debió de abrirse con su fuego —dijo con su mirada fijada en Grim, aún en brazos del desconocido—. ¿Por qué tienen forma de ataúd?

—Las puertas tienen esa forma para representar el renacer de un estudiante en su nueva vida como mago en esta academia. Y veo que el culpable de que la tuya se abriera es este familiar tuyo... —miró a Yuu—. Si vas a traerlo contigo debes hacerte responsable y encargarte bien de él.

Yuu frunció el ceño, nervioso, y señaló a Grim.

—En realidad él no es mi...

—¡Vaya! No podemos quedarnos aquí más tiempo —lo interrumpió el hombre—. La ceremonia de ingreso acabará dentro de poco, venga vámonos.

—¡Un momento! —exclamó Yuu—. Quiero decir... Disculpe, pero ¿dónde estoy? Y ¿quién es usted exactamente?

—¿Eh? ¿Aún estás mareado por el teletransporte? No pasa nada, muchos estudiantes suelen desorientarse por eso. Te explicaré todo brevemente por el camino —dijo alegremente—, ¡ya que soy muy amable después de todo!

Al salir de la biblioteca, el hombre le tendió un espejo de mano a Yuu, quien parpadeó un par de veces confundido, no solo por no haberlo visto sacarlo de ninguna parte.

—No quisiera ser grosero contigo, joven, pero deberías arreglarte un poco antes de entrar a la ceremonia. No querrás mostrarte así, ¿no?

Cogió el espejo y casi pegó un brinco al verse reflejado en él. Pensó que tenía dos enormes ojeras, pero se fijó mejor en lo que parecía ser un delineador negro mal difuminado alrededor de sus ojos.

Yuu casi nunca se había aplicado delineador, pero al parecer se había despertado con eso puesto y se lo había estropeado al frotarse los ojos... Se lo arregló lo mejor que pudo.

Se bajó la capucha para revisarse el resto de la cara y el pelo, los cuales no tenían ningún cambio raro: sus ojos seguían siendo de un bonito tono azul y su pelo negro como el azabache seguía siendo corto, pero con volumen y con la frente cubierta con un cuidado flequillo.

—Gracias, señor —murmuró al devolverle el espejo y ponerse nuevamente la capucha.

—Exacto, ¡te ves mucho mejor así! —comentó alegremente el hombre mientras apretaba a Grim contra sí mismo en un intento de mantenerlo quieto.

Tras un rato caminando de vuelta en el patio interior del edificio, el desconocido interrumpió el silencio con un carraspeo:

—Este lugar es el Night Raven College —comenzó con su presentación—. Todo aquel mago bendecido con grandes aptitudes para la magia se reúne aquí, la academia de magia más prestigiosa de Twisted Wonderland —dijo en un tono solemne—. Y yo soy el director, Dire Crowley.

—¿Magos? —tartamudeó Yuu.

Pensar en una academia llena de magos lo hizo pensar en diferentes historias y películas populares con un argumento similar. ¿Por qué estaba soñando con algo así?

—Solo aquellos magos cuya valía ha sido reconocida por el Espejo de la Oscuridad pueden atender a esta escuela —añadió Crowley—. Asimismo, los elegidos usan las puertas y son invocados aquí desde cualquier parte del mundo. Un carruaje negro debería haber ido a recogerte con la puerta en que despertaste, ¿lo recuerdas?

Yuu se llevó una mano a la cabeza.
—Ahora que lo pienso, recuerdo haber visto un bosque oscuro y un caballo con una cara que daba miedo... —respondió.

—El Carruaje de Ébano recoge los nuevos estudiantes elegidos por el Espejo de la Oscuridad. El mercado decidió que los carruajes eran el mejor medio para dar bienvenidas en situaciones especiales.

—Entonces, ¿ese carruaje me trajo hasta aquí?

Yuu trató de recordar mejor aquel evento, pero todo estaba muy borroso. Además, ¿de qué mercado estaba hablando?

Por su parte, Grim volvió a intentar liberarse de las manos del director.

—Vamos, la ceremonia es por aquí —apremió Crowley sin hacer caso al pequeño monstruo.

Yuu reconoció rápidamente el lugar donde despertó, ahora podían escucharse voces procedentes de la sala, anteriormente vacía.

Pudo identificar una conversación que hablaba de la ausencia del director, alguien incluso preguntó si se había retirado por problemas de estómago.

—¡Por supuesto que no! —exclamó Crowley en respuesta tras abrir las puertas de par en par con un solo empujón.

—Ah, aquí está —comentó un joven pelirrojo de una estatura un poco más baja que la de Yuu.

Yuu se sorprendió, el inmenso lugar estaba ahora repleto de cientos de personas vestidas con las mismas ropas que él. Todos estaban sentados en sillas, a excepción de cinco personas de pie, entre ellos el chico pelirrojo y, por alguna razón, una extraña tablet voladora de color azul.

—A veces no os comprendo, simplemente fui a buscar a uno de los nuevos estudiantes, que estaba ausente en la ceremonia —explicó el director.

Yuu no era exactamente un chico tímido, pero sentir el peso de tantas miradas sobre él le hizo cubrirse bien el rostro con la capucha de la túnica.

Crowley volvió a dirigirse a él:
—Eres el único que aún no tiene un dormitorio asignado. Yo me encargaré del mapache, así que vamos, ponte ante el Espejo de la Oscuridad.

Grim volvió a sacudirse con desespero entre sus brazos.

Con muchas dudas en la cabeza, Yuu hizo lo indicado y se sobresaltó con la aparición de una extraña cara pálida con lo que parecía ser encaje negro alrededor de los ojos.

Todo aquello le parecía cada vez más un extraño y tenebroso sueño.

Indica tu nombre —comandó el espejo con una voz profunda.

—Yuu Oshiro —respondió con intriga.

Yuu Oshiro, la forma de tu alma es... —Yuu esperó una respuesta, pero el espejo frunció el ceño y se mantuvo en silencio por unos largos segundos— ...no lo sé.

Levantó la vista rápidamente, tenía poca idea de lo que debería haber pasado, pero tuvo la sensación de que algo no cuadraba.

El director parecía tan confundido como él.

—¿Qué has dicho? —preguntó.

No detecto ninguna chispa de magia en este ser... Color, forma, no veo nada de eso. Por tanto, no está cualificado para un dormitorio.

Tras escuchar aquello, los demás estudiantes comenzaron a murmurar entre ellos. Nadie entendía lo que estaba pasando, pero Yuu deseó ser tragado por la tierra en aquel mismo instante.

—El Carruaje de Ébano jamás recogería a una persona que no puede usar magia, ¡es imposible! En todo un siglo no ha habido un solo error en la elección de estudiantes... —comentó Crowley con preocupación y miró a Yuu— ¿Por qué...?

Grim aprovechó la distracción del director para liberarse de sus brazos.

—¡Entonces dejadme a mi tomar su puesto! —insistió tras caer al suelo.

—¡Espera, mapache! —exclamó Crowley, enfadado nuevamente—. ¡Vuelve aquí!

Pero el monstruo no lo escuchó.

—A diferencia de ese tonto humano, yo puedo usar magia —dijo con una sonrisa maliciosa—. ¡Dejadme a mí entrar en su lugar! ¡Si necesitáis que os lo demuestre, lo haré ahora mismo!

El chico pelirrojo dio un paso atrás, temiendo cosas nada buenas.

—¡Que todo el mundo se eche atrás! —ordenó.

Grim escupió fuego azul, prendiendo muchas partes del suelo y los cuartos traseros de uno de los chicos que encabezaban los grupos, en específico el que llevaba lo que parecía ser un turbante morado, quien comenzó a correr pidiendo ayuda.

—¡A este paso la escuela se convertirá en un mar de fuego! —exclamó el director—. ¡Que alguien capture a ese mapache!

Yuu se fijó mejor en las personas que encabezaban los grupos, todos de un aspecto distinto a pesar de llevar la misma ropa y tener la cabeza encapuchada.

El primero en responder al director fue un joven de pelo largo y oscuro con orejas de león, que se negó enseguida con un reproche.

—¿No se te da bien la caza? —le preguntó a este otro joven de pelo rubio con puntas teñidas de lila que a Yuu le pareció muy guapo—. ¿Acaso no se te parece a un buen aperitivo?

—¿Por qué tengo que hacerlo yo? En todo caso hazlo tú —respondió él con desgana.

Un chico de pelo plateado con gafas se acercó.

—Déjemelo a mí, señor Crowley —dijo con una entonación elegante antes de tornar su expresión agradable a una maliciosa—. Estoy seguro de que los demás no querrán herir a la pobre criatura, así que me ofrezco yo.

—¡Como se esperaría de ti, Azul! —dijo de repente una voz procedente de la tablet—. Aprovechando siempre la oportunidad para ganar puntos extra.

—¿¡Podría alguien ayudarme!? —preguntó deseperado el chico del turbante, todavía en llamas.

—¡Da... tírate al suelo y da vueltas! ¡Así apagarás las llamas! —exclamó Yuu en voz alta en un intento de hacer algo en medio de aquel caos.

Afortunadamente el joven lo escuchó, comprendió lo que quiso decir y le hizo caso.

—¡¿Acaso me estáis escuchando?! —preguntó Crowley con enfado al ver que nadie hacía nada para detener a Grim, que continuaba haciendo estragos.

El joven de las orejas de león cruzó los brazos.

—Solo es capturar un estúpido mapache, ¿no puedes hacerlo tú, profesor? —preguntó como si no le importara la situación.

Grim corría por ahí cerca y lo escuchó.

—¿¡Cuántas veces os lo tengo que decir!? ¡No soy un mapache! —gritó enfadado antes de volver a su sonrisa maliciosa—. ¡Yo, el gran Grim, me convertiré en el mago más poderoso del mundo!

Con eso volvió a correr para seguir mostrando sus poderes de fuego.

—Esto parece complicado —comentó Azul antes de dirigirse al joven pelirrojo—, ¿podrías ayudarme, Riddle?

—Démonos prisa —apremió el ahora conocido como Riddle—, no puedo dejar pasar aquellos que rompan las reglas.

Ambos jóvenes persiguieron por un buen rato a Grim, lanzando ataques con lo que Yuu pudo identificar como varitas mágicas. Finalmente Riddle encontró la oportunidad perfecta y gritó:

¡Off with your head!

Grim gritó al sentir como se cerraba alrededor de su cuello un extraño grillete con forma de corazón.

—¿¡Qué narices es esto!? —preguntó conmocionado mientras era agarrado por Riddle .

—Ley de la Reina de Corazones número 23 —se limitó a decir el joven—: "Nunca se debe traer gatos a una celebración". El hecho de que seas un gato te hace romper las reglas, por lo que debo asegurarme de que te vayas en cuanto antes.

—¡No soy un gato! —insistió la criatura, furioso— ¡Ya lo verás! Voy a quemar este collar enseguida... —trató de soplar fuego, pero nada salió— ¡No puedo usar mi fuego! —chilló preocupado.

Riddle se jactó.

—No podrás usar nada de magia hasta que te lo quite, hasta entonces no serás más que un simple gato.

—¿¡Qué!? ¡No soy un gato ni nada parecido a una mascota!

—No te preocupes, yo tampoco tendría algo como tú de mascota —le dijo con severidad—. Te lo quitaré en cuanto te vayas de aquí.

—Vaya, ¡tan increíble como siempre, Riddle! —exclamó Azul maravillado—. Eres capaz de sellar cualquier tipo de magia con tu Magia Única —su mirada se tornó por un momento en una propia de un carnívoro hambriento y murmuró algo que Yuu no entendió, pero la cambió rápidamente a la expresión cordial anterior—. Jamás desearía que me pasara eso.

Aún en su estado de confusión, Yuu se sobresaltó cuando el director volvió a centrar su atención en él, enfadado.

—¡Debes hacer algo al respecto en esto! —le dijo con voz firme—. Es tu familiar, ¿no? —Yuu negó con la cabeza fervientemente—. ¡Así que disciplínalo adecua...! ¿Eh? ¿No es tuyo?

—Es la primera vez en mi vida que lo veo, señor —pudo responder finalmente—. He intentado decírselo antes...

—Oh... ¿de verdad lo intentaste? —preguntó cohibido antes de carraspear y volver a dirigirse a Grim—. En fin, será mejor que te saquemos de la escuela en cuanto antes. No te cocinaremos, puesto que soy muy amable. Que alguien nos ayude en esto, por favor.

Uno de los estudiantes encapuchados lo agarró y se dirigió hacia la puerta.

—¡Suéltame! —exclamó Grim, tratando de volver a liberarse—. Ya lo veréis, algún día... ¡me convertiré en el mejor mago de la historia!

Pudo decir todo aquello antes de que la puerta se cerrara.

—De repente siento pena por él... —comentó Yuu para sí mismo—. Pero ¿por qué tenía él tantas ganas de ingresar aquí?

Nadie lo escuchó, ni siquiera Crowley, que continuó hablando al resto de estudiantes:
—En fin, hemos tenido dificultades, pero podemos finalizar la ceremonia. Líderes de dormitorio, llevad a los estudiantes a los dormitorios —pareció fijarse en algo y se extrañó—. Ahora que lo pienso, no veo al líder de Diasomnia, el señor Draconia, por ninguna parte.

—Como siempre, ¿no? —preguntó el joven con orejas de león sin sorpresa.

—¿Eh? ¿Nadie le dijo nada sobre la ceremonia? —preguntó el chico del medio turbante.

—Si vas a quejarte, podrías haberlo hecho tú mismo antes —le respondió el chico guapo.

—Pero tampoco es que lo conozca de mucho...

Los estudiantes volvieron a murmurar entre ellos.
—¿Draconia? ¿Se refieren a ese Malleus Draconia?
—¿De verdad asiste a la misma escuela que nosotros? ¿Aquí mismo?
—¡Qué miedo!

Yuu pensó que aquella persona debía de ser temible si la gente reaccionaba de aquella forma.

Entonces entró una persona más, alguien de estatura baja, similar a la de Riddle, con unos grandes ojos color magenta. Tenía un aspecto joven y adorable, pero Yuu se sorprendió al escuchar su voz, inesperadamente grave:
—Me lo imaginaba —dijo—. Pensé que esta vez vendría, pero veo que no. Parece ser que, una vez más, no volvió a "recibir" la invitación.

—Mis más sinceras disculpas —dijo Azul—. Juro que no teníamos la intención de excluiros.

—Su aura hace difícil que uno pueda acercarse a él —añadió Riddle.

—No pasa nada —aseguró el recién llegado—. Los miembros de Diasomnia pueden venir conmigo —anunció antes de murmurar para sí mismo—: Espero que él no se lo tome a mal...

La sala se fue vaciando poco a poco entre los murmullos de los jóvenes que hablaban entre ellos.

El líder de dormitorio rubio y guapo tardó un poco más al quedarse hablando por unos minutos con un tipo alto de aspecto corpulento, por otra parte, el líder con el turbante en la cabeza se acercó a Yuu.

—Disculpa —lo llamó.
—¿Eh? Sí, dime —era el primero después de Grim y Crowley que le dirigía la palabra.

—Solo quería darte las gracias por ayudarme con lo del fuego, ¡te debo una! —dijo con una cálida sonrisa.

Su amable y encantador comportamiento hicieron que Yuu sintiera un leve ardor en las mejillas.
—¡No fue nada! Cualquiera podría haberlo hecho —insistió—. Tan solo quise hacer algo en medio del caos...

—Aún así, ¡muchas gracias! Oh, ¡será mejor que me vaya! ¡Hasta luego! —dijo antes de irse con otro chico de tez morena que lo miraba con impaciencia.

Finalmente todo el mundo se fue, de forma que Yuu se quedó solo con el director. No se sintió cómodo, se preguntó que iba a hacer ahora.

—Joven Yuu —lo llamó Crowley de vuelta a la realidad—. No quisiera ser grosero, y realmente siento tener que decirte esto, pero debo hacer que te vayas de esta academia. Aquellos que no tienen talento para la magia no pueden estudiar aquí.

Se sintió contrariado, por una parte esas palabras sonaron un poco tristes, incluso si el director tenía una buena razón; pero por otra, se sentía aliviado de poder salir de aquella locura.

—De acuerdo, lo comprendo —respondió—. ¿Dónde está la salida? Me iré en cuanto antes.

—No te preocupes, el Espejo de la Oscuridad te llevará de vuelta al lugar del que has venido —le dijo mientras le apremiaba a acercarse al espejo.

—Vale —miró pensativo el espejo sobre él y volvió a ver al director—. Muchas gracias por su ayuda, señor, y... siento mucho las molestias que haya podido causar.

—¡No digas eso, joven! Como responsable de este lugar soy yo el que pide disculpas por esta confusión —dijo en un tono formal—. Muy bien, ahora colócate delante de la puerta y concéntrate en tu hogar...

Yuu se puso firme, cerró los ojos y pensó profundamente en su habitación.

Aquello sí que había sido un sueño muy raro, esperaba acordarse de todo por la mañana para contárselo con detalle a Yukiko, la cual seguramente le preguntaría por qué habría soñado algo así si no habían visto películas de fantasía en mucho tiempo.

—Oh, gran Espejo de la Oscuridad —invocó Crowley—. ¡Envía a este ser de vuelta al lugar que pertenece!

Yuu esperó despertarse del sueño o entrar en un viaje turbulento, pero la cara del espejo mantuvo una expresión seria, sin decir palabra alguna...

El joven abrió un ojo al no sentir nada nuevo.
—¿Suele tardar mucho? ¿O estoy haciendo algo mal? —le preguntó al director.

Crowley carraspeó, igualmente extrañado.
—Intentémoslo una vez más. Espejo de la Oscuridad, ¡guía a este...!

Pero el espíritu del espejo lo interrumpió con unas palabras que helaban la sangre:
No hay lugar alguno.

—¿Perdón? —preguntó Crowley, confundido.

Este ser no pertenece a ninguna parte de este mundo. Por tanto, su lugar de origen es inexistente.

Yuu frunció el ceño, preocupado.
—¿Qué?

Incluso el propio director parecía espantado.
—¿Qué has dicho? ¡Me cuesta creer esto! Aunque... ¡muchas cosas increíbles han pasado el día de hoy sin parangón!

El Espejo de la Oscuridad no respondió.

—Es la primera vez que ha pasado algo como esto desde que me convertí en director. ¿Qué podría...? —se volteó a ver a Yuu con severidad—. Tú, ¿de dónde vienes exactamente?

Eso solo puso a Yuu más nervioso.
—Yo... ¡provengo de Chiba! Una ciudad que no está lejos de Tokio, la capital de mi país.

—Nunca he oído hablar de ese lugar —respondió el director, pensativo—. Tengo un conocimiento general del lugar de origen de los estudiantes, pero es la primera vez que escucho esos nombres. Ven conmigo, investiguemos un poco en la biblioteca.

—De acuerdo... —fue lo único que se le ocurrió responder.

Volvieron a la biblioteca en la que se encontraron, donde Yuu perdió la noción del tiempo en su intento de buscar respuestas.

—Al final no hay nada en absoluto —comentó Crowley con seriedad—, no solo en los mapas, el nombre de tu ciudad no aparece en ningún libro o documento.

Yuu estaba tan centrado en procesar la situación que fue incapaz de responder algo. El mapa que tenía delante sobre la mesa mostraba claramente un mundo muy distinto al que conocía. Él jamás habría soñado con algo tan claro y elaborado como aquello...

Fue la prueba definitiva que no estaba soñando, que estaba viviendo en la realidad...

...y atrapado en un mundo del que, al parecer, no podía salir.

—¿Realmente eres de donde dices ser? —preguntó Crowley con inquisición—. No me estarás mintiendo, ¿verdad?

—¡No, señor, lo juro! —insistió Yuu, preocupado—. ¡Nunca mentiría con algo así! ¡No busco problemas! ¡De verdad!

—Entonces, según todo esto, tiene pinta de que hayas venido de otro planeta. Tenemos incluso la probabilidad de que provengas de un mundo distinto.

—¿¡Qué!? ¡¿Un mundo distinto?! ¿Acaso es eso posible?

Le pareció uno de los argumentos más típicos y clichés de un anime, pero mucho más terrorífico al ser él quien lo estaba viviendo y sin saber siquiera cómo ni por qué llegó hasta allí.

Crowley continuó con las preguntas:
—¿Llevabas algo contigo cuando despertaste aquí? ¿Alguna identificación como una licencia para conducir un vehículo mágico o el nombre en algún zapato? Pareces estar con las manos vacías.

Yuu buscó algo entre las ropas que llevaba, sintiendo las pocas esperanzas que le quedaban desvanecerse.
—Ahora que usted lo menciona, no tengo mi cartera ni mi móvil, ni siquiera recuerdo haberme puesto estas ropas antes de despertar... —respondió.

—Esto es preocupante —dijo Crowley, pensativo—. No puedo permitir que alguien sin magia se quede en esta escuela...

Yuu se temió lo peor, no conocía nada ni a nadie en aquel mundo en absoluto, y al parecer iba a ser imposible sobrevivir sin capacidad de usar magia. Pero el director no había terminado de hablar.

—Pero como el educador que soy tampoco puedo dejar a un joven adolescente en la calle sin dinero ni forma de comunicación —sonrió repentinamente—, ya que soy muy amable.

Tras pensar por un minuto, encontró una solución.

—¡Oh, cierto! En el campus tenemos un edificio en desuso —anunció con orgullo—. Es viejo y anteriormente fue un dormitorio para estudiantes, pero si lo limpias podrás por lo menos dormir allí. ¡Te permitiré quedarte allí por un tiempo! Mientras tanto yo buscaré alguna forma de devolverte a tu mundo. ¡Ah, soy tan amable! ¡Soy un ejemplo a seguir para todos los profesores!

Eso no libró a Yuu de todas sus preocupaciones, pero se sintió aliviado de tener un lugar a dónde ir.

—Será mejor que vayamos en cuanto antes —dijo tras salir de su ensoñación de amabilidad—. Te llevaré al dormitorio, tal y como he dicho es un poco viejo, ¡pero tiene cierto encanto!

—De acuerdo... —contestó Yuu y lo siguió.

En el camino, Crowley pudo ver la expresión preocupada del joven, ahora podía entender mejor la razón de su desconcierto y de sus claros desconocimientos del Night Raven. Había tenido que procesar muchas cosas de manera forzada en muy poco tiempo...

—Es aquí, hemos llegado. ¡Te presento el dormitorio Ramschackle!

Yuu miró el lugar con incredulidad, el cual tenía toda la pinta de haber sido abandonado años atrás: el dormitorio estaba en ruinas y había lápidas y telarañas por todas partes posibles.

—Sí que tiene encanto... —comentó pasmado sin atreverse a decir que el lugar parecía estar literalmente encantado. Solo hacían falta los fantasmas.

—¿A que sí? ¿A que sí? —preguntó Crowley emocionado sin pillar su sarcasmo—. Vamos, puedes entrar.

Apenas fue necesario abrir las puertas del doble portón de entrada, puesto que una de ellas estaba incluso salida del marco.

—Un momento —dijo el director y con un gesto de la mano la arregló con magia, de forma de que al menos se pudiera cerrar.

Llegaron a lo que parecía ser la sala de estar.

—Aquí podrás por lo menos resguardarte de la lluvia —dijo Crowley—. Me iré a investigar un poco más, así que siéntete aquí como en casa. ¡Eso sí, no vayas ni deambules por el campus como si nada! Con esto, nos veremos pronto.

Y se fue del lugar tras despedirse elegantemente con un gesto.

Incluso si le había dicho aquello, Yuu tampoco tenía muchas ganas de deambular por un lugar que no conocía de nada, menos aún de noche
—Bueno, es mejor que nada —comentó en voz alta tras asegurarse de estar completamente solo.

Se bajó la capucha de la túnica y echó un vistazo a su alrededor: el polvo acumulado en la repisa de la chimenea era tan grueso que parecía nieve, los grandes sofás tenían que ser limpiados para poder incluso sentarse, los cuadros estaban torcidos, el papel de las paredes necesitaba un urgente cambio, había muchas telarañas y por alguna razón la mecedora y la mesa baja que estaban allí estaban volteadas.

Dio la vuelta como pudo a estos dos últimos muebles y sacudió un poco el sofá que estaba al lado de la gran ventana para sentarse. Tras pensar por un rato en su situación, decidió investigar un poco el lugar que se convertiría en su nueva residencia por a saber cuánto tiempo.

La puerta más cercana llevaba a la cocina, que a su vez estaba conectada al comedor, donde había una gran mesa y varias sillas. En la entrada había una pequeña habitación con varios objetos de limpieza, entre ellos un par de fregonas y escobas, un cubo y varios trapos. Esto lo animó a limpiar por lo menos la sala de estar, sacudir el polvo y barrer el suelo, después de todo no tenía mucho más que hacer...

El lugar se vio un poco más decente para vivir cuando acabó. Justo en aquel instante comenzó a llover, guardó las cosas que utilizó y apoyó los brazos en el respaldo del sofá que estaba al lado de la ventana para ver la lluvia caer.

—Qué manera de llover... —comentó ante la rapidez en que se había formado.

Las paredes de la sala se humedecieron y en poco tiempo aparecieron goteras en el techo.

—¡Agh! ¡Si que está cayendo una buena!

Aquella familiar voz aguda lo hizo salir de sus pensamientos y se dio la vuelta sobre el sofá con un sobresalto.

—¡¿Quién está ahí?! ¡¿Cómo has entrado?!

El gatuno intruso se rió.
—¡Deberías verte esa estúpida cara tuya! ¡Pareces una araña siendo atacada por una pistola de agua! —cambió su expresión a una de sus miradas maliciosas—. ¡No tuve ningún problema en volver a colarme en la escuela, venga ya! ¡Si esos tipos piensan que echarme me hará cambiar de idea, están muy equivocados!

Yuu no se había olvidado de que aquel monstruo-gato había intentado atacarlo.
—¡¡¡Socorro!!! ¡Ha vuelto!

Grim se alarmó y se acercó una pata a la boca.
—¡Eh! ¡¡Shh!! ¡Baja la voz! —pidió—. ¡No quiero que vuelvan a echarme!

Verlo actuar así le eliminó la sensación de peligro, por lo que Yuu se sentó con calma en el sofá y lo miró con desconfianza.

—Vale, está bien... Pero ¿por qué tienes tantas ganas de entrar a esta escuela? —le preguntó.

Grim parpadeó un par de veces antes de contestar.

—La respuesta es simple: ¡porque soy un genio que está destinado a ser un gran mago! Llevo tiempo esperando a que el Carruaje de Ébano me recoja, pero... pero... —sus enormes ojos azules se llenaron de lágrimas, pero mantuvo el orgullo y resopló—, el Espejo de la Oscuridad no tiene ojo suficiente para verme, ¡por eso vine aquí por cuenta propia!

Yuu escuchó todo con atención.

—No dejarme entrar aquí sería una gran pérdida —continuó mientras se acercaba a él—, los humanos no son capaces de entenderlo.

Las goteras crecieron en tamaño y una gota de agua cayó muy cerca de Grim.

—¡Qué frío! —exclamó con un maullido—. ¡El techo está calado! —otra gota cayó en su hombro izquierdo—. ¡Uah! ¡Y todavía sigue! ¡A este paso mis encantadoras orejas de fuego se apagarán! —dijo tras subirse al sofá junto a Yuu en busca de refugio.

—Tendremos que buscar un cubo —dijo el humano mientras recordaba el que había visto antes y buscaba con la vista el origen de las goteras.

—Un poco de magia debería arreglar esto en un santiamén —comentó Grim antes de mirar a Yuu con expectación.

—No puedo usar magia... —respondió él con incomodidad.

—¿Eh? ¿No puedes? ¡Ja! —se rió burlonamente—. ¡Qué inútil!

Yuu frunció el ceño y se levantó para buscar el cubo.
—Pues si tan buen mago eres, podrías ayudarme en esto, ¿no?

—¿Ayudarte? ¡Ni hablar! Ahora mismo solo soy un simple monstruo buscando refugio para la lluvia —a Yuu le pareció que eso solo contradecía todo lo que él acababa de decir sobre ser un poderoso mago—. Será mejor que tengas una lata de atún preparada antes de querer ponerme a trabajar.

El número de goteras aumentó, por lo que Yuu se apresuró a colocar el primer cubo bajo una cercana.

—Será mejor que busque otro cubo... —comentó al ver que uno no sería suficiente.

Decidió subir las escaleras para buscar más, de paso exploraría mejor el edificio. En un principio Grim no lo quiso acompañar, pero al momento de estar solo en aquel viejo lugar, una sensación de miedo le invadió todo el cuerpo y lo siguió.

El joven decidió probar suerte en un largo pasillo con muchas puertas, pero nada más pasar por ahí escuchó un ruido. Podría haber sido Grim al caminar detrás de él o el crujido de un viejo tablón de madera, pero tuvo una horrible sensación.

En ese mismo instante, las pálidas figuras de tres fantasmas se aparecieron ante él.

Yuu deseó estar alucinando, se quedó mudo por el miedo.

Ya estaba atrapado en un mundo desconocido, ¡lo último que necesitaba era toparse con fantasmas de verdad!

Los fantasmas desaparecieron, pero Yuu sabía que las cosas no iban a quedar así. Dio varios pasos atrás.

—¡Ji, ji, ji, ji! —rió tétricamente la voz de uno de ellos—. ¡Ji, ji, ji, ji, ji! Hacía tiempo que no recibíamos invitados... Ya tenía yo ganas de acción. ¡Ji, ji, ji, ji, ji!

Los fantasmas aparecieron nuevamente ante él. No pudo aguantar más y gritó de espanto.

Grim estaba detrás de él justo en aquel momento.
—¿Por qué estás gritando? —preguntó antes de fijarse en los fantasmas y gritar también con horror—. ¡Aaahhh! ¡Fa-...! ¡Fantasmas!

—Las personas que vivían aquí se asustaron de nosotros y se marcharon —dijo el fantasma de tamaño mediano.

—Hemos estado buscando nuevos compañeros fantasmas —continuó el fantasma más grande y de aspecto regordete—. ¿Qué me decís de vosotros dos? ¿Queréis uniros?

Eso era básicamente una amenaza de muerte. Yuu quería huir, pero los fantasmas se movían rápidamente hacia ellos.
—¡Socorro! —gritó.