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Mi amigo

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Hwang Si Mok y Han Yeo Jin estaban comiendo en el mismo restaurante que la primera vez que se vieron desde que el fiscal regresó a Seúl.

Ese mismo día habían finalizado todo lo relacionado con el caso de Seo Dong Jae, su atacante estaba preso, la jefa Choi había renunciado y el jefe Woo tenía una orden de arresto por obstrucción de justicia y conspirar en una investigación. Las cosas no habían terminado como ellos querían, pero estaban aliviados de permitirse descansar luego de todo lo acontecido con sus jefes.

-Estoy muy cansada- suspiró la inspectora mientras apoyaba los codos en la pequeña mesa.

-Deberías dormir luego de esto- respondió el fiscal Hwang sin mirarla, concentrado en su pulpo.

-Tu también deberías descansar, señor Hwang- ella sugirió y sonrió al verlo comer con entusiasmo. Finalmente podrían comer tranquilos.

-Por cierto, ¿qué- Yeo Jin comenzó a hablar pero fue interrumpida por el zumbido de un celular. Se sorprendió al ver vacilar al hombre frente a ella cuando supo de quien se trataba. Se preguntó quién podría hacer dudar al estoico de su amigo.

Se sorprendió aún más cuando las palabras "mamá" salieron dudosas de la boca del fiscal. Le causó gracia que la única persona capaz de doblegar y hacer obedecer a Hwang Si Mok fuera su madre. Él nunca le había contado algo acerca de su familia, pero podía imaginar lo difícil que debió ser para sus padres tener a un hijo que sufría como Si Mok lo hacía.

La llamada se basó en algunos gritos del otro lado y respuestas cortas del otro. Cuando Si Mok terminó la conversación lucia como un niño regañado por no haber limpiado su cuarto. Podía ser gracioso ver como su madre era inmune a la dureza del fiscal, pero no le gustaba verlo de esta forma.

-¿Todo bien?- se animó a preguntar ella luego de unos segundos de silencio. Su compañero levantó la mirada que había estado en el suelo desde que terminó la llamada y ella podía ver cómo la confusión llenaba sus ojos, pero también el dolor.

-Era mi madre- empezó Si Mok e hizo una leve pausa. -Quiere que vaya a visitarla para mi cumpleaños mañana.

-¿Tu cumpleaños es mañana? ¿Y no me lo habías dicho? Muy mal, señor Hwang- contestó Yeo Jin en una mueca exagerada de indignación y enojo, pero sus ojos eran traviesos y sus labios se apretaban en un intento de no sonreír. Si Si Mok se dio cuenta de la pequeña sonrisa que se asomó en sus labios, ella nunca lo sabría.

-No es algo de lo que me interese hablar- respondió sencillamente mientras continuaba con su cena.

-Pero debiste decirme, podríamos beber soju y celebrar. De todas formas, ¿irás a visitar a tu madre mañana?

-No lo sé, quiero verla pero...- suspiró y bajó la mirada de regreso al suelo, inseguro de continuar.

-¿Algo te incomoda?- preguntó amablemente la inspectora, quería saber que sucedía pero no quería obligar a su amigo a contestarle.

-Mis padres se divorciaron cuando era un niño. Mi padre se fue y mi madre se volvió a casar años después de mi cirugía, pero nunca le agradé a mi padrastro. Piensa que estoy loco- su miradas se habían encontrado a medida que se explicaba.

Él realmente quería ver a su madre, pero sabía que su esposo no la dejaría sola con él a ninguna costa, así que la decisión se hizo difícil: quería verla para que viera que se encontraba bien, pero no deseaba soportar los comentarios y actitudes de su padrastro.

-Te entiendo, no quieres estar con él pero quieres ver a tu madre- dijo derrotada la mujer, luego una idea iluminó su rostro y confiada en su idea preguntó. -¿Y si alguien te acompaña?- Si Mok lucia confundido por la pregunta.

-¿Quién lo haría?

-¡Yo! Iré contigo así no estás solo y puedo celebrar tu cumpleaños también- ella estaba realmente complacida con su idea y el fiscal no pudo negar la propuesta cuando comenzó a hacer tiernos pucheros con sus labios. Irían juntos.

***********

El día siguiente era sábado, pero ni la fiscalía ni la policía descansaba. El caso había terminado, pero el papeleo debía hacerse y entregarse. Esa mañana, la inspectora Han Yeo Jin lo llamó con su característica efusividad para felicitarlo y desearle lo mejor en su día, lo que el fiscal respondió con un corto "gracias".

Habían acordado que ella los llevaría a la casa de los padres de él debido a la cercanía de su casa. Ella estaba nerviosa, no sabía que diría ni que le preguntarían los padres de Si Mok, pero esperaba causar una buena impresión en ellos y hacerle ver al su padrastro que su amigo no era un loco.

Si Mok, por otro lado, estaba tranquilo de llevar a la inspectora con él. La personalidad alegre y viva de Han Yeo Jin podía alcanzar para todos los presentes. Aunque nunca lo admitiría, estaba feliz de que ella se haya ofrecido a acompañarlo y no dejarlo solo en la incomodidad del momento.

La noche había caído rápido y la pareja estaba de pie frente al edificio esperando a ser recibidos. Yeo Jin pasó una mano reconfortante desde el hombro de Si Mok hasta su antebrazo. Fueron interrumpidos por la puerta que se abría y una señora de al rededor de 50 años se abría paso entre ellos y colocaba ambas manos en los hombros del fiscal y los frotaba cariñosa pero efusivamente. Detrás de ella, había un hombre de la misma edad que miraba atento pero disimuladamente al hombre más joven.

-Hijo mio, que gusto verte- habló emocionada la mujer.

-Hola, mamá- respondió el susodicho, pero Yeo Jin sintió el cariño y el respeto de esas dos simples palabras. -Ella es la inspectora Han Yeo Jin de la policía de Seúl, me está acompañado esta noche- la presentó el cumpleañero, por lo que la oficial se inclinó en señal de respeto.

-Hola, señora Hwang. Soy amiga de su hijo- al finalizar, la mujer la miró sorprendida y el hombre detrás de ella lanzó un bufido hacia ella. La madre se recuperó de la conmoción y le correspondió el saludo. Después, entraron todos al departamento.

La madre de Si Mok había preparado pulpo salteado con sopa de arroz y kimchi, lo favorito de su hijo. El inicio de la cena fue callado pero cómodo. Yeo Jin podía ver que la mujer más grande estaba feliz de comer con su hijo y sabía que el fiscal correspondía el sentimiento. El único que se vio tenso fue el esposo de la señora Hwang, no había hablado desde que llegaron y miraba de reojo a su compañero.

-Cuéntame, inspectora Han, ¿cómo fue que mi hijo y tu se conocieron?- preguntó la madre curiosa. Yeo Jin sonrió al recordar la situación en la que su amigo y ella se conocieron hace unos años.

-En realidad, me robó un sospechoso después de yo haberlo perseguido corriendo- la joven miró al hombre a su lado, con una sonrisa en su rostro. Si Mok la miró confundido, como si hubiera dicho algo sin sentido.

-Era mi sospechoso. Y yo también lo perseguí- habló lentamente el fiscal.

-Dios, ¿cómo puedes decir eso? ¿Qué tienes que decir a tu favor?- preguntó fingiendo indignación y con una mirada intensa que lo desafiaba a responder.

-Yo lo descubrí primero y era un potencial sospechoso que necesitaba interrogar de inmediato- se defendió Si Mok.

Yeo Jin rodó los ojos y dándose por vencida terminó la discusión.- De acuerdo, la defensa descansa- ninguno notó la sonrisa y pequeñas lágrimas acumuladas en los ojos de la mujer mayor frente a ellos.

-Que bueno, ¿hace cuánto fue eso?- preguntó nuevamente la madre.

-3 años- respondieron al unísono los invitados.

El padrastro bufó y se inclinó sobre la mesa, miró directamente a la inspectora, la malicia en sus ojos.

-Dígame, señorita Han, ¿cuánto le pagó para estar aquí hoy ?- preguntó descaradamente el hombre mayor.

Las dos mujeres en la habitación se sintieron ofendidas por tal pregunta, sin embargo Si Mok parecía haberla previsto.

-Disculpe señor, pero nadie me pagó para acompañar a mi amigo- quería decirle muchas cosas, pero recordó que era una cena de celebración y tenía que respetar a los padres de su compañero. Pero el señor no parecía competir su pensamiento.

-¿Amigo? ¡Es un psicópata!- acusó el hombre ahora mirando a su hijastro.

-¡Querido!- gritó la su esposa dándole un golpe en el brazo.

-¡Es la verdad! Es violento, peligroso y no tiene emociones. ¡Es incapaz de sentir!

Cualquier buena intención que Yeo Jin tenía sobre comportarse durante la cena fue olvidada en el instante que llamaron a su amigo psicópata e incapaz de sentir, ella no dejaría que esta persona hable así de su fiscal.

-Si realmente lo conociera, sabría que todo lo que ha dicho es mentira- comenzó la inspectora con voz dominante. -Hwang Si Mok tiene emociones, lo he visto expresarlas. Tiene sentimientos, me los ha demostrado. Puede que no se abra a todo el mundo, pero eso es lo que lo hace tan especial, el saber que si lo hace con alguien es porque le interesa y realmente quiere hacerlo y me siento honrada de ser una de esas personas- terminó la joven ahora respirando pesadamente mirando a su rival al otro lado.

Si Mok la miraba totalmente sorprendido. Cuando aceptó que ella se uniera a él en la cena quería pensar que si algo así sucedía, ella lo respaldaría, pero no que lo defendería con la fuerza que lo había hecho. Estaba sorprendido, pero se sentía cálido y conmovido por sus palabras. Ella veía la virtud en lo que era su defecto, veía a través de su expresión neutral y falta de interés. Se sintió desnudo a sus ojos y por primera vez en mucho tiempo, su afirmación de quedarse solo para siempre se tambaleó.

La pareja de casados lucia conmocionada, ambos en diferentes sentidos. La madre sonrió para Yeo Jin, pero el padrastro se quejó en voz alta y se inclinó hacia atrás en su silla, aparentemente derrotado.

No se habló durante el transcurso de la cena, pero el silencio no era incómodo para tres personas. Si Mok estaba feliz y tranquilo; Yeo Jin había estado enojada con el señor pero su rabia desapareció cuando el fiscal le apretó la rodilla por debajo de la mesa y asintió en su dirección; y la madre estaba simplemente tranquila de saber que alguien había defendido a su hijo.

Cuando la cena terminó y todo fue recogido de la mesa, el padrastro desapareció en una de las habitaciones contiguas a la cocina y la madre y la inspectora comenzaron a limpiar.

-No tiene que hacerlo, señorita Han- intervino la mujer mayor cuando vio la acción de la joven.

-Está bien, déjeme ayudarla- respondió suavemente Yeo Jin, a lo cual la madre accedió. Si Mok había imitado a su compañera pero su madre no lo dejó y le dijo que el agasajado era él. El fiscal aceptó con una una mueca en su rostro, no le gustaba que los demás hicieran lo que él podía hacer, pero por si madre y su amiga lo dejó pasar, por lo que se dirigió a la sala de estar a esperar pacientemente a las mujeres.

En la cocina, la señora Hwang tenía curiosidad y decidió preguntar. -¿Realmente él se ha abierto a ti?- aunque la pregunta era curiosa, había un rastro de dolor. Se alegraba porque su hijo haya conocido a alguien con quien abrirse, pero sufría en silencio por no ser esa persona en quien él confiaría.

-Lo ha hecho, a su manera- respondió Yeo Jin.

-¿Sabes acerca de su...?

-¿Cirugía? Si, estoy consciente de ello. Pero que no tenga esa parte de su cerebro no lo hace un robot. Lo he visto, señora Hwang, y puedo decirle que su hijo es una de las mejores personas que he conocido- la joven se detuvo cuando vio que la mujer más grande estaba llorando silenciosamente a su lado, se preguntó si había dicho algo malo. -¿Se encuentra bien, señora Hwang? ¿Dije algo malo?

-No, querida, todo lo contrario. Estoy feliz de saber que mi pequeño tenga un amigo. Siempre tuve miedo de que sienta que esta solo, quiero que sepa que a pesar de todo lo sigo amando, pero no hablamos seguido. Estoy feliz de que haya alguien más a su lado para recordárselo- la mujer se limpió los ojos llorosos y continuó con su tarea de limpieza. -Cuénteme como es.

Aunque no lo haya dicho, Yeo Jin entendió a lo que se refería.

-Lo he visto tranquilo y calmado; triste y enojado; lo he visto concentrado y la pasión que le dedica a su trabajo; veo su entusiasmo al comer sopa de arroz y disfrutar de una botella de soju. Dios, lo vi sufrir y sentirse culpable, pero también le he visto confiado y alegre; lo veo hacer el bien y buscar justicia ante todo; y... lo vi sonreír, tiene una sonrisa muy linda por cierto- en ese momento Yeo Jin se perdió en su recuerdo de ambos comiendo y él sonriendo ante ella, por un momento su mente se quedó en la calidez de su memoria.

La madre del fiscal la vio perderse momentáneamente y luego volver a su tarea en cuestión de segundos. No pudo evitar la pregunta cuando su curiosidad le ganó y su pensamiento salió por su boca.

-¿Lo quieres? Más allá de ser colegas en el trabajo, ¿quieres a mi hijo como algo más?- sabía que probablemente fuera una pregunta incómoda, pero ella necesitaba saber.

Han Yeo Jin no pensó la respuesta. -Si, quiero a su hijo y me preocupo por él- se secó las manos y giró su cuerpo para enfrentar a la señora.

-Como colega es estupendo, admiro como busca justicia sin importar que. Como amigo, creo que es el mejor que tengo...sé que no me juzgará y  me escuchará. Realmente me siento honrada de ser alguien con quien él se sienta cómodo como para dejarse ver. A veces me desespera y me dan ganas de gritar, pero creo que toda amistad estaría incompleta sin eso.

El silencio se hizo entre ambas mujeres. Se miraron por unos segundos más y se dispusieron a terminar con los platos. Una vez hubieron terminado todo, la señora Hwang murmuró un pequeño "Gracias" y salió de la cocina para dirigirse con su hijo. Yeo Jin le siguió unos pasos detrás y cuando llegaron a la sala de estar, se sorprendieron de ver al fiscal con la comisura de los labios levemente hacia arriba, como si hubiese estado sonriendo.

Después de todo, las paredes del departamento eran delgadas y Si Mok no pudo evitar escuchar todo lo dicho.