Actions

Work Header

¿Héroe o Villano?

Chapter Text

1.- ¿Héroe o villano?

Que glorioso es el reino de Mewni, que afortunados son aquellos los que son capaces de vivir en este majestuoso lugar, para que este lugar permanezca tan maravilloso… hay que eliminar la inmundicia.

*+*+*

La noche cae y la quietud reina en el campamento, adentro de las tiendas los soldados y sus comandantes tratan de conseguir algo de descanso mientras unos cuanto están de guardia vigilando que no haya ninguna amenaza alrededor o dentro del campamento.

No todos pueden descansar.

Esa es quizás su última noche y más de uno no eligió participar o enlistarse en esta guerra, especialmente ellos que son extranjeros y su patria natal esta tan lejos que ahora solo está en el recuerdo, ¿Por qué rayos están ahí?

Caprichos de una monarquía rodeada de gloria pero también de cruel tiranía disfrazada de promesas de justicia.

Gloria disfrazada en sacrificios que bañan los campos de batalla con sangre inocente.

Guerra, simple y cruel como es, ya ellos no tienen escapatoria.

-Fer… ¿estas despierto?- un chico moreno y con unos lentes rotos que han tenido mejores días pregunta al chico pelirrojo a su lado.

-See…- el pelirrojo responde con un claro sentimiento de antipatía, no por su amigo al lado suyo sino por toda la situación que les está tocando vivir.

-No puedo dormir-

-Yo tampoco, al menos nos hubieran dado una cena decente-

-No creo que yo haya podido tragar cualquier bocado aunque fuera la comida más deliciosa de este mundo-

-Yo si, después de todas estas semanas comiendo cosas miserables me hubiera gustado algo decente-

-Fer… crees que… ¿crees que lo veremos ahí?-

-Ya hablamos de esto, es… deja de pensar en ellos Alfonzo-

-Pero si es él seguro que debió pensar en un plan para aguantar hasta ahora-

Ferguson suspiro, el realmente quería creer en eso, que su amigo que habían enviado antes que ellos al frente de batalla seguiría con vida, pero era imposible.

-¡Cállense! ¡Algunos si tratamos de dormir!- alguien les grito algunos cuerpos lejos de ellos, era un chico con unas curiosas orejas similar a las de una cabra u oveja, y no era lo único similar a esos animales en su cuerpo sino que también en lugar de pies tenía dos pesuñas semejantes a la de esos animales.

-No te metas en conversaciones ajenas Nix- le regaño Ferguson, desde los días en el campo de entrenamiento sentía cierta enemistad con el amargado fauno o sátiro o lo que sea.

Nix no era el único con características tan únicas dentro de esa carpa en el campamento, todos jóvenes reclutados a la fuerza de diversos lugares tan distantes a los que se desarrolla este campo de batalla, en realidad eran de dimensiones distintas tan absurdo como suena, pero si ya vieron como una reina era capaz de usar magia esta idea no era tan descabellada.

Ferguson y Alfonso eran los únicos humanos en ese pelotón, no se sentían incomodos o extrañado de compartir espacio con sus demás compañeros después de largo tiempo convivir con ellos, aun así en un principio los trataron un poco mal debido a sus similitudes físicas con aquellas personas que los secuestraron. Pero ellos eran humanos, y los otros eran mewmanos.

-Si dejaran de hablar de tonterías en medio de la noche no les tendría que callar-

-No, tú cállate-

-Vamos Ferguson, no pelees, esta noche no-

¿Por qué un grupo tan diverso se encontraba en ese lugar precisamente?

Todos sin excepción en esa tienda de campaña fueron secuestrados de su propio hogar para ser obligados a pelear, les habían dicho que tendrían el “honor” de servir al imperio de Mewni defendiéndolo de las malvadas fuerzas que les aquejaban, monstruos viles que se oponían a toda la gloria de este basto reino.

Obviamente no creían todas lo dicho por sus secuestradores, pero si los obligaron a entrenar para aprender a pelear era obvio que al menos la parte de que se estaba desarrollando una guerra era verídica.

No tenían muy en claro o acababan de digerir porque les secuestraron, con el pasar de los días se dieron que las únicas opciones que tenían eran cooperar para sobrevivir o los castigos físicos podrían derivar en muerte.

Pero hubo uno que no se doblego, alguien que constantemente hacia las cosas a su manera y se peleaba contra los soldados que los forzaban a entrenar, especialmente cuando sentía que se portaban injustamente contra alguien fuera que hubieran venido de su misma dimensión o no, y ese joven precisamente había sido el mejor amigo de Alfonso y Ferguson.

Siendo que toda su vida escolar fue conocido como uno de los chicos mejor portados y educados hasta ser apodado “chico seguridad”, en este mundo sus compañeros fueron capaces de conocer el otro aspecto del chico que solo pocos conocían, el del joven que no daba media vuelta cuando veía una injusticia sino que trataba de hacerle frente, el joven que defendería a quien creía merecerlo aunque la situación parecía superarle, el joven que no se doblegaría ante esos mewmanos.

Pronto los capturados lo empezaron a mirar con admiración, el chico no se rendía aun cuando lo castigaran físicamente o le reducían sus raciones.

Pero fue por eso mismo que decidieron mandarlo al campo de batalla primero que sus demás compañeros a pesar de que no había terminado su entrenamiento.

Debían deshacerse de las semillas de la discordia entre las tropas jóvenes que trataban de formar hasta ser soldados decente para la causa, y el “chico seguridad” no debía seguir interfiriendo.

Dijeron que lo enviaron ya que notaron cierto talento en su manera tan peculiar de pelear sin necesidad de armas, años de clases de karate al parecer rindieron sus frutos para defenderse, pero era una simple escusa barata, incluso “chico seguridad” lo sabía.

Alfonso y Ferguson no lo habían visto desde entonces, hace ya mucho tiempo ya.

Recordarle era un poco doloroso, aun así no querían olvidarle.

Callados por fin se quedaron con esos amargos pensamientos y recuerdos cuando cierto aroma empezó a molestar sus narices.

Humo, algo se estaba quemando.

¿Fuego?

-¿Qué está pasando?-

-Ese aroma… ¿están quemando algo?-

-Imposible, es muy noche-

Poco a poco más de los jóvenes dentro de la tienda comenzaron a despertar o a reaccionar con el característico aroma de algo quemarse, lo cual era extraño ya que no siquiera dejaron prender antorchas o fogatas en el campamento supuestamente para permanecer de incognitos en medio de la noche para las tropas enemigas.

-¡Están tratando de quemarnos!- se escuchó el grito de uno de los caballeros en el exterior junto al sonido de mucho movimiento, eso solo puso aún más nerviosos a los jóvenes.

Eso solo quería decir que habían sido encontrados por el enemigo, que no tendrían una última noche para descansar o aclarar su mente antes de la batalla ya que esta misma los había buscado y encontrado.

Y más de uno estaba helado de terror en esos momentos, ¿y cómo no? Si ellos tendrían que enfrentarse por fin al enemigo jurado del imperio Mewni, los monstruos.

Chapter Text

2.- Horas antes del amanecer

¿A quién no le gustaría vivir alguna vez alguna aventura o algo emocionante? Incluso la persona más miedosa o precavida tiene la tentación de probar algo que signifique “riesgo” o cause tanta emoción que haga su corazón palpitar más rápido de lo normal, hay cosas simples como ver una película de acción, o ir de campamento o subir a un juego mecánico como la montaña rusa o los carritos chocones.

Cosas simples que sacan algo de adrenalina que altera la monotonía de la vida en algunas personas. Aun así sabemos que la mayoría de esas actividades y otras más riesgosas son mayormente seguras, tienes pocas probabilidades de que te rompas un hueso o te pase algo grave si andas con cuidado, después de todo aun las personas que buscan voluntariamente emociones fuertes conservan el sentido de auto preservación en su mayoría.

Todos buscan su pequeña aventura en su vida, pero algunas veces esta nos encuentra y no es como lo esperábamos.

Comenzó un lunes, de por sí que haya comenzado ese día debió ser mal presagio desde el principio pero no es que nadie lo haya notado conscientemente hasta que fue demasiado tarde.

La semana comienza y la rutina escolar también, como era común entre los estudiantes había muchas caras largas porque tuvieron que decir adiós a su amado fin de semana y levantarse temprano el lunes para no llegar tarde a clases, no es que ir a clases fuera la actividad favorito de muchos pero también incluía ver a tus amigos y hablar de lo que hicieron o planeaban hacer en la semana, una rutina muy normal para adolescentes. Aunque algunos muchachos comentaron haber visto a una chica un poco extraña por la escuela, un chisme más del montón que la mayoría tomo a la ligera u olvidado a los tres minutos después, después de todo había cosas más importantes como que estreno de película se acercaba, que música estaba de moda, quien había comenzado a salir con quien y quien había roto con cual persona.

Una persona extraña vista alrededor de su escuela no estaba en la sima de las prioridades de los adolescentes, además admitámoslo, en su ciudad abundaban raros. Una ventaja más de vivir en California dirían algunos.

El lunes paso y el martes comienza con algunos ánimos mejores, otros ya están rezando a cualquier deidad para que la semana termine y se salta mágicamente el examen por el cual no estudiaron por lo cual estarían muy agradecidos. La persona extraña vuelve a ser tema de conversación, dicen que la vieron cerca de los contenedores de basura adentro de ellos. Genial, otro vagabundo, no tenían nada en contra con ese tipo de personas y la mayoría era inofensivos, pero había cada loco en este mundo que de un momento podían ser personas inofensivas a lanzarte basura a la cara en el mejor de los casos.

El miércoles vieron a la chica rondar por los pasillos, su ropa era algo “cursi” y destacaba entre la multitud de estudiantes, muchos le ignoraron y otros pensaron que quizás era una estudiante nuevo con un gusto por la moda algo extraño, especialmente para lo que usaba en la cabeza. La creencia que era una estudiante transferida aumento cuando esta misma detuvo algunos alumnos hablando con un acento un poco extraño preguntando sobre la escuela. Información básica, donde es donde entrenan, si los jóvenes entrenaban fuertemente, al menos los equipos deportivos si, fue lo que respondió la chica que detuvo en el pasillos, y también pregunto cómo se llamaba estos equipos deportivos. Tenía muchas preguntas sobre ellos por lo que pensó que quizás era una fanática de los deportes por lo que fue invitada a ver el partido de futboll americano el viernes por la noche.

Todo el mundo estaría. Ella sonrío al saberlo.

El jueves llego con algo de flojera pero mejor recibido que los primeros tres días de la semana, después de todo estaban cada vez más cerca del amado fin de semana, además habría un partido el viernes, y aunque su equipo tenía un horrible racha aun así se vivía el espíritu escolar de apoyar a sus deportistas, quien sabe, quizás el viernes tendrían suerte y esta vez ganaran o empataran con el equipo contrario.

Vieron a la chica pasear por el campo de futboll de un lado a otro ese día.

Era el viernes y los estudiantes al final de la clase ya eran un caos, jóvenes adolescentes que preferían hacer cualquier cosa que pasar un segundo más dentro de la escuela corrían por los pasillos para salir lo más rápido posible, es viernes después de todo, hay películas que ver, salir a pasear, jugar videojuegos, pasar un buen rato con los amigos o flojear en el sillón si así les apetecía el fin de semana, y si se les olvidaba la tarea hasta el último minuto a algunos pues entonces se desvelarían un poco el domingo para realizarla.

Y que mejor manera de comenzar un fin de semana que un partido de futboll, incluso los que no eran deportistas podían encontrar cierto entretenimiento en asistir y encontrarse con amigos mientras veían a su equipo tratar de anotar un punto, además todo el mundo amaba a la mascota escolar, esa zarigüeya estaba tan vieja pero igualmente tan amada que a todo el mundo se le rompería el corazón cuando su truco de hacerse el muerto dejara de serlo.

Al anochecer poco a poco las gradas de ambos equipos se comenzaron a llenar, los cuales ya estaban en sus lugares escuchando a sus entrenadores para repasar el libro de jugadas de cada uno, algunos padres estaban repartidos entre el mar de adolescentes con algunas cámaras para grabar a sus hijos jugar, había un tipo tratando de vender aperitivos, las porristas se encontraban calentando preparándose para animar a su equipo y si tenían suerte distraer al equipo contrario de acuerdo a la estrategia de la capitana de la escuadra.

Definitivamente era una noche típica de partido, hasta que ya dejo de serlo.

Una persona que no encajaba con el ambiente de la noche de futbol camino al centro del campo y miro alrededor, fue así como la chica de los rumores que rondaban la escuela esa semana tubo por fin un rostro, uno que no serían capaces de olvidar en mucho tiempo.

-No es lo que me esperaba pero parece prometedor- dijo la chica mientras cruzaba los brazos en gesto decidido y parecía plantar los pies firmemente sobre el pasto.

No tardó en ser notada por las personas en las gradas y las que se encontraban en el campo de juego.

-Disculpe señorita, no debe estar en medio, ya está por comenzar el juego- al árbitro se acercó y trato de mover a la chica que estaba estorbando. A veces tenían que lidiar con estudiantes bromistas que querían llamar la atención en medio de los partidos lo cual en vez de causar gracia muchas veces enfadaba a ambas multitudes en el juego por que no comenzaba el juego de acuerdo al horario programado.

-¿Juego? Ah te refieres a esta batalla simulada ¿verdad?-

-Lo que tú digas señorita, pero debes irte ya a tu asiento. Estos chicos se encuentran ya muy impacientes-

-Guerreros con sed de sangre, se a lo que te refieres. Eso es lo que había estado buscando todo este tiempo-

-¿Disculpe?-

La chica lo ignoro para tomar una gran bocanada de aire y hablar a todo pulmón asustando al pobre árbitro.

-¡Guerreros de esta dimensión! ¡Siéntanse honrados de ser reclutados para el glorioso ejercito de Mewni!- la chica estaba parada orgullosa y alegre después de hacer esta declaración, pero nadie en el campo de juego ni en las gradas compartía su estado de humor, en realidad muchos estaban confundidos e irritados que una loca se parara en medio gritando tonterías retrasando la noche del partido.

-¿Qué? Mira señorita, trate de ser amable, pero si sigues así tendré que llamar a seguridad-

-Si son hombres fuertes y viriles como los jóvenes en esta arena de duelos tráelos, entre más mejor-

-¿Por qué me toca lidiar con esta clase de locos? Quizás debería hacerle caso a mi mujer y ya retirarme-

Mientras que el árbitro se quejaba de su suerte y de que esperaba ya terminar de ahorrar para su retiro en el resto del año la chica saco unas tijeras y empezó a cortar en el aire, o es lo que parecía hasta que la gente empezó a notar que con cada movimiento de la tijera realmente estaba cortando algo creando un especie de agujero, o es lo que parecía para los ojos de los terrícolas que era la primera vez que veían algo por el estilo.

Fue cuando la vida de los estudiantes de Echo Creek cambio para siempre.

De esa noche ya casi ha pasado un año o al menos es lo que algunos que siguieron las cuentas de los días y noches para medir el tiempo creen.

Y esto más que una aventura se había convertido en una tortura e infierno para cada uno de los adolescentes secuestrados aquella noche y obligados a participar en una guerra que ni sabían que existía de un lugar que escapaba de su comprensión.

Mewni, así lo hacían llamar a este mundo, a este reino gobernado por seres parecidos a humanos pero se hacían llamar mewmanos, vivían en una época estilo medieval y al parecer existía la magia, y claro, no podíamos olvidar a los monstruos.

Monstruos que seguramente tenían rodeado el campamento en esos momentos, los adolescentes dentro de la tienda de campaña ya por completo despiertos estaban aterrados, casi tanto o más que el primer día que los trajeron a ese mundo. Junto al duro entrenamiento por el cual fueron sometidos también les inundaron la cabeza de horribles historias sobre aquellas creaturas con las que tendrían que luchar, las descripciones que daban los soldados mewmanos iban desde creaturas llenas de sed de sangre a que no tenían alma y acabaran con cualquier infeliz que encontraran a su paso, no importa si fuera mewmano o no. Las descripciones físicas no distaban mucho de las creaturas que aparecían en películas de horror, pero una cosa era la fantasía y otra encontrarse a una creatura de casi dos metros con características de varios animales cara a cara.

Aquellos horribles relatos les dejaron en claro que si no los terminaban de matar los soldados mewmanos con su entrenamiento los monstruos lo harían si no eran capaces de defenderse y enfrentarse contra ellos cuando los arrojaran al campo de batalla.

¿Pero ahora? En estos momentos en que prácticamente ya podían imaginar a aquellos seres a un par de pasos de la tienda que ocupaban les helaba la sangre, ninguno de ellos quería morir, y ya les habían dicho que prácticamente la única opción para sobrevivir al menos un día mas era luchar contra esas creaturas, pero todos pensaron que al menos tendrían una última noche para prepararse mentalmente.

Los habían hecho caminar durante un par de días después de sacarlos por primera vez del campos de entrenamiento que más bien era su cárcel donde los preparaban para luchar lo más decentemente posible contra los monstruos, se supone que esa noche descansarían el mayor tiempo posible hasta que mañana llegaran al campo donde se estaba desarrollando la batalla entre mewmanos y monstruos recientemente, no les daban muchos detalles de la guerra, pero al parecer a donde iban era el un punto de interés para el ejercito de mewni y donde se desarrollaban la mayoría de los enfrentamientos, prácticamente el punto de la acción.

No era un honor participar, era la sentencia de muerte para ellos que no tenían realmente experiencia en batallas como esta.

Ya más de uno suponía que serían carne de cañón para sacrificar.

-Fer tengo miedo-

-Al menos nos debieron dejar algún arma para defendernos-

-¿Crees que esos malditos nos dejarían tener armas a la mano esta noche?-

-Claro que no, esos bastardos saben que si pudiéramos ya hubiéramos intentado escapar-

El caos estaba dentro de la tienda con cada uno de los jóvenes hablando o quejando por el miedo la impotencia, ¿Debería salir o quedarse dentro? ¿Tendrían alguna oportunidad contra el enemigo? ¿Qué rayos deberían de hacer? En los entrenamientos no se preocuparon en platicarles que hacer en este tipo de situación.

Se quedaron mudos cuando escucharon gritos y sonidos de metal chocar, los soldados mewmanos que los custodiaban estaban peleando en el exterior, y por lo que podían escuchar contra seres que realmente daban batalla, los adolescentes que se habían enfrentado a soldados o caballeros mewmanos apenas y habían hecho sudar a esos hombres y mujeres, ¿y querían que lucharan contra monstruos?

Hubo un grito más largo y reconocieron la voz del capitán de ese pelotón, un hombre alto, fuerte y musculoso, alguien que los intimido al igual que muchos otros en el entrenamiento y todo ese camino hasta este punto del campamento, era verdad que ninguno en la tienda le tenía algo de estima o aprecio, pero si fuera lo que sea que lo hiso gritar de esa manera estaba aún ahí fuera los hiso temblar hasta los huesos.

Mas humo, mas gritos y antes de que se dieran cuenta algo atravesó la tela de la tienda de campaña y la atravesó, la cara estaba iluminada por una antorcha que sostenía en una mano, mientras que en otra cargaba una espada, aunque decirle cara a ese rostro no parecía correcto, todos dieron un paso hacia atrás al ver las facciones esqueléticas de aquella faz, dientes afilados y blancos que sobresalían, un par de cuencas negras como ojos y otra más pequeña a lo que se suponía que fuera la nariz.

Eso era un monstruo.

Morirían, era definitivo que morirían, les habían contado docenas de historias sobre esas creaturas pero ninguna en que relataran alguna con similar aspecto a la que tenían de frente y entonces en un movimiento rápido ese ser se quitó la cara. De fondo se escuchó el ruido de peso muerto de algunos chicos que se desmayaron ante aquel acto, Alfonzo incluido.

Pero en lugar de encontrar algo asqueroso o repugnante, como carne, tendones o más huesos, facciones de otro ser igual o peormente terrorífico al de aquel primer rostro, encontraron una cara muy… humana.

-¿Están todos bien?-

Una cara redonda, piel morena, no huesos, escamas, piel o verrugas, y esa voz…

-¡MARCO!- tan rápido como pudo Ferguson sobrepaso a sus demás compañeros y fue directo a abrazar al que hace unos segundos creyó era un monstruo.

-¿Ferguson? A mi también me da gusto verte-

-Creímos que habías muerto-

-¿Alfonso también está aquí?-

-Sí, él… ahhh ¿Dónde quedo?- el pelirrojo retrocedió un poco para agarrar a su amigo que se encontraba tendido en el suelo y lo comenzó a sacudir -¡Alfonso despierta! ¡Es Marco! ¡Marco está aquí! No es momento de dormir amigo-

-¿Qué? ¿Quién?- el castaño recobro el conocimiento pero muy desorientado -¡MARCO!- pero al ver y reconocer el rostro del que era uno de sus mejores amigos se levantó y tubo la misma reacción que el pelirrojo.

-Hola Alfonso, sé que ahora deben estar muy confundidos pero hay que movernos rápido. Debemos salir todos de aquí- dijo esto último no solo dirigiéndose a sus amigos sino a todos los muchachos dentro de la tienda.

-Esperen, esperen, ¿Crees que iremos con un desconocido así como así? ¿Qué hay de los soldados? ¿De los monstruos que están afuera en estos momentos?- Nix se negaba a confiar en este desconocido a pesar que Ferguson y Alfonso parecían conocerlo muy bien. Los demás jóvenes que le rodeaban compartían sus mismas preocupaciones, además desde que llegaron a la fuerza a esa dimensión se dieron cuenta que escapar era prácticamente imposible.

-No pido que confíen en mí, pero puedo asegurar que en estos momentos no hay ningún monstruo afuera, ya me encargue de la mayoría de los soldados así que es el momento perfecto para salir de aquí-

Aun con dudas y temor los jóvenes siguieron a este chico de nombre Marco, no perdían nada con seguirle, si se quedaban estaban muertos de todos modos. Había fuego en las diferentes tiendas que rodeaban la suya que era la más humilde de todas, había humo que picaba en sus ojos y narices, y también había docenas de soldados tirados en el suelo.

-¿Estan…?- alguien quiso preguntar pero no pudo terminar la pregunta.

-Inconscientes, los deje inconscientes- respondió Marco sabiendo si los soldados estaban vivos o muertos, nota el odio y rencor de los jóvenes al pasar al lado de estos hombres e incluso uno que otro patea al soldado que tenga cerca en el suelo, entiende como se sienten.

Estos son los hombres quienes los secuestraron, quienes le obligaron a aprender a portar hachas, espadas, escudos y demás armas para luchar, quienes los trataron como peones fáciles de sacrificar y no como personas.

Chapter Text

3.- ¿Quién eres tú?

Marco Díaz, 15 años, ni muy alto ni muy bajo, ni muy delgado o muy gordo, era de buenas a primeras después de la primera impresión un chico promedio, le gustaba pasar tiempos con sus amigos, era aplicado en la escuela, sacaba buenas calificaciones pero no era un genio, a veces un poco paranoico, otras obsesivo, sus compañeros y amigos de la escuela le habían puesto de apodo “chico seguridad” en primer año de secundaria y no se había podido deshacer de ese apodo desde entonces.

Era un chico agradable una vez que lo conocías, realmente fiel con sus amigos y muy comprensivo con ellos la mayoría de las veces o con quien conociera. Era fanático de algunas bandas pop de chicos y de películas de karate, había aprendido de memoria varias de las letras de las canciones que más le gustaban y tomaba clases de karate al lado del centro comercial.

Como cualquier adolecente a veces deseaba o buscaba un poco más de emoción en su vida, pero esto normalmente era hacer bromas telefónicas con sus amigos o inscribirse a torneos de karate, también ir de campamento con sus padres o ver películas de terror.

Era la clase de chico que no buscaba problemas o que pondría en una situación riesgosa a amigos o familiares apropósito, a veces sus padres comentaban que debería ser un poco más despreocupado pero estaban muy orgullosos de tener un hijo tan bueno, a veces sus amigos y compañeros se burlaban un poco de su forma de ser pero jamás se lo tomaba a mal o duraba enojado con ellos.

Nadie hubiera previsto en lo que se convertiría en un futuro, como pasa con la mayoría de los chicos de secundaria y que cambian mucho de lo que eran en su primer año y se reencuentran 10 o 20 años después en la reunión de ex alumnos, aunque nadie predijo que aquella noche del partido de footbol una chica abriría una brecha interdimencional y terminaría llevándose a varios alumnos a otra dimensión.

Regresemos a aquella noche, en la que docenas de vidas cambiaron.

La mayoría estaba emocionado por la noche del partido a pesar que el equipo de la escuela no era el de los mejores, aun así el espíritu escolar se tenía en alto y era algo que Britney Wong estaba orgullosa de decir que era gracias a su liderazgo como animadora, pero Marco no estaba precisamente emocionado sino más bien preocupado, y esta preocupación la había arrastrado toda la semana desde que se enteraron que la amada mascota de la escuela por fin había fallecido y no era uno de sus tantos trucos de hacerse el muerto, cosa que pasaba seguido cuando tu mascota escolar es una zarigüeya, y con la obvia bacante, uno de sus mejores amigos aprovecho la oportunidad para postularse como la mascota del equipo, lo típico de disfrazarse de dicho animal y tener la oportunidad de estar cerca de las animadoras sin el riesgo que estas le dieran miradas de muerte cada dos segundos ya que sería la representación de la mascota del equipo como ya se mencionó antes.

Ahora la preocupación de Marco no era porque Ferguzón, su amigo que estaba disfrazado de zarigüeya aquella noche, sufriera deshidratación dentro del traje o un grave salpullido, aunque ya se había encargado de que estuviera bien hidratado y tenía ungüento de emergencia por si acaso, sino porque el equipo contrario con el que jugarían aquella noche tenía la costumbre de secuestrar a su mascota antes de cada partido y tomarle fotos ridículas para subirlas a internet y no regresarla hasta semanas después, y ahora que la amada zarigüeya había muerto y su amigo había tomado su papel, era más que probable que intentaran algo contra Ferguzón a pesar que este pensaba que estaba exagerando como la mayoría de las veces que se preocupaba Marco.

Aun así Marco trato de mantenerse alerta como un águila, le había pedido ayuda a Alfonzo que hiciera guardia junto con él para cuidar a Ferguzón, y todo iba bien, hasta que la chica apareció en el centro del campo, era demasiado llamativa para no distraerse, segundos, quizás un minuto, que aprovecharon chicos del equipo contrario para llevar cargando y corriendo a un Ferguzón más que sorprendido.

Fue así que termino corriendo tras ellos tratando de salvar a su amigo seguido de cerca de Alfonzo, ya no importaba la chica en el centro del campo, toda su atención enfocada en esta tarea, pero si hubiera estado más atento quizás hubiera tenido tiempo de dar media vuelta y correr, o al menos sostenerse de algo antes de que el agujero en el cielo succionara a ambos equipos de futbol, algunos jóvenes que no se sostuvieron bien de las gradas y a él junto a sus amigos que en medio del campo no supieron que estaba pasando hasta que era demasiado tarde.

-¡Bienvenidos a Mewni mis más recientes reclutas!- les recibió el alegre grito de la chica cuando todos terminaron de caer de un extraño portal.

Lo primero que noto Marco fue que no estaban sobre el pasto del campo de futboll, en realidad estaban sobre una tierra algo húmeda, incluso fangosa, al mirar alrededor vio que estaban los jugadores de ambos equipos de acuerdo a los uniformes que veía, a algunos chicos que conocía de vista de la escuela y otros que no había visto en su vida, probablemente alumnos de la otra escuela, y también a la chica parada frente a ellos, la misma que había estado parada en el medio del campo.

-Hoy es el primer día de su entrenamiento para ser soldados de Mewni-

Jamás olvidaría aquella sonrisa, ni el rostro o la pose llena de confianza, ni esas ridículas coletas que hondearon con la primera briza que les daba la bienvenida a aquel extraño mundo.

*+*+*

Llegan hasta la afueras del campamento, tardan un poco en darse cuenta que hay algunos montículos de hojas quemándose, fue lo que causo tanto humo, y más allá de esos montículos de hojas está el causante del fuego, cuando le ven más de uno está listo para dar media vuelta y regresar al campamento pero Marco avanza hacia la enorme creatura con total confianza.

-¡¿Qué rayos es esa cosa?!- pregunta en total pánico Alfonzo esperando que su rencuentro con su amigo no sea también una despedida debido a la cercanía de Marco con la creatura de varias cabezas.

-Chicos déjenme presentarles a Fiona, Felicia y Fifi- dijo señalando a cada una de las cabezas del reptil del tamaño casi tan grande a un autobús escolar –es una hidra-

-¿Una qué?- pregunto un tercero.

-Hidra, una especie de dragón o lagarto muy grande. No se preocupen, está bien educada- dijo dándole unas cuantas caricias a una de las cabezas.

-Debes estar bromeando-

No es la primera vez desde su secuestro que se encuentran con algo que parece hacer sido sacado desde sus más locos sueños o sus más temibles pesadillas, este momento no sabían dónde lo clasificarían.

-No me acercare a esa cosa- Nix retrocedió un paso pero no más, tampoco quería regresar al campamento pero avanzar parecía suicidio.

-Oh cállate Nix, si Marco está bien educada esta Hira…-

-Hidra- corrigió rápidamente Alfonzo.

-Lo que sea. Si dice que está bien educada yo le creo- y diciendo eso Ferguzón fue el primero en avanzar hacia su amigo y el gigantesco animal de tres cabezas.

No muy atrás Alfonzo le siguió, cosa que sorprendió a más de uno en el pelotón ya que era bien sabido que el humano moreno era el más miedoso de todos. ¿Era de tanta confianza este Marco como para dejar atrás sus miedos?

Los jóvenes restantes sopesaron sus opciones y los hechos, el chico ya había noqueado a los soldados y caballeros de Mewni y les daba la oportunidad de escapar, que estuviera acompañado de una creatura tan intimidante era preocupante pero a la vez admirante. Desde que llegaron a este mundo pocas veces habían tenido oportunidad de elección y ahora que se le presentaba esta ocasión decidieron arriesgarse, algunos rechinando los dientes o con desconfianza en su ser como Nix, pero pensaban que era mejor que la opción que esperar a que los mewmanos despertaran, decidieron seguir a Marco.

La creatura era enorme, y si de que por si su tamaño era intimidante que las tres cabezas conectadas a un mismo cuerpo con cuellos tan largos te miraran con esos ojos grandes y amarillos no ayudaba a tenerle confianza, que el chico moreno pareciera tratarlo como una mascota dejaba a más de uno sorprendido.

¿Quién rayos era este Marco?

-No ayudara a llevarnos al campamento- sobando uno de los costados de la Hydra Marco empezó a explicar la siguiente parte de su plan, cosa que causo gran revuelo entre los jóvenes a su alrededor.

-¿Campamento?-

-¿Qué campamento?-

-¿De regreso con los mewmanos?-

-Calma, solo puedo contestar una pregunta a la vez. No es la primera vez que hago esto, al principio solo era yo después de que me enviaron al frente de batalla, logre hacer un pequeño refugio, ahora no tan pequeño después de llevar a más chicos como nosotros-

-¡Espera! ¿Hay más que liberaste?-

-Como dije, no es la primera vez que hago esto-

-¿Y por qué no están aquí ellos también?-

-Esto se tiene que hacer con algo de sigilo y preparación, soy el que más experiencia tiene en esto, a veces me acompañan algunos. Ahora, debemos darnos prisa antes de que los soldados despierten, el efecto del humo tarda minutos y noquee a varios, aun así puede haber excepciones. Ahora suban al lomo de…-

-Espera, espera, puedo creer lo del supuesto campamento, que hayas llegado milagrosamente esta noche como un maldito fantasma, ¿pero subir a eso?- Nix, tenía que ser Nix.

-No es un “eso”, y es la mejor manera de transportarnos. Ningún mewmano cuerdo seguiría las huellas de una Hydra hacia su supuesta guarida, y si caminamos tardaríamos más tiempo, y nuestras huellas serian visibles para seguir. Es probable que crean que la Hydra los hay comido a ustedes o algo por el estilo con la huellas que lleguemos a dejar en el campamento-

-¿Y quién dice que no nos comerá de verdad?-

-Son chicas muy bien portadas-

La expresión que le dedico Nix daba a entender que no se lo creía.

Quizás la discusión hubiera seguido por más tiempo si no fuera porque algo paso, o más bien alguien.

Silencioso como una serpiente, el brillo que se reflejó en sus ojos por la luz del poco fuego que aún seguía encendido le delato, ojos que no pertenecían a los adolescentes ahí, ojos que no eran de mewmanos, eran de…

-¡Monstruo!- alguien grito y el pánico siguió.

-Rayos, ¡Suban! ¡Suban! Yo me encargo de esto-

-¿Qué? ¡Marco no! Nos subimos a tu Hidrante o lo que sea y nos largamos pero no nos separemos- Ferguzon no quería perder de nuevo a su amigo.

-Estaré bien Fer, solo suban, ellas saben cómo llegar-

-Nos quedamos entonces nos quedamos contigo. Eres nuestro amigo y no dejaremos que enfrentes esto solo-

-Muchas gracias Al, son los mejores. Pero no permitiré que arriesguen su vida tampoco. Fifi, Fiona, Felicia, tomen a esos tres y no dejen que se separen del grupo-

-¿Y por qué yo también?- se quejó Nix antes de que una de las cabezas de la hydra lo tomara de su camiseta y lo cargara al igual que las otras dos cabezas hicieran lo mismo con Ferguzon y Alfonzo.

-Ahora ve, nos veremos más tarde-

Los demás chicos no presentaron quejas y se habían subido al lomo del enorme animal aferrándose entre ellos o de lo que pudieran sobre el lomo de este, incluso hubo uno que tuvo que aferrarse a la cola de aquel ser para no terminar cayendo en el suelo con los primeros trotes.

Marco se puso la máscara listo para encarar al invitado inesperado aquella noche.

Era alto, quizás dos metros o más, cuando este se acercó más a la luz pudo distinguir más sus características, como la mayoría de los así llamados “monstruos” de esta dimensión el ser ante él era como ver a un animal bípedo, en este caso una especie de reptil de escamas grises.

No era la primera vez que veía un “monstruo”, pero era quizás la primera vez que uno lo veía de manera tan calmada y calculadora en el campo de batalla.

-Interesante… para ser el llamado “espectro” que tanto hablan mis hombres, eres muy “corpóreo”- la gruesa pero suave voz que salió de aquel desconocido era un poco contradictoria con el aspecto más intimidante que tenía en el exterior, especialmente cuando se dio cuenta que el par de hombreras que usaba aparentemente eran un par de cráneos.

Marco estaba completamente atento a este sujeto y su alrededor.

¿Era el único monstruo presente? ¿Había mas de los cuales no se había dado cuenta? ¿Qué tan peligroso era?

También puso atención a lo que dijo. “Espectro”, no era la primera vez que escuchaba eso. En este punto ya era seguro que se había creado una reputación en el campo de guerra tanto para mewmanos y monstruo, a pesar que la mayoría de las veces trataba de actuar desapercibido y su prioridad no era atacar a los monstruos, había quienes lo vieron o se enfrentaron con él, tal vez no era el sujeto más grande, pero sabía enfrentarse a pesos pesados muy bien.

El “atuendo” que usaba seguramente tampoco ayudo a que se le conociera por otro nombre, la máscara que había fabricado, las ropas harapientas y piezas de armaduras abolladas, podría pasar por un muerto más o un fantasmas en el campo de batalla.

-¿No hablas? ¿No puedes o no hablas con monstruos?-

No podían quedarse todo ese tiempo observándose ¿verdad?, no podía quedarse callado por siempre tampoco ¿cierto?

Pero no hablaría, entre menos información supieran de él, monstruos o mewmanos, menos predecible o material tendrían para analizarlo.

Sabía que algunos mewmanos pensaban que era una especie de monstruo, los monstruos y mewmanos llegaban a pensar que era una especie de fantasmas o hasta un demonio, por lo que sabía esas cosas podrían existir aquí, y parecía que ese monstruo no sabía que era exactamente él, y era lo mejor así.

Y como había predicho antes, alguien en el campamento despertó y vio lo que pasaba fuera de este.

-¡Monstruos!- fue el grito de alarma a pesar que pocos pudieran responder realmente a este en ese momento.

Pero fue suficiente para que empezara a correr perdiéndose en las sombras de la noche, adentrándose al bosque, y los ruidos detrás de él le dijeron que no fue el único corriendo en esa dirección.

Esta noche estaba lejos de terminar.

¿Quién rayos era ese tipo?

Chapter Text

4.- Fin de la noche

Mewni, tan solo el nombre es sinónimo de grandeza. Mewni, el reino donde poderosas y gloriosas reinas han gobernado por generaciones desde los inicios de su historia. Mewni, tan perfecto… o casi tan perfecto.

Pues en este glorioso reino había un mal que aquejaba a su gente, un mal que tenía nombre y miles de borrosos rostros, y este mal era conocido como MONSTRUOS.

Monstruos de diversos tipos y tamaños, había tan grandes como una casa y otros tan pequeños como un mewmano, pero no te dejes engañar, sea cual sea su aspecto frágil y engañoso o aterrador y sanguinario, ningún monstruo es bueno.

Viles creaturas que atentaban contra la vida pacifica del reino, seres sin alma o corazón cual su mayor placer es hacer sufrir a los mewmanos.

Por eso la amada reina y su ejército se han encargado de proteger a su gente, y poner como objetivo acabar con este mal que por generaciones ha infestado estas tierras y aquejado a su gente.

Salve la gloriosa reina Moon Butterfly “La inconmovible”, su campaña anti monstruos llevaría a la verdadera paz a Mewni.

Y así fue como un grupo de desorientados adolescentes fueron introducidos a su nuevo infierno, raptados desde su hogar, desorientados y temerosos apenas procesaban lo que aquella chica acababa de decir.

¿Monstruos? ¿Reinas? ¿Qué carajos era “Mewni”?

Pero las preguntas no fueron respondidas, las quejas no fueron escuchadas y si alguien quería pasarse de listo con algún comentario o pensando que podía escabullirse desde el primer intento demostraron con castigos que no tenían opción.

Marco fue uno de esos pobres chicos crédulos que trato de exigir respuestas y negarse a seguir ordenes de esa loca desquiciada en su primer día de “entrenamiento”, el resultado de tal muestra de rebeldía fue ser llevado a un poste por un par de hombre corpulentos, ser despojado de su sudadera y ser atarlo en este para que quedara abrazando a este, para dar la espalda a uno de los entrenadores de su nueva prisión, no supo lo que paso hasta que el primer golpe azoto su espalda rompiendo la tela de su camisa hasta llegar a su piel.

Así Marco Diaz aprendió su primera lección en este espantoso lugar.

Aquí no escuchaban de razones o lógica.

No conocían de derechos humanos o respetaban la vida en general.

Ya no eran simples adolecentes, se habían vuelto esclavos que servirían de soldados para servir a un reino que no era el suyo a una causa en la que no creían.

Lo peor de todo es que no era una pesadilla, con cada golpe y gota de sangre derramada supo en carne propia que esto era la realidad, su nueva realidad.

*+*+*+*

Corre, eso es algo en que ha mejorado mucho en este mundo, corre rápido a través de los arboles esquivando ramas y raíces, piedras y arbustos, corre más rápido de lo que alguna vez lo hizo en la Tierra, pero no es suficiente, aquí nunca es suficiente.

Por eso al igual que sus piernas se mueven más rápido que lo que hicieron en su hogar natal, su mente se ha vuelto más aguda, más rápida de pensamiento para poder sobrevivir en ese lugar.

Les dijeron desde el primer día que los monstruos eran el enemigo, pero todo forastero de ese mundo sabe que no son lo único que hay que temer en ese lugar. Los mewmanos son su propia versión de monstruos, no tendrán escamas, pieles o cuernos y colmillos, pero lo que hacen ellos, lo que les hicieron a ellos solo puede ser descrito como abominable.

Ahora hay un monstruo persiguiéndole, pisando sus talones y más atrás, por los gritos que oye, soldados mewmanos.

Su corazón palpita rápido, la adrenalina inunda su ser, y piensa en mil cosas a la vez, los pensamientos de su familia y hogar siempre enraizados en su mente, descansan en el fondo como consuelo y principal preocupación en cada momento, piensa en lo que pudieran hacerle si cualquiera de sus perseguidores le atrapa, todo por lo que ha estado luchando y planeando podría desaparecer, ya que no solo es su vida la que corre riesgo, pues también están los del campamento y sus amigos.

No regresaría con los soldados de Mewni, ni tampoco se dejaría alcanzar por ese hombre reptil.

En este punto está jadeando bajo su máscara, tiene buena condición física, pero no se compara a los “monstruos”, ha visto a estos cargar grandes rocas, cruzar grandes distancias y resistir los ataques de un soldado mewmano sin pestañear, y aunque un mewmano no es tan fuerte como un “monstruo” en la mayoría de los casos, estos soldados tienen años de entrenamiento.

Es aquí que debe probar ser más listo que sus perseguidores.

El bosque es un terreno difícil, pero no imposible de cruzar, pero no está en la Tierra donde hay senderos y la mayor preocupación es un oso o puma como algo que te pudiera atacar, un alce quizás también, ero esto es Mewni, y aquí hay mucho más que un animal carnívoro o un herbívoro de grande cornamenta.

Gira por el árbol que tiene enredadera de espinas, salta el tronco seco, el suelo se siente más suave, está cerca.

Si hay hidras en este mundo, ¿Qué otras cosas habría ahí afuera?

Ya llevaba cerca de un año ahí afuera y aun existían cosas que desconocía, por eso confiaba mucho en su memoria para guardar cualquier migaja de información valiosa.

Cuando nota el piso más suave y lleno de barro procede a escalar el árbol más próximo, estos bosques tienen arboles gruesos y de ramas resistentes que resisten su peso, por lo que es fácil saltar de una rama a otra sin temor a que se rompa la madera, pasa de un árbol a otro y cuando nota terreno más seco baja de un salto y sigue corriendo.

Por un segundo mira sobre su hombro, y ve como el hombre lagarto sigue una táctica similar a la que uso él para evitar esa parte del bosque llena de barro pero en lugar de saltar de rama en rama utiliza sus brazos para balancearse y avanzar hasta la siguiente rama.

Era más que probable que este supiera que había en el barro, los monstruos han vivido en bosques similares a este por generaciones.

Sigue corriendo sin detenerse, está un poco decepcionado de que su táctica no funciono con este hombre lagarto pero al por fin alejarse unos cuantos metros más puede decir que al menos los soldados mewmanos no tuvieron la misma suerte.

Bajo del barro escondida había una planta, a veces es visible sobre el suelo del bosque, pero cuando la tierra esta húmeda y suave aprovecha esto para esconderse debajo del barro para así ser imperceptible para posibles víctimas, no sabe cómo se llama pero no puede evitar compararla con una planta carnívora, pero en comparación a las de la Tierra que solo atrapan insectos o animales pequeños, esta de proporciones enormes en Mewni es capaz de atrapar grandes animales e incluso personas. La primera vez que vio una está atrapo a un insecto parecido a un ciempiés del tamaño de una manguera de bomberos.

El soldado solo podría escapar si es ayudado por sus camaradas, y estos se quedaran a hacerlo, pues los buenos soldados escasean como para perder uno por una horrible planta.

Pero el hombre reptil es otra cosa, no caerá tan fácilmente o así parece en algún simple truco.

Es casi como si fueran un cazador y su presa, y en este escenario él es la presa.

Si fuera el mismo chico de aquel primer día en Mewni, con la espalda aun sangrando por el castigo del látigo y el miedo ahogándolo, tal vez estuviera aterrado, tendría un ataque de pánico o se desesperaría, pero algo que hicieron bien esos malditos soldados fue endurecer su carácter y a pesar que no se ha librado del miedo no deja que este le domine.

Hay más cosas en este bosque que se pueden aprovechar, y si esas no surten efecto, el mismo carga con un par de trucos.

Busca en el bolsillo de su pantalón y saca un pequeño frasco con una mecha, de su otro bolsillo saca un par de piedras que al chocar fuertemente una contra otra sueltan chispas, es con esto con lo que normalmente prende fuego. Es un poco difícil hacer esto mientras está corriendo y tratando de esquivar los obstáculos del bosque, también está demasiado oscuro debido a que llegaron a la parte más frondosa del bosque.

Empieza a chocar las piedras mientras trata que la mecha está cerca de las chispas, cuando estas chispas por fin crean una pequeña llama en la mecha suspira de alivio.

Relentezca un poco el paso, solo un poco y mira sobre su hombro.

Esta tan cerca, puede ver esa silueta alta acercarse un poco más, seguramente va aprovechar que ahora corre menos rápido para atraparle.

Arroja el frasco a los pies de ese sujeto, aparte de la mecha este estaba lleno de aceite de un tipo de nueces de esos bosques que es altamente inflamable, y para hacer más efectiva esta pequeña arma como truco extra agrego otros aceites de otras planas que al quemarse crean un humo muy irritante para respirar. No es una cosa que cause un daño mortal o al menos para eso no fue creado, más como una distracción la cual está surtiendo efecto inmediato.

Al escuchar la fuerte tos del hombre lagarto apresura el paso y se pierde en la espesura del bosque, debe alejarse lo más rápido posible.

Tose, no puede evitar parar de toser, le arde la garganta, las fosas nasales y los ojos incluso empiezan a picar y lagrimear, la sensación es que es picante, sea lo que haya en el humo es muy picante e irritante.

Eso fue un truco muy listo, no se esperaba que tuviera esta clase de arma, o que la usara de esta manera, no apunto a su cuerpo, si no directamente a sus pies donde sus botas le protegen, si hubiera apuntado directo a su cara desprotegida el aceite hubiera causado graves quemaduras.

Aun así este humo irritante no le deja continuar adecuadamente, sigue tosiendo.

Al menos había confirmado algo esta noche, quizás no había logrado atrapar a aquel ser tan rumoreado en el campo de batalla, pero por fin había confirmado su existencia, y de “espectro” o “fantasma” tenía nada.

Motivaciones y objetivos aun eran desconocidos, especie también, aun no descartaba que fuera una especie de truco, solo podía concluir que era… interesante.

Cuando los efectos de aquel humo se disipan y ya no hay rastro del “espectro” decide volver con su ejército, se agacha y toma lo que queda de aquel pequeño frasco de barro, podría preguntar a sus hombres que había exactamente en esa cosa.

Su presa había huido, pero algo le decía que tendría más oportunidades de ahora en adelante.

Chapter Text

5.- Un lugar para llamar “Refugio”

Uno pensaría que después de recibir tal escarmiento desde el primer día uno se volvería más dócil, al menos varios de los adolescentes espectadores de tal castigo pensaron más de una vez el responder o desobedecer cualquier orden que se les diera a la hora de entrenar en ese extraño lugar.

Pero Marco Diaz a pesar del dolor y el miedo, tenía un espíritu fuerte y terco. Algunos dirán un poco cabeza dura, pero ese era el carácter de Marco difícil de cambiar.

Obviamente no puede inmediatamente oponerse después de tener la piel en carne viva en su espalda, apenas y le envolvieron las heridas con los cuidados mínimos lo pusieron a entrenar con sus otros compañeros. Todos siguen aterrados y en shock, todos lo único que desean es volver a sus casas, y lo que está más activo ahora es el instinto de supervivencia.

Si mandan a darle latigazos a alguien que les cuestiona, seguro harán cosas peores si muestran algo que les desagrade.

Inmediatamente los sumergen al entrenamiento midiendo su resistencia haciéndolos caer hasta desfallecer.

Estrés, miedo, cansancio, todo mezclado en apenas unos minutos hace que los nervios se rompan, quizás esa era la táctica, romperlos desde el primer día y rearmarlos poco a poco a los soldados que fueran.

Al finalizar el día sabían que ya no estaban en la Tierra, y que ellos no fueron las primeras víctimas de este rapto alienígena para reclutar soldados.

*+*+*+*

Del primer día al actual a ocurrido mucho, pero enfoquémonos en el presente primero.

La noche llega a su fin, y las lunas de Mewni dan paso al sol para un nuevo amanecer, los rayos de este iluminan todo el reino, desde el castillo imperial, los ducados del este al oeste de los Johansen al de Spiderwick, atreves de los campamentos de soldados en los campos de guerra, hasta lo más profundo del bosque al que ningún alma sensata se atreve a ir.

El bosque de la muerte segura, que como su nombre lo indica, en cada esquina encuentras los peligros mortales que a más de uno a llevado, insectos gigantes, plantas venenosas o que te comerían entero, creaturas agresivas y mortales que solo el más experimentado y valiente caballero podría atreverse a enfrentar, este lugar que incluso los monstruos enemigos de los mewmanos no se atreven a entrar.

Ese era el refugio de los soldados fugitivos de Mewni.

Aunque eso ningún mewmano o monstruo lo sabía.

-Bájame tu cosa asquerosa-

-¿Cuánto más piensas irte quejando Nix?-

-¿Cómo rayos pueden estar tan tranquilos cuando esta cosa nos tiene en sus fauces?-

-Marco confía en ellas, así que no veo el problema. Además es transporte gratis, al menos no nos tocó el asiento del fondo- Ferguson señalo con el pulgar hacia atrás, no específicamente refiriéndose a los jóvenes sobre el lomo de aquella peculiar bestia sino del pobre Loffel que aún se aferraba a la cola de la creatura.

Durante el camino ya lo había escuchado vomitar un par de veces.

Alfonso no estaba mucho mejor, pasando de un verde a un azul constantemente por lo movido del viaje, al menos logro evitar vomitar.

¿Por qué ese par confiaba en ese extraño sujeto con mascara de esqueleto? Es lo que seguramente pensaban Nix y varios de los jóvenes montados sobre la bestia, los había sacado del campamento del ejercito de Mewni, pero aun su confianza no estaba puesta en este “Marco”.

Pero para Alfonso y Ferguson era natural confiar en su mejor amigo.

Jamás paso por su mente que fuera una trampa o engaño, o que por alguna razón por remota que fuera Marco voluntariamente les hiciera daño, a veces peleaban, bromeaban o burlaban entre ellos, pero eran amigos, y el chico era demasiado inteligente como para dejar que alguien lo manipulara o convenciera de hacer algo que pensaba incorrecto aun poniendo su vida en riesgo por ello.

La prueba es la cicatriz en su ojo, se la hicieron cuando empezaron a obligarlos a practicar con espadas reales, Marco mostro cierta destreza por lo que lo pusieron en clases avanzadas donde otros “reclutas” ya empezaban a hacer combate de parejas, estaba prohibido matar al compañero o invalido, pero cortes o golpes no eran mal vistos, aun así Marco se negó a causarle algún corte a su compañero.

Peleo con este chocando espada contra espada y utilizando algunos movimientos de karate aprendidos en la Tierra, pero jamás derramo algo de sangre de su adversario y eso lo notaron los entrenadores.

Se negaba a hacerle más del daño necesario a su oponente para dejarlo desarmado o vencido, y eso no era suficiente para el ejercito de Mewni, debía perder ese miedo de hacerle daño a otro ser viviente, incluso si era su compañero de ejército, si fallaba en el campo de batalla por eso era imperdonable.

Fue ahí cuando nuevamente lo tomaron de ejemplo, haciéndolo luchar contra uno de sus entrenadores, un soldado curtido en el arte de la guerra, y este no dudo en marcar la piel de Marco con el frio acero para recordarle que la única voluntad que importaba era la de las ordenes de su majestad, quien deseaba ganar esta guerra.

La herida más grave fue la de su ojo y la que satisfacía al soldado con su cruel lección.

La hidra se detuvo frente un enorme arbusto espinoso de un color rojo furioso que más alto que ella y parecía extenderse por metros y metros de bosque, casi era como ver una pared de espinas.

-¿Acaso esta bestia se perdió?- fue Nix quien se quejó de nuevo dudando esta vez de la inteligencia de la creatura que los estaba cargando.

En respuesta la cabeza que lo estaba cargando lo soltó haciendo que cayera duramente en el suelo, el chico era realmente fastidioso pero no era esa la razón por lo que lo había soltado.

Acercando la cabeza a los arbustos que tenía enfrente dio un fuerte gruñido, el sonido sería difícil de describir, pues ¿Cuándo ha sido la vez que has escuchado a un lagarto gruñir? ¿No? Pues ahora trata de imaginar el gruido de una bestia que jamás hayas conocido. Era una mescla de bocina de camión y el siseo de una serpiente, y quizás toque de los sonidos de una ballena.

Realmente extraño pero inconfundible.

Pero lo más extraño de esto es que logra hacer que las ramas tiemblen y se muevan después de ser escuchado.

Pero contrario a lo que parecía, no es magia o que esta es una de tantas plantas que se movían por voluntad propia en este espantoso bosque, era más sencillo de lo que parecía, cuerdas que alzaban en un sistema rustico de poleas una sección del muro de espinas, lo suficiente como para que la hidra y compañía pasara agazapándose un poco, la cabeza que había soltado a Nix lo recogió de nuevo y entraron al otro lado desconocido.

Ahí frente a ellos más bosque, pero con la diferencia que ahí había personas, docenas de rostros desconocidos y otros…

-¿Nix? ¿Eres tú?-

-¿Bís?-

De entre las caras nuevas sale una conocida, un chico con rasgos similares siendo este de su misma especie, e fauno se retorció mas energéticamente hasta lograr que su camisa se rompiera y callera nuevamente en el suelo.

-¡NIX!- el otro fauno se acercó inmediatamente al que había caído al suelo, quien al verlo acercarse salto sobre el haciendo que ambos rodaran por el suelo.

-Pensé que habías muerto, pensé que nunca más te vería, solo en la muerte-

-Lo sé-

-Dime que eres real, que este no es un sueño- en este punto Nix ya estaba desbordando lágrimas.

-No es un sueño, soy yo peque cabra loca-

-Ya te dije que no me llames así-

Ambos se quedaron abrazos fuertemente en el suelo, como temiendo que en cualquier momento alguno de ellos desaparecería.

-Ehemm esto es muy conmovedor y todo, Alfonso ya está llorando de hecho ¿pero alguien por fin nos podría explicar que rayos está pasando?- Fregazón como todos los demás fue testigo de tal emotiva escena, pero como los que estaban con la hidra no tenían idea de lo que pasaba.

Uno de los nuevos rostros se acercó y sonrió, de cerca ya no parecía tan desconocido de hecho, es más, jurarían que ya lo habían visto antes.

-Bienvenidos a “Refugio”- dijo señalando a su alrededor, para que vieran con más detalle de que era lo que estaban rodeados.

Con esta muda indicación vieron que en bajo los árboles había pequeñas construcciones, como cabañas, existía un pequeño claro libre de plantas y árboles donde un muñón viejo y grande solo existía, por las cosas sobre este parecía ser usado como mesa, algunos miraron hacia arriba de sus cabezas y se dieron cuenta que sobre los arboles había más construcciones, algunas como casas del árbol y otras tenían la enormes nidos.

-Esto es…-

-Wow-

-¿Dónde rayos estamos?-

-Ya lo dije, “Refugio”-

*+*+*+*

Marco Ubaldo Diaz, había sido un recluta muy prometedor pero también un constante dolor de cabeza.

No era el primer recluta problemático que llegaron a tener, era esa clase que tardaba en hacer las cosas como se debía, siguiendo al pie de la letra de sus superiores, y siempre lograban hacer que entraran en razón con un buen escarmiento, pero este era más difícil de romper.

Azotes, reducir sus raciones de comida, unos cuantos días en aislamiento, incluso casi perder su ojo no fue suficiente, y lo peor, es que en vez de enseñarles a los reclutas con los castigos que le infringían a no desobedecer a sus superiores, los alentaba poco a poco a ser rebeldes como él.

Incluso hiso dudar a un par de veteranos soldados de Mewni.

Y no podían dejar que un solo hombre alborotara a sus tropas, en entrenamiento o no.

¿Matarlo? No harían un mártir de este joven, además, siempre mostro ser prometedor en el campo de batalla, si en el campamento de entrenamiento no comprendía lo que estaban haciendo y para qué, entonces lo enviarían a que hiciera algo de provecho en las líneas del frente.

Fue el primero de sus compañeros en ser trasladado a las tropas del ejército, y sus compañeros jamás volvieron a verlo, hasta aquella noche.

Chapter Text

6.- El día en que el muchacho se transformó en fantasma

Muchos niños tienen la fantasía de ser un héroe algún día, héroe como los comics o las películas, luchar contra los malos y salvar el día, o héroes como los doctores, bomberos o el favorito de muchos, ser policías, pero también llegan a pensar en ser soldados y defender su nación.

Algunos de estos niños cumplen sus sueños, no con capaz y súper poderes, pero siendo el héroe de sus propias historias a su manera, no con tanta adrenalina o sencillez como se lo imaginaron en su infancia, pero con el sentimiento de que están haciendo lo correcto.

Marco compartió estas fantasías como cualquier niño en su infancia, aunque también tenía deseos poco comunes para niños de su edad, uno de sus más grandes sueño cuando creciera era ser psicólogo o psiquiatra, o alguien que ayudara a las personas, o también un doble de películas de acción especializado en artes marciales, incluso podría tener ambos títulos de grande y trabajar en películas, quien sabe, cuando uno es joven los sueños no tienen limite, pero ahora…

El aroma un polvo, acero y cuero es lo que le rodeaba. Se encuentra muy fatigado, los hicieron caminar todo el trayecto desde el campo de entrenamiento desde el reino de Mewni hasta este punto, los únicos con derecho de usar un guerricornio (aún no se acostumbrado a ver unicornios ser utilizados como caballos de guerra) eran los caballeros u oficiales de rango superior, los soldados tenían que arreglárselas a pie.

Las botas de acero son pesadas, el pecho y los hombros van cubiertos, no hay suficientes armaduras de cuerpo completo para todos, de nuevo lo mejor se lo llevan los caballeros con sus armaduras brillantes y pulidas y los oficiales superiores no menos elegantes.

Tiene miedo, esta aterrado, sabe por qué están ahí.

No es el único, algunos lo esconden mejor que otros.

Ninguno de ellos desea morir.

La mayoría de los soldados son extranjeros de esta patria, de rasgos diversos y de diferente dimensiones, hay algunos que parecen humanos y otros que tienen orejas puntiagudas, otros con ojos más grandes que un humano, algunos incluso tienen alguna característica animalesca o un color de piel demasiado colorido que no había visto en la Tierra.

Los únicos MEWMANOS de nuevo son los caballeros, y no está completamente seguro que todos los altos oficiales del ejército sean de la misma raza.

Creyó ver en alguno de ellos orejas ligeramente puntiagudas u ojos con pupilas extrañas.

No los culpa, al menos no del todo, pues cada quien hace lo que puede para sobrevivir.

El peso de la espada ya es algo común en sus manos, pero la ocasión es única, ya no es un entrenamiento o práctica, y ahora se siente más pesada que nunca.

Mira a sus demás compañeros, no tan viejos o jóvenes, de diferentes mundos y dimensiones, rostros que seguramente jamás hubiera la oportunidad de conocer, y ahora que lo hace es en las peores circunstancias posibles.

No conoce todos sus nombres, o el lugar exacto de donde vienen, no tenido la oportunidad de intercambiar todas las historias que se pudieran contar, pero no puede evitar temer a la idea de que esta es quizás la última ocasión que vea sus rostros.

¿Hay algo que puede hacer en estos momentos?

Tan impotente, es así como se siente, como un enorme peso que lo aplasta un poco más con cada minuto que pasa, pues no quiere morir, Dios, solo quiere regresar a su hogar y ver a sus padres, a su monótona y pacifica vida, pero aquí está, sin lograr poder cambiar nada.

Puede oponerse a las ideologías de sus captores, negar a seguir todas sus órdenes, sentía que si lograba convencer a todos los chicos, no solo sus compañeros de la misma dimensión, sino todas las almas desdichadas de esos campamentos de entrenamiento, algo pudo cambiar, pero sus captores no eran nada idiotas.

Inconcientemente toca la cicatriz aun algo nueva en su rostro, el corte a cicatrizado lo suficiente para ya no usar vendas, pero se dio cuenta que la vista de ese ojos ya no es como antes, ya no enfoca como antes y ve un poco borroso algunas veces, si la herida hubiera sido atendida correctamente cabe la posibilidad de que esas consecuencias no hubieran estado presente en este dia.

Al menos no perdió el ojo, es lo que se dice para animarse, son pocas cosas las que lo hacen mantener esperanzas o animo estos días.

Al menos no estan Ferguson y Alfonzo ahí, no tendrán que vivir aun en carne propia esta situación.

Les ordenan descansar una noche, como si fuera tan fácil conciliar el sueño sabiendo lo que les espera mañana, apenas logra descansar un par de horas para despertar jadeando, soño con su casa, su padre le mostraba su nueva escultura, pero al contrario de las típicas coloridas y alegres a la que esta acostumbrado, era una hecha de huesos, cientos de huesos y cráneos acomodados en una especie de tótem macabro, cuando este empezó a sangrar de todas partes desperto.

No volvió a dormir esa noche.

Mientras esperaba a que la mañana llegara pensó en que pasaría si por algún azar del destino él hubiera decidido unirse al ejército o a la marina, no hay conflictos bélicos importantes en la actualidad, pero siempre hay la posibilidad de ser llamado a hacer servicio a una base extranjera o en medio de un desierto o selva. ¿Sentiría los mismos miedos e inquietudes?

No está seguro, lo que sí sabe es que esa opción jamás había pasado por su mente a lo largo de su vida, sus sueños eran otros, hasta ahora.

Les ordenan agruparse, su pelotón es el más nuevo, aun así los ponen hasta el frente, un muy mal presagio.

Esperaba encontrar al ejercido enemigo frente a ellos, el tantas veces mencionado por los entrenadores y altos oficiales, el ejército de monstruos, pero lo que ve es una pequeña aldea.

-No…- susurra, un nudo empieza a formarse en su pecho, la sangre bombea rápidamente y hasta siente zumbar sus oídos por la presión.

-Les ha tocado una tarea fácil nuevos reclutas, el día de hoy nos encargaremos de ese pequeño asentamiento. Esos bastardos se atrevieron a construir sus chozas demasiado cerca del reino- el generar dicta con un claro tono de desprecio señalando con su espada a las muy humildes construcciones que parecen que podrían ser derribadas con cualquier golpe brusco.

Forzando su vista lo único que ve es a creaturas bípedas, tienen astas de venado y su piel es colorida que va te tonos azules a morados, pero no son las creaturas abominables o aterrorizantes que han retrato en infinidad de relatos en el campamento para describir a los monstruos, la zarigüeya mascota de la escuela era más aterradora que ellos, seres que jamás había visto en su vida, y la cosa era vieja, apestaba y se la pasaba la mayoría de su tiempo haciendo el muerto hasta que cuando falleció no se dieron inmediatamente, estos eran ¿campesinos?

-No tienen armas- se atrevió a decir en voz alta haciendo escuchar, el general inmediatamente dirigió su atención hacia la voz insolente y se paró frente a él.

-Soldado impertinente, más vale que no te estés acobardando ahora. Siempre tenemos a uno que otro como tú. Los monstruos son una aberración, no necesitan armas para ser peligrosos- prácticamente escupió en la cara del joven moreno que ahora sentía el nudo mucho más grande y los puños apretarse fuertemente en sus costados, esta vez no de miedo.

Sabía que los únicos aberrantes eran esos mewmanos, sus secuestradores y esclavistas, pero también guardo la idea que aunque no quisiera, ese día tendría que luchar contra el ejército enemigo de Mewni, no esto, no una aldea pequeña de seres diferentes los cuales eran superados en número.

¿Cuántas veces el ejército de Mewni había hecho esto?

Si eran capaces de secuestrar jóvenes ajenos de su planeta para incrementar el número de sus soldados, ¿Qué otras cosas eran capaces de hacer?

En estos momentos quiere golpear, gritar, huir más que nunca, también quiere detenerlos a todos pues es en injusto, es cruel y los están obligando a manchar sus manos de sangre.

Sabe que si levanta su espada en esos momentos contra ese bastardo frente a sus ojos seria su sentencia de muerte, morir por la espada de un mewmano o por las garras de un monstruo, esas son las opciones que le han plantado desde un comienzo, una vista tan estrecha que es como estar atrapado en una caja, su propio ataúd es lo que a veces piensa.

No pueden ser las únicas opciones.

-¡Señor! Los monstruos están huyendo- la voz de uno de los caballeros de menor rango llama la atención, a lo lejos se puede ver a los habitantes de ese pequeño asentamiento correr en dirección opuesta a ellos.

-¡¿Qué?!- gira inmediatamente para corroborar lo dicho por su mano derecha y efectivamente su objetivo está huyendo de sus madrigueras –Rayos. ¡Muévanse inmediatamente! ¡No hay que deja y que ninguno escape!- para dar más énfasis a lo que dice patea a Marco en dirección del poblado para que comience a caminar, no debe dejar que esta misión fracase, ya lo iban a promover dentro de poco.

Arrastrado por la marea de sus compañeros se mueve automáticamente, jadea, cada vez estan mas cerca, puede ver esas pequeñas chozas con más detalle, hay una carreta de madera que le falta una rueda recargada en una de las chozas, hay un tendedero con algunas prendas aun colgando y moviéndose por el viento, se fueron con poco o con nada a cuestas, estos seres, estas personas sabían a lo que se enfrentaban si se quedaban.

Tienen que huir, tienen que correr más rápido que ellos o los unicornios en los que van montados los caballeros, ser más veloces que el viento.

De repente la marea de gente se detiene, no es que algún Dios haya escuchado sus plegarias, ahora hay un contrataque sorpresa, flechas que caen del cielo, ya han cobrado sus primeras víctimas.

-¡Agrúpense! ¡Levanten sus escudos!-

-…una emboscada señor, tal parece que tenían monstruos que si saben defenderse entre ellos…-

-Oh Dios, oh Dios, oh Dios…-

-¡Vienen hacia acá!-

-¡Ni se les ocurra retroceder! Lo hacen y probaran el filo de mi espada personalmente soldados-

-…hay algunos detrás de nosotros señor…-

-¡Esos bastardos!-

-No quiero morir Dios, oh Dios. No quiero morir-

Ocurre tan rápido, un momento son los perseguidores y ahora están rodeados, no son muchos pero ellos no cuentan con experiencia. Escucha el panico de sus compañeros, los gritos constantes de los caballeros, ya vio a varios de sus compañeros caer por las flechas y ahora el oponente se acerca con sus propias armas y garras.

Esta esquivando un nuevo ataque de flechas cubriéndose con un escudo con otros de sus compañeros, al siguiente momento esquiva una lanza que casi acierta a su pecho, usa la espada para romperla y logra acertar una patada, no quiere morir, la adrenalina corre, no esta seguro pero en un momento su espada se manchó de sangre, la bilis se acumula en su garganta pero debe ignorar la sensación para esquivar un puño gigante, este acierte en su rostro.

¿Qué pasa con sus demás compañeros soldados? ¿Cuántos monstruos hay? Dios, su espada toco algo suave de nuevo.

Cae de rodillas, algo golpeo por detrás, duele y algo tibio sale, es su propia sangre.

Ya no escucha los demás gritos, los rugidos o los cascos de los corceles, el metal choca y ahora hay un nuevo olor inundando el ambiente, sangre fresca.

Otra cosa lo golpea.

Todo se vuelve negro.

No sabía cuántas horas habían pasado desde que quedo inconsciente, o si quiera estaba seguro si era el mismo día, lo que sí sabe es que está vivo, ese dolor atravesándole el cuerpo seguro no lo sentían los muertos.

Al abrir los ojos se tarda en enfocar la vista, primero ve la tierra manchada de sangre, luego su propia mano.

Por un mísero segundo piensa que es un sueño, una pesadilla, algo que realmente no le está pasando a él.

Pero duele, y los dolores no son parte de los sueños o las pesadillas, es algo que solo pertenece al reino de la plena conciencia.

Al tratar de levantarse hay un dolor agudo en su hombro por la parte de atrás, gira la cabeza y es capaz de ver la madera de una flecha sobresalir de su cuerpo, al lograr mirar el cielo, las lunas se alzan sobre él, como rostros impasibles y silenciosos, únicos de testigos de la masacre que lo rodea.