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Fue el miércoles 18 de marzo a las 18:00 Horas, estaba como todos los días después de clase salía al baño.

El omega Lance busca los supresores en su mochila, pero todo cayó al suelo al sentir a un alfa.

  • Oh Lance No me digas que viniste en un día de tu celo. Se supone que ya estabas mejor - Aulló alguien detrás de él. 

 

El día de hoy tenía tarea de ciencias logísticas, un trabajo en grupo que debía presentar el 18 de ese mes, sí o sí. Su grupo de trabajo depende de eso.

  • ¡Déjenme en paz! - Clamo el omega moreno en frente del espejo.

 

  • Esto es raro para ti Lance, siempre buscando alfas y cuando ellos e buscan. No sabes que hacer. - Dijo Trevor, un alfa que quería a Lance desde hace mucho.

Se estima a la hora que era costumbre, un omega promedio tiene 5 días de celo. Lanza ya ha pasado lo cuatro días. El último método solo es una medida de seguridad. Pero hoy no puede darse el lujo de pasar ese miércoles de vacaciones.

  • Escuchen chicos, - Ahora tenía en frente a 3 alfas, alfas con los que se sentaban una noche. - Violar un omega implica san ... cien de 10 años o ... oh - Cada palabra la declaración con dificultad, si uno de ellos usaba su voz de mando estaba perdido. Podía sentir su trasero emitiendo lubricante. - Los pueden castrar.

 

  • Lancey Lance, querido. No puedes ni siquiera pararte, esto indica lo opuesto a lo que piensas. Muy pronto tú mismo pedirás que te follemos. Haz sido una perra muy mala. - Le dijo Robert, el más bajo de ellos. - Peo pronto serás nuestra perra.

 

Todo estuvo bien, incluso Kogane no mostró su autonomía en todas las clases que compartían. Un alfa como él, no era el tipo de personas con el cual Lance quería juntarse. Todo estuvo bien, tuvo una B + en su proyecto con uno de los maestros más estrictos de la universidad. Todo estuvo bien hasta las 17:45 horas, cuando había tenido una hora más en la institución para justificar sus faltas en el registro. 

 

  • ¡Aléjense de mí! - Grito para correr al cubículo del baño y encerrarse con seguro. La cerradura no sería lo suficiente fuerte y los alfas entrarían.

 

  • Lance, fue toda tu culpa. Como esperabas tu pareja destinada fuera de alguien que le mueve tus caderas en una discoteca. Ahora solo eres un despojo humano esperando que alguien te muerda.

 

  • Yo te morderé, Lance. Solo abre la puerta.

 

  • Vamos abre la puerta Lance. La última noche no me dejaste tomarte como es debido.

 

  • ¡ABRE LA MADITA PUERTA McCLAIN ¡TU ALFA TE LO ORDENA, SERAS MI OMEGA.

 

La voz de mando de los alfas le ordenaban, pero con su poca cordura le prohibía abrir la puerta. Sus instintos tampoco estaban contentos con entregar su cuello a esos trogloditas.  

  • No soy su omega

'' No soy su omega ''

'' No soy su omega ''

'' No soy su omega ''

´´ No soy el omega de nadie, nadie es mi alfa, no soy de nadie y nadie es mío. ''

No era exactamente un omega promiscuo, pero tenía una reputación de que no era un santo. Desde su primer amor, James Griffin; se acostó con él pero igualmente no se movió fuera de su destino, cambiando su relación. Cuando lo conoció, el aroma a rosas lo atrajo. Pero no su manera de controlar a las personas y que después de su primera noche lo tratara como un trofeo.

Desde ese momento busco por su destino, pero solo encontró olores llamativos que bajaron sus problemas a solo sexo casual. Y así se obtuvo una reputación de omega intermedio de conquistador. Siendo su relación más larga con James. Pero eso no hizo que también bajaran sus perspectivas sobre el amor, se analizaron solo con la noche preguntándose si habría alguien que lo de verdad lo ame. Por lo pronto se conformaba con una noche en los brazos de un hombre (que no fuera de su celo para no complicar su lazo con un desconocido). Pero termino con que ahora ellos rogaban a Lance algo que él no podría ofrecer porque nosotros tampoco era su propiedad y el dueño de su marca en la nuca aún no se dignaba a aparecer.

  • NO SERÉ SU OMEGA, BASTARDOS. - Grito desde su corazón hacia ellos.

 

...

...

...

 

  • Oye Kogane, si solo te vas a quedar parado, mejor vete y mira porno. - Le dijo Trevor cuando se dio cuenta de los ojos violetas en la entrada de los baños.

 

  • Keith ... - Dijo en un gemido el omega, la persona que más le desagrada ahora estaba desafiando a los demás alfas que traban de lastimarlo.

 

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La situación de Keith era muy complicada ahora. Sabía que cuando se olvidaba de su parte humana solo quedaba el alfa que lloraba todas sus noches desde que tenía 15 años por su Lance. Solo quedaba la parte que en verdad se convertía en lobo y buscaba al trigueño para marcarlo de una vez por todas. Estaba en la preparatoria y aún tenía el cuerpo de un puberto. Ingreso a mediados del año escolar porque su estado nuevo de orfandad con un tutor, en aquella escuela solo conocía a James pero no era muy buena compañía. Ellos se conocían desde la secundaria cuando si era huérfano completamente pero aun así era el mejor de la clase, pero lastimosamente había una ladilla que no soportaba que alguien sea mejor. Esa ladilla era James, el único muchacho que hacía a Keith querer golpearlo cada vez que abría la boca; y para bien o mal si abría la boca era para decir algo ofensivo de Keith.
Pero un día de preparatoria, Griffin abrió la boca para algo más que insultar al coreano. El la abrió para besar la boca de un omega, un omega que ante sus ojos era lo que la ciencia llamaba el omega destinado. El cual despertó por completo al alfa de Keith. Lo último que supo fue que tenía James con un puño en su cara. Le tenía tanto odio, odio que solo podía sacar violentamente, el instinto cubrió la conciencia de Keith, solo por una vez quería marcar que también era un alfa, que su omega lo viera como el más fuerte.
‘’ Mírame, te puedo protegerte. Él no es nadie comparado conmigo. Puedo darte hijos fuertes. Soy mucho más, más. Quiero tocarte.’’ Solo un alfa como Keith se podía excitar dando una paliza a su rival. Solo Keith podía desprender las feromonas que hicieron a Lance reaccionar.
La pelea se detuvo cuando Lance se interpuso abrazando al alfa. Pero no fue exactamente por detener la pelea algo dentro de su interior quería apegarse al azabache. En ese momento el moreno estaba sonrojado por alguna razón.
— ¿Qué demonios te sucede? Él no te hizo nada. — Exclamo los lindos ojos azules que hipnotizaron a Keith. Se le vino a la cabeza verlo de esa manera rogando por sexo.

— Tu… ¿Cómo te llamas? — Le pregunto, a lo que el omega solo se molestó en intentar pararse. Su mirad se encontraba retraída, no quería mirarlo a los ojos. Pero no importo mucho porque la primera vez que vio el violeta de sus ojos se sintió intimidado.

— Yo soy Lance MacClain. — Percibió el asqueroso olor a Rosas pero el aroma de Mar y Chocolate le hizo agua a la boca. Su lengua quiso una lamida en su cuello pero James no lo dejo a lo que le gruño.

En ese momento solo lo supo Keith, porque Lance estaba utilizando mal sus supresores y la noche anterior había tenido sexo con James por lo que el olor de Keith lo desconcertó pero no lo identifico como su alfa.
— No te vuelvas a acercar a mí. No me gusta los abusadores. — Le dijo mirando al piso.

— Ha, si supieras quien es al que cargas es un escoria. — Bufo, Keith nunca en su vida iba a dejar de ser agresivo con el tema de James, y mucho peor si su Omega destinado defendía a esa ladilla.

— Tú, como te atreves. — Lo miro con depresión mientras se marchaba.

Keith estaba desconcertado pero James había entendido esto a la perfección. Lance olía a rosas y aun así se impregno de lavandas salvajes con tanta facilidad y su mirada se encontraba dilatada como la de Kogane. Eran pareja destinada que debía estar juntos por toda la eternidad. Pero James no lo quiso así. Lance era justo el trofeo que ganaba a Keith, era la victoria suprema ante su rival y enemigo. Desde ese momento trato a Lance tal cual, un trofeo que presumía al alfa azabache en cada oportunidad, nunca se lo dijo a Lance por maldad. Por su parte el moreno entendía que sucedía, jamás se había sentido como si no pudiera hacer nada al respecto.
Keith se sumió en la desesperación pero no duro por mucho, a los 5 meses de tortura que solo podía ver a Lance con alguien que no era su persona, se acabó su Omega termino con James; pero sigue con otro y otro más, hasta que por amor propio se alejó y cambio de escuela. Shiro, su protector, sabía lo que le estaba pasando y le animaba a contarle la verdad pero su corazón estaba muy dolido.
Cumplió 18 años e ingreso a la universidad. Viajo de Arizona a Miami. Increíblemente, ahora volvía a estar con Lance en la misma carrera reafirmando su conexión de almas gemelas. Esta vez, era un alfa completo pero Lance se le hacía tan lejano como las estrellas. Tan contento que parecía que su presencia solo dañaba su perfección, cuando el moreno se le acercaba ponía mala cara porque con todas sus fuerzas guardaba sus feromonas pero Lance lo tomaba como si se estuviera burlando de él. Dios como lo veía en su día día. Él no se daba cuenta mientras los ojos lilas temblaban guardándose un suspiro. No esperaba que le correspondiese, solo esperaba fuera feliz.
Lo espía en los bares cuando se ligaba a un muchacho y solo podía aguantar el dolor con un omega parecido a él, mientras que en su imaginación le hacia el amor a Lance, le daba cálidos besos, lo hacía suyo, pero esto no bastaba. Cuando tenía oportunidad, arruinaba su conquista en las sombras con palabras venenosas hacia el para que no lo meta en su cama, estaba loco de celos que más podía hacer.
Era un cobarde, era miedoso de dañar a su perfección pero tampoco dejaba que alguien más toque a su perfección, era suyo, debía ser suyo.

Ahora, todo el día huyo de clase porque a pesar de ser leve, el celo de su omega lo llamaba al punto de hacer una locura. Ese aroma de mar y chocolate lo estaba volviendo en algo que solo busca sexo de cierto moreno. Espero hasta las 18:00 pm para salir de la universidad, pero el aroma de Lance lo golpeo incluso a muchos metros de su ubicación. Estaba asustado, estaba indefenso, estaba con otros 3 alfas acechándolo. No necesitaba mas, no iba a dejar que nadie más que él lo marque.

— LÁRGATE, AHORA. — Grito Keith, su voz de mando era potente al punto de poder doblegar a un alfa promedio.
Los curiosos que estaban afuera del lugar huyeron al escucharlo. Pero las alfas se quedaron, aun con una advertencia en sus cuerpos. No importaban solo quería follar a Lance.

— Tú no puedes hacer nada contra 3 de nosotros. — Le grito uno de ellos.

— Eso podemos comprobarlo.

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Lo único que escucho Lance era la voz de Keith, lo único que percibió fue su aroma de lavandas y fuego, lo único en lo que se concentró su mente fue al muchacho que tanto odiaba. Su miembro dolía de solo imaginarlo sobre él, de cómo lo miraba con deseo y como se entregaría a su merced.

— Lance, sal. — No era su voz de mando pero a Lance se derretía en cada frase.

Estaba dudoso de salir, aun tenia conciencia de no saber si abrir o no. Su mente vagaba en fotos de Keith en su mente hasta que hallo la imagen una sonrisa que nunca vio en la vida real solo para él y fue lo suficiente para tener la esperanza que ese sea el escenario a abrir la puerta.

— ¿Keith? — Gimió su nombre, cuando lo que encontró fue un escenario diferente.

El rostro de Keith estaba parado con magulladuras, pero con una expresión impávida, estoica. Pero fija en él. No tenía miedo, le brillaba los ojos lilas profundos que rozaban el gris. La saliva se salía de su boca que estaba con corte en el labio, no sonreía; se mordía el labio inferior. Ante los ojos violetas, Lance tenía el sudor en el cuello, su rostro le suplicaba con su sonrojo mientras que sus ojos azules lo seducían. El azabache se arrodillo ente él y puso su pulgar entre los labios de la mirada opuesta.

— Estarás a salvo. — Le dijo con la voz de mando. En ese momento se sintió completamente a salvo, la voz de mando lo reconforto porque su alfa ahora mandaba en él y eso saco su lado sumiso que mostraba que de verdad se sentía seguro. — ¿Serás mi omega? — Soltó el alfa, la verdad era que había perdido el control hace algunos golpes. Solo quedaba algo su parte humana que también lo quería.

— Mi Alfa — Dijo Lance ya con el conocimiento totalmente cegado, solo buscaba reproducirse. El pulgar de Keith se desapareció entre sus labio chupándolo lentamente, aceptando ser su omega. La vista de su alfa se nublo como su juicio y algo oscuro despertó de él.

 

Keith era un alfa puro y Lance era un Omega puro.

No dejo que Lance siguiera con su pulgar, quería su boca. Golpeo su rostro contra el suyo para obtener sus labios. Pero no fue un beso, porque descarrió toda su ira contra la boca opuesta. Chupo su lengua, mordió sus labios y sometía todo contacto bajo su control. Cuando se cansó, descendió sus labios al cuello moreno limpiando el sudor. Lance no respiraba, olvido como. El cuerpo se movía solo esperando que su alfa lo saciara, pero se estaba asfixiando. Hiperventilación. Ahora que tenía a su destinado su cuerpo se estaba impacientando.

— Lance respira. — Ordeno el alfa, pero no podía. — Respira — Entonces volvió a atacarlo en su boca para devolverle el suspiro.

— Si — Respondió cuando recupero el aliento.

Lo movimientos del omega para acercarse a su alfa fueron recompensados cuando lo atrajo hacia él. Las manos del Keith se sujetaron de su trasero para cargarlo, pero a la vez lo apretaba y jugaba con sus nalgas. Pero algo hizo que olvidara incluso su nombre, Keith apego su erección contra su pelvis y sintió correrse.

— Te deseo, Lance.

Salió del baño con su omega entre sus brazos directo a su departamento, Lance le enseñó su cuello que Keith gustoso lamia, en unas cuantas horas sus dientes se harían de su cuello. Al salir, el moreno tuvo una imagen que nunca olvidara: Tres fuertes alfas en el suelo y viéndolo con desprecio, pero el omega solo pensaba que tendrá cachorros de un alfa muy fuerte.

El trayecto fue intolerable, el conducía el auto de Lance mientras que este está suplicando por su alfa en el asiento trasero. El auto control se hizo presente de nuevo en un alfa que ya no tenía conciencia humana, pero ambas partes maldecían que condujera una motocicleta y vivir en un departamento a 2 horas de la ciudad. En el departamento de Keith, todo tenía su olor y eso no hacía más que excitar a su compañero. Lo dejo en su cama para que se tranquilizara pero la verdad era que quería darle tiempo a hacer un nido en donde impregnarlo.

El omega busco por toda la habitación las prendas que tenían el olor a su alfa: almohadas y sabana, camisas, sudaderas. Hasta que Lance se acercó a un Keith excitado, sus manos quitaron toda prenda superior del cuerpo blanco. Lamió el torso, chupo y remarco en los pectorales hasta llegar al pantalón. En el cual saco su miembro lentamente, no dudo un segundo en ponerlo en su boca. Un omega le daba placer a su alfa, un omega debía esperar su turno. Pero Keith le importo tres medios de nada lo que se debía hacer en cortejo.

La polla de Keith estaba gustosa de estar en la boca de Lance, pero la excitación hizo que de ninguna manera pudiera entrar en su boca y se estaba esforzando demasiado. Y su Alfa no resistiría mucho incluso si el trabajo era torpe.

— Maldita sea. — Vocifera, lo tomo de un brazo para tirarlo a la cama. El pantalón de su omega y se puso encima de él. Era rudo pero no podía evitarlo, había esperado demasiado. — Lance, ¿te gusta lo que tu alfa te hace? , ¿te gusta que te toque aquí? — El omega salto cuando un dedo encontró su entrada mojada. — Mojado para mí. Que sucio, pero vas a estar mucho más que sucio cuando terminemos.

— No juegues conmigo. No soy tan fuerte. — Pidió el bonito cuerpo en su cama. En esos momentos ya el intrépido Cubano se había convertido en todo lo que sus ancestros eran, todo lo que todos los alfas querían de el: Una Puta (y le gustaba).

Los movimientos de su cuerpo indicaba lo incomodo que se sentía sin un pene en su trasero, movía su descarada erección enfrente del azabache. Enserio que era interesante torturar al cuerpo que antes lo torturaba con cada noche que pasaba en otra cama que no sea su cama, siempre fue un celoso.

— Hahn, detente. — Gimió.

¿Qué paso? Keith metió dos dedos en su trasero sin ningún juego previo. Al parecer de solo pensar en los brazos donde su pareja se había acorrucado, hizo que pusiera más fuerza. Al tacto sintió la carne que lo envolvía, apretaba y acariciaba.

 

— Perdón, solo recordé en momentos pasados... — No retiro los dedos de su entrada pero estranguló de su nalgas para acercarse a besarlo, un beso de verdad. Las piernas de Lance se sujetaron fuerte Keith y este sintió la desesperación de Lance. Tal vez un poco de sufrimiento sería bueno, sería un castigo por todo lo que le hizo pasar al acostarse con esos tipos teniendo a un alfa más que capaz para cumplir sus caprichos. — como cuando te llevaron a la cama tantos bastardos. Pero yo me asegurare que no vuelva a pasar. — Le susurro en el oído para dar una nalgada.

— No lo volveré a hacer. Soy tuyo, no quiero a nadie más que a ti. Te lo prometo. — Gimió al sentir como esos dedos blancos lo contaban desde adentro. — No necesito a nadie más que a ti, perdóname. —

— Ya dije que no volverá a pasar. Porque ese cuello no volverá a ser terso. No lo entiendes, ahora me perteneces por completo.

Sus besos bajaron de su boca, cuello, clavícula, pezones. Había mucho de vulgar en el modo en que se había ensañado con esa última parte, parecía como si lo estuviera preparando para el momento que tendrían su primer bebé, el omega estaba tan excitado que sacudió su erección contra en vientre de su alfa. Keith reconoció esta señal y siguió con su trayecto hasta la parte que le causaba problemas a su amante. Lamió cada lado de su miembro para ponérselo en la boca, Lance quería aguantarse un gemido pero lo soltó al sentir el castigo de Keith al morderlo. Regreso su mirada a la cabeza entre sus piernas y ojos lilas lo miraban con reclamo. Lo siguiente fue abrir por entero las piernas y entonces como amor a primera vista, el robusto miembro se enamoró de ese círculo carnoso que expulsaba lubricante natural. Su lengua vago para lamer esos jugos de su trasero, luego el codicioso chupo por directo en el hoyo.

— KEITH — Chillo el omega y luego dio un grito bien escuchado por el azabache quien fue el responsable de follarlo con la lengua. Esa lengua húmeda que atravesaba el apretado canal reproductivo, su lengua atravesó límites desconocidos para ella cuando dos dedos obligaban a que su entrada se expandiera más. Ese fue el fin. El moreno sintió el orgasmo retrasado por una mano en su pene. — Por favor lo necesito— Rogó con lágrimas en sus parpados con ojos azules.

— No es tiempo — Fue lo único que dijo antes de ponerse sobre el.- Tienes que tener mi polla dentro, primero. Tienes que pedirla. — Le dijo con una cara maliciosa.

— Yo la quiero.

— Hazlo bien. — Exigió con un jalón de su mano alrededor de miembro.

— Yo quiero tu pene dentro de mí.

— MAS — Exigió con voz de Alfa. Y así se convirtió por completo en un esclavo.

— Follame, Keith. Follame, destrózame por dentro. Mételo duro en mí. Por favor, necesito tenerte dentro, no puedo seguir así, lo necesito.

— ¿Qué necesitas? — Le gruño.

— Anúdame, anúdame hasta romperme. Quiero tener a tus crías.

— Y las tendrás, te verás hermoso con el vientre inflado de mis cachorros y aún más mientras sigo jodiendo tu culo embarazado.

Para penetrar su culo, no utilizo la fuerza de sus brazos, lo torturó jalándolo de su mismísima erección. Al momento de tocar el fondo por fin lo soltó.

El grito de lance no se hizo esperar, su pene magullado no era nada comparado con la bestia que tenía en su canal rectal, no se calmó al correrse todo lo contrario dolía como si estuviera eyaculando sangre. La entrada se abría paso a un huésped más grande que su morada, estaba claro no podía entrar de forma sencilla. Su trasero ardía de tanta presión y estiramiento solo para el grosor del pene, por el largo era otra cosa distinta, nada igual a perder su virginidad, esto dolía más. Lo noto al acariciar su vientre, lo atravesó y estiro al punto de ser notado, ese vientre está siendo estirado por la polla de Keith y este también lo sabía. Sangro por adentro y eso no le basto al alfa quien penetro de igual fuerza que la primera su Omega.

Las paredes de lances apretaban al punto de estrangular su miembro. Obviamente estaba feliz que nadie pudo nunca abrirlo de esta manera. Eran tan caliente y estrecho que creía que estaba hecho para el a su medida; luego recordó que así era: Su destinado, hecho solo para él y exclusivamente para él. Conecto su mano con la de Lance en su estómago, era perfecto — entre más adentro, mas mejor puede entrar su semen a fecundar—. La segunda estocada arremetió contra todo su trasero.

— Eres tan hermoso con mi polla en tu trasero.

— Duele, duele mucho. — Chilló ante las embestidas.

— Shh, ya no dolerá. Fuiste creado solo para mí, estas hecho para tenerme por completo. Debes aceptarme en tu pequeña vagina.

El alfa no tenía piedad ni consideración, esa parte la dejaba a su parte humana. El penetrante deseo se convertía poco en poco en verdad. Cada empuje se sentía como la gloria, cada gemido era música. Lo hacía desear más y más, al punto que su frecuencia de embestida era desenfrenada y salvaje, tenía la sensación que si marcaba cada parte de apretado coño en la primera vez, ya no perdería su aroma. Estaba tan entregado que su boca no solo quería gruñir, quería probar a su presa. De nuevo beso su boca que suplicaban por un respiro que nunca cedió. Su boca llego a sus botones oscuros y apetecibles, que chupo, mordió y lamió. Se comprometió a romperlo y así seria hecho.
Disminuyo la intensidad pero su omega se mecía en señal de que se acostumbró a su salvajismo. Keith quería probar lo que su omega pudiera hacer. Cargo el cuerpo moreno encima de él y le dio una palmada en su nalga roja como una manzana.

— Si lo quieres entonces, muéstrame que tanto lo quieres. — Le dijo Keith.

— Lo quiero.

— Ve por él.

El cabalgaba su polla sin mucha experiencia, generalmente él se acostaba y recibía todo el placer en su trasero sin el mínimo esfuerzo. Ahora y siempre sería una excepción, veía los ojos lilas profundo doblegándote, casi como si fuera su dueño que esperaba a que se equivocará para castigarle, ojos que lo excitaban, ojos que lo deseaban. Sus paredes estaban ya augustas con su pene dentro, sus músculos se relajaban mientras comenzaba a mecerse, no tan lejos de quitar su miembro de su entrada, las manos blancas se movían por todo su cuerpo, siempre atraiéndolo más. Se dejó llevar al lado oscuro por un par de ojos bonitos, típico de Lance. No pudo llorar más, porque sentía que no era suficiente para complacer a su pareja.

Por la otra parte, esta posición le daba más amplitud a la vista que tenía enfrente, una que solo soñó en sus más salvajes sueños. El cuerpo de Lance lo apretaba en un lugar que siempre fue suyo, quería tocar más para asegurarse que fuera real. El cuerpo que siempre miro a lo lejos huir de la mano a un motel, el cuerpo que siempre deseo apretujar, ese mismo; ahora estaba luchando por su gracia. Y es así, no terminaba de creérselo; las manos de Lance McClain estaban en su abdomen luchando por seguir el ritmo de sus caderas que chupaban gustosas su polla, ojos azules que siempre lo miraron sin importancia; ojos que le rogaban para que lo penetre con su propia fuerza mientras lloraban; estaba embriagado de placer duro y sofocante. Casi parecía poesía, pero la sangre secándose alrededor de su polla le decía que se había terminado el tiempo para ser dulce.

— No llores, pequeño. Fue bueno para el comienzo. No me gusta ver esos ojos azules con lágrimas de tristeza; solo de placer. — Tal vez tenía un fetiche porque le gustaba poner su pulgar en su boca para que lo chupase.

— ¿Soy un buen omega? — Le pregunto enrojecido y acariciando su mano en la mejilla, mientras las lágrimas se iban.

— Eres increíble para mí, y eso es lo que importa. Nadie más pude opinar sobre eso. — Su otra mano lo alcanzo para apretarlo en su pecho acostado. En todo el coito, su omega no dejo de mostrar su cuello y entonces supo que era hora. Sus colmillos sobresalían de solo tener tan cerca su cuello.

Tal vez había un trasfondo por el cual, Lance dudaba de ser un buen omega; pero eso no le importo a Keith en lo que ancestral mente es su noche de bodas. Sabía que cuando el celo terminara él iba a demostrar a Lance lo contrario.

— ¿Quieres que te marque, bebé?

— …. — El solo gimió al no sentir una polla llenando su vagina.

— Muestras un cuello limpio y liso ante un alfa que te ha follado hasta romperte. Quieres ser mi propiedad, quieres que te folle los sesos para que lo único que pienses es en mí. — Algo oscuro se apoderaba de Keith. — Llenarte con el semen de mi nudo porque te ves precioso así. Eres mi omega, lo supiste desde el momento que me viste pero no tenías el valor de enfrentarlo. — Lentamente se levantó dejando a Lance necesitado despaldas.

Las palabras de Keith lo sometían como si su boca fuera un látigo, con un coño vacío buscaba a su dueño. Solo quería que acabara, quería sentir el olor de ese hombre por el resto de su vida.

— Alfa, marca. — Fue su único raciocinio. Ya solo tenía sentido de supervivencia.

— Ha, sí que era verdad lo que eso bastardos decían, cuando quieres algo de veras eres una perra. — Apego su cuerpo detrás de él, apegando sus bolas a sus nalgas. — Eso no me importa, será mía por el resto de nuestras vidas. Te follare hasta que salga todo de ti y quedes inconsciente. Me darás cachorros fuertes cuando me anude en ti. Observa me entregas todo de ti.

Los leves roces con su culo se convirtieron en una embestida fuerte y directa a sus puntos de placer. Los gritos no se hicieron esperar, ya no tenía tiempo de quejarse del dolor; solo quería la marca y el nudo de su alfa. Una vez más la pareja se estaba dejando llevar por los instintos, por el deseo de aparearse como animales. Lance como un humano, era una perra orgullosa, Keith era un bastardo acosador. Tal vez así estaba destinado a ser.

El ritmo se fue acelerando al mismo tiempo que la tensión en la polla de Keith, esta le rogaba por eyacular.

— Dios, que estoy haciendo. Me duele y me gusta que me llene. Incluso si lo miro a los ojos no siento más que placer. Solo quiero complacerlo, quiero tanto que me bese y me… folle. — Eso pensó Lance. — Quiero tener su olor. Estoy demente, solo pienso en… Keith.

Keith, Keith, Keith … Una familia con Keith.

— Ya no lo soporto, carajo. Me voy a correr, no tengo ni siquiera un condón.- Keith inhaló el pre semen. — Entonces, lo voy a hacer después de todo ese tiempo. Voy a acabar con mi tortura, Lance por fin será mío. Es mío, huele… huele a mí. Solo a mí.

Mío, mío, mío.

MIO, MI OMEGA, MI FAMILIA, MÍO.
MIO

Keith puso a Lance boca abajo, el omega jadeaba babeando la almohada agarrando con fuerza las sabanas. El pene dentro del Omega se ensanchaba cada vez más y estaba a punto de estallar. Lamidas fueron puestas en su nuca mientras que su alfa buscaba enredar su nudo tan dentro como la anatomía de su pareja le permitía e incluso ir mas allá. La mordida debe ser perfecta en su omega perfecto, tener la suficiente profundidad para ser visible para los demás, ser dolorosa para impregnar tu aroma en su cuello para siempre.

— Eres mío por siempre.

Luego sintió su nudo completo en su diminuta vagina, estaba sangrando, sangrando de verdad. Al mismo tiempo los colmillos afilados de Keith rompieron la carne de su cuello. Sus manos estaban sujetas en su trasero cuando lo llenaba.

— Duele, me duele. Es muy caliente, es demasiado. — Le rogó Lance, sentía como lo estaban llenando y sin ningún control, su cuerpo solo podía aferrarse a las sabanas.

No hizo caso, el Alfa estaba dañando más su cuello, no era suficiente morder su cuello, estaba obsesionado con ese pedazo de carne. Debía hacerlo más fuerte. Cargo al omega para ponerlo de rodillas contra la pared y jalar de la carne entre sus dientes como un filete. La sangre de su pareja, le sabia deliciosa y lo impulsaban a seguir eyaculando. Con cada jalón empezó a dar estocadas más profundas aun con el nudo hecho. Era un coito salvaje en donde solo Lance sufría, y sentía como sus entrañas se re-acomodaban.

— Por favor detente… ya no puedo más. Duele tanto, no lo soporto, no lo soporto. Es demasiado. — Pero su pareja tenía la boca llena en su cuello. No sentía más que sensaciones al límite del todo.

Dejo que su mirada reposara en el espejo a un lado de la habitación y observaba con detalle su situación. Sus manos morenas estaban rojas de tanto apretarse a sí misma en puño, sus ojos lloraban lágrimas que se escurrían en sus pómulos rojos. Pero nada en comparación a el bulto en su estómago, la razón de su malestar estomacal; tenia tanto semen dentro de su entrada que esta se había expandido. Entonces noto el contraste de su piel, unas manos blancas acariciaban su abdomen hinchado con ternura, ¿sabía que le dolía? Era como proteger algo, era de un modo un paternal hacia su vientre. Fijo su ojos llorosos (que empezaban a cerrarse por el cansancio) a Keith, no tenía una cara enojada, o fría; los ojos violetas también lloraban. La única forma de describirlo fue amor. A pesar de estar a punto de estallar, se sintió amado.
Los dientes dejaron la carne morena y Lance se sintió con mucho dolor; dolo que se fue calmando con las lamidas de Keith. Keith regreso la mirada a donde su pareja, quien noto a donde estaba mirando el moreno. Una parte de su ser se mezclaba con otra parte de otro ser.

— Recuérdalo muy bien Lance, esta es tu vida, de esta manera vivirás para mí por siempre. Recuérdalo. No hay opción, más que aceptar que eres lo que estás viendo.

— Un mal omega.

— No, eres mi omega. Te amo, Lance; eso nunca va cambiar. Por eso siempre estarás conmigo.

— Nghh, yo también te amo, yo… tampoco quiero que dejes de amarme. No, si soy bueno para ti.

— Entonces me lo prometerás.

— Si, te lo prometo. Quiero esto, quiero pertenecerte a ti para siempre. Quiero ser quien te de hijos, quiero seas tú quien este en mi celo, quiero que seas mi alfa, el que me proteja y me ame. — Confesó Lance mientras volteaba a ver al azabache. — Keith ¿tú también lo prometes? — Mirando a los ojos lilas, dejo caer su mano en su mejilla.

— Prometo que no te dejare, nunca. Soy tu alfa y juro que siempre seré quien te proteja, quiero queseas tú quien me acompañe en mi vida, quiero que seas tú quien me dé a mis cachorros, y nunca se aleje de mí. — Correspondió con una sonrisa — Lance, no dejare nunca que te alejes de mí.

El semen de Keith seguía llenándolo pero a pesar de estar haciendo el mayor acto de propiedad sobre un omega; Keith tenía que confesar algo a Lance.

— Lance, perdóname por alejarme. Yo lo sabía y deje que te ensuciaras con tantos hombres, mientras la persona que estabas buscando, siempre te veía de lejos. Perdóname por no estar para ti en muchos momentos difíciles. — El moreno consumido por el amor, dejo que su orgullo se fuera, pero entro un trauma a un mucho peor.

— Perdóname tú también, por ensuciarme, perdón porque tengas un omega tan sucio. Perdón… — Empezó a llorar mientras dejo de sostener la mirada en su alfa — Te lo recompensare … —

Cambio de posición, aun con el nudo llenándolo; ignoro el dolor porque lo único que quería era satisfacer a su alfa y reparar un error. Otra vez volvió a asentar su cabeza y pechos contras las sabanas y delatar el punto de unión entre sus piernas. El cuello seguía sangrando pero era lo que quería.

— Perdóname… — Le rogó de nuevo, pretendía que su alfa lo follara sin compasión como castigo.

— No tengo nada que perdonar. — Volvió a tomarlo de los brazos, haciendo que se sentara en su pene y su espalda contra su pecho para seguir el anudamiento, le hablo en el oído — Tenemos una vida para borrarte toda huella de todos los que te tocaron, tengo una vida para marcarte de todas las maneras posibles. De ahora en adelante, es así; porque no me gusta que toque a mi compañero. Por eso es que estas recibiendo todo mi nudo, para que solo yo pueda hacerte esto. — Dijo tocando su vientre de nuevo.

— Si… — Dijo entre gemidos.

— Tenemos el resto de nuestras vidas para amar. Pero solo yo tengo esta noche para cicatrizarte la marca de mi mordida. — Aseguró para seguir lamiendo esa herida
Al pasar el tiempo del nudo, Lance se desmayó cayendo en los brazos de Keith. El alfa siguió con todo el espectáculo aun con su omega inconsciente. Descargo toda la frustración, dolor y odio en cada embestida luego del nudo, pero también su amor. Dejo su esencia en todo el cuerpo de Lance. Dejo que las sabanas de mojaran de todos los fluidos de ambos. Cunado acabo con el cuándo se corrió dentro de su entrada por séptimas vez. Su vientre estaba abultado de tener tanto esperma dentro de él, y la entrada desbordaba este líquido entre su entrepierna y algo de sangre. Se veía más sexy ante los ojos del alfa de esa forma pero no duro mucho hasta la mañana siguiente.

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Miércoles 18 de marzo, Lance McClain es marcado por Keith Kogane a las 10:10 PM, pierde la conciencia a las 10:31 PM, Keith sigue el apareamiento hasta las 11:41 PM.

Los recuerdos de Lance se volvieron borrosos esa noche, que apenas recordaba su nombre en la embajada de un celo. Las lagunas mentales se mezclan en sus sueños que no eran más salvajes que la realidad. Para Keith esa noche la tenía tan clara como la primera vez que viola a Lance, puede que sus instintos hayan tomado el control pero aún así recuerda con claridad cada cosa porque así lo quería.

Siempre Lance.

Alfa ... Un mal Omega ... Una familia con Keith.

Lance, Respira ...

Keith ... KEITH ...

ERES MIO, LANCE.

Yo también te amo, Keith.

Te amo

Te amo

Te ... odio, Lance.

Las frases se mezclan entre la penumbra, el Jueves 19 de Marzo. Es un día que registra más el día anterior de la calidad; las lagunas mentales inundaban su cabeza. Tal vez, lo único real serio el dolor de su cuello; tal vez lo único real sea lo que sucedió el Jueves 19 de marzo.

Jueves 19 de Marzo, 6:15 AM en las afueras de Miami.

El azul del cielo se reflejaba a la perfección las paredes blancas y rojas con los pósters de bandas de rock, el cuarto se refleja en un sonido imperturbable. En el cielo aún se puede ver la luna y las estrellas que luchaban por los primeros rayos del sol, en ese momento la gente se despertaba para ir al trabajo o reponerse de la fiesta de la noche anterior. En la playa no había casi nadie, solo algunos turistas interesados en ver el nacimiento de un nuevo día. La ciudad se encuentra a kilómetros de donde estaban la pareja, muy lejos.

Azul, ese color tan característico que los cubría a ambos, fue lo primero que los lilas ojos de Keith miraron. Ese color que manchaba su techo le hizo saber que era muy temprano. Deseó que nunca se hubiera despertado porque había soñado una de las más salvajes alucinaciones de su vida. Había mordido a Lance de una forma que solo demostraría sus verdaderos deseos ocultos, había saciado su hambre más voraz en el cuerpo del pecado. Su Lanza fue ultrajado hasta que toda la molécula de su cuerpo tenga tatuado su olor. Hizo que el omega que tanto anhelo, suplicara por sus atenciones, controlan todos los nudos que su resistencia controlada, lo llenan de la forma más grotesca posible. Le dio todo el deseo sexual reprimido en una noche.

  • No debí despertar. - susurró

Pero pronto un calor a su lado lo alertó de que tenía compañía - como era de costumbre en sus noches solitarias -. Pero había algo raro en todo este asunto, nunca dejaba que alguna distracción lo siguiera a su departamento. Al voltear su mirada se encontró con una imagen que de no ser por su olfato, creería que cometió la mayor idiotez en su vida, le dio a su primer pensamiento luego de verlo fue que mordió a otro omega. Su olfato actuó más lento que su visión, pero no era mucha la diferencia entre micro segundos; confirmo que era brisa marina pero también era su propio olor.

  • Dios mio. - Se tapó su cara para cerciorarse.

La marca de su mordida estaba bien fija en su carne, las costras de sangre se secaron en una perfecta '' O '', pero a diferencia de muchos omegas que tenía una marca superficial de un par de colmillos; Lance tenía la marca de todas las piezas dentales de Keith. Era grande y profunda, cualquiera pensaría que en realidad lo marco un verdadero lobo. Hasta el mismo Keith dudo por segundos si esa era su marca; si no fuera porque desprendía su aroma.

Cuando movió un poco para levantarse, el líquido seminal se mezcló en sus piernas. Enseguida notó como toda su cama estaba ensuciada de su semen y sangre. Toda la habitación olía a sexo por la mezcla de sus olores.

Enseguida y con una visión preocupada pudo identificar mejor la cara de su omega. Sus expresiones era de serenidad y solo cambio a un ceño fruncido cuando Keith se alejó de su cuerpo un poco. El omega quería su calor. Pero ahora lo que más le preocupaba era si su cuello estaba bien. Salió de la cama en busca de un botiquín de primeros auxilios.  


 

9:40 a.m.

Se convirtió vacío, como en algún lugar dejo parte de sus órganos y eso por alguna razón no le gustaba. Lo que recordaba son solo voces y gemidos, y muchas imágenes propias de una película para adultos. A pesar de que sus parpados requieren de seguir cerrados, no puedo evitar abrir los ojos azules para encontrarse con su verdad actual. La vista de la ventana de la habitación era diferente a la habitual. No había mesetas en el balcón del edificio conjunto, era una vista al cielo. Las paredes estaban pintadas de blanco con pinceladas rojas, con imágenes que desconocía. Nunca había despertado en la casa de uno de sus amantes, generalmente después del sexo huía a su propia cama. Pero lo que le inquietaba era el cómo se le ocurrió irse de fiesta un miércoles; diablos, ese día debió haber tenido un verdadero mal día.

  • Pero tuve una B +, y ... Trevor y Robert, otro ... Michael. KEITH ...

KEITH ... MI ALFA

Estas a salvo

¿Serás mi omega?

Respira

Te deseo

Lance ¿te gusta lo que tu alfa te hace?

Mi alfa

Te amo

Abrió los ojos, confirmando la suciedad en su cuerpo todo el semen que salía de su pierna, claramente el flujo continuo de líquidos aún saliendo de allí. Pero también, los resultados de la noche, dolía como nunca antes. Dolía su cuello. No quería creerlo, no quería; pero toco su nuca confirmando. Un vendaje alrededor de su cuello le impidió el tacto pero hurgo dentro de este causando más sufrimiento.

  • ¡No no no! Por favor, no ... - Sentiéndose en la cama, experimentando como sus órganos exprimían los líquidos que se encontraban dentro. - Ahh - Gimió para caer de la cama.

¿Soy un mal omega?

 

  • ¡Lanza! - Clamo Keith, dejo las mantas encima de la comodidad. El azabache abrazo al omega. - No tienes que levantarte aún. Cambiar las sabanas para que te recuestes. -

El olor de Keith lo tranquilizaba ahora, lo latidos de su corazón lo reconfortaban y se preguntaba si podría lamerlo. Si podría hacer que dure un poco más, un poquito más. Sus ojos se fijaron en el espejo a un lado de ellos, y le gustaba lo que ve. Ese alfa lo abrazaba y el también y luego ...

Serás mío para siempre

Basta, PARA. Ya no puedo más ... Duele

No lo soporto.

Eres mi omega.

 

Esa imagen de ser desgarrado por dentro hasta hacerlo gritar, esa tortura de tener un vientre deformado por toda la suciedad que el alfa le obligaba a llevar a cabo. NO quería eso ya la vez con morbo le hizo sentir bien. Como pudo ser tan estúpido, como pudo dejar su cuerpo en las manos de un completo imbécil. Se arrepintió de momento en que cambiarían el lumbral de su casa, odio el momento en que se quedaría más tiempo en la universidad y maldijo cuando rechazaron a Keith como su alfa; pero el momento que despreciaba con todo su corazón fue el día en que nació como un omega. De otro modo no tendrá que sufrir como ahora lo hizo. 

Un omega requerirá que sirva a su alfa de por vida, un omega tendrá que complacer a su alfa, un omega dependerá de su alfa y un omega tendrá que darle cachorros a su alfa. ¿Dónde se encuentra Lance en todo esto?

En su reflejo pudimos ver claramente donde comenzamos Lance EL Omega, comenzamos con la brillante idea de buscar mimos; pero termino cuando Lance McClain pensó que no quería que lo utilizara otro alfa. El Lance que se sintió incómodo con Keith, El Lance que odio el día de su nacimiento. Lance estaba jodido, desesperado, furioso sin embargo no podía salir de ese sueño en lo que encarcelaron con una simple mordida en el cuello.

Pero lucho para despertar, para apartarse de Keith. Los brazos blancos no querían, Lance empujó más fuerte contra su pecho.

 

  • YA SUÉLTAME, NO ME TOQUES. - Le gritó, refugiándose en la esquina que no llegaba la luz del sol. Abrazando su cuerpo, el brillo de sus ojos se hizo tenue y las pupilas regresaron a su estado normal. Lanza ya no estaba en su celo.

 

  • Lance ... sé que ... - Lo miraba con preocupación, pero el moreno se preguntaba si de verdad era genuino. - Yo ... tengo que contarte ...

 

  • Lárgate, Keith. - Se cubrió a sí mismo, intenso recobrar el sentido de lo que ocurrió. - Déjame solo ... DÉJAME SOLO. - Le grito para retirarlo.

 

Sin más supo que Lance estaba en estado de shock, necesité un rato para comprender. El azabache se recrimino por no haber alejado, por tratar de hablar con él. Sabía que Keith Kogane era un cobarde que no podía hablar con su destinatario pero Keith Alfa era capaz de someterlo. Dios, Lance fue violado por él, no importa si su cuento de hadas se hizo realidad y tuvo a su princesa justo en su habitación; solo importaba que Lance estaba roto. Él lo rompió. Él fue el maldito que se aprovechó de la situación.

 

  • ¿Qué diablos hiciste? - Se dijo al salir de la habitación.

 

Claro, tenía la esperanza que Lance despertara y recordara que hizo el amor consciente mente; que acepta de buena manera que son pareja y que le reprochara del porque no se han reconocido tal cual. Lance, nunca fue suave; podría decir que tenía más orgullo y competitividad que muchos alfas. Estaba hablando del omega que no le importaba ser un omega para satisfacerse con cuanto ser humano se le ponga enfrente, no tenía nada de tradicionalista. De verdad que fue un tonto, conocí tan bien y de todos los modos lo marcó.

A su pensamiento, estaba completamente errado; prácticamente el omega le hizo de nuevo afrontar la realidad. Solo fue tuyo, pero ahora ya no.

Keith solía imaginarse todas las situaciones en las cuales se cansaba de ser un cobarde y entraba a la fuerza a su vida, el problema fue que nunca se imaginó lo que sucedería después.

 

 


 

 

Lance no quería pensar en nada, solo se limita a encontrar su ropa para salir huyendo de su realidad. Trataba por todos los medios no recordar lo que hizo o lo que hicieron, experimentó una barrera entre el mundo. No quería dejar el nido que armó con mucha ropa negra de Keith, pero le daba escalofríos solo imaginarse como un animal construyendo el lugar donde tuvo sexo. Una vez con su ropa puesta trató de olvidar el dolor abdominal. El sonido de comida en un sartén lo hizo ubicarse en el departamento. Teníamos pocas fotos familiares, y no muchas baratijas pero se veía como un agujero confortable. La sala no estaba ordenada y había hojas de informe por todos lados. No quería buscar a su alfa, el solo quería las llaves de su coche porque se grabó mentalmente como rogaba por ser penetrado dentro de su KIA 2009.

  • Lance ... yo ... tenemos que hablar.

Juraba que podría ver lágrimas en los orbes lilas, podría ver la tristeza en cada facción de su rostro. Él también tuvo un enorme dolor, y eso hizo que se ablandara su furia un poco más. Pensó que tal vez Keith no era tan desagradable como siempre pensó, en las clases solía sentir su mirada y eso le llenaba de una sensación escalofriante y a la vez de inquietud. Le revolvía el estómago tan solo sentir su aroma, sin duda estaba jugando un juego muy peligroso el día que sufrió ese amor. Podía verlo a los ojos y también se avergonzaba de prestarle atención a un tipo que le volteaba la mirada. En esos días se daba cuenta que elegían los mismos clubes para acostarse con alguien, le dio muchas oportunidades de evitar que otro alfa se lo llevara a la cama. Si tan solo hubiera tenido una señal de ese alfa malhumorado lo deseaba.

Si nunca lo quiso, nunca lo deseo, por qué se toma la molestias. Entonces sólo fue porque estaba en celo, es el único motivo por el cuál se hizo el vínculo.

 

  • No me importa, seguiré con mi vida. Pero no te quiero en ella, si es por la marca; no te preocupes a mi destinado no le importará eso. - Le dijo frió, mientras reconocía sus llaves a un lado del sillón.

 

  • Tu no entiendes yo ... - Al verlo tan decidido a irse,  se le cruzó por la cabeza tal vez utilizar su voz y que se quede pero se quedó petrificado, no tuvo más problemas de lo que ya hizo.

Lance salió corriendo después de eso, Keith quería correr detrás de él y de hecho lo hizo hasta el estacionamiento del edificio pero Lance ya estaba saliendo con ese horrible KIA.

 


 

En su desesperación se dio un poco de tiempo para pensar en qué demonios había hecho para sólo ese instante quisiera vomitar pero tendría que seguir conduciendo. Se suponía que todo omega después de ser mordido tiene que pasar 3 días con el alfa para evitar cambios hormonales (celos adelantados) repentinos. Pero su orgullo no le permitiría volver a aquella casa, no podría simplemente quedarse en la cama de sabanas mojadas de Dios sabe qué y aceptar tan extremadamente su destino. No podría dejar que otro asuma el rol de su pareja para librarse de sus culpas, no podría quedarse quieto mientras que la persona que más odiaba se estaba convirtiendo en la persona que más tenia amar en toda su miserable vida.

Así no es cómo funcionaba, sabía que se terminara odiando como su madre termino odiando a su padre, como Verónica termino odiando a los omegas. Todo comenzó con un cosquilleo en su vientre, con una mirada penetrante en sus azules - ojos que quedaron grabados en su mente - para ser sinceros: tenía miedo de Keith. Él fue el único alfa con el que tuvo que fingir ser valiente para enfrentarlo pero por dentro rogaba para dejar de sentir su cabeza tan orgullosa y de una vez dejar su cuello sumiso a su descubierto. Esa vez, la primera vez que lo conoció; lo abrazo por instinto, dejó que su nariz paseara en cuello, dejo que las lavandas lo impregnaran. ¿Por qué? Porque era un omega codicioso, codicioso de atención pero que odiaba ser el débil.

Un buen tiempo tardo para que llegue a su departamento, el quinto piso a la derecha, con la ventana a la calle detrás del edificio. El departamento pintado de colores vivos y una que otra ilustración cortesía de Pidge y Hunk. Al abrir la puerta no específicamente el olor casero de su hogar, no olía a nada, como si no fuera de su casa. Ese vacío hizo que se arrinconara contra su pared queriendo un lugar mejor.

Entonces pronosticó de nuevo en sus amigos para olvidar las últimas 14 horas, una vaga promesa de encontrarse en el bar Galra para celebrar su calificación. Tomo su celular, efectivamente tenía muchas llamadas perdidas.

Llamada de Pidge

Katie '' Pidge '' Holt, Beta, 20 años.

  • Lance, ya has pasado media hora y no estás aquí. Amigo, Hunk invito los tragos hoy es un buen día. Ven rápido, así celebramos que se acabó tu celo. Dios, Sven Holgersson está aquí y no deja de mirarnos, se quiere acostar contigo.

Le dio un revoltijo al estómago encontrándose en los brazos de ese hombre, a pesar de que tiene unas semanas de juro que se acostaría con él. Sven era lo que su madre quisiera para su pareja ideal: Un caballero, tenía trabajo asegurado en la NASA, dinero a montones, ALFA de gran estirpe, era guapo, probablemente bien dotado. Ahora le estaba dando asco.

Llamada de Allura.

Allura Arus, alfa, 26 años.

  • Oye, estamos esperando un buen tiempo, por alguna razón Trevor no deja de buscarte con ganas de matarte, no me digas que le diste ilusiones. Como sea, quiero decirte algo que paso con Lotor hoy. Lance, es de alucinarse.

Llamada de Hunk

Tsuyoshi "Hunk" Garrett, Beta, 23 años.

  • Dios mío, amigo. Te he estado buscando desde las diez de la noche, ¿dónde te metiste? Te llame a tu casa, no estabas. Me preocupas, debí esperarte hasta que terminas con tus asuntos. Trevor le grito a Allura solo por buscarte, pero mencionado a Keith; era raro. No tengo el número de él, pero… me preocupas eres un omega de solo 23 años, acabas de tener tu celo. Cielos, no debimos dejar que vinieras hoy a clases. Solo llama cuando lo necesita

Con eso se terminó una lista de mensajes, lo llamo: Corran 5 veces y Lotor unas 3 veces. No era muy extraño, nunca se perdía una fiesta.

 

'' Solo soy un chico omega de cuba con 23 años de edad, en una carrera mucho más avanzada de lo que puedo, vivo en Miami desde que tengo 18 años, tengo 3 hermanos alfas y dos sobrinos. Soy el menor de mi familia. Mi madre y padre son omegas, a los 17 años deje de utilizar el collar anti-mordida. Tengo muchas relaciones desde que James Griffin y yo cortamos. Me odio por ser omega. Ahora tengo la mordida de Keith Kogane lo que por naturaleza me hace su pareja.''

 

  • Lance, no puedes hacer nada ahí lamentándote por tu suerte. - Se dijo a sí mismo antes de levantarse y tragarse sus ganas de salir corriendo.

A penas se recostó en su cama se afectó tan vacío como cuando dejo a su primer novio y era un pequeño niño estúpido. Su cama era mucho más pequeña de lo que recordaba, las sabanas estaban limpias a pesar de que tuvo su celo recientemente las cambiaron antes de ir a clases.

Grabar lo que dijo James esa noche en la que dijo que no.

 

  • En serio, un buen omega se quedaría con el primero con quien tuvo sexo. Solo déjame morderte Lance, sé que no encontrarás nada mejor que yo ... Vamos, es lo que un buen omega debe hacer, complacer a su alfa ... LANCE, BONITO NO ME HAGAS ENOJAR ... ERES UN TONTO SI PIENSAS QUE ALGUIEN COMO TÚ QUE FUE NACIDO PARA SOMETERSE SERÁ ALGUIEN SIN UN ALFA ... LANCE MCCLAIN ... No eres nadie, soló otro  estúpido omega.

 

Luego de eso su confianza se maximizo pero solo era una máscara para tapar su debilidad, si era un omega que buscaba ser querido en su historia de amor. Tal vez por eso odio su situación, porque le recordaba lo patético de la misma.

Se levantó de la cama y comenzó a quitarse la ropa, y con cada prenda más avergonzada se tuvo. Fotografías de las manos de un alfa se asomaban en su piel y se quemaban con cada toque. Hasta que el propio se fijó en los moretones, mordidas y chupones en su cuerpo.

 

  • Finalmente me convertí en lo que James me dijo, un omega marcado y sumiso. - Dijo con desilusión. Sus manos también soltaron el vendaje de su cuello. - Supongo que nadie lo notara con un cuello de tortuga, solo me creerán loco por usar un suéter en Miami. - Toco un poco la marca para determinar que ya estaba compuesta la costa alrededor de la herida, suspiro y tomo una toalla. - Sera mejor que me bañe.

 

El baño del departamento de Lance era un pequeño lugar con azulejos azules y blancos en mosaico de cielo. Aún recuerda cuando peleo a puños con un imbécil, fue cuando tenía 13 años, el estúpido alfa tuvo un celo más adelantado. Él iba a atacar a una compañera. Lance era un omega pero aun así, nunca se impotente. El mismo lo golpeo, lo sacó del salón y la niña le dio las gracias; aumentando su ego. Se dijo que Lance era un beta o alfa, pero sus análisis de sangre y belleza dijeron algo contrario. Hasta terminó con James por esa razón, porque él nunca se sintió como debería sentirse. Algo faltaba y eso le hizo un agujero en su cuerpo, que fue llenado la noche anterior que fue utilizado por completo; eso le daba miedo. La única forma de sentirse lleno es satisfacer a otra persona que no sea el mismo.

Cuando el agua caliente cayó sobre su cuerpo, tocando cada hematoma en su espalda, los golpes entre sus glúteos, las mordidas en sus pectorales y diluyendo la sangre de sus partes blandas. Un reflejo de dolor hizo que apretara el estómago causando que la semilla que aun guardaba saliera de su organismo y se registró entre sus piernas. Ante la sensación hizo un gemido lascivo, rápidamente tapo con sus manos a pesar de que no había nadie que lo podría oír. La vergüenza de disfrutar la sensación, su propia voz y el dolor hizo que se retortijara de asco de sí mismo.

 

  • Ya no puedo más, esto es un infierno. - Rompió en lágrimas, en una posición fetal en aquel húmedo piso.

 

Su corazón le dolía cada vez que se limpiaba en esa parte, y el agua caliente no hacía más que aumentar el calor de su cuerpo que ya por si tenía fiebre. Nunca se analizaron tan humillado que cuando se produjo el residuo de semen en sus manos.

El llanto no se detuvo hasta que sus manos en un intento de reconfortarlo tocaran la marca de su cuello. La picazón de aquel toque hizo que se diera cuenta que tal vez no todo este perdido. Lance era una persona fuerte que no podía dejar que los demás lo vieran de esa forma, tenía que demostrar que tenían que seguir adelante aún con esa carga. Las cosas difíciles pero lo único que le quedaba era que nadie sabía sobre esto.

Termino de búsqueda para ponerse ropa interior en su habitación. Se puso un pantalón azul con zapatos negros, Por suerte tenía una camisa marrón con cuello de tortuga pero en el mismo lugar de algo que le recordaba lo estúpido que eran las masas. Nada más, ni nada menos que la gargantilla de omegas.

La suya fue un modelo básico y nada extravagante, su madre no pudo costear algo más. Era simple pero eficaz, lo uso desde que tenía solo 10 años. Con el tiempo los omegas reconoció una protesta en contra de estos collares, considera la discriminación usar un collar solo para un subgénero y con el tiempo su uso se descontinuo. Se dejó de ser un requerimiento dado a los alfas ya no eran tan agresivos, además de que los supresores tenían los omegas ya no entraran en celo. Era como una era diferente. Lanza fue parte de este movimiento, odiaba esa cosa por lo que no dudo en dar el visto bueno ante eso. Era reconfortante a sus 17 años caminando sin ataduras. Lastimosamente ahora tenía que caminar hacia su universidad en su 23 con una carga muy pesada más que una atadura.

Pesaba en las leyes, el porqué de poder decidir lo que fue todo aquello de anoche.

Tenía que seguir con su vida tal como siempre lo había hecho, tenía que verso como siempre, como si nunca hubiera hecho nada, aunque por dentro estaría muriendo lentamente.

Para cuando volvió en sí, su vestuario se lo había convertido en un conservador universitario en el lugar de la apariencia relajada que siempre llevaba. Los zapatos deportivos por uno mocasines negros, los jeas grises ajustados por un pantalón negro largo, las camisas sin mangas se intercambian por un suéter azul que cubría sus brazos y cuello para evitar dejar la vista esos moretones y mordidas de su tren superior. También porque de nuevo se había puesto su collar como precaución. Aunque la verdad no quería ponérselo porque consideraba que era como si hubiera perdido contra el mundo, pero Lance sabía que era cierto, ya había perdido contra el mundo. Todo lo demás que no pudo tapar con ropa lo oculto con maquillaje. Tomo esos inservibles supresores que nunca le sirvieron para nada, porque nunca pudo controlar su celo.

Como un hombre omega, siempre tuve que procurar defenderse a toda costa y por eso tuvimos admitir la derrota pero no la guerra. Aquel día tuvo que llegar a los tres bravucones lo pasaba si se mentían con Lance. Aquel día tuvo éxito su examen de termodinámica y lo pasaría con éxito. Lastimosamente estudiar en camino a la universidad en Miami y con tráfico era específico para su vestuario, pero no quiso cambiarse. Vislumbrar como era llegar a clases con tantas marcas en su cuerpo, y todos teorizando de lo sucedido la causaba mucha vergüenza, y sobre todo porque no quería responder cómo pasó.

Era algo que tal vez se consideraba como un abuso, pero; no tenía fundamentos para ser tenido un crimen. Últimamente había muchas contradicciones en la constitución, de lo que era o no era considerado una violación. El mundo solo tenía 2 millones de personas en el mundo, prácticamente estaban en peligro de extinción por la baja natalidad, sumado a omegas que ya ni siquiera tenían aroma, era como las diferencias de subgénero se debilitaban al punto de desaparecer. Se necesitamos más personas. Por eso, no podría ser capaz de hacer nada en contra de Keith. Porque Keith, fue el único que pudo salvarlo de sus errores pasados. También teníamos en la cabeza, el hecho de la diferencia tenía si alguno de esos tres bastardos lo hubiesen agarrado. Greñas fue amable y en su cara se podría ver un arrepentimiento digno de causarle la inseguridad que ahora siente. Los demás era un montón de chicos sin cerebro, pero con una cara bonita, necesariamente lo hubiesen obligado a quedarse con ellos los tres días reglamentarios después de la marca. Pero pensando en qué, en estos tres días serán un infierno para ambos.

 - Keith, no podría soportarlo.

 Lance prefirió pensar en que Keith era muy débil y permanecerá esos tres días encerrado en su departamento. Se dijo así mismo que debería mostrar más fortaleza que ese alfa, e ir a clases para hacer ese vínculo menos fuerte y romperlo en el menor tiempo posible.

Lance siempre suponía mal las cosas porque Keith estaba parado en su frente, los estudiantes pasaban muy rápido a los costados del pasillo, pero solo ellos se mantenían inmóviles; como si el tiempo para ellos se hubieran detenido. Muy pronto la nunca de Lance le comenzó a picar.

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  • MIERDA, MIERDA, ¡MIERDA! — Grito Keith en su departamento mientras lanzaba algunos de sus discos. En esos momentos solo quería morirse. — ¿Cómo pude ser tan egoísta? MALDITA SEA.

Desanimado se sentó en el sofá desgastado y contempló la foto de su niñez y otra con su tutor, Shiro. Sus padres siempre fueron amorosos, a pesar de que ambos hayan sido alfas, nunca dejaron que Keith se sienta triste, cualquier cosa se arreglaba con cabalgar por su rancho. Irónicamente, ellos fueron el motivo de su mayor tristeza cuando murieron. Shiro tuvo que cambiarlo de su natal Texas a Arizona para cambiar su actitud, claro que ambos estados era los mismo en respecto a muchas cosas, pero era la única manera de hacer que cambiara de ambiente. Y con Shiro fue relativamente feliz, aprendió a montar en motocicleta, a acampar, y tocar la guitarra. Hasta que cumplió los 15 años y tuvo que ir a la preparatoria, donde conoció al motivo de su desgracia.

En momentos tan desesperados siempre llamaba a Shiro, él lo ayuda y luego seguía con su vida. Pero en este caso en verdad no quería que lo ayudara, porque sentía que era su culpa todo el asunto. Era tan cobarde, hasta Shiro  lo dijo a penas se enteró que encontró de nuevo a Lance en su camino. También era  tan culpable de todas las preguntas que su omega de seguro se estaría haciendo en ese momento.

  • Sé un hombre, maldita sea; se valiente una vez en tu miserable vida Keith Kogane. Tienes que arreglarlo. — Se dijo así mismo.

En ese momento se levantó y se puso ropa decente para salir,  tenía que salir lo más rápido posible porque dejo su motocicleta en la universidad y no vivía tan cerca de la ciudad.

  • ¿Pero y si no está en su casa? — Por un momento dudo antes de salir de ese cuarto. — No, el imbécil es muy orgulloso como para quedarse quieto en alguna parte. Dios, de verdad tiene que ser muy  tonto para ir a la universidad en su estado.

Se rio de Lance un poco antes de tomar el primer autobús que encontró. Practicaba una y otra vez como podría explicarle lo que sucede o al menos disculparse debidamente, pero nada le preparo para cuando por estuvo de frente de él.


 

Los ojos de Lance no querían verlo, simplemente prefería bajar la mirada para evadirlo y simplemente entrar al salón, pero Keith no quería dejarlo así de nuevo. Agarro su brazo y lo apego a uno de los rincones del pasillo, mientras el resto seguía con su camino.

 

  • Escucha Keith, ya te dije lo que pasara. No tienes que actuar así. — Le dijo aun si mirarlo a la cara y eso era lo que más odiaba.

 

  • No tu escucha ahora, tú no sabes nada de lo que sucede. Y quiero que me escuches. — Le dijo tratando de guardar la calma. Pero como se podía guardar la calma cuando ese hombre apestaba a sexo en cada poro de su cuerpo y lo miraba como si la vida se le fuera en eso.

 

  • No quiero hablar contigo ahora. — Quiso apartarse, pero sigue tomándolo de los hombros contra la pared. — Después.

 

  • Tienes que escucharme antes de que pienses cosas equivocadas. . — Le dijo serio.

 

  • Kogane, esto te afecta más a ti que a mí. Regresa a casa, no puedes salir así como así. — Esta vez sí levanto la vista.

 

  • No me des tu compasión ahora, sé que no la merezco. Quiero que me perdones por todo. — Le dijo ya con su rostro muy cerca del omega. — Yo te arruine la vida …

 

  • MALDITA SEA, NO ME IMPORTA SI ARRUINE MI VIDA… ¿BIEN?. — Dijo quitándolo de su presencia. — SI TANTO LO QUIERES, TE LO DARE… CREEME QUE TE ODIO, NO TE SOPORTO. APENAS SI PUDE QUITARME TODA LA PORQUERIA QUE DEJASTE EN MI Y NO LOGRO QUE SALGA POR COMPLETO. POR ESO  NO DEJO DE PESAR SOBRE TI. —  Grito Lance quien exploto por fin para confrontarlo. — ¿SABES CUANTOS SUEÑOS ROMPISTE ANOCHE? TOMASTE LO UNICO QUE JAMAS HE DADO. TODA MI FAMILIA, AMIGOS, TODOS SIEMPRE ESPERAN TODO LO QUE SEA LO QUE QUIEREN. —Pero la verdad es que se sentía roto, había tantas cosas que explotaban en su pecho y dolía al punto del llanto. —  Y viniste tan fresco como la brisa y tomaste todo. Te volviste todo lo que quería… Y NO TUVE CONTROL SOBRE ESO. NO TIENES IDEA DE LO IMPOTENTE QUE ME HACES SENTIR. Todo lo que yo siempre quise, y ahora no sé cómo deshacerme de eso. —  Lance limpio sus lágrimas, y con unos ojos que aún no le decían nada a Keith. — No solo arruinaste todo, me arruinaste. No puedes entender las cosas que hora debo hacer para deshacerme de ti. Cosas que ahora no te debería importar y aun así no lo logro que las tuyas me dejen de importar.

 

Keith quería abrazarlo, debía abrazarlo pero antes de reaccionar los ojos de Lance; que antes se miraban como un agua inestable cambio a una mirada fría como pizas de hielo filosas.

  • Lance, por favor….

 

  • No te atrevas a sentir compasión por mí. NO TE ATREVAS. PUEDE QUE AHORA YO NO PUEDA SACARTE DE MI CABEZA, PERO ESO NO SIGNIFICA QUE SEAS BIENVENIDA EN ELLA.

 

Con esas palabras tomo su bolso para su clase. Podía sentirlo irritado detrás de él, tal vez; rugiendo disimuladamente. Keith si quería dejarlo en paz, pero también estaba arriesgando algo más oscuro de lo que había imaginado. Era como un depredador intentando sujetar a su presa, la cual siempre trataba de evadirlo.


Ahora era su juguete que escapo, era notable como sus feromonas y olor lo estaban marcando. Si seguía con ese jueguito de huir, le esperaba el castigo de su vida. Le esperaban las consecuencias de seguir siendo Lancey Lance, solo Lance de Keith quedaba. Dios, esto era una mierda, los pelos se le ponían de punta, estaba sudando por el suéter y eso que su sistema nervioso estaba en llamas porque débil era poco. El corazón alborotado y el culo mojado solo era señal de problemas.  Bajo la mirada a sus apuntes pero no podía distinguir la letra porque ya veía borroso. En unos minutos se iba a desmayar.

  • ¿Quién entró en celo? Huele a un cabaret. — Dijo el profesor olfateando el salón hasta dar con el punto de olor: Keith( y esto solo porque ese era el único olor que podía tapar el olor de Lance). — Señor Kogane, si estaba en celo pudo ahorrase poner a la clase lasciva y quedarse en casa. —

Lance sintió una punzada con otra ola de calor mucho más fuerte.

 

  • Señor Sendak… — La oleada de feromonas hizo que los estudiantes y hasta el profesor sintieran un nudo en la garganta.  Había unos que ya no podían permanecer sentados y sucumbieron sumisos en el suelo con solo regresar la mirada a Keith.  Su mirada era desquiciada y potente. —  Si no quiere tener algo más que un mal aroma, le sugiero que todos salgan de la clase temprano. — Le ordeno con todo lo que tenía. 

 

  • — El profesor se tapó la nariz y boca, no podía ni siquiera discutir. — eh... acabamos todo por hoy.

Así lo hicieron los otros, también Lance sin querer mirar a atrás.

No podía enfrentarse a Keith en ese estado, a pesar todo ese espectáculo fue por estar a solas con él.  Sus nervios hacen que sus manos tiemblen y no pueda recoger sus cosas. Salió huyendo de su asiento, incluso dejando algunas de sus cosas atrás. Sudaba frío al igual que Keith. Justo cuando estaba por girar la perilla algo siniestro lo detuvo, ese sentimiento de angustia le revolvía el estómago y dejaba un agudo dolor de cabeza. 

  • LANCE, QUEDATE CONMIGO. — Esa voz tan peligrosa, lo cal comía, sintió que debía quedarse y luego arrodillarse frente a Keith. Pero su propio orgullo y personalidad lo despertó de ser un omega frente al alfa.

 

  • Después podemos hablar . — Le dijo tratando de sonar lo más natural posible.

 

  • TU SABES QUE ESE ‘’DESPUÉS’’ NUNCA PASARA SI NO ES AHORA.

No dijo nada entes de salir porque no podía a penas y pudo correr de ese lugar. Solo cuando estuvo en la recepción de primer piso se permitió mirar a atrás, para encontrarse con la presencia de Keith siguiéndolo. Se veía como un total desastre, sudoroso, cabello más despeinado de lo normal y mirada de maniático.  Dios, en serio que había olvidado que no podía abandonar a un alfa después de la marca. Y peor si este podía ser su supuesto destinado. En ese caso el desquiciado era él mismo por hacerlo. Ahora se sentía muy culpable de dejarlo esa mañana,  Keith no podía soportarlo, debe estar sufriendo, tal vez tenía dolor en su cuerpo por no estar con Lance. Pero ahora Lance tenía miedo de lo puede llegar a pasar si dejaba que lo atrapará. 

Necesitaba un lugar para ocultarse, pero Hunk y Pidge estaban al otro lado del campus en la facultad de Investigación, no podía ir allá corriendo.

  • ¡LANCE! — Gritó el azabache a solo 30 metros de él.

 

  • Pidge, Hunk ayúdenme. — Dijo para correr a su facultad.

 Tal vez sea cobarde esconderse detrás de los betas pero son los únicos que no le harán caso a su potente olor. Para cuando llegó al edificio maldijo el día en que el decano les dio le último piso para sus investigaciones.  Ya estaba exhausto, pero agradeció que haya un solo ascensor, así Keith tendría que subir en las escaleras. Y cuando volteo a ver a su ahora alfa, y de verdad que estaba furioso, adolorido ¿y triste? Sintió una punzada más potente de culpa. ¿En serio era tan malo? Llegaba a pensar que de verdad si eran destinados. Si fuera alguien común, no sentiría culpa, si fuera alguien común, no podría contra él... será que Keith se estaba conteniendo. Un alfa común lo doblega, incluso ataca a su pareja si esta lo contradice. Trevor lo estuvo molestando con solo media hora de sexo, todos esos alfas en un celo no serían capaces de dejarlo ir después de marcarlo. Claro que no, Keith intentó disculparse y dejó que se valla pero incluso con eso de seguro estaba agonizante sin su omega, eso debía ser porque estaba destinado a él.  Pero de no ser así, entonces esta frito.

  • ¡HUNK, PIDGE! — Gritó a todo pulmón. A penas divisó la puerta de su laboratorio, entró deslizándose en el piso y cayéndose entre los pedazos de chatarra. La cara de Lance estaba roja, sudorosa, y con una expresión de miedo.

 

  • Por un demonio. Parece que viste un fantasma. — Dijo Pidge sentada en una banca frente el mesón del laboratorio.

 

  • El fantasma de mis pecados. La encarnación propia de mi estupidez. Viene a tomar mi vida, pero mi verdugo tiene ojos violetas y greñas. Ya tengo su marca en mi cuerpo y no hay quién lo pare. — Dije apenas sosteniendo su cuerpo.

 

  • No seas dramático, ¿Con quién te acostaste para que te persiga de esa manera?

 

  • ..

 

  • Ya te digo, un día vas a cometer una locura y ya no habrá vuelta atrás. Debes comenzar a tomar más enserio a... Espera... ¿Keith?

 

  • ..

 

  • Oh por todo lo que es dulce en este mundo. Te metiste con el tipo que siempre odiabas. — Dijo sorprendida, pero tapándose la nariz. — ¿Con el que le tenías ganas desde que estabas en la secundaria? Por eso hueles tan raro, hasta yo lo noto.

 

  • No le tenías ganas, Dios no. Hunk dile... — Dijo molesto.

 

  • Hunk no está aquí, fue a comprar comida. Estaba preocupado por ti desde anoche, pero al parecer tú estabas muy bien. — Le puso ojos acusatorios.

 

  • Mira, el problema es mucho mayor de lo que parece. Tengo al hombre detrás de mí ahora de maneras más que comprometedoras porque el tipo me ...

 

  • ¡LANCE! — Le gritó el azabache apenas salió del ascensor. El moreno se metió dentro de un armario a un lado de la puerta corrediza.

 

  • Si pregunta, no me viste, no sabes nada de mí, no soy nada de ti, no me conoces. No sabes siquiera mi nombre.

 

  • Okay, ya he hecho esto antes — Suspiro cansada — Aquí vamos de nuevo. —

 

Tocaron la puerta y ella la deslizó ligeramente.  — Si,  que deseas. — Le dijo ajustando sus lentes.

  • ¿Dónde está Lance? –Gruño directo al grano.

 

  • Lo lamento, él no trabaja conmigo... — -Se cubrió la nariz por el fuente aroma que el alfa emanaba. Lance estaba paralizado en el armario rezando por qué no lo encontrara. — Oye Calma tus feromonas, esto es un laboratorio, no un burdel.

 

  • Si ya me lo han dicho, pero; dime ¿dónde está Lance? — Dijo serio.

 

  • Ya te dije no lo sé. Ni siquiera lo conozco. 

 

  • En serio, el moreno.

 

  • Nop

 

  • Cabello oscuro.

 

  • Nope

 

  • Él siempre está con ustedes.

 

  • Oh hablas de Hunk. Lo puedes encontrar en la cafetería.

 

  • No, escucha necesito hablar con él. Sé que está aquí, lo huelo desde el primer piso.

 

  • Bueno aquí vienen muchas personas.

 

  • Esto es urgente. El omega, ojos azules, cubano, con risa contagiosa. De malos chistes y que se la vive metiéndose en problemas. 

 

  • Que n...

 

  • Oh hablas de Lancey Lance.

 

  • ¡Hunk! — Dijo Pidge tratando de hacerlo entrar contexto.

 

  • Pero te falto narcisista, despechado empedernido, dramático y coqueto.  De seguro está aquí,  siempre viene cuando está en problemas.

Eso fue todo, a Lance más le importa su honra que su propio trasero por muy contradictorio que parezca. Salió del armario con toda disposición de mandar al carajo a Hunk.

  • OYE, SOMOS AMIGOS. NO PUEDO CREER QUE DIGAS ESO DE MÍ.

 

  • Bueno también iba a decir tus cosas buenas. Y creí que estabas en otro laboratorio.

 

  • No ves que estoy huyendo de él. Hasta Pidge te  hacía señales. Ese hombre me quiere devorar. Insensible bola de ternura.  .. — Lance miró a Hunk con ojos de cachorro -— no me puedo enojar contigo.  Y en cuanto A ti... —

 

Ahora lo tenía en frente. Había visto mal la otra vez, no lo miraba con furia; estaba llorando. Eso o era sudor, pero por el tiempo en que demoró en subir de seguro tomó el elevados. Aún tenía orgullo y eso no le permitía avanzar y tocarlo porque eso significa que se perdería para siempre con él en un mundo que no estaba seguro de querer estar.  Él también tenía miedo, por eso quería huir. No mantuvo la mirada a sus ojos, no podía soportar ver que no era el único sufriendo; era egoísta. No Lance no era así,  nunca dejaba a nadie atrás,  no soportaba esto porque de verdad ahora si estaba dudando. Sus mejillas estaban rojas de tanto correr, sus rodillas le temblaban, y ya estaba cansado de mantener esa postura.

  • Yo ahora no quiero hablar contigo. — Bajo la mirada — De verdad lo siento…

 Se echó a correr de nuevo empujando a sus amigos y por accidente también a Keith.  La picadura de su cuello le quemaba y en cuanto sus yemas tocaron la gasa de su nuca descubriendo el suéter, los tres que dejó atrás descubrieron que tan grave era el asunto. Pidge y Hunk se miraban las caras y después a Keith,  de verdad que ahora si era muy grave la locura que había hecho Lance. Pero no pudieron reclamarle nada, el alfa se fue detrás de él, otra vez. No podía seguir huyendo de Keith, esto era una locura. A este paso terminaría perdiendo el conocimiento en el piso si no es que primero lo atrapara el alfa. Con mucho esfuerzo llegó a una esquina del edificio más apartado de la universidad Ya no podía huir más, por más que nada ya no podía seguir con esa farsa de negarse. Lo necesitaba aquí y ahora,  una línea de sangre en su labio indicó que mordió muy fuente cuando recordó todo lo que pasó desde que despertó. 

Se sentía estúpido por negarse a lo que necesitaba. Pero el olor de su alfa ya no tenía límites,  ya no sabe si está a metros o kilómetro de él todo parece lo mismo. Gasto toda la fuerza de voluntad en correr y ahora solo le quedaba obedecer a sus instintos.  Viendo por última vez sus ojos azules en el reflejo de un charco despidió su raciocinio, entendió que era inútil pelear, espero a su destino pero no apareció su dueño,  era el nada más ni nada menos que el inútil de Trevor.

  • Vaya, vaya. Así que el emo de Keith también se quedó prendado de ti. Ya oí que pasó en clase de Sendak, Lancey Lance. A alguien no le gustó mucho que lo dejaras como todos los demás, pero eso era lo que es uno más a la lista, ¿verdad?  — Era tan malo con la palabras , al igual que con el sexo. El bastardo aprecio con toda la gracia de hacer un día malo a uno mucho más peor.

 

 

  • Jajá escúchame bien pedazo de papel higiénico usado y precoz, sólo me acosté contigo por despecho cuando fue el aniversario de mi ex. Nunca quise nada más que una noche y luego enloqueciste. Hermano, yo no valgo la pena créeme, te mereces una omega que le interese.  Al idiota de Keef le hago daño. Soy un maldito perro asqueroso. Así que…  ¿Por qué no te largas? — Le dijo el moreno, esta vez no estaba tan nublado por el celo como hace unos momentos. Sabia los trucos de Trevor, además de que podía vengarse por acosarlo ayer.

 

  • ¿Oh si no qué...?

Apareció la respuesta por detrás y con un puño en su cara.

  • Bueno el demente de Keef te dará un buen golpe, al hombre como que no le gusta que molestes al chico que le incoó los colmillos. — Se acercó al cuerpo del muchacho. — Deberías ver tu cara porque te ves patético. — Río con intensidad. — En serio como te odio, maldita sea. — Le dio una patada tras otra al estómago. — Esto es por tratar de violarme, golpearme, insultarme, acosarme, asustarme y por no ser lindo conmigo. Eres un bastardo y lo tienes pequeño.  — La última patada fue directo a sus genitales tan fuerte que sonó un eco en las paredes. — Oye Keith, eso estuvo fabuloso. Fue como una película de acción...

Keith estaba en el cielo disfrazado de infierno

  • ¿Greñas?...

Esos preciosos segundos en los que Lance reía, sus ojos solo se fijaban en él; ese adorado momento le quemaba la sangre. Ya siendo marcado como su pareja debería estar sintiendo como Keith siente (amor), pero;  esas sensaciones fueron manchadas por lo siniestro de mundo.

  • Sigues con esos estúpidos apodos, Lance... — Dijo con voz a punto de quebrarse — Es tan fácil para ti ser perfecto, ¿verdad?

 

  • Amigo, ¿te sientes bien?

 

  • No me siento bien desde te conocí…

 

  • Hey no es mi culpa, yo recuerdo poco pero... si te suplique que me mordieras, lo lamento. No es mi culpa,  ni tampoco la tuya.  Será difícil pero en unos días...

 

Todo lo volverá a ser como antes...

No puedo lograr decir eso porque Keith gruño en lo más imponente de su garganta.