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En la nieve

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-¡Mamá! ¡Papá! Está nevando- una voz aguda y unos pasos apresurados se escuchaban correr hasta llegar donde los adultos dormían.

Si Mok fue el primero en despertarse enseguida la puerta del dormitorio se abrió y un niño de 7 años saltó a la cama y se arrodilló entre el fiscal y su esposa, que aún dormitaba.

-Appa, está nevando, ¡vamos a jugar!- pedía el niño emocionado.

Si Mok apenas estaba despierto y entendía lo que su hijo le decía. A su lado, Yeo Jin comenzó a moverse y lentamente se fue despertando. El chico rio de felicidad al ver a sus dos padres despiertos.

Han Yeo Jin y Hwang Si Mok se habían casado dos años después de comenzar a salir luego del traslado del fiscal a Wonju, y tan solo unos meses más tarde, nació su primer hijo, Hwang Tae-ok de 7 años y su hija menor, Hwang mi-na de 4 años.

Yeo Jin era actualmente la directora de Inteligencia y Si Mok fue ascendido a fiscal general. Ambos se instalaron en Seúl y compraron una casa casi a las afuera de la ciudad, donde abundaba levemente la naturaleza y la tranquilidad.

Ese día era domingo por la mañana y el pronóstico del tiempo anunciaba bajas temperaturas y la posibilidad de nevadas. Su hijo, amante de la nieve, esperaba todos los años la temporada de invierno para jugar y divertirse.

-Omma, está nevando, vamos a jugar- volvió a repetir el infante. Yeo Jin sonrió a pesar de estar cansada y le prometió que jugarían todo el día después de desayunar y hacer la tarea. Tae-ok asintió emocionado y bajó corriendo a hacer los deberes escolares.

-Todavía no entiendo como lo haces- dijo Si Mok cuando se quedaron solos en la habitación.

-Es un niño, es normal que se emocione por estas cosas, pero de todas formas tiene que hacer los deberes. Es algo que tiene que aprender.

-Recuerdo que solía gustarme jugar en la nieve antes de la operación, pero luego perdí el interés, supongo que fue mi falta de emoción- parecía perdido en sus pensamientos cuando decía esto, como si estuviera recordando el momento.

-Vamos antes que Tae-ok de vuelta la casa- habló la directora unos segundos después con una pequeña sonrisa y ánimos en su voz.

Desde que están juntos ellos han tenido una fuerte comunicación sobre lo que sentía el otro, en muchos casos, Yeo Jin ayudando a su esposo a descifrar cómo se sentía. Compartieron historias y recuerdos de su juventud y antes de conocerse, no muchas pero las suficientes para saber que ninguno vivió de la mejor manera.

Ella nunca intentó cambiarlo o pedirle más de lo que sabía podía dar, siempre fue comprensiva y paciente, lo esperó cuando tuvo que hacerlo y ayudó a sentir cuando creía que era imposible hacerlo. Le mostró cosas maravillosas y lo alentó a expresar sus emociones, pero nunca presionándolo.

Se levantaron de la cama y vistieron, luego Si Mok fue a buscar a su hijo y a despertar su hija menor mientras Yeo Jin preparaba el desayuno y alistaba las botas y abrigos de nieve para su familia. La comida transcurrió tranquila y la emoción del infante se contagió a su hermanita, que también estaba emocionada de hacer todo lo que su hermano le prometió que harían. Yeo Jin adoraba esas escenas entre sus hijos y sabía que su esposo también lo hacía.

Cuando hubieron terminado y todo fue recogido y preparado, Tae-ok fue el primero en salir corriendo seguido de Mi-na y sus padres detrás. El niño saltó y se tiró en la nieve para formar un angelito, la chica se agachó y formó una torre de nieve. Yeo Jin armó disimuladamente una bola de nieve y la arrojó a la espalda del fiscal, ganándose una mirada de desconcierto seguida de una juguetona que la desafiaba a repetirlo.

-Oh, ¿el fiscal no quiere jugar?- preguntó burlonamente la ex inspectora.

Si Mok no respondió sino que él también formó una bola de nieve y la arrojó suavemente a su esposa; los niños, que los estaban viendo, también comenzaron a arrojar bolas de nieve entre ellos y terminaron tirándoles a sus padres también.

Una guerra de nieve se armó en la familia Hwang y el lugar se llenó de risas infantiles, incluyendo la de Yeo Jin, y de personas corriendo de un lado a otro cubiertas de nieve. Entre las risas y la persecución, Yeo Jin vislumbró una sonrisa que se extendía por el rostro de Hwang Si Mok y juró haber escuchado una risita tímida cuando Tae-ok y Mi-na se arrojaron sobre él.

Sacó su celular y retrató el momento entre su esposo y sus hijos. Esa sería sin duda su nueva foto favorita.

Armaron muñecos de nieve y siguieron jugando hasta la hora del almuerzo y en la tarde bebieron bebidas calientes mientras los niños y Yeo Jin veían una película y Si Mok leía. Al fiscal nunca le interesó sacar fotografías más allá de evidencias o escenas del crimen, pero las risas de sus hijos y la de su esposa fue suficiente para hacerlo tomar fotografías de ellos viendo la película.

Al día siguiente, Yeo Jin tenía en su escritorio la foto de Si Mok y sus hijos jugando en la nieve; y Si Mok tenía como fondo de pantalla de su celular, a su esposa abrazando a sus hijos riendo viendo el televisor.