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La mañana siguiente

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¿Que había sucedido entre ellos? ¿Que los había impulsado a hacer lo que hicieron? ¿Por que lo hicieron? Las preguntas volaron de la cabeza de Han Yeo Jin cuando se despertó desnuda en otra cama que no era la suya, con el cuerpo igualmente desnudo de Hwang Si Mok.

Le dolía la cabeza y se sentía levemente mareada. Los recuerdos de la noche anterior eran borrosos y confusos. Recordaba haberse encontrado con el fiscal comiendo solo en un bar emergente y, entusiasmada por el encuentro, se unió a él.

Sabía que habían comido ramen y pedido una botella de soju para brindar. Hablaron sobre cosas triviales y Si Mok fue cuidadoso al no mencionar el trabajo o su viaje, lo cual ella agradecía silenciosamente.

Recuerda que una botella se convirtió en dos y luego en tres. Desde allí, su cabeza se perdió, su cerebro dejó de responder y comenzó a sentirse más confiada en si misma.

-Te extrañaré, amigo- le había dicho antes de tomar un trago de soju. El calor la estaba invadiendo.

-¿Amigo?- preguntó curioso el fiscal frente a ella. -¿Somos eso?

-¡Claro que lo somos! ¡Cielos!- casi gritó y comenzó a reír, tal vez debería dejar la botella. Recuerda haber visto la cara de sorpresa del fiscal y la leve sonrisa en sus labios. También recuerda haberle dicho...¿que le había dicho? No encontraba las palabras, pero si que su corazón había saltado en su pecho. ¿Por que siente que se estaba perdiendo algo importante?

A su lado, Si Mok dormía plácidamente boca arriba, tenía un brazo estirado sobre su almohada, donde ella había dormido. Su pecho subía y bajaba lentamente, tenía el ceño levemente fruncido y la comisura de los labios un poco apretadas.

"Parece normal" pensó Yeo Jin, luego vio unas pequeñas marcas de mordedura en su cuello y arañazos aproximándose por sus hombros. ¿Ella le hizo eso? ¡No puede ser!

No era tonta y la evidencia hablaba por sí misma: ambos estaban desnudos en la misma cama; él tenía mordeduras y arañazos; ella sentía la pesadez en su cuerpo como si hubiese hecho ejercicio intenso; sus ropas esparcidas por el piso; no había duda, se habían acostado.

Se tapó la cara con las mantas en sus manos y ahogó el grito que salió de su boca. Volvió a dirigir su mirada hacia su cuerpo dormido y el recuerdo de él besándola la sorprendió en su cabeza. Se paró lo más tranquila que pudo, buscó su ropa en el piso y se dirigió al baño. Se duchó rápidamente y miró su cuerpo desnudo en el espejo, tenía también algunas marcas en su cuello y pechos y su centro se sentía... diferente.

Mientras revisaba las mordeduras en sus pezones, recordó la cabeza de Si Mok entre sus pechos, mordiéndolos. También vio su hermosa cabellera negra descendiendo por su cuerpo hasta llegar a sus genitales, luego recuerda el placer que la invadió cuando él comenzó a besarla y chupar en esa zona. Deslumbró los oscuros ojos de él observándola retorcerse de placer bajo su toque y lo excitada que ella se había sentido cuando introdujo un dedo en su interior.

Se obligó a volver a la realidad y terminar de cambiarse. Quería seguir recordando lo sucedido entre ellos, pero tenía miedo de perderse en la sensación de Si Mok sobre ella y la necesidad de besarlo infinitamente. No podía evitar sentir vergüenza de lo que hicieron, ¿cómo afectaría a su relación personal y profesional? ¿Las cosas serian incómodas entre ellos? ¿Se arrepentía? No, no lo hacía, pero ¿Si Mok si? Le dio pánico saber la respuesta.

Pasó el resto del tiempo arreglándose y preparándose mentalmente para enfrentar al fiscal. Estaba nerviosa, por un lado quería que él aún esté durmiendo así se iba sin enfrentarlo, y otro lado le decía que tenían que hablar sobre lo ocurrido anoche y ver cómo avanzaban en el futuro.

Lentamente y con la cabeza gacha salió del baño y caminó hasta la cama, sin animarse a ver hacia arriba, pero algo llamó su atención, la ropa de él ya no estaba en el piso. Aún más nerviosa levanto la mirada y vio que las sábanas habían sido cambiadas y tendidas pulcramente, luego escuchó el sonido de platos en la cocina y unos pasos que recorrían el departamento. Con cautela, salió de la habitación y lo encontró poniendo la mesa y sirviendo café en dos tazas, su estómago rugió ante el olor.

-Buen día- habló tímidamente mientras se acercaba a la mesa, no mirándolo del todo.

-Buen día- respondió él y le tendió una taza de café. -Ponte cómoda.

Yeo Jin se sentó en la silla más alejada de la de él y tomó un sorbo rápido de café. Si Mok se sentó tranquilamente frente a ella e imitó su movimiento. El silencio se instauró entre ellos y la pesadez del ambiente se hizo más notable. Yeo Jin evitaba mirarlo y eso preocupaba a Si Mok.

-¿Te arrepientes de lo que hicimos?- le preguntó con su voz monótona, pero ella pudo identificar el deje de preocupación en su pregunta.

-No, aunque no recuerde mucho- respondió la teniente apenas mirándolo. Si Mok frunció el ceño ante esto y lentamente preguntó.

-¿Recuerdas que me dijiste en la cena?

-No, apenas tengo algunos recuerdos de lo que... hicimos aquí. Solo recuerdo hasta que te dije que te extrañaría.- algo molestó a Yeo Jin, sabía que se estaba perdiendo de algo muy importante, pero no podía saber que. ¿A caso ella le dijo como se sentía? ¿El alcohol había desenterrado su secreto mejor guardado sobre sus sentimientos hacia él? La curiosidad la mataba y necesitaba saber que había sucedido entre ellos anoche.

El recuerdo de ellos atravesando su puerta mientras ella se tambaleaba y el la sostenía en su cintura la azoto y decidió que era momento de saber la verdad.

-¿Que dije en la cena? ¿Cómo llegamos hasta tu departamento?

El fiscal guardó silencio por unos segundos, tratando de encontrar las palabras adecuadas.

-Te emborrachaste en el bar y no podía dejarte volver a tu casa en ese estado, así que me ofrecí a llevarte pero dijiste que mi casa estaba más cerca y querías que alguien te prepare el desayuno a la mañana siguiente- explicó Si Mok de la misma forma en que habla de un caso, casi inexpresivo.

-Y...¿que sucedió cuando llegamos aquí?- sabía la respuesta, era obvio, pero necesitaba saber qué pasó en el medio para llegar a acostarse juntos. Si Mok arqueó sus cejas y separo levemente los labios, como si le estuvieran preguntando de que color es el cielo.

-Cuando llegamos me besaste y luego me abrazaste.

¡Ahora recuerda! Ella se tambaleaba en la entrada mientras él la sostenía para que no cayera, pero ella repentinamente lo besó. Fue rápido y antes de que él pudiera reaccionar, lo estaba abrazando.

El recuerdo del casto beso envió el deseo de volver a besarlo, tal como lo había hecho después del abrazo. En ambas situaciones se veía atractivo y ella, actualmente, se contenía por no levantarse y arrojarse a sus brazos nuevamente, como lo hizo anoche.

-Veo... y luego, ¿que hicimos?

-Traté de detenerte, pero seguiste besándome y diciendo que me deseabas. Me llevaste a mi habitación y te pregunté si estabas segura, me dijiste que si- Yeo Jin vio el brillo en sus ojos al hablar sobre sus besos y deseos, también notó la cautela con lo que dijo la última parte, como si estuviera tratando de asegurarse de que no hizo nada mal.

-Ya te dije que no me arrepiento, sólo no recuerdo exactamente qué sucedió- se acercó más a la mesa y apoyo sun manos sobre la misma, entrelazándolas. -Puedo saber qué pasó luego de eso, pero dime, ¿que te dije en el bar?

-¿Estas recordando lo sucedido anoche?- preguntó tranquilamente el fiscal.

-Tengo fragmentos y estoy recordando de a poco, ¿por qué preguntas?

-Si estás recordando significa que eventualmente sabrás lo que me dijiste en el bar. Cuando eso pase, hablaremos sobrios.

Ella suspiró pesadamente y rodó lo ojos en blanco y asintió en respuesta. Si Si Mok le dijo que lo recordara por si sola, significaba que era algo grande.

Ninguno de los dos volvió a hablar y siguieron desayunando tranquilamente. Ese día era sábado, y aunque ambos tenían trabajo que hacer, no se apuraron para que el momento juntos termine. El silencio había sido un poco tenso al inicio, pero conforme comían y Yeo Jin hacía un comentario casual sobre el tiempo, la sensación de familiaridad se instauró y siguieron tranquilamente.

Cuando terminaron, Si Mok se ofreció a llevarla a su departamento, pero Yeo Jin se negó excusándose que necesitaba pensar.

Luego de que ella se fue, el departamento de Si Mok quedó vacío de nuevo. No le gustaba que las personas estén en su espacio íntimo, pero anoche y esa mañana con ella se habían sentido fantásticas. Tener a Yeo Jin tan cerca de él, besarla y hacer el amor con ella fueron momentos que se grabaron con fuego en su memoria y corazón. Secretamente, realmente esperaba que ella recuerde lo que le dijo en el bar.

Yeo Jin caminaba lentamente por las congestionadas calles de Seúl, su mente tratando de recordar con toda sus fuerzas lo dicho anoche. Pero su cerebro al parecer se enfocaba en mostrarle escenas de ellos en la cama: Si Mok besándola apasionadamente; ella desanudándolo y tirando de su corbata para atraerlo; el placer que sintió cuando él entró en ella y comenzó a moverse; sus gemidos combinados y los besos robados. Todo se arremolinó en su cabeza y Yeo Jin sintió la necesidad desesperada de cubrirse la cara por la vergüenza.

Caminó más rápido hasta llegar a una parada de autobuses y sentarse en la banca, tenía la respiración agitada, su corazón latía fuertemente y podía sentir el ardor en sus mejillas. Echó la cabeza hacia atrás y se apoyó en el respaldo, cerró sus ojos y trató de transportarse mentalmente hacia el bar.

En su cabeza reconstruye la cena y se siente como un espectador viendo una película. Los veía a ambos charlando, en realidad ella hablaba y Si Mok asentía o decía algún comentario. Ve como las botellas se suman y su cuerpo empieza a relajarse al igual que su lengua.

Recuerda haber sentido una presión en su pecho y la valentía en su boca. Se ve moverse de un lado a otro mientras que el fiscal cuida que no se caiga de su silla, ella ríe por eso.

-Te extrañaré, amigo- dijo ella aún balanceándose levemente y con una sonrisa tonta en sus labios.

-¿Amigo? ¿Somos eso?- la cara de Si Mok le provoca una nueva carcajada.

-¡Claro que lo somos! Cielos- vuelve a reír y vislumbra en su risa y el alcohol el movimiento de labios de Si Mok imitando su sonrisa. -¿Pero sabes que? Si tu no me veías como tu amiga, ¿cómo esperaría que me vieras de la misma forma en que yo te veo?- preguntó ella ahora pensativa tomando otro trago de soju.

Si Mok estaba confundido frente a ella. Deseoso de saber a qué se refería, preguntó.
-¿Como me ves?

-Como más que un amigo. Me empezaste a gustar desde que nos volvimos a ver hace unos meses y cuando te fuiste me di cuenta de que en realidad no sólo me atraías, sino que también te amaba. Que tonta fui- pequeñas lágrimas se juntaron en sus ojos pero no lloró, sino que río y les sirvió ambos otro trago y lo bebió rápido. En su pecho, su corazón latía desbocado y su garganta se sentía seca a pesar  de haber bebido más de lo normal.

-¿Es eso así? ¿Que soy para ti, Han Yeo Jin?- decor que estaba sorprendido sería mentir, había visto el cambio en la actitud de su compañera cuando trabajaron juntos hace un tiempo. Vio el brilla de sus ojos al verlo y su comportamiento corporal cerca de él, pero no había pensado en eso realmente. Atribuyó todo al cansancio y al estrés por sus trabajos. Después de todo, ellos eran sólo colegas, o eso creía.

-¿Por que me haces esa pregunta? Ya te respondí. Te quiero, Hwang Si Mok, pero no me puedo permitir tenerte, aprecio demasiado tu amistad como para perderla. Y si mi destino es anhelarte en secreto y enterrar en mi corazón lo que siento por ti, que así sea, nada tiene sentido si te pierdo.

Si visión se tornó borrosa y ella no supo distinguir si era por las lágrimas que sabía que se acumulaban o si el alcohol ya estaba actuando mucho sobre ella. Decidió que no le importaba la razón y levantó la cabeza que había tenido gacha y lo miró directamente a los ojos por unos segundos, luego volvió a hablar.

-No sé porqué te estoy diciendo esto, creo que es porque te he extrañado mucho desde que te fuiste y eso solo me recordó lo que por tanto tiempo me prohibí sentir- sonrió entre las lágrimas que se deslizaban por sus mejillas, su corazón latiendo dolorosamente feliz en su pecho. -Te amo, Hwang Si Mok.

Todo cobró sentido en ese instante, las piezas que faltaban llovieron a su alrededor y desenredaron el nudo que era cabeza. Abrió los ojos lentamente pero los tuvo que volver a cerrar por el ardor que las lágrimas le provocaron. Se sentó derecha en el banco y respiró temblorosamente, sus manos y piernas temblaban y sentía que se caería si se movía, pero algo la impulsaba a volver al departamento del fiscal y... no sabría para que, pero sospechó que su corazón la guiaría.

Con cuidado se levantó del asiento y comenzó a caminar en la dirección opuesta en la que iba originalmente. Fue lento y tranquilo al principio, pero se encontró ansiosa de llegar hasta al hombre que había amado desde hace tiempo y saber por qué permitió que sucediera lo paso entre ellos la noche anterior. ¿Jugó con ella sabiendo sus sentimientos? ¿Le dio pena? ¿La quería como ella lo quería a él?

Apresuró sus pasos hasta que se encontró a si misma casi corriendo hasta el departamento de su compañero. Al llegar se obligó a esperar pacientemente el ascensor y pensar que diría cuando lo enfrentara. Ya en su puerta se secó las lágrimas y tocó el timbre con su mano temblorosa. ¿Y si él le decía que estuvo con ella por pena? ¿Seguirían siendo amigos después de esto ? ¿Sería capaz su corazón el soportar perderlo? Sus preguntas se cortaron cuando Si Mok abrió la puerta.

-Inspectora Han, ¿ha olvidado algo?- preguntó tranquilamente el fiscal.

-Recuerdo todo. Se qué pasó en la cena y se lo que ocurrió aquí. Quiero respuestas- sonó agresiva a sus propios oídos pero no podía perder tiempo y necesitaba saber a dónde se dirigían en su relación.

Si Mok la observó con algo que Yeo Jin no pudo descifrar, movió su cuerpo hacia atrás y le hizo señas para que entraran a su departamento. Ella obedeció y él cerró la puerta detrás de ambos. Se dirigieron hacia el sillón de cuero y el silencio se interpuso entre ellos por unos segundos hasta que el fiscal habló.

-¿Que quieres saber? Dijiste que recuerdas todo.

-¿Por qué me devolviste los besos? ¿Por qué me cuidaste y te quedaste conmigo? ¿Por qué te acostaste conmigo? ¿Te di pena? ¿Fue algo de una noche? Sabes cómo me siento respecto a ti, pero yo no sé cómo te sientes tu.

-Cuando me fui la primera vez a Namhae te extrañé, pero como un amigo. Cuando nos volvimos a ver, me tomaste por sorpresa. Habías cambiado y eso me preocupó. Ya no eras la alegre oficial de policía que había conocido, te veías triste y sola y eso no me gustaba- se detuvo para evaluar su reacción y sintió un pinchazo en su pecho cuando la vio conteniendo las lágrimas.

-Te veías distante y eso no encajaba con el recuerdo que tenía de ti. A medida que fuimos trabajando juntos me di cuenta de que en realidad estaba preocupado por ti y quería verte bien, no soportaba saber que estabas mal. Fue algo nuevo para mi así que no sabía cómo expresarlo y opté por no hacerlo, me disculpo por eso, si tal vez te hubiera dicho como me sentía podri-

-¿Como te sentías? ¿Cómo podríamos haber terminado si me lo decías?- ahora Yeo Jin permitió que las lágrimas fluyeran libremente por su rostro. Estaba cansada emocionalmente y harta de tratar de adivinar los sentimientos y pensamientos de los demás. Necesitaba respuestas concretas y concisas.

-En la cena te pregunté si éramos amigos pensando qué tal vez existía la posibilidad de que fuéramos más que eso. Guardé silencio cuando dijiste que si y luego todo cambió cuando te confesaste, no podía responderte con palabras y pensé que las acciones podrían hablar más, así fue como llegamos hasta aquí.

El silencio se instauró entre ambos y la tensión en Han Yeo Jin la abandonó lentamente hasta que se recostó completamente en el sillón. Estaba dividida: estaba tan feliz y emocionada por ser correspondida por el fiscal, pero al mismo tiempo no sabia que hacer con la información. ¿Debería besarlo? ¿Repetirle que lo amaba? En ese momento seguían siendo amigos, pero ¿se permitirían ser algo más? Había muchos factores que jugaban en su contra.

-Se que dijiste que las acciones dicen más que las palabras, pero por favor Si Mok, dime lo que sientes.

Él se acercó hasta su lado y tomó su mano entre las suyas, buscó su mirada y espero hasta que sus ojos se encontraran, luego habló de una manera tan gentil y cargada de emoción que la inspectora dudó por un segundo de su realmente era él.

-Te amo, Han Yeo Jin.