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Hola, de nueva cuenta a su servicio 241L0RM3RCUR1, con un nuevo proyecto, o más bien mi primer proyecto con larga duración ;), para no seguir aburriéndoles con todo esto, solo diré que se trata de una serie de historias cortas (One-Shots/Drabbles/Viñetas, etc.) en torno a la pareja de Ban y King. Cada título comenzara con una letra diferente del abecedario (A-Z).

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO I: Letra A de Almohada

SUMMARY: No había momento del día en que no terminara lejos de su Chastiefol

STATUS: In-Progress (1/¿?)


Considera a Chastiefol como el mejor de todos los Tesoros Sagrados entregados a los Siete Pecados Capitales – o quizás el segundo mejor, luego del Gideon de Diane –, posee diversas formas, las cuales son de lo más eficientes durante batalla e incluso cuando no la hay. Como por ejemplo el ser una cómoda y mullida almohada en la que puede descansar todo lo que necesite e incluso transportarse con ella sin problema alguno.

Pero, había una pequeña dificultad en esto, de todas las personas que podían coincidir en tal aspecto, precisamente tenía que ser, ¡ÉL!

Una y otra vez, constantemente tenía que arrebatarle su Chastiefol para usarla a su libre gusto. No puede distraerse un mísero instante, porque si no aparece de la nada, llevándosela a la habitación que comparten – en contra de su voluntad, cabe aclarar –.

Quizás debía cambiar su concepto de batalla, ya que se mayor enemigo se encuentra justo frente a él, durmiendo profundamente, con es acara tan relajada que lo saca de sus casillas. ¿Cómo podía dormir así?, se preguntaba el Rey Hada – Olvidando que él hace lo mismo, pero esos son detalles – respiro profundamente y colocando ambas manos sobre Chastiefol comenzó a jalar, intentando sacarla de debajo del albino, pero este se ladeo, incluso afianzado el agarre sobre este. Exasperado el castaño, tomo una de las manos de Ban y con la otra sujeto a Chastiefol, casi podía ver su victoria.

Sino es porque Ban lo sujeto de la muñeca y lo metió con él a la cama, abrazándole.

- ¿H-he? – si existiera una escala de la tonalidad roja, podríamos decir que la de King se encuentra en el Ranking más alto de todos. Comenzó a removerse con insistencia, empujando el pecho de Ban para salir del abrazo, pero entre más batallaba, el albino afianzaba el agarre – S-suéltame, ¡Ban idiota!

- Hmm~ - abrió uno de sus ojos, bajando la vista hasta encontrarse una cabellera castaña – ¿King?~, ¿Qué haces en mi cama?~ - pregunto soñoliento.

- ¡YO NO HAGO NADA EN TU CAMA!, ¡FUISTE TU EL QUE ME EMTIO, AQUÍ! ¡S-SOLO DEVUELVEME MI CHASTIEFOL!

- ¿Devolverte?~ - toco la almohada y luego miro al castaño – No~

- ¡¿COMO QUE NO?! – grito exasperado, listo para golpearle, pero el albino fue más rápido, volvió a capturarlo entre sus brazos de tal forma que terminara recargado en su pecho– ¡Ya basta!, ¡Déjame ir!, ¡Dame a Chastiefol!

- Shhh~, haces mucho escándalo~, además esto es mejor ¿no?~

- ¿Mejor? – reitero King

- Si – respondió calmado, acariciando su nariz contra el cabello de King –Ahora en verdad dormiré con tranquilidad~

- ¿Ha?, eso que sig… – La frase termino a medio camino, de solo escuchar al albino volver a roncar, su cara se puso aún más roja, pero por la ira que le infundía este hombre, el pecado del zorro. – ¡Estúpido Ban!, ¡Deja de jugar conmigo!

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Fin.

Gracias por leer este primer capítulo. Esperando haya sido de su agrado, y que no perdiera mi toque al escribir de este par tan adorable. ;)

Nos vemos.

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Hi!, de nueva cuenta un gusto, continuando con este extraño proyecto de cortas historias de Ban y King, disfruten y diviértanse.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO II: Letra B de Borracho

SUMMARY: La peor combinación del mundo consistía en Ban bebiendo cantidades irrazonables de alcohol, mientras él no solo debía tratar con un ebrio albino, sino con un albino demasiado "coqueto"

STATUS: In Progress (2/¿?)


Si algo puede agradecerle Ban a los dioses, es haber permitido que los humanos conocieran el maravilloso placer que te puede otorgar una cerveza, vino, o cualquier bebida que contuviera una mínima porción de alcohol con sabores dulces cosquilleantes en los labios, al deslizarse lentamente en la garganta dan una calidez nunca antes experimentada.

¡La cerveza no tiene rival!, ¡Es una bebida de campeones!, ¡Héroes!, de cualquiera que se diga a sí mismo el más valiente de todos los guerreros.

Pero había un problema en tal maravillosa lógica, él no es un valiente guerrero que ha peleado por el bien de otro, es tan solo un molesto estudiante de primero de preparatoria que se jacta de los demás, roba cuando tiene la oportunidad, ha estado en la jefatura de policías más veces de las que puede recordar, acosa a una inocente chica del club de esgrima, se aprovecha de su apariencia adulta para conseguir alcohol, y siempre se salta las clases. Oh y casi lo olvida es una pésima influencia para dulce hermana menor, y el Capitán apoyándole en todas sus tonterías – aunque eso ultimo no debería extrañarle, esos dos son uña y mugre –

- ¿King? – el castaño alzo la vista de su libro, encontrándose con una preocupada Diane – ¿Todo bien?

- Si – respondió con una ligera sonrisa, que parecía más bien forzada

- Desde hace un rato has estado viendo a Ban y Jericho, además tu libro está del lado equivocado – Reviso el libro y efectivamente estaba mal colocado, además de no avanzar en la lectura. Cerro de golpe el libro y cubrió su rostro con ambas manos, recostándose en la mesa. La de coletas preocupada por su mejor amigo se sentó a su lado, comenzando a acariciar en círculos su espalda en un intento de calmarlo – Puedes decírmelo King, ¿Es algo referente a Ban? – King soltó un quedo si, aun sin levantar la cabeza. Ella ya comenzaba a formarse una idea de lo que sucedía con King, y su poca común insistencia en tener vigilado a Ban mientras conversaba con Jericho. Sino mal recordaba no hacia ni dos meses, que ese par comenzaron a salir, y exactamente no fue el tipo de declaración a la que uno está acostumbrado a ver – mínimo no para Diane, o medio plantel escolar, incluidos los profesores – De algún modo, el albino se las ingenió para entrar en la oficina del Director usar el alto parlante y declarársele a King, exigiéndole aceptarlo o sino distribuiría en ese mismo instante varis fotos vergonzosas de él, las cuales incluían estar espiando en los vestidores e chicas y las veces que se vistió de mujer, ¿Cómo decir que no?

- Diane… es patético – soltó de pronto el castaño, levantándose y mostrando su rostro cubierto por lágrimas y algunos fluidos nasales, dándole una apariencia si bien ridícula, algo adorable solo para ciertos ojos - ¿Por qué tengo que salir con ese tipo?, ¿Por qué tengo que estarlo aguantando en mi casa?, a él le gustaba mi hermana, ¿no?, y… y… ¿Por qué me tengo que incomodar cuando habla con Jericho?

- King…

- Esto solo debe ser un castigo divino por todo los pecados que cometí, "Todo es culpa del Capitán"

- Vamos – tomo las manos del castaño – tener celos no es malo, y mucho menos te hacen ser alguien patético. Es muy normal cuando quieres a alguien. – King asintió dándole la razón, pero cinco segundos después se puso rojo soltándose del agarre de la castaña y negando mil veces que a él no le gustaba. Diane rio un poco, él no era para nada honesto – Calma, calma. De todos modos, el Capitán nos invitó al Bar de Hawk para tener una pequeña fiesta, así podrás distraerte.

- O-ok… g-gracias Diane

- No hay de que, para eso son los amigos – sonrió tan encantadoramente que King volvió a sonrojarse un poco, y reír junto a ella. Claro que el par no se había percatado de un albino que había dejado de escuchar a la de cabellera purpura y fruncía el ceño considerablemente por lo que estaba presenciando.


Y por supuesto que se trataba de una encantadora fiesta… llena de diversas bebidas alcohólicas, aun no eran lo suficientemente mayores para beberlas, pero con el trato especial de Hawk no había problema, especialmente cuando el peli rosa está discutiendo con Melodías por tocar indebidamente a Elizabeth y organizar fiestas sin su consentimiento, además de reclamar por el alcohol desperdiciado lo cual cuesta enormes pérdidas monetarias para su negocio.

King se relajó un poco, por lo menos su hermana se divertía conversando con Elizabeth y Diane, pero era una lástima que Helbram no estuviera ahí, se excusó con tener que ir a ordenar ciertos pendientes, además de no querer hacer mal tercio con Ban ahí.

- "¿Mal tercio?" – negó, viendo a Ban reír de lo lindo mientras bebía y bebía sin parar al lado del Capitán y Gowther. – Tonterías – iba a darle un sorbo a su vaso de jugo, cuando escucho un gritillo femenino, más específicamente el de su hermana, preocupado se giró a buscarla, encontrando a Ban cargándola en el aire como si de una niña se tratara. King sintió como su estómago se revolvía, dio un fuerte manotazo en la mesa, esto era suficiente, ya no soportaría más esta ridiculez. – ¡BAN! – grito el castaño frente a Ban que bajo a Elaine a penas le escucho. Sonriendo de oreja a oreja aun con el sonrojo por tanto alcohol intento abrazar a King, pero este le dio un manotazo cuando intento tocarlo.

- Uh~, que cruel, King~. Yo solo quería abrazarte y tú me rechazas~

- ¿Rechazarte?, por favor. Deberías darte cuenta de lo que haces – Ban levanto una ceja confundido – Yo soporto todas tus jugarretas y demás, ¡pero no metas a mi hermana en todo esto!, ¡suficiente es verte hablar con Jericho todos los días! – finalmente se lo dijo, suficiente como para ponerlo en su lugar y…

- Keh, keh, keh~ - comenzó a reír el albino, sujetándose el estómago, el castaño sentía su rostro arder no solo por una extrema ira que comenzaba a crecer dentro suyo, sino por las expresiones en el rostro de sus amigos, y el extraño brillo de emoción en las chicas. – Es bueno saber que me amas tan apasionadamente, King~

- No, estas e-equivocado. No lo decía en ese sentido.

- Vamos, vamos~, no seas penoso, ven aquí~ - rodeo la cintura de King, levantándolo lo suficiente como para dejar la punta de sus pies tocando el suelo, aun así el albino tuvo que agacharse para que sus rostros quedaran uno frente al otro. – Acaso no es tierno?, un enano celoso~

- T-tu m-maldi…

- Pero esto seguro será más divertido~ - King no tuvo tiempo de reaccionar o lanzar una patada, solo sentir unos labios rozar con los suyos y comenzar a moverse sin descaro. Mantenía sus ojos fuertemente cerrados tratando de ignorar lo dulce y maravillosa que se sentía, fue hasta que el aire se hizo necesario que Ban se alejó con cierta lentitud. Sonriendo el albino paso la lengua sobre sus labios – ¿Te gustó, King-kun?~ - pregunto socarronamente con el brillo de la victoria destellando en sus ojos

- Ah… ¿C-cómo te atrevi… - fuertes aplausos se escucharon, regresando a la realidad al castaño – ¡T-te… te odio!

- Vamos King~, no mientas, sé que quieres hacer más, pero por hoy eso será todo, además de un castigo por coquetear con Diane frente a mi~

- ¡Nadie coqueteaba frente a ti!, eras tú el que estaba conversando muy animadamente con Jericho. Diane solo intentaba animar… - cubrió su boca al instante, el albino sonrió mostrando sus colmillos, dándole una apariencia un tanto aterradora – Bastardo…

- Je~

Los demás tan solo se limitaron a dejar a solas a la pareja, entrando a la cocina – obligando a Hawk a irse a la cocina – o yéndose a sus casas – especialmente a Elaine, y Gowther; la primera para darle espacio a su hermano y Ban, el segundo… ¿necesito explicar el por qué?–, ya mañana por gritos de King y burlas de Ban, sabrían que terminaron por hacer.

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Fin.

Otra pequeña entrega de esta curiosa pareja, y el segundo ingrediente de la exquisita sopa que está degustando. Muchas gracias por elegirnos, y ahora le solicitamos paciencia mientras para probar el tercer ingrediente, con la Letra C.

Nos vemos ;)

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Mientras las ideas están frescas y la motivación a flor de piel, continuemos con la siguiente historia en la lista.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO III: Letra C de Cocina

SUMMARY: Terminar como el chivo expiatorio era algo que jamás le perdonaría al albino.

STATUS: In Progress (3/¿?)


Entrar y encontrarse al Capitán obligando a Ban para que se comiera uno de sus "platillos" era de las pequeñas cosas que alegraban su día – además de darle los Buenos días a Diane – Y todo por un simple y absurdo juego de cartas, el perdedor le invitaría a comer al ganador. Si bien el albino disfruto del glorioso momento llamada victoria, para luego tener que ver un plato de "sopa" lanzando burbujas, con una coloración azulada y verde con trozos de rosado flotando en este.

- ¡Deja de joder, Capi~!, ¡no me voy a tragar eso!

- No seas quejumbroso Ban, después de todo ganaste, y yo como buen perdedor cumplo.

- ¡Eso no es cierto!, ¡Lo que quieres es matarme!

- Eres inmortal, deja de quejarte y cómelo

- ¡No!

Si bien, iba a pasar de largo y sentarse a leer un rato, ese era el plan, sin embargo termino ingiriendo el extraño caldo a los expectantes ojos de Meliodas que no dejaba de embrocarle el plato sobre la boca, y mucho menos Ban dejaba de obligarlo a abrir la boca. Cuando la última gota se deslizo y todo el brebaje se encontraba dentro, el albino le cerro rápidamente la boca impidiéndole escupirlo, sin más salida, lo trago con lágrimas escurriéndose por sus mejillas. Finalmente había sido soltado y cayó al suelo, sujetando su estómago eso había sido…

- Gracias por la comida capi~

- Hiciste a King comerselo, no cuenta.

- Por supuesto que cuenta~. Yo gane, lo cual significa elegir si quiero comerlo o no. Además capi~, mi vida es muy valiosa como para perderla por alimentos de dudosa procedencia~

- Insultas mis dotes culinarios, Ban – dijo el rubio con una sonrisa sombría tronando sus dedos, el zorro sonrió moviendo su mano derecha de tal modo que parecían poseídos por alguna fuerza extraña. El pequeño enfrentamiento de miradas habría durado más, sino hubieran escuchado los quejidos de cierto castaño. Ambos bajaron la vista hasta el suelo, donde King abrazaba su estómago, además su rostro se estaba manchando de purpura con manchas verdosas.

- Lo vez capi~, fue tan mala, como para enfermarlo~

- Oh, lo siento King. Cuídalo Ban, iré por Merlin

- ¿Y yo por qué?~ - pregunto con cierto fastidio, Meliodas se detuvo a medio camino pensando en una buena razón.

- Simple… son camaradas – cruzo la puerta escuchando un "Maldición" del albino, haciéndole regresar, parándose en la puerta – Además el otro día lo besaste apasionadamente cuando estabas ebrio, es una compensación por haber violado sus vírgenes labios.

Ban miraba al castaño que continuaba abrazando su estómago, ahora recostado en el sillón, porque el albino es tan "amable" que lo levanto como si fuera un cachorro. Movía su pie con insistencia esperando a que Merlin y el Capitán entraran por la puerta, ¿Cuánto más tendría que escucharlo quejarse?

- ¿Podrías dejar de hacer eso?~

- E-es tu culpa… se supone que las hadas no enferman y…

- La comida del Capitán es tan efectiva como para violar las normas naturales~

- Ja ja ja – rio con pesadez – me intentas decir, ¿que posiblemente te mueras con eso?

- Si~, exactamente~

- Agh… enserio tengo mala suerte – rodo quedando en su costado izquierdo, pegando la cara al respaldo.

- Oye~

- ¿Q-qué?

- ¿Realmente te bese?~ - pregunto auténticamente serio, espero a que King le soltara un rotundo no, o se quejara por preguntar cuando muere de un dolor intestinal y sin embargo, este se mantuvo en silencio. – ¿King?~, ¿Moriste, enano?~ - se levantó de la silla, acercándose para tener una mejor vista de este, y lo que termino encontrando fue un tanto… - Oh, ¿lo hice tan bien como para que te sonrojes?~

- ¡C-cállate! – le grito molesto, sentándose de golpe, intentando asestarle un puñetazo – ¡Pervertido!, ¡Idiota, era algo sagrado, estúpido!

- Pff~. Si claro, sabes bien que Diane no lo haría~ - una dura y cruel verdad para King, Ban sonrió divertido sabiendo ganador de la forma más simple posible, recibiendo ridículos intentos de puñetazos y manotazos a su persona. Tan fácil hacerlo enojar, molestarlo con las cosas más ridículas y al final… sentirse extrañamente cálido por ello.

- Te voy a… - las palabras quedaron a medio camino, ¿por qué?, porque termino expulsando de su sistema la "Sopa Especial" de Meliodas, manchando por completo la ropa de Ban.

- E-enano… t-tu… ¡AHORA SI TE MATO!


Mientras tanto fuera de la habitación, y escuchando, un par esperaba el momento propicio para interrumpir.

- Al final, King vomito la sopa.

- Sí, no debimos tardarnos tanto.

- Tranquilo, Capitán, esto no será un viaje en vano, podre utilizar esta nueva fórmula, no se preocupe.

- Ja ja ja, claro. – rio Meliodas, al notar ese brillo siempre siniestro en los ojos de Merlin cuando usa a otros como sujetos experimentales.

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Hasta la próxima.

Gracias por leer, ahora mis amables comensales, ¿Qué les están pareciendo los ingredientes?, recuerden su opinión es valiosa para el Chef.

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Como cuando estas pensando en que escribir para un capitulo y terminas por idear el siguiente =w=. Sip, soy de esas personas que se adelantan a los hechos – y no… no es ir un paso más adelante XD – bueno comencemos antes de que tenga un bloqueo de escritor.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO IV: Letra D de Dulzura

SUMMARY: Había cometido la más grande de las tonterías, otro de tantos verdaderos pecados, que sin importar como, lo borraría. La traiciono… por una sensación tan corta pero placentera, ¿Cómo no sentirse culpable?

STATUS: In-Progress (4/¿?)


Llevo su mano a sus labios alejándola de inmediato cuando sus dedos rozaron con ellos, ¿Por qué no lo olvidaba?, solo lo hizo para salvar la vida del enano, ya que él es preciado para Elaine y las hadas que dicen odiarlo por abandonarlas hace tantos años, y sin embargo lloraron por el gran sacrificio de su Rey. Enfrentarse solo contra el Albión.

Bien pudo solo cortarse la muñeca y dejar caer unas cuantas gotas en su boca.


Se acercó al grupo de hadas que rodeaban al inconsciente Rey, paso la vista por cada una de ellas, sus rostros llenos de sufrimiento, dolor, rabia y hasta un poco de impotencia, ¿Era curioso?, caían ante simples actos de bondad… aunque, seguro, muy en el fondo seguían amando a su Rey a pesar de todo lo dicho al entrar.

Finalmente dirigió la vista a Gerharde, esa hada… la consejera de todos los anteriores Reyes, y la más molesta de todas. Quedo sorprendido por su rostro impregnado de dolor, lágrimas acumulándose poco a poco a punto de escurrir. Suspiro pesadamente, recordando *Todo esto es por Elaine

Listo para derramar unas gotas, quedo atónito… ese no era King, se trataba de la viva imagen de Elaine, respirando con dificultad, la sangre escurriendo de sus labios. No lo pensó dos veces, tomo el cuerpo de la rubia entre sus brazos y mordiendo su propio labio inferior hasta que sangrase, unió su boca a la de Elaine el suficiente tiempo como para que el líquido rojizo se deslizara por su garganta, tal acto fue tan repentino como para dejar en silencio a las hadas.

Cuando finalmente sintió que ya había bebido, sonrió sobre sus labios, iba a separarse pero… era diferente, de cierto modo los labios de "Elaine" se sentían mucho más suaves al tacto, y aunque un poco de su sangre seguía presente, era tan dulce y reconfortante. Afianzo el agarre sobre aquel pequeño cuerpo, tratando de probar lo suficiente de su boca, pero un jalón le hizo apartarse de su "amada", molesto busco al culpable de tal infame acto, pronto su pregunta se vio respondida al encontrar unas ramas rodeándole, y la dueña de ese poder sosteniendo con sus brazos el cuerpo inconsciente de… ¡¿KING?!


Revolvió su cabello desesperado, seguía sin entenderlo… ¿Por qué la vio a ella?, ¿Por qué los labios del enano le resultaron deliciosos?, y ¿Su corazón latía fuertemente al recordarlo?, menos mal que estaba dormido, sino seguramente le habría encajado su Tesoro Sagrado importando poco su estado delicado.

Ahora las hadas estaban cuidando de su Rey mientras este despertaba y Jericho, bueno, ella estaría paseando por ahí con otras hadas. Su atención se vio atrapada por el rostro tranquilo de Elaine, sonrió ante esto… tan cerca y a la vez tan lejos.

- Eres bastante impredecible, Lord Ban. – Bufo, a quien menos quería ver, llegaba en el mejor momento. – Enamorar a nuestra preciada Lady Elaine… y besar sin descaro a su Majestad, ¿En qué pensabas?

- No es de tu incumbencia – soltó con frialdad. Gerharde rio con cierta diversión. Flotando alrededor del albino, como si lo analizara, deteniéndose cerca de Elaine ara acariciar sus cabellos

- Ella es hermosa, ¿no?, tan pura e inocente, alguien que no encontrarías no importa los años que tardes.

- …

- ¿Sabes?, no todas las hadas pueden tener ese tipo de aura – voló hasta quedar cerca de la salida – o que alguien logre apreciarla como tal. ¿Tu ferviente deseo por ello te hizo confundir al Rey Harlequin con su hermana? – Ban no le respondió, giro el rostro, apretando sus puños. El Hada salió riendo, dejando a los amantes en privado. Causar ese tipo de confusión jamás le había parecido tan placentero. – "No permitiré que manches a nuestro Rey, como lo hiciste con Lady Elaine"

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Tachan!

Sip, estoy lo suficientemente cuerda y en mis cabales como para terminar agregando esto a su sopa ;). *guiño, guiño*

Gracias por su paciencia, ¿Sugerencias?, ¿Comentarios?, todo será bien recibido para el Chef.

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Esto continua!, aprovechando el tiempo limitado y dejando a las ideas e imaginación aflorar con libertad. Pocas son las letras, pero variadas las historias. ;)

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO V: Letra E de Envidia

SUMMARY: Estos sentimientos tan extraños, no son correctos y hará hasta lo imposible por eliminarlos.
Simplemente no puede dejar de verlo, sus sonrisas tan sinceras para con ellos, la actitud tan infantil que adopta cuando están solos y el ligero carmín en tan suaves mejillas, verdaderamente le vuelven loco.

STATUS: In-Progress (5/¿?)


¿Sabes, qué es la Envidia?, ¿no?, de acuerdo te hablare un poco de ella, presta atención.

Como bien sabes, los seres humanos poseemos sentimientos, emociones, las cuales nos hacen reaccionar a diferentes tipos de situaciones. Y siempre tendrán un efecto sobre otros, no solo en uno mismo.

Cuando educas a un niño, tratas de infundirle todo lo positivo, dejándole en claro que sentir tristeza, odio, enojo, molestia y envidia es algo que no se debe experimentar ni de broma, ya que es malo. Pero, es ahí donde olvidas que todo esto es parte de uno mismo, y por mucho que desees evitarlo, aparecerá frente a ti tan espontáneamente que… quizás, ni cuenta te des.

Ahora bien, a la envidia, lo podemos definir como ese sentimiento "negativo" experimentado por cierta persona al anhelar las posesiones de otro. ¡Cuidado!, no te confundas con la avaricia, igualmente es negativa, y anhelas cosas, pero a diferencia, es que anhelas tenerlo todo, y no algo en específico, como sucede con la envidia.


POV King.


Llevo ambas manos al lado izquierdo de mi pecho en un intento por aminorara esta extraña opresión que constantemente me hace desear gritar tan fuertemente como para perder mi voz, llorar al punto de dejar mis ojos rojos y sin una sola gota.

Les veo desde la puerta tan silenciosamente, por pedido del Capitán – apodo dado a Meliodas, cuando él es el Co-Presidente de la Sucursal Cervecera Boar Hat – debía entregarle algunos permisos y autorizaciones a Ban para abrir dos bares nuevos y permitir a Súper Mercados vender su más reciente cerveza. No podía entender como ese hombre termino convirtiéndose en la mano derecha del Capitán, ocupando tal puesto de tan alta magnitud. Años de conocerlo y la única palabra para describirle es "bandido". Trago saliva al escuchar una queda risita, sacándome de mis pensamientos volviéndome a la escena en cuestión.

No soy un tonto, se bien porque me duele, pero jamás admitiré la razón, ¡Antes muerto! Respiro profundamente, debo calmarme para poder entrar, darle los malditos papeles y salir como rayo… fingir que no he visto esto, y seguir como siempre.

Mi ritmo cardiaco ya parece un poco estable, reviso que todo esté en orden, y aun con mi puño temblando – y la puerta entre abierta – doy un par de golpes, bajo mi mano esperando por el permiso. Puedo escuchar claramente susurros, el ruido de sillas moviéndose o ¿quizás la pequeña mesa adornando el centro?, no estoy seguro. Tan solo muerdo mi labio inferior por la risa femenina.

Finalmente me deja pasar, y con mi mejor expresión de fastidio le hago saber mi maldita mala suerte – razón – para verle la cara.

- Oh!~, claro. El Capi mando un e-mail, debe estar disfrutando la luna de miel, con Elizabeth. – No esta tan lejos de la verdad, pero ese modo tan sugerente de hacer sonar cada palabra es molesto, y más al dirigirle la mirada a su asistente – Bien, tráelos para acá~, soy un hombre ocupado. – Bufo, y camino con paso fuerte y seguro, quedando frente al escritorio, extendiéndole la carpeta color negro. Con los brazos cruzados espero a que termine, sin embargo su voz me hace verle.

- Harlequin, hoy tengo que terminar un papeleo, está bien si… ¿Ban me lleva a casa? – Más que un aviso parece un favor, arrugo ligeramente el entrecejo, seguro piensa que diré un rotundo no y hare un escándalo como para terminar llamando la atención de todo el piso. Sin embargo, cierro mis ojos y suelto un suspiro, ¿Tengo derecho de negarlo?, como un hermano sí, pero hace tanto tiempo que ya no me siento como tal cuando habla de Ban con sus ojos brillantes y las mejillas un tanto rozadas al recordarle.

- Vale, pero quiero que me llames cuando salgan del edificio y al llegar.

- ¡Muchas gracias, hermano! – sus brazos rodeándome en tal muestra tan afectuosa, hace que me incomode. Corresponde, porque es mi obligación, debo ser realmente la persona más hipócrita de todas, soy su hermano y yo…

- ¡Hey, hey!~ - su tono molesto hace que nos separemos para verle. Sostiene la carpeta, mientras sonríe como si tuviera al Capitán frente a él. ¡Oh!, seguro está enojado, después de todo nos odiamos, y yo siendo el hermano mayor de su interés amoroso, mostrarle tal… escena debe llevarlo al límite. En otro tiempo quizás podría contestar algo, pero ahora enserio solo quiero largarme. Tomo la carpeta, agradeciéndole, giro hacia mi dulce hermana, recordándole la condición para que no me quede a esperarla. Ella asiente e infla las mejillas dándole un toque ciertamente adorable, la despeino un poco y me retiro de la oficina, no sin antes escuchar – Y… ¿Haremos esa papelería aquí o en mi apartamento? – Aprieto el picaporte hasta dejar mi mano colorada, las risas divertidas de Ban aún se escuchan, y la voz de Elaine regañándole por decir algo "pervertido"

Llego hasta mi pequeño cubículo, dejo la carpeta y busco mi celular para confirmar que los documentos habían sido firmados e iría a llevarlos donde Gilthunder para proceder. Una gota de agua cayó sobre la pantalla de este y así sucesivamente hasta cubrir la pantalla. Deseaba burlarme, en cambio me he derrumbado, apoyando ambas manos en el suelo. Estaba mal… completamente mal, simplemente no podía… ¡NO! – ¡ES MI HERMANA, DIOS! – El dolor volviendo, las punzadas, desenado aquello ajeno, que nunca será mío. – "Elaine… ¿Por qué lo conociste antes que yo?"


POV Ban


Me recargo contra el respaldo de mi silla, ¿A qué estoy jugando?, miro la caja aterciopelada que recientemente me trajeron de la joyería. Tome la decisión de casarme con ella, porque la amo… ella es mi rayo de luz, quien me mostro que a pesar de tener una vida llena de mierda, al final, es posible tener un final feliz.

Entonces ¿por qué?, ¿Por qué espero tan ansiosamente a ver como reaccionas ante cada una de mis acciones para con ella?, simplemente eres su hermano, un subordinado en el trabajo, y cuando te tengo tan cerca yo…

Escucho como golpetean la puerta, bufo molesto, ¿ahora quien sería?, doy la orden para que pase, y, ¡Vaya, sorpresa!, no imagine que ella aun estuviera trabajando.

- Ban, traje el contrato que Hawk dice que debes revisar "enserio"

- Oh~, ¿el Maestro, está enojado?~ - pregunto con cierta burla. Diane asiente, caminando hasta mi escritorio dándome el dichoso contrato, y tomando asiento en las sillas de frente. – Hmm~, ¿Qué tal van las cosas con King?~

- ¿Harlequin?, pues bien, como siempre. Hoy iremos a una pastelería nueva… - dejo de presarle atención, realmente el enano podía llegar a ser un grandísimo estúpido. Apoyarla tan ciegamente cuando amo al Capitán y repitiendo lo mismo ahora con Hauser. O quizás solo es un pervertido masoquista que disfruta del dolor emocional. Nadie en sus cinco sentidos seguiría siendo el "mejor amigo", regalando sonrisas, consejos y apoyando en cada una de sus decisiones. – Sabes… yo antes pensé que él me amaba – Eso si me sorprendió, sobre todo las mejillas sonrojadas y claras lagrimas queriendo salir. De todas las personas de confianza para tal revelación, ¿tenía que escogerme a mí?, Elizabeth, Elaine, hasta el mismo King eran más adecuados – Pero luego de Meliodas, él me seguía tratando igual, como si solo fuera su hermana, y con Hauser igual... ni siquiera dudo en responderme que me apoyaría hasta el final.

- … - No sé qué decir, buscando con la mirada alguna ingeniosa salida.

- Imagine una vida a su lado, tener citas, casarnos, hijos… envejecer juntos. – Su mirada reflejaba mucha tristeza, simplemente extraño. – Pero como vez, no todo es como lo sueñas. Realmente no lamento estar con Hauser, tan solo me pregunto, ¿Y si le hubiera dicho lo que sentía por él?, Ban – me miro – Dime tu qué opinas.

- ¿Opinar?~, en primer lugar, ¿Por qué me lo estas contando? – sus ojos se abrieron de par en par, como si hubiera escuchado algo extraño

- … A ti, te gusta Harlequin, ¿no?

- ¿¡HA?!, ¡¿DE DONDE SACAS ESA ESTUPIDEZ?! – grito lleno de ira. Así que todo esto era por…

- No es ninguna estupidez – responde ofendida – Tu, siempre le molestas, aprovechando cada ínfimo momento juntos, y sobre todo, tus ojos al verlo conmigo, no son propios de ti. Ni siquiera con Elaine cuando está cerca de Helbram

- ¡Y según tú!, ¡¿Cómo veo al enano estando contigo?!

- Envidia. Como si desearas ser tu quien le estuviera haciendo reír en esos pequeños momentos al platicar en medio del pasillo.

- ….

- ¿Ban?

- ¡LARGATE! – le arroje el estúpido contrato, señalándole la puerta con mi dedo índice. Mi tono la asusto lo suficiente para hacerla salir casi corriendo, yo me deje caer por completo en la silla, pasando la mano por todo mi rostro. De todos los momentos para decirme algo como eso… - "Ahora se nota porque el enano se enamoró de ella… son tal para cual."

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Listo!

Fu… esto tuvo complicado XD, no se me ocurría nada, nadita para esta letra, al final salió de este modo tan curioso. Muahaha. Gracias por leer.

Y por aquí seguiremos un poco más ;), esperen la siguiente letra.

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Hi!, dios ya vamos por el capitulo seis, ¡WII!, eso me emociona demasiado TTvTT, sip… hace años que no escribía un Long-Fic *cofcofcofhiatus3cofcof*, peor bueno, aprovechando la inspiración y las ganas de terminar tan bello proyecto, proseguimos con la siguiente letra.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO VI: Letra F de Fiebre

SUMMARY: El simple hecho de enfermar es de las peores experiencias, sin embargo, usarla como un pretexto para que este solo contigo. Realmente eres un zorro codicioso.

STATUS: In-Progress (6/¿?)


Exprimió retirando el exceso de agua, dejando ligeramente húmedo el paño para colocarlo en su frente. Verifico el termómetro, sonriendo con alivio, su fiebre ya estaba bajando.

Dejo el termómetro en la mesa al lado, dispuesto a levantarse y salir de la habitación para no molestarlo. Sin embargo, una mano impidió su salida, tanto así que termino recostado sobre su pecho sin oportunidad de escapar.

- …

- Quédate…

- Dios, pareces un niño mimado - acaricio su rostro, deteniéndose en su mejilla frotando su pulgar contra esta – Vuelve a dormir.

- No, te iras.

- Ok, ok. Entonces me quedare contigo hasta que…

- Harlequin, estaré enfermo pero no soy estúpido. Duérmete conmigo. – Honestamente Harlequin deseaba carcajearse y tener su cámara en tal momento lleno de "cursilería". En sus 18 años de vida, jamás había sido participe de tal espectáculo, especialmente cuando tiene 10 años conociendo al albino y apenas 1 año y medio saliendo con este.

Hawk le pidió amablemente que fuera a cuidar a Ban, ya que la noche anterior el albino se fue a casa en plena tormenta – olvidando el paraguas – y para la mañana, el peli rosa tenía un mensaje de voz de este, apenas se podía entender lo que decía entre tos y delirios. Pero de lo más rescatable estaba "Harlequin" y "Fiebre". Lo bueno de todo era que Ban eligió el fin de semana para enfermarse.

Acepto, recostándose al otro lado de la cama, – y luchando por no dormirse – el albino termino apoyándose en el pecho del castaño, abrazándolo con fuerza.

Mentiría si dijera que Harlequin no disfrutaba de cuidar a Ban, es que, simplemente, se estaba comportando como un niño temeroso de ser abandonado por su madre. Aunque horas antes, estaba preocupado por como había dejado que la fiebre subiera y sin medicamente alguno. Mínimo debió comunicarse con Merlín cuando sintió temblores por su cuerpo, pero no, como siempre, se descuidaba.

- ¿Ban?, ¿Ya estas dormido?

- … - al no recibir respuesta más que sus ronquidos – era suficiente para tomarlo como un "Si" – verifico la hora en su teléfono, aun no eran ni las ocho en punto, pero si tenía varias llamadas perdidas de Elaine, quizás no había sido buena idea ponerlo en vibrador.

- Pero, el sonido le hubiera molestado, además no podía distraerme – una excusa tan mediocre como su renuencia a cuidar al albino o quedarse acostado con él. Dejo el teléfono sobre la almohada que Ban no ocupaba, y soltó un pequeño bostezo, mañana le daría una muy larga explicación a su hermana. – Ella lo entenderá.


Le entrego una taza con leche tibia, sentándose frente a él, para darle un sorbo a su propia bebida. No esperaba una visita hoy, y mucho menos para esto.

- Siendo honesta, adoro tus visitas. Y te quiero mucho, pero, hoy no vienes en plan social, ¿cierto?

- …

- Todo normal, con mi hermano. ¿O volvieron a discutir? – pregunto con cierto tono maternal. En ocasiones terminaba escuchando a su hermano soltar improperios del albino, o al revés, ese par no podía ser más amoroso.

- No, últimamente Gowther ha estado muy cerca de él. King dice que es por el proyecto de Hendrickson pero no creo nada de eso. – explico el albino. Elaine cubrió su boca intentando disimular la sonrisa burlona.

- Tranquilo Ban. Mi hermano es tu novio, además si Gowther intentara algo, siempre tiene el número de la policía en marcación rápida. – no esperaba que eso terminara por convencerlo pero sí que relajara un poco – Ahora, imagino que se lo "comentaste" a Harlequin, y no salió como esperabas.

- Me lanzo fuera de la biblioteca, y dijo "Deja de ser infantil, además no soy la clase de persona que se deja engañar dos veces por Gowther"

- En resumen… - tomo una galleta dándole un mordisco – Quieres que me excuse por ti, convenciéndole de que tienes razón y Gowther solo quiere violarlo.

- Si, eso mismo – Finalmente el albino dio un largo sorbo a su taza, esperando a que la rubia llamara a King o dijera "Claro, yo me encargo". En cambio solo fue un prolongado silencio que se desvaneció a penas escucho el timbre – ¿Esperas a alguien?~

- Gerharde, iremos a ver vestidos de novia. – El albino asintió, entendiéndolo como su señal para retirarse – Lo siento Ban – dijo ya en la entrada – Esta vez no puedo alegar por ti. Justificar tus celos es irracional y lo sabes.

- ¡¿C-celos?!


- Gracias por esperar. Aquí tienes – le extendió una bebida, a lo cual ella acepto gustosa – Entonces, ¿Ban enfermó?, eso no es normal en él.

- Más bien, poco convencional, Arthur – el chico asintió, mordiendo de una vez por todas su hamburguesa

- ¿Cómo aquella vez que se coló a la habitación de King, y salvaste su virginidad? – Elaine asintió, sorbiendo de su malteada y viendo la lluvia caer por la ventana – Meliodas-dono, dijo que Ban no estaba enfermo, solo finge estarlo para que King este lejos de Gowther-san.

- Algo así me dijo Hawk, jamás imagine que sería participe en los planes de Ban.

- Hmm… creo que le prometió algo de sobras bien cocinadas, y alejar a Meliodas-dono del bar.

- Oh~ - atino a decir la rubia, para luego reír – No crees que hubiera sido más fácil decirle que Gowther está saliendo contigo, y solo pasaba tiempo con Harlequin para pedir consejos.

- Sí, yo se lo dije a Gowther-san, pro me respondió. "Solo estoy probando la confianza que Ban tiene". Honestamente no entendí a lo que se refería.

- Ja ja ja, no eres el único. Tanto Ban, Meliodas y Gowther son una caja de sorpresas.

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POOF!

Otra pequeña creación. Muy adorable y acaramelada a mi parecer XD. Nada como un Ban enfermo para sacar lo más tierno de este.

Es bueno saber que tenemos lectores – clientes (?) – quienes están siguiendo este pequeño proyecto. Se agradece UvU.

Pero no olviden… un review es como… la comida para la musa. Denle comida y esta trabaja, no le den comida… y pues ya saben, XDDD.

Nos vemos en la próxima.

PD. ¿Algún día quieren un Lemon entre estos capítulos – ingredientes –?

Chapter Text

Hello, my friends!, The crazy and ridiculos writter 241L0RM3RCUR1 come back XDD – Aquí practicando el parlebu english, oh… well – Ok, bueno ya más seriamente hablando. La verdad pensaba actualizar cada lunes – como el manga – pero me dio pereza UvU, y asi, asi que neee~ XDD. Ladies and Gentelmen, WELCOME TO THE FANFIC OF ENTRETAINMENT – AND VERY YAOI -!

Los personajes de The Seven Deadly Sins, son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO VII: Letra G de Gracias

SUMMARY: Palabras tan dulces, dichas por las personas que más ama.

STATUS: In-Progress (7/¿?)


Pronunciar estas palabras, el momento en que adquieren un valor más allá de su significado citado en enciclopedias.

Gracias mamá… por darme la vida

Gracias por… amarme

Gracias amigo

Gracias hijo

Gracias…

Lagrimas que no paraban de fluir, con una caja enorme de pañuelos a lado con el afán de ser usados para secar el agua salada, y darle a su dueño una oportunidad de desahogarse por completo.

Aunque eso no resulto como se esperaba, es más, solo incremento el llanto y los pañuelos a su alrededor.

Durante toda la ceremonia estuvo tranquilo, escuchando como el sacerdote pronunciaba el tan común discurso, les preguntaba a los involucrados si aceptaban, y asi terminar con, "Si alguien se opone que hable ahora o calle para siempre". Ni con eso reacciono. Saliendo de la iglesia los felicito con una enorme sonrisa, abrazo a ambos, deseándoles la mayor de las felicidades.

En un simple momento, cuando todos fueron al salón para celebrar a lo grande. Sintió un ligero jalón en el saco de su traje, y al encararle, termino por encontrarse con su "acompañante" lagrimeando y moqueando hasta más no poder.

Y asi es como termino en esta situación. Encerrados en una de las tantas habitaciones "especiales" ofrecidas para los novios como invitados.

Por el número de cajas regadas en el suelo, seguro era un lote completo, ¿Cómo era posible que un cuerpo tan pequeño guardara tanto fluido nasal y lagrimoso?

Detener sus constantes llantos es simple, solo besarlo y dejarse llevar –lo común – Pero en este caso, él no se veía abierto a la posibilidad de usar ese método.


- Ban

- Elaine, ¿estás bien?, por tu mensaje – la rubia le sonrió y disculpo por preocuparlo innecesariamente – En tal caso, ¿Por qué?

- Es un poco vergonzoso, ¿Vamos a un café, ok? – el albino asintió, curioso por lo que su mejor amiga y ex-amante tuviera para decirle.

Escupir el café, y gritar tan alto como para asustar a los otros clientes, definitivamente no era su estilo, pero, ¿Qué más podía hacer?, soltarle tremenda noticia, y ser el primero en saberlo.

- King, él…

- Las "sorpresas" no son su fuerte. ¿Debo recordarte tu increíble declaración mientras aun estábamos juntos? – ella lo dijo en broma, sin embargo tuvo el efecto equivocado, la mirada del albino se tornó sombría. Al instante se disculpó.

- Tranquila, ambos recibimos nuestra buena reprimenda por ello. Te lastimamos, especialmente yo – Elaine tomo la mano de Ban, y le vio con la mayor de las comprensiones

- Eso ya no importa.

- ¿Tú crees?~

- Por supuesto, sino, no habría aceptado casarme con Helbram


El último de los pañuelos ocultaba su rostro, escuchándose sus pequeños hipos por intentar no llorar. ¿Debía acariciar su espalda?, ¿decir algo tranquilizador?, o simplemente…

- G-gra-gracias… B-ban…

- ¿He?~

- Yo realmente me enoje cuando me lo dijeron, y además el embarazo. Pero al escuchar con cuanta alegría ambos anhelaban a su bebé, y casarse, deje de lado cualquier enojo.

- Si~, eso fue bueno~

- Ella se veía hermosa, ¿cierto? – pregunto, mirándolo finalmente, y sonriendo con alegría pura. – Cuando la vi en su vestido, la lleve hasta el altar para entregarla, pensé en todo, el día que nació, sus primeras palabras, empezó a caminar, nuestros días de escuela… - pequeñas lagrimas volvían a acumularse – todos y cada uno de los momentos más felices y dolorosos… superándolos difícilmente y quizás, con algunas heridas intentando sanar. Por eso, gracias Ban. Gracias por amarla como lo hiciste, y darle tanta felicidad como yo no pude. – Ban quedo atónito, bajando la mirada y terminando por abrazarlo con fuerza. – Ouch… duele

- Ustedes… manzanas caídas del mismo árbol~ - susurro quedamente, pero no lo suficiente.

- ¿De que hablas? – no respondió, simplemente lo abrazo con mayor fuerza – ¡Te dije que duele!, ¡Ban!


- Tonterías~

- No son tonterías. En verdad, gracias por amar a mi hermano como lo haces. Llenas sus días de tanta felicidad, que me hace darme cuenta que no hay nada por lo cual arrepentirse.

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Fin.

Ahí, fue tan fluflu~, TTvTT que hasta yo llore *saca el pañuelo*

Gracias por leer y seguir esta historia, aún queda mucho amor que dar de este par.

¿Review-desu? =w=

Chapter Text

BOOM!, Hoy es día de actualización, y de manga de Sousei no Ounmoyi – a veda~ - XDDD. Hola mis queridos lectores, agradeciendo su preferencia y apoyo desde el anonimato ^w^. Así que… disfruten de la lectura.

PD: ES EL CAPITULO MÁS SIMETRICO DE TODOS *0*

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO VIII: Letra H de Hilos

SUMMARY: Lo que un simple hilo rojo une, no siempre es el amor de tu vida. Y de igual manera no existe un solo hilo del destino.

STATUS: In-Progress (8/¿?)


Atado al final del dedo meñique se encuentra un pequeño hilo color rojo, de apariencia tan frágil como para ser roto de un solo jalón.

Pero este, a pesar de todo, es realmente indestructible. Las tijeras terminaran hechas pedazos, de las espadas solo quedara el manga, ¿morderlo?, esperemos que tengas suficiente calcio en ellos, o por lo menos un buen dentista.

En fin, aunque tal hilo es una molestia, no todos pueden verlo, lo cual es bueno, ya que si lo vieras, y siguieras, te encontrarías con esa persona atada del otro lado. La persona al final, es con quien tu estas destinado a estar, pero a veces, eso no significa que puedan encontrar la felicidad juntos, por mucho que ese hilo lo diga. Después de todo ¿El hilo rojo solo te dice para quien estas destinado a amar?, y ese amar, ¿solo es romántico?

Quizás si, quizás no. El mundo es un lugar lleno de posibilidades, de igual manera lo es ese hilo, y el significado que quieras darle a tu persona destinada.


Su destino siempre fue el estar a su lado, simple coincidencia que su "padre" le contase sobre la fuente de la vida eterna. ¡Por supuesto que no!

Gracias a ello vivió los días más felices de todos, pero de igual manera, experimento la desesperación absoluta, la impotencia de no poder hacer nada. ¿Qué podía hacer un humano ante un demonio?

Absolutamente nada. Y con su sacrificio… una última buena acción de alguien tan puro como ella, es que hoy sigue vivo, con el único propósito de traerla al mundo terrenal y así, estar por siempre juntos.


- La historia sobre el hilo rojo, es una que siempre encanta a todas mis clientas. Están interesadas en ella, ¿o buscan algún objeto en particular? – pregunta la dependiente. Una mujer en sus treintas, cabello pelirrojo, con ropas modernas pero sin perder el toque de una adivina o hechicera; sus ojos de un profundo rozado, y sonrisa carismática, al hablar con las jóvenes que entraron con un toque de curiosidad e incredulidad a su tienda; pero sobre todo aquel joven esperándolas fuera.

- Ehm… vera… nosotras – habla la más baja de ellas, pero no encuentra las palabras adecuadas. El nerviosismo es evidente.

- ¡Léanos nuestro futuro! – intervino rápidamente la segunda "invitada", casi o igual de sonrojada que la otra. – Ehm… b-bueno, escuchamos que esta tienda vende muchas cosas para el amor y…

- Tranquila. Las explicaciones de lo que tengo en mi propia tienda son innecesarias. Aunque a veces me sirven para el inventario – ese último comentario, usado más como una broma, destensa a las dos jóvenes que ríen a la par. – Síganme, oh… también llamen a ese chico.

- ¿Por qué? – cuestiona una de las dos.

- Hará que mi tienda parezca sospechosa, más de lo que ya es.


El sentirse culpable, era un pequeño precio a pagar después de haber abandonado a sus amigos, a su hermana, el bosque, Helbram y sobre todo a Diane. Un castigo impartido por los humanos, de igual forma seguía siendo un pequeño precio.

Aunque, debería ser irónico que aun, ante todo, anhelaba un recuentro con su dulce Diane. Ella quien le dio una luz, cuando su mente se encontraba hecha un caos, ella quien le dio tranquilidad, un hogar y amor, lo suficientemente sincero, como para saber, que su destino era encontrarla y protegerla.

Y aun después de tantos años, no deja de amarla. Si ella lo olvido, no importa, mientras pueda verla sonreír, eso da igual. Velar por su felicidad es la prioridad, aun cuando sepa de los sentimientos de Meliodas, estará a su lado, porque él lo prometió…


El té fue ignorado por las dos chicas, mientras ella revisaba su futuro en el amor. Aquel joven, harto de tal ridiculez – y molesto por obligarlo a entrar – daba pequeño sorbos a la bebida, que tana amablemente les fue entregada.

Fingir que observaba con mucho detalle sus palmas, delineando las marcas de estas, y pasando de vez en vez la mirada a los ojos de cada una, generando nervios, ansiedad, anhelos completamente falsos.

- Entiendo. – Soltó las manos de las dos, llevando la propia debajo de su barbilla, como si meditara – Ambas están enamoradas, y deseosas de saber si su amor será correspondido.

- ¡Si! – casi gritaron la respuesta.

- Las felicitó, a quienes aman, son personas extraordinarias. – ver en sus rostros tal felicidad, provocaba en él una ira incontrolable, como para destruir la estúpida tienda. – Aunque, me temo que no son esas personas con las cuales pasaran el resto de su vidas.

- ¿Q-qué?

- Eso no es…

- Tranquilas, no es el fin del mundo. El cómo los conocieron y el tiempo a su lado, honestamente es envidiable, pero su tan anhelado amor, no es imposible… ciertamente, pero al final será doloroso. No ahora, quizás no mañana. – verlas soltar algunas lágrimas, y como una de ellas golpeaba la mesa, gritándole mil y un improperios a la dueña, hizo que rabiara más.

Al final ambas chicas salieron, una llorando por las crueles palabras y otra muy enojada, intentando apaciguarla, cuando ella también deseaba llorar.

- ¡Espero este satisfecha! – por eso odia cosas como el destino o las predicciones, tan solo causan problemas

- ¿Disculpa? – su tono denotaba confusión – Si es por las dos, no he dicho nada que pudiera herirlas de gravedad

- No, claro que no… pero cobro una buena cantidad. ¡Gente como usted me enferma!

- … - ella ya no le respondió, simplemente se limitó a verle con el ceño fruncido. Él tomo su mochila para salir e intentar alcanzarlas – Fairy King Harlequin… edad 17 años, tercer año de la preparatoria de Lionés. Mejor amigo Helbram. Hermana menor Elaine. Gusta de dormir todo el día, confeccionar ropa, y comparte el gusto de espiar los vestidores de las chicas junto a Meliodas. – sus palabras le hicieron dar media vuelta, con una mueca de miedo

- Como es que…

- Eres un hermano maravilloso, acompañarla hasta aquí, para escuchar una declaración de una desconocida, y enojarte al evidenciar sus nulas posibilidades de ser feliz al lado de cierto joven que conoces. – su voz ahora sonaba cantarina pero peligrosa, como si todo lo dicho le causara un placer macabro. Camino hasta quedar frente al castaño, evidenciando unos notorios centímetros de diferencia – Lo sabes ¿cierto?, su amor, es imposible, como el de la otra chica.

- ¡Disparates!, como podría…

- ¡Deja de negarlo! – finalmente los nervios de la adivina se alteran. Elevando su voz casi como un general a sus tropas – Porque hace mucho que dejaste de amar a Diane, tu corazón… no, más bien, tu ser ya le pertenece a ese otro por el que tu hermana suspira de amor.

- …

- Ha tu edad es fácil cometer errores. Unos tragos, una cama, y todo se viene abajo. O por lo menos eso parecía. Fue tentador, repetirlo una y otra vez, hasta que dejo de ser físico, de poco en poco otros detalles en que no reparaste fueron apareciendo. Sin más ni menos, te diste cuenta de tu error. – se agacho hasta quedar a su altura, acercándose a su oído – Traicionar a tu hermana, y aun así, gozando estar bajo su calor, besarlo… sentirlo tan tuyo. Verdaderamente tu… eres lujuria.

El sonido sordo de una bofetada propagarse por toda la tienda, a la par de la puerta cerrada con tanta fuerza, la hicieron reír tanto como para abrazar su estómago. Adora su trabajo más que nada, algunas veces es horrendo dar noticias tristes, pero otras, es divertido.

- Yo no planeaba hacerte enojar King-kun, tan solo esclarecer tu mirada. No puedes apartarte, no importa cuánto trates. Sus hilos rojos son tan brillantes como para terminar opacando a los que una vez existieron para nunca desaparecer.

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Otro más a la lista. El tiempo pasa tan rápido y ya vamos en el capítulo ocho, pero aun esto no termina. Un resto de letras esperan y más oso… zorro… aventuras de estos dos XDDD.

See you!

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Well, well *inserte voz de Cipher* ¡WELCOM AND, I'M BE BACK!

Sorry, sorry, pero la musa aprovecho el regreso a clases para tomarse unas merecidas vacaciones =w= la explote demasiado a la pobre *inserte risa diabólica*. Saltando los detalles

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO IX: Letra I de Insinuación

SUMMARY: Una propuesta descarada, lo suficientemente estúpida para amedrentarlo con ayuda de su Tesoro Sagrado, entonces… ¿Por qué su corazón bombeaba más sangre de la necesaria, llevándola hasta sus pómulos?

STATUS: In-Progress (9/¿?)


Apoyándose en su Chastiefol llevaba un par de cajas con fruta y carne. Terminar completamente instalados en Liones como un simple Bar no era exactamente la idea que el Pecado del Oso había formado en su mente.

Hubo fiesta, condecoraciones y disculpas a montones. Tan irónico, pero bien valía hacer justicia… ¿cierto?

Una nota pegada en la puerta, indicándole al castaño donde dejar las cosas mientras Meliodas volvía de una reunión con el Rey de Liones. Pero puso en duda la veracidad de la excusa, ya que, mencionaba que Elizabeth seria quien le escoltaría hasta el castillo.

Floto a la cocina, bajando con precaución las cajas. No deseaba hacer más visitas al mercado, varia vendedoras lo confundieron con un niño pequeño por lo cual le regalaron dulces y pellizcaron sus mejillas. Degradante pero… los dulces no sabían tan mal.

Decidió a tomar una siesta mientras todos volvían, floto encima de Chastiefol masticando un par de bolitas café, según una de las vendedoras es chocolate y recientemente se ha hecho popular.

- ¿Y esto?~ - la bolsa donde le fue entregado el preciado comestible dulzón fue hábilmente alejado de sus manos, junto a una risa tan conocida que le erizaba el vello de la nuca por la enorme furia que le provocaba. – Quien lo diría al enano le gusta robar cosas interesantes~

- ¡NO ROBE NADA! – se defendió con seguridad. En cambio el albino lo encontró como una de tantas oportunidades para molestar al Rey Hada.

- Khe~, mentira… tú no tienes dinero. Eso explica porque estuviste desaparecido toda la mañana~. – ese tono cantarín desquiciaba aún más al acusado, agregando la mirada de superioridad, como si realmente ese zorro albino fuera un santo.

- Devuélvelo. – intento tomar la bolsa, tarea imposible de alcanzar ya que el albino alzo el brazo que sostenía el paquete y con la otra empujaba al castaño. – ¡Suéltame!, ¡No es divertido!

- Khe~, khe~, si lo es. Además, King~, ¿Seguro que no los robaste?, porque bien podrías quitármelos solo para esconder la evidencia de tu crimen~ - el castaño se alejó del agarre impuesto y miro con el ceño aún más fruncido al albino. ¿Quién se creía para decirle tales cosas?, ¿Por qué se comportaba de ese modo cuando él…?

- ¿Que vio de bueno Elaine en ti?

- …

La pregunta había salido en automático, aunque King creyó haberla dicho más para sí mismo que otra cosa. Acordó cuando ya no escuchaba a Ban reír entre dientes y lo miraba con total desinterés, o ¿eso era irritación?, descifrar las expresiones y acciones del albino, era incluso tan complicado como entender a Meliodas.

- …

- ¿Realmente quieres saberlo?~ - el tono sonaba más profundo y hasta un tanto tenebroso, poco usual en el Pecado de la Codicia. King asintió curioso por lo que fuera a decirle, ¿mentiras?, posiblemente, ¿alguna verdad entre dicha con sus tonterías?, eso haría difícil el rescatar un poco de información confiable.

Ban dejo la bolsa con las preciadas golosinas en una de las mesas, llevo su mano hasta la mejilla derecha del castaño, rodeando su cintura con la otra. Acerco a King tanto como para dejar una leve distancia entre ellos, inclinando su rostro. Mientras tanto, el castaño se debatía entre alejarlo – por lo extraño de la situación – o dar de lleno con su lanza en el pecho de Ban.

- Exactamente que…

- Tus ojos son como los de ella, el color de su piel, el aroma y por sobre todo encajas entre mis brazos perfectamente.

Con eso dicho el color subió de golpe a la piel de King, ¿Qué rayos estaba pasando?, era como si le estuviera, ¡Seduciendo!

- O-oye, esto… ¡PARA LA BROMA!

- ¿Broma?, por supuesto que no – King trago saliva al notar como los ojos del albino pasaban a tener un aspecto de predador. La mano en su mejilla le acaricio suave y lentamente, posicionándose detrás de su nuca y empujándole hacia adelante. – Te mostrare la "razón", así que no temas… te tratare tan delicadamente como me sea posible.

- ¡YA PARA!, - rogo con la voz un tanto agrietada y cerrando fuertemente los ojos. ¿Hablaba enserio?, acaso le mostraría físicamente lo que su hermana y él compartieron tan íntimamente, ¿no tenía vergüenza?, ¿se le hacía tan simple tener ese tipo de contacto con otra persona que no fuera Elaine? – S-si a-alguien nos ve, y-yo…

Un ligero sonido escapo de labios opuestos y al instante termino en una sonora carcajada que rodeo todo el Boar Hat. King abrió los ojos encontrando al albino sosteniéndose de una de las mesas para no caer. Pestañeo varias veces confundido tratando de procesar la situación.

- T-tu… pfff~, enserio… jajaja~, ¡estúpido enano!, ¡eres tan inocente!, jajaja~. El Capitán se lo perdió~ - Ban continuo riendo por lo menos 3 minutos, en lo que la propia sorpresa e indignación rodeaban al castaño. Lo sabía, sabía que era una broma. – Bueno, como pago por fastidiarme me llevare esto – mostro la bolsa – Si el Capitán vuelve, lo cual dudo, dile que fui a dar una vuelta~. – apenas la puerta se cerró, y King quedo completamente solo – como se supone que estaba desde un inicio –, llevo las manos hasta su rostro sintiéndolo muy caliente y sus manos temblando.

Repentinamente los rostros de Diane y Elaine aparecieron en su mente. Respiro profundamente buscando calmarse – Te lo prometí Elaine y esta vez no pienso fallar, a ninguna de las dos. – soltó quedamente apretando fuertemente sus manos en forma de puño.

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Gracias por leer, esperando sigan apoyando este pequeño proyecto que no pienso alargarlo demasiado, porque tengo otras historias que bueno… merecen su final y continuación UvU. Me siento tan irresponsablemente/responsable X´D.

See you!

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Las letras aún no se acaban, pero sí que la imaginación es un duro freno en la elaboración de maravillas y locuras al puro estilo del BanxKing. Disculpen la demora y muchas gracias por seguir leyendo. Continuemos con una letra más.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO X: Letra J de Jardín

SUMMARY: Incluso las flores podían tener un cierto toque "erótico"

STATUS: In-Progress (10/¿?)


La suavidad de sus labios no podía aburrirle sin importar el repetido número de ocasiones en que compartían dicho acto y otros tantos que robaba como buen "bandido". Acaricio su mejilla derecha a la vez que terminaba dicho contacto disponiéndose a repartir besos por todo su rostro y reposar en el hueco entre hombro y cuello.

- ¿Ban? – recibió un ronroneo como respuesta – no puedes quedarte aquí.

- Hmm~

King suspiro, ladeando la mirada hacia uno de los ventanales que conforman ese enorme invernadero completamente exclusivo para miembros del club de jardinería y herbolaria. Seguramente Gerharde volvería a regañarle por dejar entrar a Ban, además de recordarle la mal influencia que el albino implica para él.

"Harlequin, ¿No fuiste tú quien dijo que nada bueno saldría de estar con Ban?"

- Es enserio. – intento convencerle, usando su mejor voz autoritaria –Mi turno ya va a terminar – el albino no movió ni un musculo, simplemente busco una mejor posición, la cual involucraba tener una de sus piernas entre las de King, haciendo a este último gritar avergonzado. – Q-que… que estas… ¡NO TE ATREVAS ESTAMOS EN LA ESCUELA!

- Khe~, ¿por qué no? – finalmente se dignó a levantar la mirada, siendo ese escalofrío recorriendo todo el cuerpo de King una autentica señal de alerta.

- Deja de leer los estúpidos libros de Gowther – empujo con ambos brazos al albino pero ni un milímetro pudo moverlo, más su socarrona sonrisa se amplió lo suficiente para ver ese par de colmillos que le distinguen como a nadie más

- Oh~, ¿estás tan seguro que fue Gowther?~ - tal pregunta solo hizo hervir los nervios del castaño, haciéndole olvidar la razón principal del querer alejarse y no ser vistos por ojos ajenos.

- Gowther o el Capitan, ¡da lo mismo! – inflo sus mejillas y arrugo el entrecejo dándole un aspecto parecido a un oso de felpa, porque si buscaba mostrarse aterrador ante el albino, no lo logaría, mínimo no de ese modo. – ¡TU SOLO QUIERES QUE TENGAMOS SEXO!

- Si, ¿o porque crees que siempre te acompaño?~, honestamente es desagradable siempre oler tantas flores, pero son un buen perfume para disfrazar, además nadie sospecharía del "fertilizante especial" que incluimos.

- ¡ERES UN CERDO! – volvió a gritar el castaño, ahora rojo de la ira. No permitiría que ese precioso invernadero quedase manchado por los impuros deseos de ese adicto al placer carnal – ¡Quítate de encima!, eres asqueroso Ban.

- Que cruel eres, Kingu~ - fingió derramar lágrimas secándolas con la manga de su camisa – quizás… - de un tirón mando a volar los botones del uniforme de King– necesito nuevas formas de convencimiento – le mostro un par de llaves las cuales arrojo lejos disponiendo a tomar lo suyo.


- Si vas a entrar hazlo. Pareces un acosador – dijo Helbram cargando un par de costales de tierra. – ¿Oye?, ¿si quiera me has escuchado? – movió su mano por frente del rostro del albino. – Haz lo que quieras entonces. – continuo su camino dejando solo al único espectador de King.

¿Podía ser tan interesante verle cambiar la tierra de unas masetas y arrancar la mala hierba de otras?, otros dirían "No, solo cansado", en cambio Ban respondería, "…" absolutamente nada porque iría a donde King y llevárselo lejos para arreglar un latente problema de su entrepierna. Y es que el rostro sonrojado y la camisa blanca transparente por el sudor que remarcaba sus pezones se convirtió en la imagen más erótica del castaño para el albino.

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Fin.

Y esto salió gracias al poder de "Eros", y la hermosa canción titulada Yuri on Ice [derechos a sus correspondientes creadores]

Muchas gracias por seguir leyendo y apoyando este ligero proyecto. Espero concluirlo antes de que termine el año. Y Hime-chan Natsumi gracias por comentar cada capítulo, este fue dedicado especialmente para ti ^^

See you!

Chapter Text

¡Feliz año nuevo! Vaya que el tiempo pasa volando, pero no así las actualizaciones… [Mal chiste, perdón UvU], en fin, en fin, espero se hayan divertido, comido mucho y descansado como merecen. ¿Metas, deseos?, todo ello siempre está presente, las mías, concluir exitosamente este y otros long-fics, para así sentir el respiro de la libertad.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO XI: Letra K de King

SUMMARY: Sin apariencia pública o "recuerdos", él se convirtió en King, el pecado de la pereza del oso y portador de la lanza Chastiefol. Nada más y nada menos.

STATUS: In-Progress (11/?)


La función de un nombre es básica, todo el mundo debería reconocer su importancia, pero siendo algo tan común es fácilmente olvidar el significado detrás de esa palabra.

Cubrió sus oídos retorciéndose entre las cobijas intentando detener sus voces, repitiéndose con tal insistencia que era doloroso.

¿Por qué?

¿Era un castigo?

Pero, no debía quejarse ¿cierto?, él ya no podía continuar atendiendo al llamado de… Fairy King Harlequin

Atrás quedaron sus amigos, sus súbditos… su familia; atrás los buenos recuerdos, la curiosidad de esa insistente hada peliverde que adoraba la cultura de los humanos; atrás la voz de la razón recordándole a cada momento sus deberes como protector del reino de las hadas.

Cuerpos dispersados en un suelo de verde hierba, manchada con la sangre de incautas hadas de las cuales les fue arrebatado aquello tan anhelado para los humanos, y el orgullo de esta raza. Aun cuando esas heridas se curasen con el tiempo, la mancha en su dignidad jamás podría ser limpiada.

Lo mínimo para reparar tal error, vengar sus muertes a manos de ese humano.

Fallaste de nuevo, Fairy King Harlequin… Fallaste Harlequin

Y entonces estuviste a su lado, o ¿fue ella quien alivio tu posible soledad junto a un pasado en blanco con solo una palabra en tu cabeza?

Harlequin

Sin parar la lluvia de recuerdos, tus pecados regresaron a ti, aun cuando huiste de ellos sin darte cuenta, ¿no?

Porque a Fairy King Harlequin se le acusa del pecado de la pereza por no haber detenido la masacre de humanos cometida por un hada.

No fuiste más que un rey ingenuo y débil. ¿Sabes porque?

Porque las lágrimas no traen a los muertos de regreso, limpian el pasado o pueden disculparse y reconocer sus errores.

¿Has usado correctamente esas lágrimas derramadas?

Sabes, querido Fairy King Harlequin una acción como esa tiene un significado más profundo que la tristeza o el dolor, pero hasta que lo descubras, compréndalas la auténtica función de un nombre. Ese nombre que has decidido reemplazar y no volver a usarlo, aun cuando "él" se dirija a ti por ese nombre que no deseas más, o que "ella" te recordara al igual que su gran amor… incluso que las hadas a quien juraste proteger te odien por traicionarlas.

- King~, ¿Con quién estabas hablando? – pregunta el albino, luego de haber dejado a Elaine junto a Gerharde y a Jericho que se divertía con las hadas.

El castaño no le responde, afianza su agarre en Chastiefol confiando en ese casco para ocultar su rostro

- Eres patético~, ahora entiendo porque las hadas te odian. Jamás habrías protegido a Elaine o al bosque de ese demonio. – su tono cantarín desapareció, disponiéndose a dejar en su "miseria" al ex-rey de las hadas. – ¿Quién eres? – lanzo al aire el zorro, desapareciendo entre la maleza

- Los pecados ya no son necesarios… – pronuncio quedamente – tampoco soy Fairy King Harlequin… solo soy… un don nadie.

¿Aún no has aprendido, el significado de un nombre?

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Fin.

Me disculpo por el posible spoiler y desorden de los acontecimientos cuando llegan al bosque de las hadas, no recuerdo si King huyo luego de ver a Elaine o cuando lo apedrearon las hadas, XDD. Hace tanto que lo leí que ya no recuerdo bien. Disculpen sino fue muy romántico, pero incluso esto necesita su drama y no demasiado amor.

Hasta el próximo capítulo.

Quejas y sugerencias en la parte de abajo, sip, así es. Luego de este discurso en el recuadro. Gracias

Sayonara!  *0*

Chapter Text

Y a darle duro y tupido con las actualizaciones, porque es año nuevo, porque quiero, tengo tiempo y debo dejar de lado el yaoi de mangas – o mínimo aprovechar lo que he leído, y visto = 0 = - etc., etc. ¡Doceavo capitulo!, si llego a los 20 capítulos pondré lemon o ¿prefieren solo un lime?, votaciones al final de este capítulo, gracias. ¡LET´S GO!

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO XII: Letra L de Libro

SUMMARY: Entre todas esas estanterías no imagino encontrar algo así de interesante, y siendo Gowther el bibliotecario de cierto modo no le sorprendia.

STATUS: In-Progress (12/?)


Sus mejillas ardían, no podía estar hablando enserio y todo por ese estúpido libro, o más bien por culpa de Gowther.


- E-entonces… Ban… u-usas esta fórmula y… - la mano del castaño temblaba intentando no soltar el lápiz. Habían sido idea suya el ayudar a Ban con el examen de recuperación, pero estando en casa o en la del albino, nunca avanzaban de 2x+5y, siempre terminaban en un 3x que no tiene nada que ver con ecuaciones. Sintió los brazos de Ban apretarle mientras se recargaba en su hombro para tener una mejor vista de la hoja matemática. – tu… la usas para…

- Hmm~, ¿La uso?~ - pregunto alentando al castaño a continuar. – Vamos King~, el examen es en dos días y aun no me has dicho para qué es la primera de 10 formulas~. Tal vez debí decirle a Elaine después de todo. – King brinco en su lugar encarando al albino con un rostro sacado de película de terror – Khe~, ¿y esa cara?, no me digas que…

- ¡NO!, - grito furioso, dándole un empujón para alejarse del albino –Pero eres un idiota, yo hice tiempo para poder ayudarte, además Elaine es demasiado flexible contigo que estaría satisfecha con una calificación por encima de la media. – explico con seriedad, levantando la hoja con calificaciones de Ban, entre las que se apreciaba un promedio de 7.2, suficiente como para pasar el segundo año de preparatoria sin complicaciones, y continuar en el equipo de baloncesto junto al capitán.

El albino paso la mirada entre la hoja y el rostro de King, sonriendo ampliamente para mostrar sus colmillos. King levanto una ceja, ¿le divertía ese promedio tan mediocre?, por eso mismo es que no podía dejar que fuese su hermana o cualquier otro el tutor del albino, lo que necesita es alguien firme.

- Sabes King~, - se levantó de su asiento, caminando hasta donde el castaño y sujetar sus mejillas –no tienes que inventar una excusa como esa, a mí también me gusta pasar tiempo contigo~

- Eso no es… - fue silenciado por los labios del albino. Una corriente eléctrica recorrió el cuerpo del castaño, no era por excitación ni tampoco un deseo lujurioso, más bien, hacía tiempo que no le regalaba caricias tan tiernas y reconfortantes. Fue Ban quien termino con ese contacto aun con la sonrisa en su rostro y ese ligero sonrojo que le recuerda quien es el menor en la relación. – No lo hagas de nuevo. – pidió serio, desviando la mirada donde la mesa – Terminemos de estudiar, Gowther nos prestó la bodega porque dijiste que no te concentrabas con tantas miradas sobre ti. – de la nada King comenzó a escuchar la risa que se convirtió en carcajada y al final encontrar Ban casi cayendo de la silla. Realmente tiene ocasiones donde no comprende para nada al albino. A veces serio, bromista o un mentiroso; y cuando resulta que estaba siendo honesto sale con una tontería mayor. – No veo lo gracioso de…

- Enano~, ¿tu realmente crees que Gowther nos prestaría una bodega sino supiera la razón?

- ¿Volviste a beber a escondidas con el Capitán? – Ban negó y le sujeto de los hombros deslizando sus manos por los brazos hasta encontrarse con la delicada cintura de King. Lo cargo con facilidad, sentándole en la mesa, y colocándose de frente con apoyo de sus brazos. – Ban

- Lo hemos hecho en tu casa, en la mía, la escuela, incluso aquella vez cuando el metro se encontraba lleno. – Un ligero tic apareció en su ojo derecho. ¿Se ponía a medir su nivel de paciencia? – Por supuesto, agradezco que te preocupes por mis calificaciones y futuro~, "hermano mayor"

- ¡No me digas así!

- ¿Por qué?~, ¿Te excita? – las mejillas del castaño se colorearon, y no precisamente de vergüenza – Khe~, Harlequin es un pervertido fetichista que ama que se lo hagan por atrás~ - comenzó a cantar sin pudor alguno, aumentando la voz en "pervertido fetichista". King cubrió su boca, voleando a ver la puerta, no se escucharon pasos solo las voces de algunas personas. Iba a regañarle por hacer tal tontería, tenían mucho que terminar y por sus juegos nunca pasarían de una estúpida formula y el examen tan cerca. – Yo solo quiero hacértelo King~ - fue lo último que escucho encontrando sus manos atadas por una corbata – de Ban – y como le empujaba en la mesa.

- ¿¡PERO QUE DIABLOS ESTAS HACIENDO, IDIOTA!?

- Gowther puede ser muy útil cuando quiere – comenzó el albino ignorando al castaño, desabotonándole la camisa y pantalones – Tiene un libro muy interesante, y me gustaría leerlo contigo, King~

- ¡PUES DESATAME ESTUPIDO BAN!

- Me encantaría~ - hizo un puchero, deslizando el dedo índice de su mano derecha sobre el pecho desnudo de su amante (victima) – pero no aceptarías leerlo conmigo.

- ¡HA!, ¿Y COMO RAYOS CREES QUE SE LEE UN LIBRO ESTANDO ATADO?

- Bueno mi dulce King~, nadie dijo que ibas a leerlo con los ojos. – Como un depredador mostro sus colmillos, deslizando su lengua lentamente sobre sus labios, anticipando el sabor de esa dulce carne y los gemidos apasionados que obtendría ante cada una de sus caricias y mordidas.


- ¡AHH!, N-no… - mordió su labio inferior resistiendo soltar cualquier otro sonido que revelara lo que ocurría dentro de esa pequeña bodega. Busco cerrar sus piernas, pero Ban sujeto una de ellas posándola sobre su hombro derecho, dándole un mayor acceso a esa pequeña entrada que cada vez se estrechaba. – D-deten…

- Según el libro, debe dilatarse correctamente sino terminaras lastimado. Lo correcto es usar algo para lubricar. – decía seria, leyendo las instrucciones de ese "libro". King ladeo el rostro al sentir como Ban le penetraba con el dedo. – ¿Estará bien si uso dos?

- N-no… ¡NO ME PREGUNTES ESO, PERVERTIDO! – grito entre abriendo los ojos, intentando ignorar las placenteras sensaciones que recorrían su cuerpo desde la cintura hacia arriba. El albino se inclinó hasta quedar sus rostros a corta distancia. Ojos miel llorosos, combinados con la frustración y deseo; un espectáculo único y solo suyo.

- Te amo – pronuncio, pasando a besarle tiernamente, pasando a una mayor intensidad donde pedía permiso para entrar con su lengua; incitándole con los movimientos del dedo dentro de él. Y por supuesto que le cedió dicho permiso, incluso el de complacerle con un segundo.


- Gowther-san, he venido a recogerte. – saludo un vivaz rubio, entregándole un casco para subirse a la motocicleta – Uh, ¿Por qué estás tan feliz?

- No lo estoy – respondió con monotonía. Sentándose detrás y terminando de arreglar el casco. – Vámonos, Merlin no quiere que llegues tan tarde.

- Claro. Uh, ¿Por qué está encendida una luz? – el peli morado levanto la vista al punto señalado por Arthur – Deberías ir a ver

- Es la bodega donde hacemos el inventario. – explico. Abrazo al rubio y recargo su cabeza en la espalda de este – Quizás alguien se quedó "haciendo horas extra"

- ¡Ya veo!, entonces en marcha - arranco el motor, arrancando rápidamente. – Meliodas-dono me encargo preguntar sobre King-san y Ban-san, si realmente estudiaron.

- Lo hicieron, es más siguen estudiando la anatomía del cuerpo masculino y sus zonas erógenas.

- Oh, ellos sí que se dedican por completo – comento con admiración el rubio, sin entender el significado de las palabras de Gowther, quien no escondió para nada la verdad. Pero siendo Arthur quien se lo preguntaba, daba igual si lo sabía o no.

- Arthur.

- ¿Si, Gowther-san?

- Me gusta tu inocencia. No deberías dejar que el Capitán te corrompa, soy el único autorizado para ello.

- No entiendo Gowther-san

- Lo sé.

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Fin.

Como cuando te das cuenta que tus promesas y las letras podrían no coincidir, jajajajaja. LOL, SUPER LOL.

*Ok si puse algo picoso en este capítulo, XDD

Total, les traeré el lemon y sus lime porque lo merecen, y yo debo intentarlo por un par de veces más, nyehehehehe.

Chao~ *w*

Chapter Text

Mis adorables lectores entre las sombras y los de la luz un gusto saludarlos desde algún punto terrestre y con conexión inalámbrica [El día que lo haga desde un avión será épico]. Hoy traigo un nuevo capítulo de este prolongado fic [El cual pensé terminaría pronto, pero no], aun no sé cuándo le daré final, pero si lo tendrá, XD. ¡Bien así termina este aburrido discurso introductorio!

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO XIII: Letra M de  Maid*

SUMMARY: " Bienvenidos al Boar Hat Coffee, el mejor restaurante distinguido por sus exquisitas comidas y lindas camareras "

STATUS: In-Progress (13/?)


Yendo de un lado a otro, reverenciando al punto de alzar un par de centímetros el largo de la falda dejando a la vista esa infantil ropa interior de calabaza, que para la mayoría de sus clientes se convertía en algo tierno y demasiado puro como para ser manchado por sus más profundos e impuros deseos.

Algunas risas estúpidas y el sonido del flash de las cámaras. Sumamente increíble el hecho de gastar cantidades irrazonables de dinero por obtener un poco de tiempo con alguna de ellas, fotos de recuerdo y disfrutar de sus shows improvisados.

- Elizabeth-san, hoy luces hermosa.

- Diane, prometiste que hoy estrenaríamos ese nuevo juego de mesa

- ¡Elaine-chan!

Solo las comunes voces de hombres sin esperanza de encontrar el amor, y que encuentran suficiente satisfacción en estar rodeados de chicas lindas. Aunque su trabajo era casi como una prostitución, excepto que más legal, con comida incluida y sin desnudos. Mientras no causaran un alboroto, se trataría de otro común día en…

- ¡Harleen-san, sin duda el estilo de lolita victoriano te sienta estupendo!

El ruido de un vaso quebrándose llamo la atención del gerente, dejando la registradora a Hawk. No llevaba ni medio camino hecho, cuando su único cocinero se llevó arrastrando a una de sus camareras hasta la zona de descanso, cerrando de golpe la puerta y posiblemente con seguro.

Dejo escapar un suspiro, negando con la cabeza. Tan impulsivo como siempre, o quizás solo desde que "Harleen" comenzó a trabajar para mantenerse al tanto de su hermana y las relaciones ¿amistosas? Que pudiera llegar a desarrollar con alguno de los clientes o Ban.

- Capitán. – llamo Diane desde las escaleras para llegar a la segunda planta. Se acercó con paso calmado, estando alerta de sonidos con posible origen sospechoso. – Ban volvió a asustar a un cliente. ¿No cree que sería mejor si Harlequin solo espera a Elaine en una de las mesas? – propuso la castaña preocupada, jugando con una de sus coletas.

- Por supuesto, eso yo también lo pensé. – respondió Meliodas, haciendo sonreír a la más alta. – Pero, esto es mucho más interesante.

- ¿Interesante? – pregunto confundida – C-capitán, no es lo mismo a que Gowther a veces lo haga. Harlequin…

- Diane, ¿no vez el lado bueno de todo esto? – la castaña negó cruzándose de brazos y arrugando el entrecejo. Cada día desde que el Capitán le puso la condición de trabajar usando ropa de Maid para así poder estar al pendiente de Elaine, ha visto como su preciado amigo se esfuerza en sonreír usando ropas que le resultan vergonzosas y debe fingir se una chica. Eran muy crueles con él, aun cuando realmente se viera adorable con esa ropa – Ban se concentra en trabajar y ya no se escapa tanto como antes

La puerta que fue cerrada con una increíble brutalidad se abrio – casi desprendiendo de las bisagras – los clientes y trabajadores apenas tuvieron tiempo de procesar la imagen entregada por parte de la castaña, ya que salió corriendo fuera del restaurante, siendo seguida por la de coletas que con una última mirada y regaño exigió terminar con ese cruel trato para con Harlequin.

Meliodas se disculpó con los clientes, ofreciéndoles un descuento en sus comprar y una pequeña promoción de pasteles y fotos conmemorativas con Gowther que justo entraba por la puerta que "Harleen" uso de salida. Mientras Hawk se encargaba de cobrar las jugosas remuneraciones de la perversión del cerdo con gafas, Meliodas entro a la zona de descanso, viendo lo que ya esperaba. Se recargo en la puerta cerrada y cruzo los brazos sonriendo de lado.

- ¿Te volvió a rechazar? – siempre igual, el mismo patrón, ¿acaso no se cansaba de ello?

- Capi~ – saludo cantarín, con una venita resaltando en su sien. Arreglo su ropa y tomo asiento en una de las bancas frente a los casilleros –¿no deberías estar en la registradora?, al maestro no le gusta que te la pases acosando a Elizabeth

- Agradezco la preocupación pero eso lo tengo resuelto. El problema es que como gerente no puedo hacer oídos sordos de los problemas en mi negocio.

- No te entiendo.

- Hmm – ladeo la cabeza hacia la izquierda cerrando los ojos y frunciendo el ceño como si buscara alguna manera sencilla de explicárselo al albino. – Diane quiere que King deje de trabajar aquí, por tanto ya no tendrás a tu amante cerca para satisfacer tus sucias perversiones.


Besaba delicadamente su cuello, su piel irresistible que apenas era revelada le hacía enloquecer y arrojársele encima a la primera oportunidad.

¿Por qué debían esconderse?, no lo entendía, hace mucho que siente esto por él, y es correspondido.

¿Tan malo es desearlo y gritarlo al mundo entero?

- Hmm… B-ban… espera…

- No – susurro con voz ronca, excitando de sobremanera al castaño debajo suyo. Deslizo su áspera mano por debajo de la camisa blanca. ¿Cuántas veces se han quedado en la enfermería?, debería agradecer a Merlin por la llave y a Gowther por cubrirlos en la fiesta de hoy. – Harlequin, te deseo

- ¡Ahh! – grito sorprendido al ser pellizcado en uno de sus pezones – N-no… d-detente… d-detente Ban… ¡PARA!, ¡AHH! – el orgasmo llego sin aviso, manchando la sábanas blancas y la ropa del albino. El castaño respiraba entrecortadamente, cubriendo su rostro con el brazo izquierdo. Un pequeño hipo broto de King, convirtiéndose rápidamente en lágrimas – Estúpido Ban, ¡yo no quería!, estúpido…

- … - Bufo irritado, siempre debía llorar, ignorando eso, continuo retirando la ropa del cuerpo de su pareja, besando y lamiendo la piel al descubierto. Aun sintiéndose triste, podía producir sonidos lo suficientemente eróticos como para excitar al albino. Solo un poco más, y esas lágrimas serian fácilmente cambiadas por lujuria y deseo.

- Eres… e-eres cruel… - soltó sin verle al rostro. Ban no hizo caso y continuaba en su labor de lamer el pecho de King – Tu no me amas, lo se… jamás lo harás, no necesitas obligarte todos los días a tener sexo conmigo


Llego hasta una plaza sentándose bajo la sombra de un árbol, esa había sido la carrera más larga en su historial, ni siquiera en los eventos deportivos escolares se esforzaba tanto o recordaba participar en alguno. Cubrió su rostro con ambas manos, ya era suficiente. El Capitán no creyó eso de cuidar a Elaine, solo entro a trabajar por una razón tan retorcida y sucia que disfrutaba tanto el recibir coqueteos de los clientes para que Ban lo llevara a la parte de atrás de la tienda, discutieran un poco y terminaran teniendo sexo ahí, o en el baño. Pero lo sabe, es incorrecto, tan solo busca satisfacerse a si mismo.


- Harlequin, si no amas a Ban, ¿Por qué sigues con él?

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- No es mi intensión entrometerme en tus asuntos, pero desde que estas con Ban, tu miras a Elaine de manera muy diferente.

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- Dime, ¿No será que siempre lo has querido y hasta ahora eres consciente de ello?

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- Soy lo suficientemente serio enano. Te amo. ¿Por qué no puedes entenderlo?

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- Porque yo te odiaba, nos odiábamos, y aun así te desee felicidad junto a Elaine. Todas son mentiras, es un bucle infinito de dolor, quiero parar, no volver a estar entre tus brazos, y sobre todo… sentirte solo mío. - confeso al aire, como si eso lograra reducir la pesada carga en sus hombros


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- Deberías estar feliz hermano, ahora estas con tu verdadero amor.

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"Bienvenido al Boar Hat Coffee contamos con un excelente servicio, nuestras camareras son las chicas más hermosas e inocentes, sus corazones son tan puros como para alegrar sus días y hacer aún más dulces sus comidas.

Pero nuestro café guarda sorpresas más allá que solo las increíbles habilidades culinarias del Chef.

¿Estás preparado para conocer los secretos de este restaurante y la profunda relación de nuestra Maid y Chef?

Si es así, adelante, tu mesa esta lista"

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Fin.

Tarde mucho para encontrar la inspiración y saber que seguirían de las demás letras. A veces el manga ya no da para fangirlear el BanxKing, pero… como buena veterana que soy siempre he de encontrar el modo de extender los horizontes, además de recordar la razón el motivo-causa de este hermoso shippeo (Vamos pues, que desde el capítulo donde se encuentran en la Ciudad de los Muertos ya se veía algo). Pero he de admitir que me gustaba más el KingxDiane (Es adorable no lo niego), pero con un encuentro de un doujin mi alma fue tomada por el shippeo yaoi, además que como avanzo la historia y el anime, solo hicieron crecer mi shippeo.

Así que los invito, a todos, desde mis lectores que dejan algún comentario como los que no… ¡escriban!, hagan crecer este fandom y no dejen de shippear!

Eso es todo. Bye-bye ^^

Posdata: ¿Demasiado Sad?

Chapter Text

¡Hi, hi!, amables lectores y público en general. Luego de varios meses os traigo actualización y continuación de esta fabulosa historia, que siendo muy honesta :'V a veces me da pereza seguirla (Se nota que amo a King, ¿no?), XD pero luego recuerdo que no puedo dejar esto y ya tengo preparados el resto de los capítulos y se me pasa, jejeje.

Espero sea de su agrado y continúen apoyándome, porque recuerden que los lectores son la motivación para continuar en este complicado paramo de la escritura de fics.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki

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CAPITULO XIV: Letra N de Negación

SUMMARY: De brillante color miel te pierdes en aquellos ojos que solo te ven con desprecio y odio, como si fueras la peor de las existencias humanas – y puede que sea verdad –. Un sentimiento que embarga todo tu ser, lo conoces a la perfección aun así intentas inútilmente esconderlo, ¿Por qué?, ¿Para qué?, ¿No eres "Codicia"?

STATUS: In-Progress (14/26)


- Muy bien Gowther-san di "ah" – pidió amablemente el joven rey Pendragon levantando frente al rostro del pecado de la "Lujuria" un trozo de pastel de calabaza que trajo como presente para Meliodas. El de mirada dorada obedeció sin rechistar, saboreando con tranquilidad el dulce e ingiriéndolo, mientras era observado por un ansioso joven. - ¿Qué opinas?

- Hmm… la masa está muy quemada de la parte de abajo con algunos grumos además que al terminar de masticarla se siente como algo pegajosa, junto a que la calabaza estaba más dulce de lo que debería y tenía algunas semillas. Las lágrimas se reunieron con rapidez en el rostro de Arthur, pero ahí no terminaba el comentario culinario de Gowther – Sin embargo, dado que pusiste todos tus "sentimientos" en prepararlo es realmente delicioso. Aunque, ¿no sería mejor si se lo preguntaras al Capitán, ya que es para él? – el rubio que había estado como simple espectador negó una y otra vez, no importaba el tiempo, el pecado de la "Lujuria" no entendía del todo a leer el ambiente, pero con Arthur riendo nervioso y excusándose con que era para todos no ayudaba en nada.

- Parecen una pareja recién casada, Capitán. – dijo Merlin saliendo de la cocina con un par de tazas de té y algunas utensilios para comer el regalo. - ¿Te ha molestado que Arthur te use como excusa con Gowther? – pregunto con tono divertido.

- Claro que no. Es agradable que te usen como un algo en su propio beneficio. – la mirada de ambos se cruzó junto a un brillo especial - ¿De cuánto estamos hablando?

- No demasiado, solo 100 piezas de oro. – respondió la maga. El rubio rio y asintió, regresando a ver a la pareja, lo lamentaba por el inocente joven Pendragon, las apuestas son las apuestas y él ganaría. - ¿Y Ban? - pregunto curiosa, notando que de fuera venían una animada castaña junto a un nervioso rubio, trayendo algunas compras del Capitán. - Ya veo – asintió despreocupada, yendo a por algo del pastel antes de que se terminara. - ¿Gusta un pedazo, Capitán?


Permaneció recostado en la fresca hierba, mirando el cielo a la distancia con una agradable sombra de árbol protegiéndolo de los rayos del sol por la tarde. A su lado descansaba un triste castaño que aún continuaba sacando lágrimas entre sueños.

Un pesado suspiro escapo de sus labios, sentándose y recargándose en el tronco, ¿Cuál era la razón de haberle seguido?, escuchar sus llanto sin fin todos las noches le causaba dolor de cabeza, verlo obligarse a sonreír le asqueaba pero, que escapara con una pretexto absurdo solo por toparse a Hauser y Diane comprando como cualquier pareja de casados, lo hacía enfurecer y querer molerlo a golpes.

La palabra patético quedaba corta para él, pero ahí está, haciéndole una compañía que no desea, esperando a que se despierte para regresar al bar y tener una noche como cualquier otra, bebiendo, molestándolo y dormir en su Chastiefol.

Bufo molesto buscando cualquier indicio que le ayudara a localizar a ese "pequeño bastardo", salir huyendo con el dinero para pagar los encargos del Capitán por algo tan ridículo como Hauser y Diane comprando juntos, ¿Qué no se suponía que ya lo había superado?, en cuanto lo encontrara lo molería a golpes o un juego de apuesta y castigo junto al Capitán, sí, eso sería lo ideal.

Mientras sus planes de venganza contra el castaño se maquinaban en su mente, sintió una diminuta presencia mágica alejarse de la ciudad, ¿El bosque?, sí que podía llegar a ser predecible.

Guiándose por el poder mágico de King y los lloriqueos, no tardo en localizarlo junto a un frondoso árbol verde, ocultando su rostro en Chastiefol. Con el crujir de unas ramas, levanto su rostro, preocupado de quien fuera él que lo vería en ese estado tan deplorable, pero su tristeza se convirtió en molestia al descubrir que se trataba de Ban.

- ¿Qué quieres? – exigió molesto, aun con las lágrimas fluyendo - ¿Vienes a burlarte de mí? – el albino sonrió, acercándose lo suficiente para invadir el espacio personal del castaño.

- Pero que dices enano~, si tú mismo no eres más que un chiste~

- ¡Como te atreves! Yo…

- ¿Tú que?~, ¿me mataras? – reto divertido, alterando aún más al sensible castaño – Deberías crear amenazas más convincentes, ¿o acaso te desquitaras conmigo por lo de Diane? – King apretó sus labios y desvió el rostro. Ban sonrió, ¿Qué si era divertido molestarlo?, por supuesto, sobre todo cuando es el peor de los mentirosos. - ¿No vas a respóndeme?

- …

- Supongo que escapar al bosque es un perfecto lugar para revolcarte en tu miseria

- … No lo entiendes… - pronuncio quedó pero suficientemente audible para el albino – El dolor de un corazón roto es mil veces peor al de una herida física, si fuera capaz de decirle esto a Diane, no sería diferente a un humano, por eso…

- ¿Y qué tiene de malo ser egoísta?– se alejó del castaño, sentándose a su lado – Al menos no serias un pésimo humano, quizás solo demasiado idiota y llorón...

- … - un ligero viento junto al sonido de las hojas, ambos en silencio. Ban miro ligeramente al castaño que había bajado la cabeza casi rozando la tela de la almohada.

- "Sera mejor que me vaya, antes de que haga un dra…" – un ligero ronquido salió de la figura que había estado inmóvil. Ban alzo una ceja, ¿enserio?, en un lapso tan reducido de tiempo había quedado dormido. Acerco su mano y con un minúsculo empujón, este cayó con su almohada hacia la hierba dejando escuchar con mayor claridad sus ronquidos. – Tu… ¡enano perezoso!


Acomodo el cuerpo de King sobre su hombro derecho mientras que con la otra sujetaba a Chastiefol, no pudo despertarlo en lo que restaba del día, y aun entrada la noche siguió sin indicios de querer salir de su sueño, pero las lágrimas en algún punto se detuvieron, dejándole con pequeñas manchas rojas bajo estos. Debería inventarse alguna especie de buena historia al llegar, muy seguramente Diane lo llenaría de preguntas por el estado de King y el Capitán… él… seguramente…

- "Ban, esto puede sonar extraño, incluso asqueroso… bueno, depende del punto de vista. Te has enamorado de…"

Detuvo sus pasos por reacción y escucho un par de risas masculinas saliendo de cierto establecimiento ya conocido, llego sin darse cuenta, solo faltaba cruzar la puerta.

- "… Te has enamorado de King, ¿verdad?" – su boca se curvo hacia un lado, justamente esa extra conversación tenía que recordarla, justo ahora, justo cuando la persona involucrada estaba entre sus brazos.

- Pero que molesto, es obvio que no. – termino de cubrir la distancia que lo separaba del Boar Hat, entrando con el castaño a cuestas y saludando con su característica sonrisa como si no hubiera pasado absolutamente nada.

Porque ese solo debía ser un día más en Lionés, solo un día más.

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Fin.

:'V y como pudieron darse cuenta solo restan 12 capítulos más, solo 12 letras (que bien pude agregar ch, ll, rr, ñ, pero al final decidí que no, si cambio de idea posiblemente las agregue pero como hasta el final porque eso de estar editando capítulos me da una flojera, o quien sabe XDD)

Muchas Gracias por leer y hasta la próxima.

Quejas, sugerencias o amenazas en el recuadro de abajo por favor ^^

Chapter Text

Hola.

Bueno tenía preparada una súper historia bien complicada, pero al final no me gusto como quedo así que decidí hacer algo pequeño y simple.

Tal vez me anime a subir la otra historia, no la he borrado ni nada pero parece algo más para una historia larga.

Por ahora disfruten esto, que es casi parecido a lo otro que subiré, en algún momento.

ADVERTENCIA: PALABRAS FUERTES SINO TE GUSTA. OvO PUEDES PASAR AL SIGUIENTE CAPITULO.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki.

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CAPITULO XV: Letra O de Omegaverse

SUMMARY: Existe una prominente lista de razones para entender cuan mala y tóxica es su relación, pero al mismo tiempo, esta aquella única verdad personal por la que su corazón aún sigue latiendo por sentirse amado.

STATUS: In-Progress (15/26)


El semen que goteaba entre sus piernas con el reflejo del espejo mostrándoselo, aumentando las lágrimas corriendo por su rostro.

Lo odiaba profundamente.

Ser Omega no era más que una mierda.

Aquello conocido en su juventud como "Liberación Espontanea de Feromonas" tuvo que meterse en su vida de la peor manera posible y todo sucedió tan rápido que ni siquiera pudo gritar por un poco de ayuda, solo quedarse recostado en el medio de la gran bodega con sus ropas siendo desgarradas, uñas encajándose sobre la piel, besos salvajes que terminaron por sacarla un suspiro involuntario junto a marcas rojas llenas de posesividad.

Pero sin ser la mitad de su martirio, supo que el final de su vida llego con sus piernas separadas dejando ver aquella parte de su anatomía diseñada para darle placer y procrear con algún compañero, deseaba tanto reír, en la antigua historia aquello no se trataba más que de un orificio por el cual expulsaban su materia fecal y se necesitaba de una extrema limpieza cuando dos del género masculino buscaban la copula. Pero los Omegas siempre tenían que mantenerse aseados, perfectos y hermosos.

Esa intromisión lo hizo retorcerse entre los brazos de su captor, gritando en agonía y lanzando maldiciones, asegurándole una muerte tortuosa por este acto cometido sin su consentimiento. Cada estocada le sacaba lágrimas y lo llevaba al mismísimo cielo del éxtasis, aferrándose a la amplia espalda de su captor y enredando sus piernas alrededor de su cintura buscando aumentar el contacto y que fuera hasta dentro donde tocara el inicio de su espacio uterino, porque, en ese pequeño instante deseo quedar embarazado si se trataba de él no habría problema.

Exhalo al escuchar la puerta de la habitación abrirse con lo cual corto aquellos recuerdos tormentosos, no se giró a verle, tan solo tomo un poco de ropa del armario y se encamino a tomar un baño propio. En cuanto cruzara la puerta estaría en una zona alejada de él pero su cuerpo parecía querer lo contrario, en un momento las piernas le temblaron tropezando cerca de él y siendo atrapado en un suave abrazo.

- Si no soportas cuando estamos teniendo sexo, quizás deberías cambiar los supresores. – aconsejo con un cierto cansancio en su voz, no recibió respuesta del más bajo tan solo el rostro ladeado con leves intentos de alejarse. Cambio de posición al sostenerlo con una mano por la espalda y la otra bajo sus piernas cargándolo a un estilo nupcial, obteniendo un leve salto por tal acción – Te ayudare a lavarte, King.

- Bájame, Ban. – pidió con neutralidad sin atreverse a dirigirle la mirada. – Estoy bien, solo que fue un día agotador es todo. – excuso esperando que le creyera. Comenzó a dirigirse al cuarto de baño, escuchando los reclamos y exigencias del otro. – Yo puedo cuidarme.

- Claro, enano, pero responde esto, ¿Por qué terminamos enredados entre las sabanas a penas entre a la casa cuando tu celo fue hace menos de una semana?

- N-no… no lo sé… - por el rabillo del ojo vio al albino frunciendo el ceño. Sabía que esto no era su culpa, cada día procuraba tener supresores suficientes para situaciones inesperadas e incluso encerrarse en una habitación para no tener que recibir la ayuda de Ban; pero esta vez fue diferente como si "algo" lo impulsara a quedarse dentro de "su" habitación oliendo las camisas del albino mientras jugaba con su pene y dilataba su zona trasera aminorando el calor que irradiaba por cada poro de su cuerpo. Llegar a la mitad del pasillo y encontrarse con Ban seduciéndolo con sus feromonas para que cumpliera con su deber no es algo que deseara conscientemente. El agua llenando la bañara y siendo el colocado suavemente por el albino le permitió concentrarse en el hombre frente suyo. Aun cuando odiara su condición, las feromonas y estar atado a él por siempre no solo por su marca sino la alianza alrededor de su dedo izquierdo, podía reconocer una leve preocupación para con él, casi como si fuera… amor.

- E… enano – hablo entrecortadamente Ban, sonriendo para mostrar sus dientes caninos, sus ojos pasaron a un rojo opaco inclinándose sobre la orilla de la bañera. – Eres despreciable… - Una lagrima deslizándose suavemente con un "Lo siento" perdiéndose por la boca que lo atacaba con hambre.

Pero el amor no existe, al menos no entre ellos, porque son un Omega y un Alfa unidos solo por deseo.

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Fin.

Y bien mis lectores perversos, eso es lo mejor que les puedo dar de Lemon.

Bien con esto viene un nuevo capítulo que ya está listo, aprovecho para comentar levemente, será mi despedida de escribir más historias de este par, todo ya depende de que tantas ganas tenga de hacer algo sobre ellos, con lo último del manga y que la pareja ya no es tan vista como antes, realmente no puedo dar más de mí, igualmente siempre me gusta incursionar en nuevos fandoms y escribir sobre nuevas parejas.

Siempre es sobre la inspiración y que tan apegado estas a tu trabajo.

Muchas gracias por todo hasta ahora.

Chapter Text

Hice demasiado esperar con las actualizaciones y dudo que tenga más tiempo libre que ahora para terminar de publicar así que me embarque en la peligrosa y larga travesía de escribir seguidos TODOS PERO TODITOS LOS CAPITULOS FALTANTES.

ASI QUE…

ACTUALIZACIONES CADA DIA. *arroja confeti*

Hasta la próxima y que nos volvamos a encontrar.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki.

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CAPITULO XVI: Letra P de Paciencia

SUMMARY: Cuidar del pequeño zorro requiere algo más que voluntad.

STATUS: In-Progress (16/26)


Deposito el pequeño bulto dentro de la cuna teniendo sumo cuidado para no despertarlo en el proceso. Comprobó el monitor y lentamente salió de la habitación con solo una suave luz de lámpara para alumbrar. Camino por el pasillo hasta la cocina donde le vio preparar un poco de papilla y algunas mamilas.

- ¿Necesitas ayuda? – pregunto con cierta gracia al notar complicaciones en la medida de la leche en polvo. Por el movimiento repentino en sus hombros entendió que no esperaba compañía. – Solo es comida de bebé.

- Lo sé, pero… ¿Cómo lo hacen?

- Pues... coses las frutas, calientas algo de agua y lo pones dentro junto a la formula – respondió con un toque de burla en su voz, obteniendo un ceño fruncido y sonrojo por jugarle una broma. – Tranquila Jericho, no es como si cuidar de mi sobrino fuese un martirio.

- Estuvo llorando por más de una hora cuando Ban y King se fueron. – dijo molesta señalando las terribles manchas negras que se formaron debajo de sus ojos, sacándole otra risa a la rubia que comenzaba a retirar las frutas ya cocidas de la estufa. - ¿Por qué pensaron que era buena idea traerlo aquí y en la madrugada? – Elaine se encogió de hombros no teniendo una respuesta sincera que complaciera a su compañera.

- Va a dormir por las próximas tres horas así que ve a descansar, yo me encargo del resto. – Jericho observo el rostro de Elaine y paso la mirada por sobre ella notando el desastre armado en su sala intentando tranquilizar por todos los medios posibles al bebé y de paso que callera en la somnolencia. Inflando las mejillas y con su común ceo fruncido continuo trabajando en las mamilas. - ¿Jericho?

- Tú sabes, es injusto que los hermanos mayores le dejen todo a sus hermanas menores. – la rubia abrió los ojos en sorpresa, dándole una dulce sonrisa a la mujer para colocar una mano sobre su hombro llamando su atención. - ¿Q-qué? – pregunto avergonzada.

- Tal vez nosotras también deberíamos intentar tener un bebé. – pidió con una brillante sonrisa.

Un silencio sepulcral rodeo la habitación, mientras Jericho abrió ojos y boca enormemente dejando caer el envase con leche ya listo, su cara paso de un rojo intenso a un blanco fantasmal. Elaine ladeo su rostro mostrándose confundida por la reacción de Jericho, quizás no se había planteado la idea por ser más joven y tener unas semanas viviendo en juntas, aunque ya casi con un año de relación.

- ¡Deje de hablar con "esos" pervertidos! – grito, saliendo disparada de la cocina para encerrarse en el baño.

- ¿Dije algo malo?


Sorbió la mucosidad de su nariz por quinta vez mientras observaba la galería de fotos en su teléfono celular, alumbrando con ello la oscura habitación y despertando a quien le abrazaba por la cintura.

- ¿King? ~, agh… Qué demonios, ya duérmete.

- P-pero… Ban… No debimos dejarlo con ellas, me necesita… *sniff* mi bebé… *sniff* - el lloriqueo que hace dos horas tenia por su intensa actividad física había pasado al de una mamá pájaro por ya no tener a su cría dentro del nido. Con un suspiro y pasándose una mano por el cabello le retiro el teléfono guardándole en la mesita de a lado y abrazando al castaño. – ¡Suéltame y devuélveme mi teléfono Ban!

- Cállate.

- ¡No!

- Enano, estuve en abstinencia más de lo necesario y tener vacaciones pagadas para dos es algo que estoy aprovechando, y tienes solo dos opciones dormir o tener mi pene dentro de tu trasero antes de que puedas volver a pensar en llamar a Elaine. – aquello más que sonar sugerente, aterro al pobre Harlequin de solo pensar en pasarse todo el día en la habitación y precisamente la cama por falta de movilidad en su región inferior. Trago saliva y asintió, comenzando a cerrar sus parpados intentando dormir.

- B-ban…

- Hmm~

- ¿Seguro que usaste condón?

- ¿Tanto quieres que te la vuelva a meter?~ - la amenaza implícita fue suficiente para callar cualquier otra idea, recargándose en el pecho de Ban y fingiendo roncar. – Buenas noches~ "cariño".

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Fin.

Un poco más de Omegaverse o M-preg como le quieran ver XD.

Solo diez capítulos más y le decimos "Hasta pronto"

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Hola.

Continuando con las actualizaciones seguidas :V ni yo me lo creo. Jujuejue, disfruten mis lectores

Lemon de bajo presupuesto

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki.

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CAPITULO XVII: Letra Q de Queso

SUMMARY: Ese exquisito manjar se convirtió en un arma letal

STATUS: In-Progress (17/26)


Una habitación, una cama, un misterioso recipiente con tapa y dos personas; una situación predecible y que avergonzaba en más de un sentido a una de esas dos personas.

Todo resultaba absurdo.

Completamente estúpido.

Porque él definitivamente…

Jamás iba a…

- ¿Listo para que te rompa el ano?~

- ¡ME RETRACTO!


Las tierras de Lionés rebosaban de un nuevo día ante la paz luego de la Gran Guerra Santa, muchos lloraron sus pérdidas y otros más agradecían contar con vida para pasarlo al lado de sus seres amados, todo por las acciones de los "Siete Pecados Capitales".

Aquella deuda era superior a todo el oro, comida o bebidas que los pobladores pudieran ofrecer, claro que ellos estimaban solo en su Reino más no los alrededores, es decir, toda Britania fue salvada de un Apocalipsis inminente.

El viento mecía algunos de sus cabellos causándole un cosquilleo en la frente su mirada se encontraba centrada por completo en el cielo azul con algunas nubes decorándolo, una vista tan esplendorosa. Un movimiento debajo suyo le saco de sus pensamientos en respuesta intento ponerse de pie siendo imposible de llevar a cabo con los brazos que le sujetaban firmemente por el pecho. Grito y pataleo colocando sus manos sobre la llave siendo inútil su intento ya que termino en jadeos con gotas de sudor resbalando por su frente. Al aceptar la derrota una sensación húmeda recorrió su cuello provocando un chillido.

- ¿Te excitas con muy poco?~ - pregunto burlón el albino sentándose en el pasto aun sin soltar al castaño – No podría rechazar una invitación, así~ - susurro a su oído mordiéndolo en el proceso. King chupo su labio inferior aferrando sus manos a los muslos del albino resistiendo el impulso de gemir, odiaba caer ante sus provocaciones.

- ¡HERMANO, BAN!, ¿Dónde están? – al llamado de sus nombres se colocaron a una distancia prudente pero sin soltarse del todo. La figura de una pequeña rubia y una mujer de cabellos violáceos se hizo clara, solo unos metros los separaban. – Por fin – exhalo Elaine aterrizando delicadamente en el pasto.

- Los hemos buscado por dos horas. ¿No deberían estar en el Bar? – pregunto Jericho molesta con los brazos cruzados. El albino le sonrió ladinamente ganándose un gruñido de la de coleta.

- ¿Harlequin? – Elaine se acercó hasta su hermano colocando ambas manos sobre sus mejillas de forma que pudiera apreciar su rostro - ¿Por qué tu piel esta tan roja?

- N-no… p-por nada…

- Tal vez sea el calor – comento inocentemente Jericho cubriéndose la frente con su mano derecha de forma que le brindara un poco de sombra. King desvió la mirada avergonzado, suficiente era recibir las burlas de los otros al dormir en la misma habitación que Ban ahora no necesitaba humillarse a sí mismo por algo tan vano como… un beso. – ¿Te sucede algo Ban? – Jericho levanto una ceja buscando alguna artimaña del albino o por lo menos adelantarse a sus bromas.

- Tranquila~, solo estamos pasando el rato~.

- ¿Seguros? – la duda en su tono de voz era válido, nada bueno salía de dejar aquellos dos solos por más de quince minutos y lo entendió por la mala. Ban rio y asintió con tal inocencia que mostro un leve sonrojo apretando por la cintura al castaño. – De acuerdo. King – el mencionado se apartó de la pequeña conversación con Elaine levantando la mirada con Jericho – Te he traído un recuerdo de nuestro viaje por Camelot, es un queso.

- ¿Queso? – repitió desconcertado el castaño. Jericho asintió, explicando que iban a llevárselo personalmente pero Meliodas insistió en que podían dejarlo dentro de la habitación compartida de los pecados. – Gracias Jericho. – la mujer se encogió de hombros girando su rostro levemente sonrosado. Elaine al notar su reacción rio suavemente colocándose a su lado y tomándole de la mano.

- Entonces, nosotras nos retiramos – dio un suave tirón y Jericho se despidió del par – Hermano, Ban no regresen muy tarde al Bar o sino el queso se pudrirá.

Las mujeres se alejaban del otro par, conversando y riendo, teniendo suaves cambios de tonalidad en sus pieles, Harlequin no pudo sino enternecerse ante ello. Ella podía sacar otro lado de su hermana que no conocía a pesar de los años.

- Continúa viendo así a Jericho y Elaine va a matarte – susurro Ban, apretando el agarre en la diminuta cintura del castaño, obteniendo un temblor y puchero dispuesto a reclamar. – Je~, idiota~

- No puedes ser un poco más… no lo sé… ¿amable? – su respuesta fueron los afilados dientes del albino con ese brillo característico de sus rubíes ojos, mandándole escalofríos por cada una de las partes de su anatomía. Ladeo el rostro, tosiendo sonoramente para recuperar algo de compostura. – Regresemos, no quiero desperdiciar el maravilloso regalo de su parte.

- Claro~, eso ni tú lo crees~ - el albino se levantó, teniéndole una mano al castaño quien ignoro el "caballeroso" gesto elevándose con sus poderes mágicos.


Vertió el espeso liquido dorado sobre su pecho hasta cubrir el rosado pezón, convirtiéndole en el más delicioso de los aperitivos, continuo este proceso hasta asegurar dar una vuelta por el otro pezón, escuchando quejidos y lloriqueos de quien se hallaba debajo suyo, aumentando su excitación notaria por sus ajustados pantalones.

- Suficiente~ - dejo el recipiente en una encimera junto a la cama, apoyándose con las manos a cada lado del castaño, listo para agacharse y comenzar a retirar cuidadosamente el queso. Inhalo profundamente hasta dejar escapar un gruñido que erizo los cabellos de King. Paso la punta de su lengua por encima del pezón asegurándose de apreciar el sabor combinado a los suspiros y quejas del castaño, trazo un camino hasta llegar al otro repitiendo el procesos, deteniéndose para cubrirlo con su boca y comenzar a succionar, ante ello, el castaño se retorció buscando aumentar el contacto, juntando sus piernas para aliviar la incomodidad en su región inferior.

- B-bast… ahh… B-ban… - pronuncio quedamente, bajando la vista encontrándose con la cabellera del albino.

- No… aun no… - exclamo, dejando aquel erecto pezón regresando a su camino de recorrer los espacios marcados por el queso líquido, bajando su mano izquierda hasta los pantalones del castaño intentando deslizarlos. – Estas tan duro, enano. – encaro al otro, transmitiendo con su mirada todo el deseo que despertaba en él – Tu trasero ha de estar muy húmedo, listo para recibirme dentro, ¿verdad? – esa sonrisa altanera que crispaba los nervios de King pero que en ese momento solo le incitaba a asentir y caer ante sus juegos de seducción. – He perdido el número de veces que te la he metido – los colores subieron nuevamente en King, frunciendo el ceño y girando el rostro para intentar aminorar el bochorno, Ban rio, tomando con su otra mano el rostro del castaño acercándose a este tanto como para que sus labios se rozaron en cada pablara dicha – Pero cada vez se siente mejor.

- E-estúpido… yo…

- Me amas. – corto el albino sellando sus labios con un demandante beso que le supo a queso a King olvidando por un momento que su amante podía llegar a ser igualmente grosero como amable. - Y yo te amo, Harlequin.

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Fin.

Ahora el queso tiene otro significado en mi vida Q-Q. Recuerden esto es ficción y un mal sexo. XD

Ya sé.

¡Dijiste actualizaciones seguidas!

Una disculpa, ya saben mi inspiración es una desgraciada, igualmente la escuela me exige algo de tiempo y al igual que mis muchas otras aficiones.

Próximamente el siguiente, que ya está un porcentaje escrito.

Chapter Text

¡Y ya llegue!, para dejarles con las ganas de más capítulos. Jajajajaja, no, la verdad no. Finalmente tengo el tiempo y me doy el tiempo para concluirles este proyecto de pequeñas historias centradas en mi pareja favorita de The Seven Deadly Sins, prometí actualizaciones seguidas, pero nel… XD, así yo no funciono, pero ahora sí, lo intentare.

Diviértanse.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki.

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CAPITULO XVIII: Letra R de Regreso

SUMMARY: En la Ciudad de los Muertos algo más que la reunión de Elaine y Ban sucedió.

STATUS: In-Progress (18/26)


Un último beso antes de ser arrastrados por los pétalos danzantas. Sus "guías" desaparecieron con un simple agradecimiento, ahora con el pecado de la codicia y la pereza su misión de reunir al resto y salvar Lionés no parecía una fantasía.

El resplandor desprendido de la encantadora sonrisa de la tercera princesa Elizabeth, se mostraba como clara señal de su esperanza y eterno agradecimiento. Pero, él… ¿Por qué siempre él?

La hermosa Diane, centrando todas sus atenciones al Capitán, un hombre diferente al resto, inesperado pero leal, Elizabeth una princesa frágil e inesperadamente valiente.

Un cerdo parlante llamado Hawk, preocupado por los aportes económicos del Bar y protegiendo a Elizabeth del manoseo del Capitán y sufriendo los celos de Diane. Por un momento intento soportar un suspiro atorado en su pecho pero fue imposible cuando simplemente la castaña se contentó con el Capitán por un fácil cumplido que la distrajo de su tarea inicial de reclamo.

Cuanta suerte, podían tener algunos. Pensó, desviando sutilmente su atención a quien bebía como agua un barril de cerveza.

"Cuídalo, Harlequin" – Retumbo en su mente, apretó aquella almohada, negando de un lado a otro para preguntar sobre el paradero de los correspondientes Tesoros Sagrados.


Suavemente presionado, rodeado entre fuerza, seguridad y calidez.

Simplemente extraño.

La miel y la sangre chocaron en una batalla de fuego inesperada, transmitiendo mensajes que con palabras sería insuficiente, sin embargo parecía tan claro. Entre abrió los labios indeciso sobre su siguiente respuesta aun así, algo tenía que decir.

Cortar rotundamente esta farsa.

- King…

- No – soltó el castaño anteponiendo sus manos, una sobre la boca del albino y la otra en su pecho. Deseaba no transmitir su ansiedad a través de los temblores. – Basta.

- Nunca fue un impedimento – Contrataco, retirando la mano de su boca, apretándola en la propia, decidido a no dejarlo ir. - ¿Cuál es tu razón para odiarme?

- Detente – rogó, desviando sus ojos y mordiéndose el labio inferior. Inhalo profundo, sintiendo el escozor de las lágrimas picando por recorrer el camino hasta llegar a la punta de su barbilla en ríos.

La ironía de la vida inmortal.

La ironía del amor carnal.

¿Amor?, pensó crudamente. Eso no podía existir, no con ellos.

- Elaine y yo... – comenzó el albino, silenciado por la daga que se clavaba en su garganta, soltando al castaño ante el repentino ataque. Tosiendo un poco de sangre, tomo asiento en el colchón, cambiando mensajes silenciosos.

Un mutuo acuerdo, una relación improbable.

El tabú de la ironía.

- Te odio y tú me odias – puntualizo el castaño, afilando la mirada, rodeándose con su Tesoro Sagrado – Yo amo a una única mujer, así como tú la amas a ella.

- Ah-agh… cof, cof – King sonrió embargado por la nostalgia – K-king…

- Y nosotros no somos más que simplemente, el pecado de la codicia del zorro y el pecado de la pereza del oso. – Concluyo escabulléndose de la habitación, dejando solo a Ban.

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Fin.

Veamos… si a 26 le restas 18 nos quedan… *sacando la calculadora* ¿8 capítulos?, no es cierto…

¿O sí?

Verificando la fecha de publicación del primer capítulo creo que ya cumplí dos años de que la comencé y solo sería algo rápido y corto~, pero… bueno, cuando se trata de este tipo de trabajos, se alarga pero te diviertes. XvX

No sé ni que me fume para escribir esto, pero sino le entendieron, mientras Ban y King estuvieron con los pecados hace 6 año ¿o fueron 10 años? – Ya ni me acuerdo – fueron amantes, sin sentimientos de por medio, pero adivinen ¿A quién le gusta el drama? A mi~, jajaja, lo demás creo que es simple de interpretar.

¡RECUERDEN!

A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*

Chapter Text

Pss… pss ¡Hey!, ¡HEY TU! *señala la pantalla* Tu quien está leyendo esta mini introducción innecesaria XD.

Voy a comenzar a hacer las despedidas y agradecimientos… como dentro de *contando con los dedos* siete capítulos más, por ahora no se asusten, sin embargo haciendo uso de mi propia palabra escrita – evidencia suficiente- busco actualizar por lo menos diario o dos veces a la semana, aunque hmmm… no lo sé… es difícil, difícil…

Mientras sigo pensando en una solución más factible que me termine de convencer les dejo este capítulo.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki.

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CAPITULO XIX: Letra S de Soledad

SUMMARY: Amantes incondicionales seducidos por "ella"

STATUS: In-Progress (19/26)


Con la luz del sol matutino filtrándose por las cortinas fue de su conocimiento la llegada de un nuevo día, apoyándose en sus codos irguió la mitad de su cuerpo comprobando la hora en su teléfono celular, marcando casi el medio día, bufo molesto pasando una mano por su cabello en un intento de peinarlo.

Un suave suspiro y centro la vista en su acompañante, que no mostraba signos de salir del mundo de los sueños. Casi como un secreto se inclinó levemente hasta presionar sus labios sobre la frente del otro. Acaricio con cuidado la mejilla izquierda de este intentando grabar esa delicada textura apreciada en su toque.

Tal momento lleno de quietud tendría que ser preservado eternamente por su cerebro en la memoria de largo plazo a diferencia de aquel en que sus cuerpos fueron presa del deseo, calor y satisfacción por sus necesidades físicas, como una solución válida al inquebrantable sentir de la perdida.

Con el tiempo compartido ahora podría ser catalogado más como una perfecta y viable excusa, probablemente desde el inicio o quizás después. Negó, levantando una esquina de la boca dejando entre ver sus afilados colmillos, ¿Cómo terminar siendo consolado por él?, suspiro, cambiando de posición en la cama, dejando su espalda apoyada en la cabecera, comenzando a verificar su bandeja de entrada, sus vacaciones del trabajo recién comenzaban pero seguramente ya tendrían a la mitad de la clientela insatisfecha por las sublimes habilidades culinarias de su reemplazo.

Un murmullo y vio como buscaba a tientas por alguna señal de que continuaba acompañándole, se sorprendió a si mismo dejando caer el brazo por encima de él hasta que las puntas de sus dedos rozaban suavemente contra la piel de su hombro. Fue una exquisita música aquel suspiro combinado con el movimiento corporal liberándolo de las sabanas, finalmente apreciaba como despertaba, elevando su rostro mostrando ensoñación.

Tan hermoso y mortal.

- Ban… - el albino no creía que su nombre pronunciado por tan finos labios alguna vez resultara increíblemente lascivo. – Anoche…

- Así es. – respondió sencillamente, dejando el teléfono en su mesita de noche, tomándolo por los hombros y ayudándole a que se sentara hasta dejarlo apoyado contra su pecho. Olio profundamente su cabello, apretándolo entre sus brazos siendo correspondido con un beso en su pectoral y movimientos inconsistentes de sus delgados dedos. – El Maestro quiere que regrese.

- Ve, la pobre Diane ha de estar pasando por muchos problemas. – La risa hizo levantar su rostro, notando como Ban inclinaba su cuello apreciando oscuridad en sus ojos. - ¿Qué?

- Hablar de la mujer que amas luego de que tuviste mi pene en tu trasero – lo cargo fácilmente hasta tenerlo sentado encima suyo, ignorando su desnudez y semen escurriendo de sus nalgas. King le dirigió una mirada confundida ignorando la situación en que fue colocado sin preverlo. – Me asombras, King. – aprecio como sus cejas bajaban lo suficiente para chocar entre ellas, elevando parte de la frente, un gesto característico que poseía a su alrededor.

- Idiota. Cortas el ambiente. – giro el cuello, sonrojado hasta las orejas tras lo dicho. Desconcertando al otro.

- ¿Ambiente?~ - repitió, notando al otro asentir volviendo a tener sus ojos fijos en él. Lucia tan frágil y apetecible. - ¿Una ronda matutina?~ - propuso bajando hasta el cuello que mostraba moretones y marcas. El temblor y gemido eran suficiente para él. – Harlequin~

- Ban – se dejó hacer por el albino, inclinándolo sobre la cama, abrazándose a este con sus piernas alrededor de la cintura, jugando con los mechones de cabello levantando el cuello hasta dar más espacio a esa boca que se paseaba con burla a sabiendas de su poder. – Ahhh… m-me gusta… B-ban…

- Harlequin – paso la lengua desde la clavícula hasta la barbilla, deteniéndose cuando tenía el rostro sonrojado del castaño a su altura. - ¿Cuánto tiempo? – tristeza y culpa sustituyeron esa leve excitación que había iniciado con King.

- Cinco años. Ayer se cumplieron cinco años. – Ban asintió, besándole la frente. – Yo te…

- No lo digas. – advirtió con un gruñido, forzando el agarre, lastimando a King. – No estamos juntos por eso. – El castaño mordió su labio inferior sopesando sus siguientes palabras.

- Tienes razón. D-discúlpame. – Una leve caricia en sus labios y sintió las manos del otro masajear su región inferior, soltando un gemido involuntario.

Mientras ellos removían las sabanas y la habitación se plagaba de gruñidos, gemidos y lloriqueos, un pedazo de hoja olvidado en el suelo con letras elegantes mostraba el siguiente mensaje.

Cordialmente invitado a la misa en nombre

de

Elaine Fairy

Por su trágica muerte a bordo

Del transbordador espacial

"The Forest of Fairy King"

En cumplimiento de su deber como Exploradora y Capitana.

Condolencias para la familia.

Su hermano mayor Fairy Harlequin

Y esposo Ban.

Esperamos su presencia en las coordenadas anexadas al final de la tarjeta.

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Fin.

Cuando llegan a esta parte y leen fin, ¿no les pasa que creen que ya se acabó la historia?, a mí me suele suceder y yo soy quien la escribe XDDD, jajajaja.
Bueno aquí vamos, trabajando a máxima potencia, sacando lo mejor de mi imaginación y tratando de no usar los mismo repetidos clichés, creo que fue por eso que comencé a hacer esta historia *pose pensativa* para profundizar en torno a estos dos, tal vez en algún nuevo proyecto me decida por un Long-Fic con continuidad en cada capítulo.

YA SE QUE SOY HORRIBLE PARA ESCRIBIR MEDIO LEMON DECENTE. ¿POR QUÉ?, PORQUE PIERDES PRACTICA Q-Q, CARAJO.

Y

¡RECUERDEN!

A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*

Chapter Text

Llegue a una maravillosa conclusión ÒvÓ

Voy a actualizar cuando se me dé la gana. Uff, que bien me siento XD.

Un peso fuera de mis hombros para poder seguir escribiendo más babosadas de estos dos. ¿Saben?, llevo mucho tiempo dejándoles historias muy dramáticas, así que iré por algo más tierno, adorable y baboso.

¿Por qué?

Porque puedo y estos dos son fácilmente moldeables, créanme. Un día puedes tener a Ban como un idiota grosero con King y al siguiente abrazando al molesto castaño llenándolo con amor y de igual manera sigue fastidiándolo XDD.

Los dos son fastidiosos a final de cuentas.

Pero he aquí la pregunta…

¿Cansados de que sea Ban quien molesta a King?

*Gritos* SI *al fondo* y que no se lo co**

¿Cansados de que sea King quien termina alejándose del albino?

*Gritos* SI *al fondo* y que no se lo co**

¿Cansados de que sea King quien no admita su amor por Ban?

*Gritos* SI *al fondo* y que no se lo co**

¿Cansados de que sea Ban quien declara su amor por King?

*Gritos* SI *al fondo* y que no se lo co**

¿Cansados de que en algún punto ninguno de los dos den el paso necesario para comenzar su relación?

*Gritos* SI *al fondo* y que no se lo co**

¿Cansados de que sea Ban quien se la meta a King?

*Gritos* SI *al fondo* y que no se lo co*

¡MOMENTO DE REFLEXIÓN!

*El público* ¡NO DE ESO NO!

=3= Aguafiestas, Ban es tan buen uke como cualquiera.

¡NO ALTERES EL ORDEN NATURAL DE LAS COSAS! *Gritos*

Ushh bueno °¬° ya.

*Cofcof*

¿Cansados de leer esta introducción y no llegar a la historia de Ban y King?

*Gritos* SI *al fondo* y que no se lo co**

Yo no me voy a co** a nadie XD, jajajaja

*Enojo creciendo* YA EMPIEZA LA HISTORIA CARAJO. ¿Y PARA QUE FUERON TODAS ESAS PREGUNTAS?

OvO Para jugar y ver quien leía hasta aquí. *Risa malévola*

Gocen la historia. Quizás a partir de aquí comiencen las sorpresas. UvU

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki.

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CAPITULO XX: Letra T de Terco

SUMMARY: Cabeza dura que no entiende razones. Solo debe aceptarlo.

STATUS: In-Progress (20/26)


Un constante movimiento de abrir y cerrar sus parpados dejando en evidencia la sorpresa de tan inesperada visita. Inhalo y exhalo dejando caer los hombros, pasando la mano derecha por su cabello terminando en rascarse la nuca.

- ¿Qué? – pregunto con clara molestia.

- Lo que paso entre nosotros – comenzó serio, intentando acercársele y tomarle entre sus brazos pero fue en vano, ante el manotazo recibido con ceño fruncido. – Por favor, déjame explicarte.

- ¡Ban! – grito con molestia sorprendiendo al albino. Bufo, negando con su rostro, dejando ver en su mano izquierda una preciosa argolla con una delicada piedra cortada para dar la forma de una rosa – Voy a casarme. – el hombre llevo los brazos hasta sus costados apretando los puños en el proceso dejando las uñas encajadas en las palmas. Por un momento sintió remordimiento, culpa y quizás un viejo anhelo pero no iba a retroceder, tal decisión le tomo demasiado tiempo y cuando dio una respuesta afirmativa jamás creyó sentir tal dicha. – Si dices amarme tanto, solo deja esto por la paz.

- ¡No puedo Elaine! – le tomo por los hombros quedando a la altura de la rubia mujer buscando besarla pero ella ladeo el rostro, sintiendo los labios presionarse contra su mejilla - ¿Por qué? – insistió destrozado. La amable y dulce mujer de la que se enamoró, ahora le lastimaba. ¿Su amor suponía eternidad, verdad?

- Te acostaste con Harlequin. – palabras prohibidas que tensaron al albino, Elaine aprovecho ese momento alejándose de su agarre hasta rodearlo, teniendo vía libre a la calle. Ban giro en su lugar encarándola en agonía por la sucia verdad. – Emborracharse seria excusable, pero… - rencor y decepción oscurecieron una bella mirada de color miel – Estabas teniendo sexo con mi hermano en medio de la sala de nuestra casa. ¿Existe alguna razón para que no crea lo que vi? – antes de que pudiera escuchar su respuesta, la puerta por donde salió hizo un clic revelando a su dueño, cargando una lonchera y llamando la atención de los presentes.

- ¿Ban? - de igual forma que Elaine resultaba enigmática la presencia del albino fuera de su residencia, teniendo una débil sonrisa como saludo de este. Movió su cabeza hacia adelante correspondiendo con educación dando unos cuantos pasos hasta colocar la lonchera en las manos de la rubia, arreglando su cabello en el proceso, logrando que riera por dicho gesto – Es tu primer día.

- Gracias. – el suave sonroso esparcido en sus pómulos fue premiado con cálidas manos sobre el rostro terminando con las frentes unidas, acariciando sus narices – Jericho, solo seré la asistente suplente de Merlin hasta que descubran donde llevo Gowther a Arthur en su luna de miel.

- ¿Y? – sonaba indignada, divirtiendo a la rubia. – Nada de eso me garantiza que no quieran algo contigo. – una autentica carcajada borto de los rosados labios de Elaine – Además que no es mi problema lo que ese pervertido cuatro ojos lujurioso este haciendo.

- Realmente eres demasiado adorable. – concluyo satisfactoriamente Elaine, levantándose en puntas hasta rozar sus labios con los de Jericho quien grito de sorpresa pero olvido dicha vergüenza para llevar sus brazos hasta la delgada cintura y levantarla en el aire. Sintió la suave lengua pidiendo por entrar dentro de su boca, complaciendo a su futura esposa, la inclino dejando que el fino musculo se deslizara hasta entrelazarse, escapando débiles gemidos. Se alejaron ante la necesidad de aire, sonriendo en complicidad, dejo a la mujer rubia nuevamente en el suelo, pasando a reacomodar ciertos mechones de cabello y botones de la camisa blanca que tan minuciosamente selecciono para combinar con el traje ejecutivo recién diseñado y confeccionado por King. – Me voy y no olvides que hoy tienes la entrega de tu proyecto final. – Otro beso en la mejilla de Jericho. Elaine recordó a su apreciado visitante quien en algún momento desapareció de igual forma que llego sin ruido alguno.

Suspiro cansada, ¿Por qué le costaba tanto admitir que se enamoró de Harlequin?, luego de aquella escena presenciada, finalizo su relación con el albino y dejo la casa en que vivió la mayor parte de su infancia, tenía un claro conocimiento de sus continuos encuentros carnales – cortesía de Helbram y Diane – siendo la cereza del pastel una llamada donde su hermano mayor la cito y confeso cuanto se enamoró de Ban, naciendo en Elaine una sospecha de que probablemente siempre lo amo pero no fue hasta que ambos intimaron donde la resolución fue clara para uno de ellos, al menos.

- ¿Elaine? – salto en su lugar cortando el proceso de pensamiento reflexivo y mirando a la dulce chica con quien termino viviendo y comprometiéndose – ¿Todo bien?

- Por supuesto. – la abrazo enterrando el rostro en su pecho – Mejor que nunca.

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Fin.

Jajaja.

Momento de hacer participaciones de otras personas en esta muy curiosa relación.

¿Y qué les pareció?

Posdata: Me los trollee XDDD jajajajaja.

Por mi parte, genial ya saben fuera de la zona de confort algo más único y especial. Tralalalalalala.

¡RECUERDEN!

A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*

Chapter Text

Soy de las que creen fervientemente en no dar continuación a nada. Enserio nada de nada – a veces – pero curiosamente este capítulo queda perfecto con lo que sucedió en el anterior así que…

¿Quieren monologo?

*Gritos de locas* SII

No los escucho… ¿Quieren monologo?

*Gritos de locas* SII

No los escucho… ¿Quieren monologo?

*Sacan los trinches* DANOS EL PU… O TE MUERES

¡AHHH! Bueno está bien, pero si lloran no es mi culpa

Pero antes…

No había encontrado la inspiración para escribir un nuevo capítulo, luego vi el capítulo más reciente del manga y enserio que me quede sin motivación Q-Q

Enserio, ¿Qué nadie me acompañe en mi dolor?

¿Soy la única que lee el manga y sufre?

Es que no puedo así, simplemente no puedo TTTT-TTTT

Pero bueno todo lo que empieza bien, llega a más o menos y termina en ¿Qué car#$%?

Son mis preocupaciones de seguidora veterana del manga. U-U

Sin más pormenores…

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki.

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CAPITULO XXI: Letra U de Usurpar

SUMMARY: No ocuparía su lugar y aunque ambos lo sabían, su relación continúa.

STATUS: In-Progress (21/26)


Fina porcelana colocada delante de él sobre una preciosa mesa de madera tallada meticulosamente para adornar la pequeña habitación diseñada específicamente en el consumo de té y recibir invitados, evitando a toda costa las interrupciones inadecuadas o rumores fuera de esas cuatro paredes.

Procurando filtrar luz mediante un ventanal rectangular con divisiones más pequeñas pero que no podía ser abierta, simplemente para apreciar la vista, sin una función aparente. Con el sonido de la bebida caliente llenando la taza coloco su atención al anfitrión que cuestionaba las cucharadas de azúcar.

- Cuatro, por favor. – respondió sintiendo el nudo formarse dentro de su garganta. La cuchara fue movida en círculos para mezclar toda la solución dulzona, calculando que fuera una disolución completa con un suave empuje paso la taza, extendiendo su mano en señal para que fuera tomada. – No preguntaste por la leche – aventuro divertido, dando un ligero sorbo a la bebida caliente.

- Innecesario, jamás lo has tomado de esa forma. – preparo su propia mezcla, dejando menos de la mitad de la azucarera, apreciando el gesto de asco por su invitado. – Encuentro que ciertos sabores son mejor apreciados en cantidades mayores.

- ¿Un experimento? – aventuro curioso, dejando la taza elevada a cierta distancia de su barbilla.

- Más bien un ejemplo de vida. – una simple mirada, provoco que apretara su agarre sobre la delicada taza hasta dejarle una grieta. Le vio tomar hasta que no dejara rastro alguno del líquido, mostrándole su interior con restos de gotas. – El azúcar en sí misma es sola una especia que acrecienta los sabores de la comida, pero esta puede ser ingerida por si sola sin necesidad de encontrarse dentro de otros alimentos. Aun así… - vertió toda la azúcar dentro de su taza quedando una montaña blanca que de su base cambio de color dejando un charco café y grumoso - ¿Por qué consumismos azúcar continuamente?, parte de la dieta o solo por placer. Incluso ahora si diera un trago a este brebaje moriría quizás por un paro cardiaco o una dosis en extremo de azúcar dentro de mis venas me aseguraría años de diabetes, sobrepeso. Lo interesante de esto – regreso la taza sobre su plato - ¿Quién puede quitarme la experiencia de haberla "saboreado"?

Golpeo con ambas palmas la mesa agitando el juego de porcelana sin causar efecto alguno a quien tenía delante de él. - ¿Por qué?

- Se especificó en tu pregunta. – una nueva taza fue tomada y llenada con té, sacando un sencillo cubo de azúcar de una fiambrera guardada dentro del bolsillo en su pantalón. Un trago y regreso toda su atención a quien vibraba por romperle la cara. – No existen mejores razones que estas, King.

- No soy tu juguete Gowther.

- Por supuesto que no – otro trago y exhalo – Solo eres la puta de Ban o prefieres ¿compañero sexual?, es menos fuerte y moralista el termino – en segundos la bella mesa fue arrojada sin esfuerzo, dejando escuchar los quiebres del delicado material moldeado para las tazas. Fue sujetado por el cuello de su camisa, elevándolo unos ridículos milímetros, con el castaño destellando furia por sus ojos miel. – Continúas culpándote por lo que paso contigo y él.

- Cállate, no sigas.

- ¿Cuál es tu motivación realmente King? – tomo las manos del castaño alejándolas y poniéndose de pie de la silla, arreglando su cuello. – Han pasado 9 años desde que comenzaste a tener sexo con Ban – el rostro de Harlequin palideció intentando comprender como Gowther tenía una información tan exacta – Mismo tiempo en que termino su relación con tu hermana y aproximadamente 3 años de que tu hermana se casó con Jericho. – saco un teléfono táctil, moviendo grácilmente sus dedos a través de la pantalla, comenzando la reproducción de un sencillo video de ambas mujeres saliendo tomadas de la mano de una iglesia con las voces alegres alrededor felicitándoles. – Y curiosamente ninguno de los dos asistió.

- ¿Cómo podría? – rio secamente, pasando una mano por su rostro conteniendo lágrimas y lanzarse nuevamente contra Gowther descargando su ira. – Nos vio en el medio de la sala de nuestra casa. – chupo sus labios, dejándose caer de rodillas – Ban le pidió matrimonio un día antes y una semana antes compro el anillo, hablamos sobre que eso no sucedía nuevamente ahora que se convertiría en mi "cuñado". – Inhalo profundamente sujetándose la garganta por la dificultad impregnada en las siguientes palabras. – Pero… desgraciadamente aquel día tenía fiebre, Elaine salió a conseguirme medicamento. Toco a la puerta y entro, espero a mi hermana y yo… yo creí que todo fue debido a la fiebre y mis alucinaciones. – Se abrazó a sí mismo, dejando las gotas cristalinas escurrir por sus mejillas y estrellándose contra el suelo – Lo bese, le dije que lo amaba y él me siguió, ¡DIOS! – grito con los puños cubriendo su rostro y levantando el rostro al techo – Me hizo el amor como si no hubiera mañana. Jamás imagine sentirme así, pero solo fue una mentira, un juego, nada. Absolutamente nada. – El llanto que le siguió fue completamente silencioso, dejando escapar hipos y temblores presenciados únicamente por Gowther que se mantuvo tan ajeno a ello, sorprendiendo al castaño. Ni él podía poseer ese grado de consideración. Seco los restos, teniendo una clara hinchazón bajo sus ojos, con una nariz húmeda y rosada. Se levantó y miro a Gowther. – ¿Satisfecho?

- Honestamente... para nada. – con el teléfono ya dentro de su pantalón, puso una mano sobre el hombro de King – Divórciate de Ban.

- Esa era la razón – rio por lo obvio de pasar por alto tal detalle – Me sorprende tu buena voluntad, ¿beneficios de estar casado con Arthur?

- Ha sido una buena influencia en cuanto a reconocer los parámetros emocionales que guían a los seres humanos para la toma de decisiones más allá de la lógica y razón. – King elevo una ceja esperando por el comentario que ambos ya sabían de sobra – También nuestras relaciones sexuales son satisfactorias. Disfruto mucho de su cuerpo. – Harlequin saco una carcajada moviendo de un lado a otro el rostro.

- Suficiente, mi hora de comida en el taller se termina. Me retiro. – paso de largo al de anteojos, deteniéndose en la puerta, sujetando el picaporte y girándose a él una vez más. – No soy feliz Gowther, nuestro matrimonio fue un error más en la larga lista. ¿Amor?, ¿Deseo? – levanto su mano izquierda con la dorada argolla sobre su dedo anular brillando – Es un castigo merecido, mi condenada de por vida – levanto su dedo índice – con una única indicación: "Nunca serás ella" – pasó el pulgar debajo de su nariz, un ligero asentimiento y salió deseándole una buena tarde.


El tono predeterminado sonó por la habitación, lo desbloqueo con un movimiento, colocando el auricular en su oreja, esperando a que la persona del otro lado comenzara con sus preguntas.

- Tardaste demasiado – escucho junto a un bufido - ¿Qué te dijo?

- Lo que ya sabía gracias a ti.

- Entiendo. – un murmullo de alguna otra persona, indico a Gowther que limitara sus respuestas a quien se comunicaba por llamada. - ¿Algo más?

Nada relevante.

- Gowther… ah… es mi hermano. Por favor. – suplico Elaine agotada de ese absurdo juego de la escatimación de información – Solo quiero ayudarlo.

- No quiere ser ayudado. Asume la situación como la moneda a pagar por sus cuestionables actos.

- ¡NO ME INTERESA LO QUE HARLEQUIN PIENSE SOBRE ESTO GOWTHER! – exploto la rubia, casi deseando que con arrojar el celular contra una zona solida fuera Gowther quien resintiera el efecto.

- Tu deseo por ayudar a tu propio hermano es válido sin embargo él no lo requiere.

- Lo tortura física y mentalmente. Cada día que Diane lo visita en la tienda ella ve las marcas, los moretones. Incluso Gerharde tuvo que llamar a Gloxinia y Dorol-san para detener a Ban cuando estaban discutiendo porque mi hermano llego un par de horas tarde durante la semana. – un completo silencio del otro lado, Elaine seco sus lágrimas ignorando como la voz le temblaba y apretaba con fuerza el celular dejando sus nudillos blancos. – Dime que…

- Si King se rehúsa a presentar cargos o siquiera testificar es poco lo que podemos hacer.

- ¿Tengo que esperar que mi hermano muera a manos de su "marido"? – las situaciones extremas no eran del gusto de la rubia pero tenía que recurrir a ello, si podía traer la razón de Gowther a la conversación.

- No, tienes que esperar a que él se perdone a sí mismo. Y entonces, será posible movernos.

- Una diminuta esperanza.

- Es mejor a no tenerla. – expuso Gowther, ganándose una risa de Elaine.

- Arthur ha hecho maravillas en ti, ¿verdad? – bromeo como último para despedirse y colgar.

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Fin.

Y este es su regalo de Navidad.

JOJOJOJOJO.

DISFRUTENLO.

¡RECUERDEN!

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Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*

Chapter Text

Después de una serie de reflexiones continuas, es un momento propicio para dar algo de romance cursi y adorable.

Luego de ser tan tercos y usurpadores, todo llega al punto culminante que más anhelaba.

Espero aun tener el toque.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki.

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CAPITULO XXII: Letra V de Vino

SUMMARY: Dulce bebida de uvas, manjar que quiere compartir.

STATUS: In-Progress (22/26)


Cabello albino con toques azulados, ojos brillantes de rojo profundo, una sonrisa zorruna y una constitución física exquisita al poder apreciar su musculatura por los pliegues de la ropa, se trataba de un sueño.

Nadie podía tener ese tipo de suerte, ni siquiera yo.

- B-buenas noches, señor. – maldije el temblor de mi voz, ¿podía ser tan obvio mi interés por un perfecto desconocido que se trata de un comensal? Para mi buena suerte el ignoro mi falta de profesionalismo, tecleando en su teléfono y guardarlo en el bolsillo de su pantalón. Inhale profundo, dejando escapar suavemente el aire, sonriendo cortésmente. – ¿Cuánta con una reservación?

- Si~ - miro sobre mi hombro, probablemente buscando a quien fuera su cita, provocando una leve decepción, era lo suficientemente obvio que ir a un restaurante de tal elegancia engloba una compañía. Me repito que soy profesional, manteniendo la sonrisa de mis labios. – Ban Fox. – asiento con mi cabeza y busco entre los nombres de mi lista, hasta que doy con el suyo. Respondo que efectivamente existe dicha reservación para dos personas y que ha llegado puntualmente, solicito a un mesero cercano que le acompañe hasta su lugar apartado, deseándole la mejor de las cenas. – Gracias. Solo una cosa.

- ¿Señor? – me muerdo la lengua por la esperanza reflejada al suavizar mi voz, ¿acaso tengo 15 años?, esta vez parece que se da cuenta y solo ríe. Extrae de su saco abierto y ridículamente ajustado para mi gusto, una caja cuadrada de un forrado exquisito en verde obscuro con motas más claras, dejándola sobre la palma extendida y mostrándola de frente. Entrecierro los ojos junto a un fruncimiento de ceño haciendo un esfuerzo por comprender el mensaje implícito durante dicha demostración inesperada.

- Junto a la reservación aparte un vino, ¿Podría colocar esto dentro de la bebida? – con nerviosismo tome la caja procurando evitar rozar sus dedos, no necesitaba vergonzoso incidentes en mi impecable expediente. Finalmente a salvo, jugué entre mis manos con el objeto, algo que solo sucede en los programas de televisión, películas o libros románticos, ocurría precisamente en mi espacio de trabajo, teniéndome como una de las personas involucradas para conseguir el éxito del momento. – Ábrelo. – encogió sus hombros, alzando ligeramente la barbilla.

- Claro, pero… - detuve mi mano sobre la tapa, intercambiando miradas con Ban fuera de mi mente no le llamaría informalmente. Sus sensuales labios extendiéndose a ambos lados, permitiéndome ver un par de caninos fascinantes, esos dientes no tendrían por qué hacerlo lucir peligroso y provocativo. Necesitaré visitar la iglesia mañana, un par de confesiones no están de más. – Ok. – dije rotundamente, continuar con un gasto innecesario de tiempo, retrasaría mis labores y mi salario no es un juego aun cuando eso implica continuar apreciando la belleza de un hombre como él. Fue clara la sorpresa en mi rostro o que solté una maldición que mis abuelos que en paz descansen se ofenderían por haberme escuchado, pero Ban se burlaba en silencio de mí. Una exquisita joya color miel, tallada de forma que pareciera un diminuto zorro, sobre un aro de plata entretejido, con pequeñas incrustaciones de la misma piedra. Ese tipo de anillos no podían ser encontrados en cualquier joyería sino por un encargo especial y con demasiada anticipación, solo podía pronunciar una palabra. – Suerte

- ¿Qué? – confundido por mi respuesta automática, fingí una exagerada tos, señalando mi garganta con una supuesta alergia al cambio de temperatura. Ahora realmente suplicaba que toda esta pantomima no se viera reflejada en las cintas de seguridad o por lo menos que el encargado tuviera piedad de mí y borrara estos momentos bochornosos. – De acuerdo. Entonces te confió el pedido. ~ - Un guiño y se alejó con el mesero que ya mostraba exasperación por esperar más de la cuenta. Suspire con alivio y sin mayor contra tiempo fui con el encargado de los vinos de esta noche, dando un breve resumen de las indicaciones de Ban-

- No es común tener un evento de estos. – tomo la cajita, localizando con efectividad la bebida y disponiéndola cerca del punto de salida cuando los clientes ordenaban un vino a los meseros –Me encargare.

- Gracias. – con paso veloz regrese a mi puesto, dando la bienvenida a una pareja de aspecto mayor. La noche recién comenzaba.


Fue la media hora más agotadora de mi trabajo al recibir un total de 20 clientes, no dándonos abasto con los meseros, teniendo yo que salir de mi posición extendiéndoles los menús, tomando sus órdenes y dejándolas al cargo de los cocineros para que se les repartiera al resto de meseros distribuidos entre las mesas, casi teniendo que correr para repetir la misma frase "Bienvenidos, ¿mesa para cuantos?"

Quitar con ignorancia una gota de sudor con el pañuelo en mi pecho indicaba mi agotamiento y todavía no eran ni siquiera las 22:00 PM. Vaya noche.

El sonido del cristal abriéndose, clara indicación de un nuevo cliente deseando que fuera el último del libro de reservaciones. Relajando mi rostro sonreí dulcemente – o eso intentaba – pero me lleve una sorpresa al encontrarme con un joven de baja estatura, cabellos castaños, preciosos ojos miel y un sonroso adorable, completamente vestido en un traja de sastre café claro y un corbatín de moño. ¿Vendría a conocer a una novia?, ¿Alguien así de joven podía permitirse un lugar tan lujoso?

Dentro de mí, fuegos artificiales comenzaron a explotar, el primer amor podía ser tan dulce y tierno. Quizás su mera presencia alivio mi estrés, porque mi tono monótonamente robótico fue cambiado por amabilidad y comprensión.

- Ehm… una reservación a nombre de Ban – Definitivamente eso se llevó el oro en mi serie de experiencias bizarras e inesperadas, y la lista no era tan larga. Tenía que ser definitivamente un crimen o esas novelas que me hicieron leer mis vecinos ya me estaban afectando, imaginar una especie de historia dramática con claras diferencias de edad y moral dudosa no ayudaban. Soy profesional, por un demonio. Un puño sobre mi boca y cerrando los ojos, tosí aclarando mi garganta, fingiendo buscar el nombre como si no conociera al hombre con el que pensaba tener sueños húmedos hoy, obviamente esa idea tomo rumbo a la papelera de recicla en mi cabeza.

- Claro, el señor Fox. Permítame acompañarlo – Obviamente podía dejar esta tarea a cualquiera de los meseros, sin embargo desaprovechar tal oportunidad, ¡Imposible! Mañana visitaría esa iglesia y me alejaría de mis vecinos y sus novelas escandalosas. En cuanto Ban noto la presencia del joven castaño a mi lado, se levantó de su silla, acomodando sus rebeldes mechones albinos y eso que apreciaba era ¿un sonrojo?, se estaba sonrojando por el pequeño castaño a mi lado, ¿debía llamar a la policía? – Por favor. – hable arrastrando la silla e indicándole que tomara asiento, eso avergonzó más al castaño tal vez yo también estaba por tener antecedentes criminales al considerar hermoso a ese muchacho, agua bendita y cinco padres nuestros antes de dormirme hoy. Ban regreso a su asiento, admirando embelesado al otro. Con una velocidad no común tuve un par de menús que fueron recibidos por la seductora sonrisa de Ban y un susurro del castaño. - ¿Qué les gustaría de entrada?

- Antes de eso, solicite un vino. – quería morirme en ese momento. Iba a pedirle matrimonio a un menor de edad y todos aquí éramos cómplices, ¡Dios, si aún tienes misericordia para este pobre cordero tuyo que la policía no aparezca por esa puerta hoy! – Tráigalo.

- C-claro *cofcof* No tarda. – estaba por retirarme cuando la voz en alto de Ban me detuvo. - ¿Sucede algo?

- Las copas ya servidas y la botella. ~ - el anillo ya estaría dentro de la copa, un perfecto acto de anticipación. Asentí ligeramente, teniendo cuidado de no tropezar con mi propios pies debido al sudor frio que recorrió cada centímetro de mi piel. Tome la orden colocada en la barra con el nombre de Ban con elegante caligrafía en una tarjeta blanca quitándola y colocando en el interior de mi saco. Pasos nerviosos, esquivando a meseros y clientes con necesidades de ingresar al sanitario justo a mi espalda, ¿Qué no saben leer el ambiente?, primero la copa con el anillo para el joven castaño y la copa sin anillo para Ban, la botella justo al centro, los menús desaparecieron quizás en mi trayecto por la bebida llamaron a un mesero. Unas cuantas palabras de cortesía y regrese a mi lugar.

Considerarlo suerte o que mi chismorreo por la monotonía se hallaba en su punto concentro toda mi atención en el par a unas mesas lejos. Palabras, sonrisas, una mano perfecta alargándose discretamente hasta tomar la del castaño incomodo que buscaba por todos lados no ser descubierto, ignorando que yo estaba en la primera fila de este espectáculo. Por un momento disfruto del contacto, alejándose y girando el rostro impidiendo que comprendiera lo que sea que pudiera decirle al albino quien cambio su semblante a uno más serio tensando su mandíbula y riendo sea y estrepitosamente llamando la atención del resto de comensales. Inmediatamente baje mi vista a la lista de reservas, no deseaba que me atraparan, poco a poco alce la vista, ahora se apreciaban tan distantes, el castaño hablo, teniendo lágrimas en los ojos encendiendo un interruptor en mí que de inmediato extraje el celular, localizando el número de la policía en marcación rápida. Casi con el pulgar sobre la tecla verde, note a Ban, acercándose al castaño y limpiándole el rostro con el dorso de su mano, eso detuvo mi acción precipitada prometiendo darle un par de minutos más antes de tener mi lugar de trabajo lleno de judiciales.

Movió sus labios, invitándole a que tomara su copa, inquieto obedeció chocando delicadamente el cristal y dar un leve sorbo seguido por Ban que termino con el líquido como si se trata de agua en un desierto infernal. Entre risas lleno su copa una vez más, el castaño ahora molesto bebió más de la mitad listo para reclamarle pero se detuvo, soltando la copa en la mesa logrando que se tambaleare, derramando todo su contenido junto a un pequeño objeto brillante, llevándose ambas manos a la boca cambiando su campo visual de la mesa al atractivo albino que le sonreía dulcemente, ignorando el desastre provocado y que sería descontado del mesero que los atendió.

Su mano se volvió puño sobre la mesa, alzando entre los dedos índice, medio y pulgar aquella preciosa joya que me fue presentada al inicio del turno nocturno. Dijo algunas palabras, suficientes para hacer llorar al castaño que bajo sus manos hasta la mesa permitiendo a Ban toma la izquierda deslizando en su dedo anular la elegante joya y besando sus nudillos.

Definitivamente no llamaría a la policía. Al menos no hoy.


Sin mayores contra tiempos se dispusieron a cenar, excepto por la necesidad de Ban de expresarles a todos que se comprometió con el distinguido joven castaño de nombre ¿King?, poco común pero original, además de besarlo escandalosamente dejando ver mucha piel de su prometido y un gemido muy claro. Una bofetada de King y ambos comenzaron a discutir, rompiendo nuestra mejor vajilla.

Una gran noche de trabajo.

El último de los clientes fue despedido, tomando el registro de reservar para llevar a la oficina del gerente, pausando mi actividad ante una presencia demasiado conocida ahora.

- Buenas noches, ehm… ¿Joven King? – esperaba no equivocarme al dirigirme a él, correspondió educadamente mi saludo, disculpándose por los destrozos originados a causa de Ban. – No se preocupe, es comprensible. También permítame felicitarlo es poco común una propuesta de matrimonio – sus pómulos adquirieron esa tonalidad rojo cereza, haciendo que continuara con mi pequeño discurso – y siendo usted menor al señor Ban.

- No lo soy. – contradijo un poco ¿indagando? Pensaría que me refería a su estatura o realmente por su edad. Eso no podía ser. – Ban es menor que yo.

- ¿E-enserio?, pero… pero usted – señale, creyendo que sería obvio por su atuendo y rostro, una ceja alzada y mirada fría me causaron escalofríos, ofreciendo rápidamente una disculpa al ofenderle.

- Olvídalo suele pasar. – asentí apenada, el ambiente se volvió tenso, poco duro ya que Ban regreso de donde el gerente, pasando un brazo por los hombros de King saludándome con mucha familiaridad resultando en un gruñido de King. ¿Acaba de gruñirme? Ban rio a reventar, despeinando con la otra mano al castaño las parejas sí que tenían modos peculiares de mostrarse su afecto. – Nos vamos. Buenas noches.

- Buenas noches señor Ban, señor King. – estaba tomando el cuaderno, cuando unos ásperos labios dieron en mi mejilla, teniendo la voz de Ban susurrando en mi oído un gracias y saliendo por la puerta con un celoso y rojo King. Los vi desaparecer por la oscuridad de la noche aun sujetando donde Ban beso, deseando que hubieran más propuestas de matrimonio, quizás y con suerte yo también podría compartir un vino cosechado de los mejores viñedos de Britania.

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Fin.

Todo es contado desde la perspectiva de una tercera persona. Jajajaja usen se imaginación puede ser un personaje o bien ustedes lectores. XD.

Y aquí la cuenta regresiva comienza.

5

Posdata:

Feliz Año Nuevo.

Disfruten su regalo.

¡RECUERDEN!

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Chapter Text

Conocen los milagros de Navidad

¡PERO NO SE SABIAN LOS MILAGROS DE AÑO NUEVO!

JA

Muchos y felices años nuevos para todos ustedes, cumpleaños, etc., etc., o también felices no cumpleaños.

Aquí vamos con velocidad de correcaminos a concluir el trabajo más largo de mi tiempo de Fanficker ¿si es así el término o cómo?

No lo sé.

Muchas gracias por su apoyo y continuar con ello hasta el día de hoy.

Por favor continúen apoyándome en este último tramo.

Ok, esto suponía sería algo medio perverso y con escenas eróticas, pero se me ocurre algo más divertido.

Disfruten.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki.

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CAPITULO XXIII: Letra W de Waffles

SUMMARY: Un delicioso desayuno que termino derramado.

STATUS: In-Progress (23/26)


La campanilla sonó eliminando momentáneamente el silencio de la librería, con paso inseguro término por adentrarse procurando no chocar la puerta contra su marco y que terminara rompiendo el cristal de esta. Frente al mostrador le sonreía una dulce joven de cabellos rizados. – Bienvenido a la librería "Corazón de Marioneta" mi nombre es Nadja, ¿En qué puedo ayudarle? – mordió la esquina de su labio sacando un trozo arrugado y mal cortado de papel cuadriculado con varios trazos de bolígrafo negro, planchándolo con sus dedos para que fuera más liso y comenzar a leer con su mejor voz. – ¿Recetas fáciles de desayuno? – Nadja entrecerró los ojos, colocando el índice sobre la barbilla, concentrada en localizar mentalmente libros de cocina específicos para la hora del desayuno. Chasqueo sus dedos, pidiendo que no se moviera de su lugar y que traería lo que necesitaba. – Es uno de nuestros mejores títulos. Y muy vendido también.

- G-gracias. – el aire retenido por sus pulmones se liberó, yendo a sentarse a una pequeña sala dispuesta por si el número de clientes excedía la capacidad del personal. Iba a tomar una de las galletas decoradas, deteniéndose ante el sonido de su celular, entre gruñidos lo saco leyendo con una ira burbujeante al punto de erupción. Tecleo en contestación, cambiando a modo SILENCIO y dejándolo sobre la mesa.


Una mañana invernal, con algunas nubes en el cielo y la luz del sol matutino entrando por la ventana. La temperatura no se posicionaba baja como en anteriores días aunque no significaba que deseara dejar la comodidad de sus colchas y cobertores por ir a tomar un poco de alimento, quizás si calentara más al medio día, consideraría esa posibilidad. Estaba a punto de cerrar sus ojos cuando sintió un fuerte jalón del otro lado que le metió de lleno en la ropa de cama, casi podía sentirse aplastado excepto que sintió una nariz inhalando profundamente sobre su cabello y murmurando palabras sueltas.

- ¡BAN! – empujo con inútil fuerza en el pecho del albino queriendo deshacerse de esa molesto agarre. Aceptaba amar al hombre con sus peculiaridades y personalidad irritante pero tenerlo como sanguijuela por las mañanas dejaba de ser tierno luego de tres años de vivir juntos. – Me asfixias.

- King, hueles bien. – deslizo una pierna entre las del castaño presionando contra la entre pierna de este causando un sonrojo y gemidos involuntarios – aunque no indeseados – liberarse de su captor, encendió los receptores de Harlequin, definitivamente no quería una mañana "alegre" luego de que hace dos noches que Diane se quedó por un viaje de visita a Camelot para encontrarse con Matrona, fueran encontrados dentro del baño aprendiendo la belleza de la anatomía humana. No tuvieran visitas en casa pero la imagen de su mejor amiga apareciendo en su cabeza mientras tiene sexo con Ban es algo que prefiere evitar y terapia por lo menos todavía no.

- Ah… B-ban. – retorció la cadera cuando Ban movió con mayor ímpetu su pierna. La excitación del castaño crecía ante los más débiles toques del albino estando por encima de la ropa, terminaría con el bulto perfectamente claro ahí abajo y una mancha que costaría lavar, además de burlas indeseadas por su corta mecha. Intento concentrarse en otra cosa, como sus patrones de costura para el vestido de novia que entregaría la próxima semana, cada pieza perfectamente unida que resultaría en otro trabajo único. Un chillido y un par de manos tomaron cada nalga amasándola suavemente, hasta dar fuertes apretones provocando su olvido del bello vestido. Negó, recostando la cabeza en el pecho del albino, cerrando con fuerza los ojos. Definitivamente jugaba con él, fingir dormir, atraparlo y tomar ventaja de su descuido. - ¿Tan mal te hace estar en abstinencia?

- No tienes una idea, enano. – Un poco de movimiento y tenía al albino encima suyo, asegurándose de mantener las manos y pierna en el lugar correcto. Las cobijas se deslizaron, permitiendo la claridad y que sus rostros fueran visibles, el rojo exótico, oscurecido por el deseo sexual chocando con la miel indiferente pero anhelante. Sonrisas cómplices compartidas por ambos, teniendo un suave beso sobre la frente del castaño. - ¿Prefieres esto por la buena o por la mala? – ofreció Ban, sorprendiendo a King que se cruzó de brazos alzando una ceja y riendo irónicamente.

- ¿Desde cuando tienes una forma buena? – los colmillos del albino se mostraron, arrugando sus ojos, volviendo a tener milímetros de distancia entre ellos. – Tú no tienes una forma buena. Si me niego lo harás de todas formas y te burlaras y si acepto es lo mismo excepto que te burlas menos.

- Tómalo o déjalo Harlequin. – metió la cabeza en el hueco del cuello y el hombro, dando suaves besos hasta morder una invisible mancha morada. – Pero decide o lo hare yo.

- Te odio. – sin más que decir las pijamas volaron y el sonido de una cama chirriando fue todo lo que pudo apreciarse, además de gemidos, lloriqueos y gritos de amenazas.

Una mañana común en el recinto de un par de enamorados.


Después de una ducha y alejar a Ban de la cama, dejo cada sabana, cobija y cobertor en la lavadora, noto en el reloj de la pared la hora y suspiro en agotamiento 10:05 A.M., ¿no pudo esperar por dos horas más?

Con la lavadora trabajando y su novio casi en la bañera, entro a la cocina a revisar que podrían comer y que fuera simple para él, abrió estante tras estante hasta que una pequeña libreta cayo, con curiosidad la levanto, hojeando su interior hasta dar en una imagen de panecillos cuadrados atractivos al paladar.

- ¿Waffles? – uno a uno los ingredientes requeridos junto a sus porciones se presentaron, en la siguiente página indicaba la preparación con el tiempo exacto para agregar cada uno. Además al final de esta venia una nota que aseguraba ser de lo más sencillo, la sonrisa de oreja a oreja no se hizo esperar, tomo su mandil de cocina, sujetándolo en un perfecto nudo. Todos los días era Ban quien se encartaba de sus tres comidas diarias, además de pequeñas ayudas que él mismo proporcionaba con la supervisión del albino, no porque no confiara en sus habilidades culinarias sino que prefería evitar descubrir a otro posible heredero del toque Meliodas. – Leche, huevos, harina, levadura… ¿Qué más? – tomo un tazón y una cuchara. Con las manos en la cintura busco la Wafflera que recién recibieron de regalo por su mudanza y que estaba en desuso ante los desayunos magistrales presentes apenas se encontraba con un pie en la cocina. Una pequeña puerta y extrajo el aparato dejándolo sobre la barra de mármol con el enchufe más cercano, arrastro con un pie su banco, consiguiendo una mejor altura para dar comienzo a un desayuno inolvidable. Mangas recogidas, manos lavadas previamente y una libreta de rectas simples que le asegurarían el éxito – Ya verás Ban.

Primeramente tazas de harina, la bolsa con el logotipo de la planta y letras que la señalaban exactamente como HARINA paso a su mano, buscando por donde abrir el empaque, no encontró alguna señala específica, botando por jalarla de los extremos como las papas fritas, un mal cálculo de fuerza termino con la mitad del contenido por la barra, suelo y cara del castaño que tocio limpiándose con su dorso izquierdo. Un error pasable, midió las tazas y vació en el tazón, en cuanto terminara iría por la escoba. Siguió con los huevos, coloco el blanco alimento en cascaron entre sus manos moviéndolo de un lado a otro, Ban había demostrado que es fácil sacar la yema y clara con un simple golpe, con cuidado lo paso a una mano chocándolo en la esquina de la barra haciéndolo explotar de forma que la yema se escurrió, un tanto asqueado limpio la clara sobre el mandil. Respiro profundamente y fue a por otro intento, procurando suavidad en su movimiento, consiguió una pequeña grieta pasándolo al tazón para terminar con sus dos manos usando la grieta que filtraba la clara. Trono, asegurando que ahora si estuvieran donde correspondía, aunque pequeños trozos de cascara se le escaparon; repitió el proceso un par de veces, sacando un par de polisones blancos.

Los restantes ingredientes no tenían mayores dificultades, leche, levadura y un poco de mantequilla todo dentro del tazón listo para mezclarse. Leyó el siguiente paso, con una pequeña nota de sugerencia; "Para mayor practicidad use una batidora. Si es que cuenta con una", levanto la vista teniendo el dichoso aparato frente suyo, lo conecto al enchufe, notando que la batidora ya contaba con su tazón propio, teniendo que cambiar la mezcla, restándole importancia, levanto la batidora, extrayendo el tazón para colocar el que contenía la mezcla de Waffles, no teniendo que tener más preparativos, presiono el botono de "ENCENDIDO", permitiendo al aparato comenzar con su trabajo. Fueron pocos segundos de tranquilidad, hasta que la fuerza de la batidora saco volando la mezcla bañando a King quien grito, intento detener su función pero se resbalo apenas dio un paso, terminando en el suelo y con un tazón volando como cohete manchando toda la cocina.

- ¿Qué mierda paso aquí? – un respingo del castaño apenas escucho la voz de Ban. El albino con cuidado de no tropezar, apago la batidora, notando al ser de color cremoso observándolo con grandes ojos arrepentidos. - ¿King?

- Yo, bueno… estaba…

- Pff… Jajajaja – su carcajada no dio tregua al castaño avergonzado tendió en el suelo. Abrazo su vientre intentando en vano apaciguarse, una mirada rápida a King aumentaron los decibles en su voz. - ¿Q-que… jajaja… ¿Qué intentabas hacer King?~, jajajaja~

- No te rías. – frunció el ceño inflando las mejillas causando el efecto contrario. - ¡YA BASTA BAN!

- Jajajaja, enano te he dicho que te alejes si yo no estoy aquí~ - modulo un poco su voz, pasando una mano a su boca. Apenas escucho los gritos de King salir de la cocina y podía imaginar varios escenarios probables, excepto el del monstruo de mezcla. – Ve a limpiarte mientras limpio… jaja lo que sea que estuvieras haciendo.

- T-tu… tu… ¡DESCONSIDERADO IDIOTA!


Entrelazo los dedos de sus manos moviendo rítmicamente los índices, hace un gesto romántico especial y el albino se lo agradecía burlándose dejando clara su ineptitud para tareas que implicaran su participación activa con cosas comestibles. La dependiente volvió con tomo rojo claro bastante grueso; tomando salida por una puerta colocada a un lado de la registradora manteniendo la gran sonrisa disponiendo el ejemplar en su regazo permitiéndole verlo.

- Este libro contiene recetas sencillas, prácticas y deliciosas para toda ocasión de un desayuno o si prefiere llamarlo "Brunch" usted sabe cuestiones de moda. – King asintió, notando lo impecable de las explicaciones y varias notas de apoyo un tanto similares a esa libreta de los Waffles. Nadja continuaba con sus explicaciones de las maravillas del libro, retirándolo de las manos del castaño colocándolo en una página con cada receta y donde encontrarla, luego llevándolo a una sección donde podía colocar sus propias recetas o cambios que daría a alguna de las dispuestas. Sellando todo con el nombre del autor.

- ¿B-ban? – un tic nervioso cuando Nadja asintió - ¡¿BAN FOX ES EL AUTOR?! – eso se trataba de una cruel broma del día de los inocentes aunque la fecha ya hubiera pasado. En cambio Nadja tomo esa exclamación favorablemente al creerlo un admirador del albino.

- Si. Es de sus primeras autorías antes de ser reconocido como uno de los mejores Chefs en Britania, sino mal recuerdo fue un trabajo práctico en sus días de escuela que intereso a una Editorial culinaria debido a que sus suscriptores notaban difíciles y tediosas las recetas en una de sus revistas. Varios platillos se publicaron, luego de un tiempo se creó el libro con algunas modificaciones.

- No puede ser. – King pasó una mano por su rostro recargándose contra la pared. Venia huyendo del albino, descubriendo un libro escrito por él. Solo faltaba que entrara por esa puerta.

Un sonido de campana y antes de que pudiera prestar atención a los nuevos clientes, el tono cantarín se adelantó.

- ¿Cómo sabias que estaba aquí?~ - King anhelaba porque la tierra lo tragara y escupiera.

- King no iría a otra librería que no fuera esta. – Gowther saludo con una mano a Nadja, la chica le sonrió igualmente impresionada del acompañante del peli rosa. – Además que se la paso en la biblioteca privada de Merlin buscando libros de cocina.

El castaño hablo entre dientes, pidiéndole a Nadja que le diera el libro para poder retirarse con dignidad antes de explicar su vergonzoso intento de desayuno romántico. La chica asintió regresando al mostrador, seguida por Gowther que cargaba nuevas adquisiciones recién traídas de la tierra Oriental. Iba a entregar el efectivo pero Gowther considero propicio pedirle a la chica que le ayudara a que clasificara los libros nuevos y organizara otros más que estaban fuera de sus lugares por la búsqueda que hizo para King. Con pena, Nadja se disculpó, prometiendo no tardar más de diez minutos. Iba a sentarse de regreso, deteniéndose por la figura encorvada de Ban al frente.

- ¿Algo que quieras decirme? – el albino sonrió de lado, alargando el brazo para tomar su libro, el sonroso de King respondió por él, teniendo una risa de Ban. – Es lindo y todo Harlequin pero enserio déjame la cocina a mí.

- Solo intento darte algo a cambio. – una mirada comprensiva fue atrapada por el castaño, siendo sostenido por ambas manos de Ban. – Y tú te reíste.

- Te veías adorable, amor~. ¿Esperabas que no me burlare de la masa de Wafflerquin? – labios fruncidos y un asentimiento, Ban beso su nariz escuchando el grito de vergüenza en King. - ¿Qué?

- Estamos en un lugar público, no puedes simplemente besarme la nariz. – explico con obviedad el castaño siendo para Ban algo absurdamente ridículo.

- Más bien el trato era nada de sexo en lugares públicos. ~ - la normalidad usada por Ban crispo los nervios de King que se alejó de su tacto previniendo una intrusión no requerida de Gowther o que Nadja escuchara sin desearlo. Se alivió al notar a ninguno de los dos, aunque volvió a enmudecer por los brazos del albino sobre su cintura elevándolo por el aire hasta ser sentado sobre sus piernas con Ban ocupando su asiento de hace unos minutos. – Me canse de estar agachado, ¿Cuándo vas a crecer Harlequin?~

- T-tu… n-no… ¡NO BAN! – paso por alto el insulto a su estatura, concentrado por el bochorno de ser atrapado en una posición comprometedora. El albino enterró su nariz en su cuello, inflamado profundamente, dejándolo quieto. – Por favor.

- Claro~, pero al volver yo te enseñare a cocinar~. – Mordió la carne disponible, apreciando los tintes rojizos al subir su temperatura corporal, alegrándole enormemente. - ¡Fantástico, no puedo esperar!~, será delicioso. – paso la punta de su lengua del cuello hasta el lóbulo, capturando el trozo de carne sensible entre sus dientes para juguetear con este. – Solos tu y yo, Harlequin~.


Detrás de una de las estanterías al fondo del mostrador, Nadja y Gowther apreciaban la escena, ella más avergonzada que su gerente. Sabía por reportajes y noticias en televisión sobre una relación del famoso Ban pero nunca imagino que se trata de un chico joven en apariencia, Gowther le aseguraba una diferencia muy clara de edad a favor del castaño.

- ¿Cuánto me dijiste?

- Dos años. King es mayor por dos años a Ban. – Nadja asintió aun sorprendida mirando al par afectuoso. – Ban ha tenido más detenciones de las que crees, por suerte su abogado es bueno y King siempre carga con su identificación y acta de nacimiento. – Nadja reprimió una carcajada, imaginarlos en una cita con un policía exigiendo refuerzos por asalto a un menor.

- ¿Ya regreso a cobrar por el libro? – aventuro a cuestionar la chica, notando a Gowther analizándolos en cada movimiento. Una inclinación afirmativa y Nadja comenzó a regresar por el estrecho pasillo de las repisas, alzando su voz en señal para darles tiempo en salir del momento romántico o reducir el bochorno que ocasionaría en su no tan pequeño cliente castaño.

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Fin.

Posdata: No tengo ni idea de cómo se hacen los Waffles, así que use la receta para Hot Cakes que me sé, igual King la iba a regar.

La meta se vislumbra cada vez más.

Gracias a todos. Continuando con la cuenta regresiva.

4

¡RECUERDEN!

A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*

Chapter Text

Recuento de daños al día presente.

La continuación de una historia, un regalo de navidad, un capitulo por año nuevo. *Moviendo los dedos* Esos son buenos recuentos. Y aquí viene la mejor parte, el capítulo por el Día de los Reyes Magos *arroja zapatos, rosca y el niño de la rosca*, los momentos en que vuelve a mí la inspiración se acomodan acorde a las fechas eso me agrada.

Rápidamente les cuento, se me ocurrió mientras estaba en el baño, juro por Shinigami-sama que las grandes ideas de mis fics comienzan a desarrollarse en lugares y situaciones inesperadas, jajajajaja.

Aprovecho para contarles ya me vi la película de The Seven Deadly Sins: Prisoners of the Sky y solo tengo una cosa que decir, la peor hora y media de mi vida. Valió la pena ver la ropa de Gowther y burlarme porque enserio Ban no se comería lo que cocine Meliodas, también por King que sigue siendo toda una reina, ahhh estúpido castaño chiquito sensual. Pero esta es mi opinión ya que tenía expectativas en la película diferentes a lo que vi, pero bueno, película es película, ustedes véanla y cuéntenme que les pareció.

Ahora a lo que nos truje chencha…

Comienza el capítulo.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki.

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CAPITULO XXIV: Letra X de Xenofobia

SUMMARY: Pensar en porque lo odia, solo provoca que lo odie más.

STATUS: In-Progress (24/26)


Había una vez una gran extensión de tierra su final era difícil de precisar, pocos conocían un lugar llamado "Mar" y quienes escuchaban sobre este se llenaban de grandes sueños y aspiraciones por recorrer hasta el otro extremo solo por verle con sus brillos ante el choque del sol, un sabor indiscutiblemente salado y dentro criaturas capaces de respirar. Las maravillas del mundo dispuestas para aventureros indomables.

Resulta una desgracia informar que nuestra historia dejara a estos valientes personajes para otra ocasión. Tranquilos no se preocupen, los eventos próximos a contar suceden en el mismo lugar que he explicado anteriormente.

Esta "extensión de tierra" fue reconocida un tiempo después como "Continente", un nombre fascinante si me permiten mencionar, ¿Quiénes lo eligieron?

Excelente pregunta y es a partir de ella que nos embarcaremos al auténtico inicio de mi narración.


Todo comenzó cuando los primeros seres vivos fueron conscientes de sus existencias y las de "compañeros de tierra", cada uno diferente al otro, compartiendo características específicas que les permitieran vivir en sociedades pequeñas bautizadas como "Pueblos" o "Clanes". Las diferencias por minúsculas permiten no solo reconocimiento sino particularidad ser capaces de pensar como un solo individuo, reconocimiento personal y sabiduría; su poder seria tal que cada miembro de los conglomerados intentarían aliarse, solidificarse en un gran grupo o vivir tranquilamente, desgraciadamente un pensamiento de proporciones inimaginables proyectaba una innovación que sus cerebros no procesaron con la eficiencia requerida.

Lo desconocido en cualquier especie pensante es terrorífico.

Guerra tras guerra estallo, incontables vidas se perdieron, los olores de cuerpos quemados y podridos inundaron la "Extensión de tierra", "Pueblos" y "Clanes" fueron mermados hasta migajas.

Pasados siglos de odio los líderes de cada grupo se reunieron en el punto medio de los campos de batalla, llegando a una amarga conclusión para cada uno, proseguir con la masacre hasta ser un solo ganador o rascar la espalda del otro a fin de levantar sus hogares prometiendo nunca más provocar una "Plantación de Muerte".

Pocas opciones pero una sola que aceptar.

El pacto fue firmado por los últimos siete grandes clanes.

Los moradores de las tierras, Gigantes; las guirnaldas del cielo, Deidades; los almacenadores del saber, Marionetas; los buscadores de la infinidad, Hechiceros; los hacedores de la noche, Demonios; los constructores de máquinas, Humanos; y los protectores de la naturaleza, Hadas.

Sellos, firmas con tinta y gotas de sangre reunidas en un sencillo pedazo de pergamino, resguardado en un templo construido en el campo de batalla, conocido en futuras generaciones como "El Primer Centro". Bajo ningún concepto las puertas del recinto sagrado serian abiertas, cualquier intento de algún Clan se consideraría alta traición y su expulsión inmediata de la Unión.

¿Qué?, ¡Oh!, entiendo, entiendo. Se preguntan si eso fue el resto de mi historia, no, es apenas la introducción, necesaria en contextualizar lo que prosigue.


Años prósperos fueron dejados a cada uno de los clanes, el "Continente" recupero su verde esplendor, la sangre y miseria como un recuerdo constante de los errores de juzgar ante una primera impresión.

Un error que no se creyó fuera cometido nuevamente.

Toda responsabilidad recaí en el actual soberano de las tierras de Hadas, su nombre, Fairy King Harlequin poseedor de fuerza mágica y belleza excepcionales sin embargo un gran defecto, pereza.

Volaba velozmente al inicio de sus clases sobre política, buenos modales y lenguas extranjeras; dormitaba sobre los libros de historia y naturaleza de los cuerpos de otros clanes; negaba audiencias personales con representantes de los aliados. Tales actitudes preocupaban al asesor Sir Helbram y la hermana del monarca Lady Elaine si continuaba jugando su alianza finalizaría, llevándose a las Hadas a una ruina completa.

- ¿Por qué? – pregunto Sir Helbram molesto ante el sonido de pasos presurosos por el corredor conectado al salón real. Harlequin suspiro agotado manteniéndose con la pierna cruzada dejando ambas manos presionando el reposabrazos de su trono. – Harlequin. – los dientes de Sir Helbram rechinaron por apretarse entre sí, exigía una respuesta.

- Son insoportables. – El Rey emprendió vuelo a la cima del Árbol Sagrado dejando con más dudas al pobre asesor Sir Helbram.

- Ser tu mejor amigo también es un dolor en el trasero, Harlequin – susurro mientras cubría su rostro con la mano derecha y movía la cabeza de un lado a otro.


El rey Harlequin tras su salida termino en la copa del Árbol Sagrado, levantando por la presión de su vuelo varias hojas que llegaron a caer entre sus castaños cabellos y ropas reales. Continuo flotando hasta llegar a una circulo de aguas rosadas, coloración nacida de la copa que chorreaba interminablemente el líquido. Deshaciéndose de las ropas y zapatos, coloco los pies en tierra iniciando su caminar, deteniéndose al notarse cubierto de la cintura hacia abajo, tomando una gran inhalación se sumergió profundamente para salir, peinando sus cabellos hacia atrás. Nadaba con tranquilidad, permitiendo que sus músculos se destensaran y toda suciedad se removiera.

No se trataba de una simple bañera natural.

¡Les presento "La Fuente de la Vida Eterna"!, el secreto mejor oculto por las Hadas tras generaciones, un tesoro aun mayor que el oro y joyas.

Y el lugar especial de Harlequin para escapar de su realidad y ordenarse a sí mismo. ¿Qué exactamente?, simplemente su desprecio por comunicarse con los aliados y reticencia a recibir sus correspondientes clases derivados por una sola razón.

La tribu de las Bestias-Hombre.

Un grupo reducidos de seres que comenzaron a adquirir características humanoides e hicieron un primer contacto con los clanes, contacto que despreciaba el Rey Harlequin.

Siete semanas atrás con su hermana en la frontera con el Clan de los Gigantes, bandoleros sin nombre atacaron a su grupo, estando ella al punto de morir fue rescatada por un extraño torbellino platinado en palabras de Lady Elaine.

Perdió el conocimiento tras verse segura y al despertar se encontró con este Bestia-Hombre – apelativo otorgado por las Marionetas y Hechiceros – su nombre Ban, descrito con orejas largas, piernas fuertes cubiertas por pelo platino, garras en sus manos y una cola larga, cubierto por una tela oscura parecido a un taparrabos, de ojos profundamente rojos. Su presencia hechizo a Lady Elaine, alejándola de todo temor y extendiendo un saludo con agradecimiento.

Sus días juntos fueron maravillosos. Elaine aprendió que estos Bestia-Hombre viven por camadas dispersos en el Continente sin un lugar fijo, de fuerza superior a los humanos, veloces y capaces de usar magia.

- ¿Y tú estas solo? – el dolor en su voz fue apreciado por Ban, asombrándolo por esta primera muestra de empatía hacia él.

- Si no eres útil, no sirves como parte de la camada. – en sus ojos Ban mostraba las injusticias a las que fue sometido.

El gran corazón de Lady Elaine era conocido por los siete Clanes y esta ocasión no difirió, desgraciadamente más que bondad fue lo que obsequio.

Su amor por Ban el Bestia-Hombre llego a oídos de su hermano mayor, imposible que ella se atara a una cosa sin hogar ni gente.


- ¡INACEPTABLE! – vociferó salpicando ante los recuerdos, en ese tiempo un pánico enervo su ser, la pérdida de su hermana tan cerca al Clan de los Gigantes que si no hubiera sido por Sir Helbram, una nueva "Plantación de Muerte" iniciaría. Semanas extraviada, apareciendo ante el Clan de los Gigantes con una extra criatura aparentemente Humana de la cual solo antiguos escritos relataban en los ayeres al tratado. Pudo agradecerle salvar a su hermana, entregarle recompensas dignas a su valentía y aquella "cosa" osaba posar su interés en una flor hermosa.

El Rey Harlequin no hablaría con ningún Clan, no, a menos que expulsaran a Ban del "Continente".

Aumentaría su pereza si con eso aseguraba alejarlo de Lady Elaine.

- Tienes el rostro de un niño y una voz molesta, pero nunca espera ver un cuerpo tan delicado brillar por agua. ~ - La voz de él erizo al Rey Harlequin reaccionando con violencia en una total liberación de su poder con torbellinos de viento en direcciones aleatorias esperando acertar al mirón. Los latidos del Rey resonaban en sus propios oídos generando un aumento en su respiración, pura adrenalina circulaba colocándolo en un estado de alerta impropio de un ser consagrado a la naturaleza.

Repentinamente fue sujetado por la cintura y jalado a las profundidades del lago, pocos segundos necesito en identificar al agresor, con un hechizo de viento listo causaría un torbellino que le sacaría volando directamente a una de las ramas. Una pena que la idea quedara solo en su mente, sus finos labios se sellaron con los de Ban compartiendo el más íntimo de los contactos finalizado por la necesidad de aire. Impulsándose, nada hasta la orilla, cogiendo sus ropas y sentándose hasta cubrirse como si fuera una toalla, apreciando al Bestia-Hombre aun dentro de la fuente.

Confusión y rabia, rodeaban al Rey. Ban reía entre dientes, avanzando como un cazador a su presa, Harlequin sintió frio, no por la temperatura del ambiente, era por él, siempre él. Usando todas sus fuerzas fue para atrás con su mano y piernas asegurando que la ropa no callera.

Un chillido repentino, tenía a Ban encima suyo sosteniendo ambas muñecas incapacitándolo a moverse. Trago saliva sin despegar la vista, jamás mostraría debilidad, era mejor que él, mejor que esa cosa, decía el Rey Harlequin con valor.

- Lo estas volviendo a hacer~, ya basta.~ - Los ojos de Harlequin se abrieron en sorpresa, sus orejas le fallaban o esa cosa le ordeno, separando sus labios listo a reclamar fueron opacados por Ban, que ingreso sin vergüenza la lengua ajena moviéndola por su cavidad bucal combinándola con una mordedura de sus colmillos al labio superior del Rey. Saliva escurriendo por la boca de ambos con una tonalidad rojiza, segundos que parecieron una eternidad. Alejándose del Rey noto ese ceño fruncido incapaz de desaparecer cuando ambos estaban juntos. – Sabes lo que pasara si continuas

- Nunca. ¡NUNCA TE DARE ESE DERECHO! – el volumen de su voz pronto alertaría a los guardias. - ¡Viólame cuantas veces quieras pero jamás te daré a mi hermana! – el iris de Ban se estrechó, sus colmillos se afilaron y un gruñido animal resonó. Con las narices rozándose hablo.

- Eres ridículamente molesto, me hartas. Elaine está dando todo de sí para que me acepten y le pagas con esto. – Los labios de Harlequin se mantuvieron sellados - ¿Realmente desataras la guerra con tal de que no me quede con ella? – una diminuta sonrisa por parte del Rey.

- Un precio pequeño a pagar – sus ojos se oscurecieron – Además es preferible para ambos que continúe este círculo vicioso de tener pero no tener.

- ¿De qué hablas? – una mueca de confusión se presentó en Ban.

- Sabrán lo que me has hecho por querer a Elaine. – como la oración fue dejada al aire, de un salto Ban estableció distancia del cuerpo de Harlequin. El castaño se sentó con las ropas tapando su entre pierna, permitiendo vislumbrar marcas de colmillos, mordeduras y manchas rojizas. – Estamos atrapados. Yo por negarme sin una razón justificable a la solicitud de los seis clanes para que te quedes como miembro oficial del Clan de las Hadas; y tú… - una mirada altanera se posó en sus ojos miel, pasándolos de arriba hacia abajo llegando al rostro de Ban – tú me amenazaste, atentaste contra mi vida y terminaste violándome. – Fue notorio los puños apretados del Bestia-Hombre, Harlequin no se detuvo – No me doblego porque eso significaría tu victoria y no acepto porque seguirías ganando.

- ¿Planeas continuar? – los aleteos de los guardias comenzaban a ser claros, junto a las bisagras de las puertas que conectaban a ese lugar.

- Por supuesto, siempre y cuando tú dejes de hacer lo que me haces y te alejes de mi hermana. – tomando sus ropas comenzó a colocarlas, restando importancia al platinado. Ponerse la soga al cuello consistía en una táctica sucia y la asumía con convicción. La ultima prenda colocada, una puerta más y tendría a los guardias en un parpadeo. – Pero no lo harás, ¿sabes por qué? – Ban ladeo el rostro, bajando sus orejas minimamente – Por codicioso.


En pares los guardias entraron asegurando el perímetro de la fuente y a su rey, Ban desapareció en un torbellino dejando solo cabellos platinados incapaces de ser detectados salvo para el Rey Harlequin.

Aquella conversación como tantas más entre el Rey Hada y el Bestia-Hombre fluctuó con un odio irracional, basto, profundo y misterioso como el "Mar" siempre atrayente por los secretos que aguardan en él.

Y hemos llegado al final de esta historia. ¿Qué?, no les gusto el final. Es comprensible, no todo puede ser felicidad, ¿Eh?, ¿Por qué odiaba al Bestia-Hombre?

¡Je!, Se dice que por la misma razón que odia verlo cerca de Lady Elaine.

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Fin.

Si no saben que es Xenofobia tenemos a San Google.

Ufff me canse en escribir, esto de que sea cuento y todo narrado te tensa horrible. Espero lo disfrutaran y gracias por leer. Retroalimentación bienvenida.

Cuenta regresiva

3

¡RECUERDEN!

A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*

Chapter Text

Bienvenidos, al penúltimo capítulo de "Alphabet Soup" mis queridos lectores ha sido un extenuante recorrido que en más de una ocasión termino por frustrarme, desesperarme y desear mandar esto a la porra. De alguna manera continuaba encontrando la motivación para continuar y recordar, ¿por qué amo a esta pareja?

Fueron las nuevas historias que tuve el placer de leer y las imágenes proporcionadas a lo largo del internet.

Y también, ustedes mis valiosos lectores que a pesar de todo ahí continuaban, y continúan.

Realmente gracias.

Tranquilos aun no llega el final.

Los personajes de The Seven Deadly Sins son propiedad de Nakaba Suzuki.

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CAPITULO XXV: Letra Y de Yaoi

SUMMARY: ¿Castigo o recompensa? Eso lo decidiría por la mañana.

STATUS: In-Progress (25/26)


- Sean bienvenidos al espectacular, "Sobras del Jabalí"

Resuena la voz de una mujer a través de las bocinas mientras su imagen muestra a una mujer de contextura robusta, falda plisada, saco en tonalidades claras, cabello sujeto en un moño bajo, maquillaje suave y con tacones bajos.

Camina por el espacio mostrado por la cámara.

- En esta edición hablaremos sobre el nuevo fenómeno mundial

Chasqueo sus dedos y en la pantalla detrás se visualiza un poster con grandes letras en inglés "The Seven Deadly Sins", gira a ver la cámara a su derecha, para apuntar con el índice.

- La serie de televisión que causa furor en los corazones jóvenes. – una serie de aplausos resuenan como fondo – Desde su aparición hace casi cuatro años, su trama ha generado mayores niveles de audiencia que cualquier otra, además de atraer a un público diverso. – imágenes de niños, jóvenes y adultos en collage se deslizo a un lado del poster, otra ronda de aplausos retumbo por el estudio. La presentadora sonrió enormemente, uniéndose a los aplausos, hasta que nuevamente el poster se encontraba ocupando la mayor parte de pantalla. Camino por su escenario hasta una silla dispuesta al lado de su pantalla, tomando asiento y cruzando la pierna derecha sobre la izquierda. – Pero, hoy no se trata solo de este fenómeno mundial, simplemente, no, no, no – enfatizo tal negación con el movimiento de su dedo índice derecho al frente, ganándose la sorpresa de los espectadores invitados. Su dulce y amigable sonrisa paso a una mueca diablesca, apreciada momentáneamente. – Por supuesto, es una sorpresa que de este tipo de anuncios de último minuto, pero es debido a lo impactante de dicha información.

La silla giro a un lado, teniendo otro enfoque de la cámara provocando un efecto dramático – En el mundo del espectáculo se gana mucho y se pierde mucho de igual manera, pero, hay un factor que continua por siempre y es… - otro giro inesperado, enfocando la mitad de su cuerpo, volviendo a señalar con el índice - ¡LOS FANS! – la exaltación en el publico dio el impulso final a la presentadora. - ¿Lo novedoso de los fans?, es simple mis adorados telespectadores. Un término que ha sido creado entre ellos y transmitido por cada uno o quizás escuchado sin querer. ¡Las shipps! – un término desconocido para cualquier que no esté integrado a los llamados fandoms, en una sencilla explicación sobre el término, lo ejemplifico como una acción en que dos o más personajes son emparejados en situaciones románticas hasta llegar a tener un encuentro del tipo sexual, siempre variando por el tipo de historia desarrollada. En definitiva tenía a su público en la confusión, ¿Cómo alguien podía ser capaz de emparejar personajes irreales?, ¿Con que propósito?

Chasqueo los dedos, teniendo una gráfica de barras comparativas – Aquí tenemos el grado de popularidad por The Seven Deadly Sins al pasar los años y como ustedes saben, con televidentes de diversas edades, ahora si giran a ver esta barra hay una crucial elevación luego del primer año con el surgimiento de parejas oficiales y centradas en el romance. – Todos asintieron como si aquello se trata de un dato necesario con el cual vivir. La presentadora mostraba satisfacción ante su trabajo en implantar esa semilla de curiosidad e infinita confianza por las más absurdas de las noticias sin ningún valor académico, ganar dinero y su siguiente promoción resulto más sencillo de lo esperado.


- ¿Qué dijiste? – pregunto repleto de confusión el gerente administrativo, dejando la firma de sus documentos – Repite eso.

- Tengo información de una fuente confiable sobre una relación en el programa de The Seven Deadly Sins – la estruendosa carcajada fue su respuesta, permaneciendo impermutable, aguardando por lanzar su carta del triunfo.

- Nosotros las conocemos. Hazme el favor de no perder mi tiempo y vuelve a tu programa de chimes baratos. – deslizo un pedazo de papel hasta chocar con los dedos del administrador, indicando con un movimiento de cabeza que la girara, los ojos casi se le salían de las cuencas ante la imagen descubierta. - ¿C-cómo?

- Ni Photoshop o alguna buena edición, es auténtica. Ahora – apoyándose con ambas manos sobre el escritorio, una dulce sonrisa se plantó en sus facciones - ¿Recuerda aquel cambio de puesto que me prometió?


Con un retoque en su maquillaje luego de los comerciales, arreglo su micrófono teniendo una rápida mirada del gerente, ansioso y nervioso por lo que vendría a continuación en su segmento, el dulce sabor de la victoria tan palpable que le provocaba unas tremendas ganas de carcajear hasta que su estómago ya no pudiera más, aunque no sería del todo profesional restregar en la cara de su jefe estas chorreantes emociones a punto de hervor. Su nuevo puesto como asistente del departamento publicitario ya tenía su nombre grabado a fuego.

La luz de los reflectores dio en su rostro, saludando de regreso a la audiencia y posibles nuevos televidentes mediante las cámaras.

- El momento esperado ha llegado. – alimentar el morbo de las masas con mínimas muestras de pistas ante un "chisme", vaya que simple podía llegar a ser. – Un descubrimiento jamás antes visto. – los números de televisores encendidos incrementaba al igual que notificaciones de sus redes sociales por donde transmitían en vivo. Pero, antes, hagamos una recapitulación. – Incluso jugar con su propia suerte no estaba de más.

Comenzó mostrando en pantalla las parejas con mayor grado de popularidad, "Meliodas" y "Elizabeth"; "Diane" y "King"; y "Ban" y "Elaine", seguidos por una serie de imágenes con otras parejas. Aquellas tres encabezaban la lista de favoritos desde los fans veteranos hasta los más recientes, quienes encontraban un grado de simpatía para cada una de sus historias de amor imposibles pero que sobrevivieron con cada reto nuevo o dificultad.

Amándose sobre las barreras de la reencarnación, manteniendo promesas a pesar del olvido; y nunca abandonar el sueño por algo como la muerte.

Proezas dignas de elogios, todo por su amor, por su felicidad, por las personas más valiosas de todas.

- Particularmente, encuentro que son relaciones de en sueño – comento, obteniendo aceptación y acuerdos entre la multitud. – Por el tiempo, hemos recibido y observado que estos actores y actrices han establecido lazos de amistad que desencadenan en romances, lo que refuerza el sentido de que fuera y dentro del set son pareja, de modo que no muestran dificultad ante escenas de amor.

Tales teorías surgieron, luego de atrapar en cámara a los personajes de "Meliodas" y "Elizabeth" besándose cuando aún no comenzaban las grabaciones, una pequeña entrevista con ambos declaro que solo se trataba de un ensayo, la creciente red de teorías paso a ser de curiosa e interesante hasta escandalosa y conspiradora, algunos creían que se trataba de un mundo fantástico, es decir, realidad alternativa que era transmitida por magia a los medio audiovisuales de la población, adaptándose a la vida moderna cada que tenían reuniones o juntas para conocer a sus fans, teoría desechada al confirmar sus viviendas y verdaderos nombres, pero, aun muchos creen en ella.

- Y es ante lo ya dicho, que les revelare el mejor secreto guardado pro el equipo de The Seven Deadly Sins - los reflectores comenzaron a moverse en círculos, un redoble de tambores y la audiencia en completo silencio. Un fuerte sonido de platillo indico a los de detrás de cámaras accionar el botón del proyector, mostrando una impactante imagen que hizo gritar a más de uno, además de iniciar llamadas dentro del departamento de quejas y sugerencias.

Sonrió satisfactoriamente, retomando el control de tal maravilloso momento.

- ¡ASI ES DAMAS Y CABALLEROS! – ocupo la toma completa no dejando escapar su recién renovada energía – Sus ojos no les mienten, tampoco es una broma o siquiera el hackeo de nuestras computadoras. ¡Son los actores de Ban y King besándose! – No una casual imagen tomada por un paparazzi o ambos saliendo en una cita, para nada, sino una clara imagen del reconocido pecado de la avaricia acostado boca arriba con el adorable pecado de la pereza encima suyo, compartiendo un beso intenso – eso por sus camisas fuera de lugar y pantalones desabrochados –, con el micrófono en su oreja escuchaba el alboroto en la cabina, unos cuantos minutos más al aire y esto terminaría. - ¿Increíble, no?, creyendo que ambos se odian exactamente como sus personajes lo hacen y en cambio aquí están teniendo un apasionante momento en… - entrecerró los ojos, colocando la mano bajo su barbilla – una sala, ¡Wow!, enserio que no dejan nada a la imaginación.

Entre la audiencia los flashes no tardaron, más pruebas gráficas de su dulce victoria, ni siquiera un minuto y ya las redes sociales deben estar repletas de esta fotografía, con comentarios buenos y malos, teorías confirmadas, visitas a ciertos productores y fans confundidos.

- Como persona civil, mi deber es informarles de esta increíble noticia y claro que he recibido apoyo de personas únicas para este hecho. – un guiño hacia la cabina y rostro cubiertos solo por los ojos del elenco de The Seven Deadly Sins apareció. Por supuesto no trataba de esconderlos, sino hacer obvio que estos mismos actores ya conocían de la pareja. – Sus identidades tiene que ser escondidas por razones de confidencialidad. – el aumento de esos gritos en su micrófono, eran las dulces voces que anunciaban su nuevo puesto. – Bien, mis queridos televidentes y apreciado público espectador, tenemos que irnos a otro corte comercial y luego de esto tendremos como invitados a la Banda "Tres Arcángeles" con uno de sus sencillos más populares.

Camino detrás del escenario para su camerino, ignorando los gritos del gerente administrativo exigiendo explicaciones sobre lanzar una imagen tan escandalosa como aquella, además de implicar a los miembros de The Seven Deadly Sins, lo cual no formaba parte del acuerdo.

Retiro el micrófono, lanzándolo al tocador y dejándose caer en su cómodo sillón individual. Apenas un respiro por el éxito, cuando una llamada entro a su teléfono, cogió el aparato, volviendo a sonreír por el nombre que apareció.

- ¿Sabes a cuantos pasos estoy de que me despidan y no? – una suave risa al otro lado fue la respuesta – Como sea, gracias al inesperado cambio de planes, el gerente me va a decapitar pero aún tengo mi respaldo y ustedes transmitieron su mensaje.

- Si, solo espero que mi hermano no se moleste, más de la cuenta. – aunque parecía lamentarlo, de algo estaba segura, podía actuar como una dulce chica en su personaje, pero en realidad era una chica realmente traviesa e ingeniosa. – ¿Los comerciales, duran tanto?

- Jajaja, es su fina manera de decirme que nuestros negocios terminaron. – esa rubia era demasiado astuta, claro que no todos lo sabían, salvo unos pocos afortunados, como ella, con su preciado seguro de lealtad, un video comprometedor de "Elaine" y "Jericho" teniendo una pasarela privada, más la primera que la segunda.

- Por el momento, pero sus preciados servicios, siempre serán requeridos. Éxito en no ser despedida.- la llamada fue cortada, guardando el aparato en su bolsillo.

- Pequeña e inteligente zorra, chocar en ese restaurante fue mucha suerte.


Un canal tras otro, cada programa de chismes tenía la misma escandalosa noticia en letras grandes y brillantes, ¡EL PECADO DEL AMOR ENTRE BAN Y KING TRASPASA LA PANTALLA!

Su teléfono tampoco dejo de sonar, tanto sus redes personales como publicas recibían millones de mensaje con preguntas sobre su relación con "Ban", quien era el activo, cuanto tiempo llevaban escondiéndolo o que siempre supieron que ambos bateaban hacia el otro lado, maldiciendo por quitarle al mundo a un hombre tan sexy.

Y quienes los apoyaban en su amor, no ayudaban, esos dibujos escandalosos e historias con resultados sexuales impensables solo le hacían hervir la sangre y erizar la piel. Mañana mismo llamaría a su abogado y agente, ese programa caería, junto con los otros tontos que se les ocurrió ventilar su vida personal.

- Duérmete de una vez – gruño el albino, abrazando por la cintura al castaño. Este gruño, intentando explicarle por tercera vez que estar tan tranquilo no era para nada bueno con la situación actual. – Mira… - bostezo – tarde o temprano lo iban a saber.

- ¿Y?, ¿acaso te gusta ser el chisme del público?

- Exageras.

- ¡CLARO QUE NO!, lo que pasa es tu estas muy tranquilo. – el albino se levantó sobre sus codos, tomando con una de sus manos el rostro del castaño – Te amo, pero… las personas pueden ser crueles.

- Lo es y no me importa lo que digan porque yo decidí estar contigo. Enano, eres todo lo que necesito, tu, eres mi hoy, mi presente. El hombre con quien quiero estar. – beso suavemente sus labios, sonriendo a la par del castaño. – Por siempre.

- Sería bueno que usaras esos diálogos en el programa. – el albino le golpeo en la nariz, evitando escuchar su réplica, empujándolo a la cama y apagando las luces. – Gracias, querido. Te amo. – rodo hasta quedar con el rostro oculto en el pecho del albino, compartiendo su calor y cobijo. – Descansa. "Ban"

- Tú también, "King"

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Fin.

Jajajaja iba a escribir un poco de fanservice…

Pero es casi lo mismo pero con algo extra. XDDD

Cuenta regresiva

2

¡RECUERDEN!

A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*

 

Chapter Text

CAPITULO XXVI: Letra Z de Zorro

SUMMARY: Codicioso, tramposo, astuto y ¿encantador?

STATUS: Complete (26/26)


Su paseo con Diane alrededor del Bosque de las Hadas se vio interrumpido por Ban llegando inesperadamente a decirle a la Gigante, que Elizabeth necesitaba bajar de una gran rama y Elaine no podía tranquilizarla para que tomara su mano y ayudarle.

La de coletas se disculpó, yendo rápidamente a auxiliar a su más cercana amiga.

Y King pudo seguir a Diane, a penas su figura desapareció fue apresado por los brazos de Ban recibiendo muestras afectivas de este.

¡Deja de morderme! – reclamo King, intentando salir del encierro afectuoso por el cual se encontraba sentado entre las piernas de Ban. Con la mano sobre su cuello, giro lo más que pudo su cuerpo, acorde al poco movimiento disponible. Sin más palabras del castaño, el albino le obsequio una gran sonrisa colmilluda, encorvándose hasta que su nariz quedo encima del cabello de King, olfateando profundamente y restregando su nariz contra este. - ¿Qué rayos te pasa?

- Mío~. – susurro – Y de nadie más – el castaño sin poder escuchar los murmullos de Ban, dejo de forcejear. Era inútil tratar de hacerlo entender, ya se aburriría.

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Sus lágrimas corrían a mares, deslizándose por sus mejillas. Era completamente injusto hacer valer una absurda apuesta como esa, pero no tenia de otra, lo había prometido – entre cerveza y mentiras – vio el atuendo rosado y negro, la media blanca y negra correspondiente y los zapatos.

Ni la longevidad de un hada podría borrar tal humillación.

- Enano – llamo Ban del otro lado de la puerta - ¿Terminaste? – escucho el clic del picaporte, deteniéndolo inmediatamente con su Tesoro Sagrado empujando con fuerza al albino.

- ¡Ni siquiera te atrevas! – amenazo, alzando su arma por si Ban intentaba forzar la entrada.

- Apúrate que no tenemos todo el día. – fueron las palabras escuchadas por el castaño. Con un bufido, se resignó a retirar sus ropas y cambiarlas por el uniforme del Bar.

- ¡TODO ES TU CULPA, IDIOTA! – espero que aun estuviera detrás de la puerta.

- ¿Solo por besarte en la frente?~, vaya, no pensé que fuera tan intenso. ~ - rio complacido el albino. Unos cuantos murmullos más del castaño y la puerta se abrió, revelando a una adorable camarera. – A trabajar, preciosa.

- Púdrete.- levanto el dedo de en medio, caminando rumbo a las escaleras.

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Darle puntos de crédito ante una idea excepcional como aquella, implicaba externalizar sus ideas lo cual definitivamente no haría ni hoy, ni nunca.

¡Antes mataba a Ban!

Escucho sus gruñidos al acomodarse en la cama, girando hasta quedar a su lado y abrazarlo, comenzando a restregar su mejilla contra la suya. Con su otra mano libre, acomodo la manta sobre ambos, viendo la fuerte ventisca caer sin contemplación, por lo menos Diane tenía el ítem especial de Merlin y dormiría donde la maga.

Pero él… él decidió… escuchar a Ban.

Definitivamente hacia frio como para pasar la noche en la hamaca y también le dolía la espalda luego de caer de un árbol y no controlar un suave aterrizaje – aun cuando la caída fue culpa del albino que salió de entre las ramas, pegándole un susto, solo por jugarle una broma – sus huesos dolían y estar con la columna en una posición curveada no ayudaría a su recuperación.

Sencillamente logro quedar bien ante los demás, pero él, conocía sus razones para tal amabilidad y muestra de generosidad.

- "Es excitante tenerte en mi cama, King~"

Ignoro las palabras reproducidas por su traicionera memoria, intentando conciliar el sueño nuevamente.

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Caminaban por las concurridas calles de Liones, recibiendo miradas de sorpresa por algunos de sus residentes y escuchando cuchicheos nada discretos. Sopeso sus opciones de huida con las rutas de escape más accesibles teniendo un reducido margen de espectadores.

Tenía que darle fin, era bastante obvio, ¿Por qué Ban no lo notaba?

Sus manos unidas como dos amantes cualquiera, llevando una canasta para picnic a las afueras de la ciudad, siendo ellos los únicos que compartirían tan íntimo momento.

¿Y en qué momento pensó que resultaría factible una cita con Ban?

Noto al albino silbar, controlando su paso de forma que la caminata no agotara al castaño, ya que, esa fue una de las reglas establecidas para su formal salida; ir tomados de la mano, sin magia ni trucos, llegando hasta los bosques de Liones en donde comerían su almuerzo.

El castaño reflexionaba como en un principio resulto una maravillosa idea, ahora solo quería salir de todas esas miradas acusadoras.

Repentinamente Ban se detuvo y bajo la mirada hasta él, mostrándole su común expresión seria cambiándola por una sonrisa traviesa. El albino dejo la canasta a un lado, levantando por la cintura a King, dejándolo en alto por sobre su cabeza.

- P-pero q-que… ¡BAJAME!

- No~

- B-ban… ¡Ban! – esa repentina acción, atrajo más miradas curiosas. El rojo expandiéndose por las mejillas de King, impulso a sus lagrimales a humedecer sus ojos. – P-por…

- Harlequin – el castaño no se movió, centrando toda su atención en el albino. La mirada de Ban se tornó cálida, acelerando el pulso de King. – Yo te amo.

- H-he… t-tu… ¡¿HE?! – una declaración… ¿AHI?, ¿Por qué en ese exacto momento?, lentamente fue bajándolo, hasta que sus pies tocaron el suelo, siguiéndolo, colocándose de rodillas, para tomar sus manos – B-ban, si esto es una br-bro – sus palabras fueron cortadas ante los labios del otro, un beso firme, lento y suave, dejo a sus parpados caer disfrutando del momento, olvidándose de los otros. Solo Ban y él.

Así como inicio, termino, teniendo completa vista de la gran sonrisa de Ban.

Recogiendo la canasta y volviendo a tomar a King de la mano, prosiguieron su caminata, dejando a más aldeanos sorprendidos y confundidos, con un pensamiento rondando por sus cabezas.

Los miembros de los siete pecados capitales, son realmente raros.


- Ban – hablo King, acariciándole los cabellos, que luego de su comida había decidido recostarse en sus piernas. - ¿Por qué hiciste eso?

- ¿El qué? – bostezo, girando hasta quedar con el rostro pegado al vientre de King. – Tan cálido.

- Ban, dime la verdad. – jaloneo la oreja del albino, le hartaba que no tomara las cosas enserio. Adormilado se sentó, rascando su nuca. - ¿Y bien?

- Hmm, - rasco bajo su barbilla meditando sus palabras – Porque soy codicioso. Buenas noches – regreso a la comodidad de las piernas de King, roncando a viva voz.

- ¡ESO NO ES UNA EXPLICACIÓN! – volvió a jalar su oreja sin obtener resultados, inflando sus mejillas, dio de golpes con sus puños, siendo detenido por una sola mano del albino - ¡Dime la verdad!

- Es la verdad, Harlequin. ¿Por qué voy a compartirte con otros? – la forma tan fácil en que podía cambiar su expresión facial y tono de voz, continuaba asombrando al castaño – Al único que debes ver es a mí, a nadie más. Porque tú me perteneces. – dejo sus manos libres, intentando recuperar unos cuantos minutos de sueño.

El golpeteo imparable de su pecho, mando un temblor por todo su cuerpo, acumulándose en calor directamente en todo el rostro hasta las orejas.

Un idiota, completa y absolutamente un idiota que rayaba en la estupidez.

Tan descarado como para anunciar sin vergüenza que él, el Rey de las Hadas le pertenece a un humano.

- No pienso decirte lo mismo.

- Tampoco es como si lo esperara, enano. Además, ¿quien necesita escucharlo?, cuando sé que estás loco por mí.~

- ¡Zorro engreído!

- Oso berrinchudo.

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Fin.

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Él es un zorro codicioso.

Él es un oso perezoso.

Y entre ambos existen más similitudes de las que ellos son capaces de admitir.

El zorro ama al dulce oso.

El oso ama al encantador zorro.

Y eso es un secreto, entre nosotros. *Shhh* Por ahora no se los digan, ellos lo sabrán, eventualmente.

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Muchas gracias.

Y aquí cierro un ciclo como escritora de BanxKing.

¡Un fuerte abrazo para todos!

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¡RECUERDEN!

A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme la teta y salir corriendo.

Porque eso es de gente muy cochina *lean esto con la voz de Deadpool*